Por Israel
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| viernes septiembre 24, 2021

KI TAVÓ 5781


B’H

Deuteronomio 26:1-29:8

Moshe instruye al Pueblo de Israel: Cuando entres a la tierra que Di-s te esta entregando como herencia eterna, y la establezcas y la cultives, trae las primeras frutas (bicurím) de tu huerta al Sagrado Templo, y declara tu gratitud por todo lo que Di-s ha hecho por ti.

Esta sección también incluye las leyes de los diezmos dados a los Leviim y a los pobres, las instrucciones detalladas de cómo proclamar las bendiciones y las maldiciones en los montes Grizím y Eibal, como fue discutido al comienzo de la sección Ree.

Moshe recuerda a la gente que son el pueblo elegido por Di-s y que ellos, a su vez, han elegido a Di-s.

La última parte de Ki Tavo consiste en la Tojajá (reprimenda). Luego de listar las bendiciones con las cuales Di-s premiará a la gente cuando ellos sigan las leyes de la Torá, Moshe da una larga y dura lista de cosas malas, como enfermedad, hambruna, pobreza y exilio, que ocurrirán si ellos abandonan los preceptos de Di-s.

Moshe concluye diciendo al pueblo que sólo hoy, cuarenta años después de su nacimiento como pueblo, alcanzaron «un corazón para saber, ojos para ver y oídos para escuchar».

 

JAI ELUL (18 DE ELUL)

«Jai Elul» —el 18 de Elul —es la fecha más significativa en el calendario jasídico. El fundador del Jasidismo, Rabí Israel Baal Shem Tov, nació en esta fecha, en 1698. En este mismo día, 36 años más tarde, el Baal Shem Tov comenzó a diseminar públicamente sus enseñanzas, después de muchos años como miembro de la sociedad de «tzadikim ocultos» durante los cuales vivió disfrazado de mesonero y de simple recolector de arcilla, su grandeza era conocida solamente por un círculo muy pequeño de compañeros místicos y discípulos.

El 18 de Elul también es el cumpleaños —en 1745 —de Rabí Schneur Zalman de Liadi, a quien se denominó a menudo como el nieto «espiritual » del Baal Shem Tov (Rabí Schneur Zalman era discípulo del discípulo y sucesor de Rabí Israel, Rabí DovBer de Mezritch). Después de ganar fama como prodigio y joven genio Talmúdico, Rabí Schneur Zalman viajó a Mezritch a estudiar bajo la tutela del sucesor del Baal Shem Tov —como él explicó más adelante, «sabía algo acerca de cómo estudiar, pero necesitaba aprender a orar» —y fue aceptado en el círculo más íntimo de los principales discípulos de Rabí DovBer. Rabí Schneur Zalman estableció la rama Jasídica de «Jabad«, que acentúa la profundización en el estudio del Jasidut y la intensa meditación como la llave para vitalizar a la persona, de la mente al hecho práctico.

(www.es.chabad.org)

 

UNA ALEGRIA COMPLETA

En el precepto de Bikurim -el traer de las primicias al Templo de Jerusalén- con el cual se inicia nuestra Parashá, dice la Torá que esta Mitzvá entraba en vigencia recién luego de que «vengas a la tierra… la heredes y te asientes en ella».

Nuestros Sabios Z»l aprenden de las palabras adicionales «la heredes y te asientes en ella»- que «nos enseña que no estaban obligados a traer primicias hasta que conquistaran la tierra y la subdividieran». La conquista y adjudicación de la tierra se prolongó durante 14 años. Podríamos pensar que quien ya se hizo acreedor de su parte y fue privilegiado con ver el fruto de lo que se plantó, debía ya traer las primicias, a pesar de que el resto de los judíos todavía no tomaron posesión de sus tierras; dice acerca de ello la Torá que, mientras que no se había conquistado la totalidad de la tierra y no se la había distribuido a todo el pueblo, no había obligación de traer Bikurim. Esto requiere explicación: El objetivo de las primicias era expresar el agradecimiento que siente el judío hacia Di-s. Con traer los Bikurim el judío demostraba que no era un desagradecido. Siendo así, una vez que recibió su parte en la tierra de Israel y ya tuvo el privilegio de plantar árboles y ver sus frutos ¿por qué no debía traer las primicias y expresar sus gracias al Creador? Más aún: siendo que la conquista de la tierra y su distribución a las tribus llevó muchos años, hay aquí una falta de reconocimiento de parte de quién sí entró a Israel, trabajó la tierra, tuvo provecho de sus benditos frutos ¡y sin embargo no traía Bikurim a Di-s!

Nos señala la Torá la profunda unidad interior del pueblo de Israel. La Mitzvá de las primicias venía para dar expresión a la bondad íntegra y completa. Esta es la causa por la cual se traían Bikurim sólo de las siete especies que eran el elogio de Israel, puesto que sólo estas frutas generaban completa alegría. Ése es el mismo motivo de por qué no era posible traer las primicias hasta que no había concluido la totalidad de la conquista de la tierra y la respectiva toma de posesión por parte de cada judío. Mientras que había tan sólo un judío que no recibió su parte, como consecuencia de la unión interior de todo el pueblo judío, la alegría no era completa tampoco para aquel que ya sí recibió su porción en la Tierra de Israel. Siendo que hay un sólo judío que aún carece de la alegría de heredar la tierra, esto afecta también la alegría de todos los demás. Por eso no era posible traer los Bikurim, ya que faltaba la alegría completa.

La unión del pueblo judío no es la de muchos hombres que se unen con un fin común, sino que es similar a la de los miembros y órganos de un cuerpo humano, que son todas partes de una misma entidad. Es verdad que se trata de órganos diferentes, pero están todos ligados y unidos entre sí, hasta el punto de que si hay dolor o un defecto en algún miembro, también los demás lo sienten y sufren. Esta unión es el recipiente propicio para recibir las bendiciones del Altísimo- «¡Bendícenos Avinu (Padre nuestro) a todos como uno»! (Likutei Sijot tomo 9, Pág. 152) (www.es.chabad.org)

 

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