Por Israel
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| domingo septiembre 26, 2021

Nuevos colores en la Knesset


Foto: Amos Ben Guershom. GPO

Luego de prestar juramento esta semana, los colores de las sillas que conforman la coalición del parlamento israelí, cambiaron radicalmente. Luego de 12 años de un bloque de derecha homogéneo en conjunto a los partidos ultraortodoxos, la Knesset se renueva y presenta un abanico que pocas veces se ha visto en la joven historia del país.

Encabezados por Neftali Bennett, líder del partido de derecha Yemina, y Yair Lapid, quien preside Yesh Atid, los que conformaran tanto el gabinete, como el total de la coalición que gobernará durante los próximos cuatro años Israel, hay opciones para todos los gustos y colores. Si dibujamos una línea ideológica, tenemos en la extrema derecha al partido religioso Yemina, a los laicos de Israel Beitenu y a Tikva Jadasha. Avanzando hacia el centro nos encontramos con Kajol Lavan y Yesh Atid, para luego adentrarnos a una centro izquierda con Avoda, luego Meretz y el partido árabe musulmán Raam.

Una nomenclatura que muchos sospechan que no funcionará, que son muy diferentes uno de otros, pero que durante las semanas de negociaciones han demostrado que pudieron dejar de lado esas diferencias para poder construir juntos un nuevo país.

Tras el fracaso de Netanyahu al intentar formar una coalición, el mandato le fue otorgado a Lapid, quien siempre planteó un “bloque del cambio”, argumentando que era capaz de juntar la diversidad y “dejar los egos de lado”. En un principio parecía un utopía, no se veía que los líderes de cada facción pudiesen sentarse a negociar con aquellos que juraron que nunca lo harían, pero pasó y se firmó.

Neftali Bennet, líder de Yemina, un partido religioso de derecha, otrora Ministro de Educación y después de Defensa del mismo gobierno de Netanyahu, se sentará por dos años en la silla del primer ministro para después hacer rotación con Lapid, quien por mientras liderará la cartera de Relaciones Exteriores. Impensado. Uno estuvo dispuesto a ceder dos años de mandato y el otro a dejar parte de su ideología de lado para sentarse a conversar con árabes y partidos de izquierda. Dos cosas que hace unos meses atrás declaró en televisión que jamás haría.

Bennett y Lapid lograron que extremos que nunca habían trabajado juntos se unieran para poder sacar al país adelante después de una pandemia y una guerra reciente. Otra novedad es la cantidad de mujeres que hay en el gabinete. Nueve, el número más alto de la historia, y no porque exista alguna cuota, sino que por puro mérito. Hay un ministro homosexual, otro musulmán, una diputada sorda, la más joven de la historia con solo 32 años, una activista ecológica, otra etíope, en fin, el arcoíris crece y hay representación para todos.

Bennet también se ganó enemigos y muchas críticas, aquellos que votaron por él según su antigua ideología de extrema derecha, vieron como su líder se iba transformando y haciendo pactos inimaginables, construyendo puentes que no existían y demostrando que pone el bien del país por delante de los egos.

Nace una nueva era en la política israelí. Los nombres en los asientos del parlamento cambian y el plenario se llena de colores. De esperanza, de fe, de la gente que tal vez no votó por este “bloque del cambio” que al principio parecía solamente querer destronar a Netanyahu, sino que durante los últimos días han mostrado un objetivo en común, que seguir desarrollando al país, mantener esa luz para el resto del mundo. Los desafíos no serán menores, pero está la fuerza de la renovación y el liderazgo, para poder sacar lo mejor de nosotros.

Sivan Gobrin

Porisrael.org

 
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