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| lunes junio 15, 2020
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Adi Schwartz: La complacencia de Occidente hacia el reclamo palestino en referencia al tema de los ‘refugiados’, obstruye la paz


 

Adi Schwartz, periodista israelí y coautor (junto a la ex-miembro del Knesset israelí Einat Wilf) del nuevo libro The War of Return – La guerra del retorno, habló con participantes en un seminario vía (teleconferencia) a través de la red el cual fue presentado por el Foro del Medio Oriente el 4 de mayo en referencia a la importancia del problema de los refugiados en el conflicto palestino-israelí.

Durante muchos años, explicó Schwartz, los esfuerzos realizados para negociar una paz entre israelíes y palestinos se basaron en la fórmula territorio por paz, por el cual “se suponía que Israel cedería territorio o parte del territorio que capturó en la guerra de 1967 y los palestinos se suponía establecerían la creación de su estado”. A tal efecto, los diferentes primeros ministros de Israel ofrecieron varias propuestas, en especial Ehud Barak en el año 2000 y Ehud Olmert en el 2008. Las discusiones celebradas sobre este tema se mantuvieron presentes incluso hasta “no hace mucho” durante la presidencia de Obama. El problema con las propuestas de territorio por paz, así como también con varios planes de partición anteriores a la Guerra de Independencia de Israel de 1948-49, “es que los palestinos no dieron el sí”, dijo Schwartz.

La mayoría de los no-allegados ven la disputa israelí-palestina como un conflicto entre dos grupos étnicos con derechos en competencia sobre el mismo territorio y por ende, dividir la tierra parece ser una solución viable y razonable.

“Pero la perspectiva palestina es totalmente diferente”. Los palestinos ven tal situación como un conflicto entre un grupo con “derechos exclusivos sobre toda el territorio” y otro grupo, los judíos, “sin ningún tipo de derechos en lo absoluto”. Cuando los palestinos piden justicia, “se refieren a que los judíos… solo pueden ser una minoría tal como lo fueron durante cientos de años… los judíos no pueden ser soberanos en ninguna parte del territorio”.

Por razones basadas en teología islámica y en solidaridad con los países pan-árabes, “la noción de que los judíos pueden poseer un pedazo de tierra en medio de lo que ha sido llamado un mundo árabe y musulmán es repugnante. No existe forma alguna a ello. Y siendo este el caso, no es nada importante el qué tan grande sería el estado judío… Ellos no pueden vivir con un estado judío soberano en el que los judíos sean, tal como dice la declaración de independencia israelí, “Amos de su propio destino, como cualquier otra nación del mundo”. Dentro de la mentalidad musulmana, los judíos son minoría, son tolerados. Bien. Significa que pueden mantener su comida kosher y enterrar a sus muertos de acuerdo a sus leyes y reglamentos. Pero liderar ejércitos, ser primeros ministros… lo que nosotros llamamos asuntos de estado, el estatus quo – no, en lo absoluto”.

“Esto es lo que explica el rechazo de todos los planes de partición – 37, 47, Camp David, Abu Mazen, Arafat – esta es la explicación”.

Si bien varios líderes palestinos han tenido la disposición de aceptar la creación de un estado palestino en alguna parte de esta tierra, no han estado dispuestos a concederles el derecho a los judíos de tener soberanía sobre ninguna parte del territorio. Esta negativa es expresada a través de su demanda de que cualquier palestino descendiente de aquellos que huyeron de sus hogares durante la Guerra de Independencia de Israel tiene derecho a “retornar” allí al concluirse un acuerdo de paz. Aunque solo una pequeña fracción de los 711.000 refugiados estimados de dicha guerra todavía están vivos, sus descendientes suman más de 5.5 millones. Transferir este cuerpo mayor de los llamados “refugiados” a Israel convertiría a los judíos en una minoría allí, independientemente de dónde estén establecidas sus fronteras, razón por la cual los palestinos se han negado a renunciar al llamado “derecho al retorno”. Este vendría a ser “sinónimo al hecho de que estos no pueden aceptar la soberanía judía sobre ninguna parte de Palestina”.

También es la razón por la cual los palestinos y el mundo árabe en general se han resistido a integrar a los descendientes de los refugiados en los países donde estos nacieron. “Los palestinos no desean resolver este problema… Se mantienen firmes a ello, de que todos y cada uno de los refugiados tiene el derecho personal de decidir si desean o no retornar”.

Los gobiernos en Occidente han “gratificado el sueño [palestino]  que algún día destruirán a Israel”.

Para empeorar las cosas, los gobiernos occidentales han sido “condescendientes en este sueño de algún día destruir a Israel” ayudando a mantener vivo el tema de los “refugiados” a través del financiamiento de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (siglas en inglés UNRWA). La UNRWA ha registrado e inscrito más de 5.5 millones de palestinos como “refugiados” a pesar del hecho de que la gran mayoría no son refugiados según la definición internacionalmente aceptada del término y todos menos 1.5 millones están integrados en aquellos países que les hoy día los acogen (el 40% son ciudadanos jordanos). En lugar de tratar de rehabilitar este recordatorio, la UNRWA funciona para perpetuar su limbo.

Si la comunidad internacional desea promover una eventual solución de dos estados, debe dejar de ser condescendiente con los sueños de los palestinos de querer reubicarse masivamente en Israel, dijo Schwartz.

Este aplaudió la decisión de la administración Trump de poner fin al financiamiento realizado por los Estados Unidos a la UNRWA como “una acción muy positiva” y se mostró muy optimista de que es muy posible “presionar a más países en Europa” que “no están muy contentos” con la institución a que hagan lo mismo.

Schwartz sugirió que el poner presión sobre los líderes palestinos para que abandonen el perseguir la clausula del “derecho a retornar” en los años venideros también pudiese provenir del mundo árabe, gran parte del cual ha adoptado una postura mucho más acomodativa hacia Israel en medio de las crecientes amenazas impuestas por Irán. “Creo que muchos, tal vez en Arabia Saudita, tal vez en los estados del Golfo, están dispuestos a presionar a los palestinos cada vez más y decirles: ‘Escuchen, chicos, esto es lo que obtendrán y paren de una buena vez esta fantasía de destruir al estado de Israel”, este explicó. “Creo que en el momento apropiado y correcto en el ambiente adecuado… incluso absorber a los refugiados pudiese ser un escenario muy realista”.

 

Gary C. Gambill es editor general del Foro del Medio Oriente.

Traducido por Hatzad Hasheni

 

 
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