Por Israel
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| jueves octubre 21, 2021

Miki Goldwasser no olvida, pero sigue adelante

Su hijo Udi fue secuestrado y asesinado por Hizbala.


Las fechas redondas suelen servirnos de “excusa” para plantear temas que en realidad son importantes todos los días del año. Y que por cierto, lo son siempre para sus protagonistas, que no necesitan las notas periodísticas ni para recordar el dolor, ni para sentir la falta ni para saber lo que pasó.

Miki Goldwasser no olvida, pero sigue adelante

A Miki Goldwasser la conocimos en aquel verano israelí del 2006 en su casa en la ciudad norteña israelí de Naharia, a pocos kilómetros de la frontera con Líbano, cuando esperaba noticias de su hijo Ehud (Udi), quien junto con su compañero Eldad Regev había sido secuestrado por terroristas de la organización pro –iraní Hizbala cuando patrullaban el lado israelí de la frontera.

A la izquierda, Eldad Regev (z»l) y junto a él Ehud (Udi) Goldwasser (z»l), ambos secuestrados por Hizbala el 12 de julio del 2006. Murieron al parecer ese mismo día, pero sus familias tuvieron la confirmación sólo 2 años más tarde, al volver sus cuerpos en ataúdes.

 

“Yo siento que está vivo. Una madre sabe”, nos dijo en aquel momento, y se nos estrujaba el corazón pensando que quizás no lo sentía así, pero se intentaba convencer.

El drama comenzó el miércoles 12 de julio del 2006. Mientras Israel lidiaba con la difícil situación creada poco antes por el secuestro el 25 de junio del soldado Guilat Shalit en Kerem Shalom, junto a la frontera con Gaza, cuando una célula de Hamas irrumpió a territorio israelí, mató dos soldados y se lo llevó a él a Gaza por cinco largos años y medio, un nuevo drama comenzaba.

Un aluvión de cohetes fueron disparado desde Líbano hacia todo el norte de Israel y muy poco después quedó claro que el objetivo de la lluvia de proyectiles era desviar la atención de un incidente puntual que para Hizbala era más importante : su decisión de intentar secuestrar soldados israelíes y llevárselos tierra adentro a Líbano.

Los terroristas atacaron dos vehículos de la patrulla israelí, mataron a 3 soldados, hirieron gravemente a otros 2 y secuestraron a Udi y Eldad.

Hoy se sabe que al parecer ambos murieron el mismo día del secuestro a raíz de las heridas causada por el ataque de Hizbala. Pero al atentado mismo, Hizbala agregó una tortura mental y emocional, al no revelar nunca la verdad. Recién el 16 de julio del 2008, dos años después del secuestro, se supo cuál había sido el desenlace, cuando en el marco de una transacción pactada con Hizbala, fueron devueltos los dos soldados a Israel, en ataúdes.

De regreso en casa, sin vida (Foto: Dover Tzahal)

 

Hace pocos días se cumplieron 15 años del fin de la así llamada “segunda guerra en Líbano”, detonada por ese ataque y el secuestro. Conversamos con Miki Goldwasser nuevamente, quien junto a su esposo Shlomo, tendrá por siempre en su corazón 3 hijos, aunque en la práctica, en la vida real, le quedan dos: Yair y Gadi, el menor. De ellos también tiene 4 nietos.

 

P: Miki, volvemos a hablar  cuando ya está rodeada de nietos de sus otros dos hijos  y me pregunto quién es su tío Udi para ellos que nunca llegaron a conocerlo.

R: Así es, no lo conocieron. En casa hay una foto grande de él, la ven siempre, saben que hay un armario lleno de recuerdos . El mayor, Ben, todo el tiempo se interesa. Ellos vienen a los actos recordatorios. Udi siempre está presente en nuestras vidas y por ende también en la de ellos, nuestros nietos.

El mensaje sobre la importancia de recordar a Udi viene de los padres de mis nietos, o sea de los hermanos de Udi. No sería posible no tenerlo present por esa foto. Su presencia es muy natural en casa.

 

P: ¿Pero qué se les puede explicar?

R: Cuanto más grandes son, más información se les va dando. Pero su presencia es natural desde que abrieron sus ojos, porque siempre está en casa.

P: ¿Qué saben de Udi?

R: Saben que le gustaba jugar lego, qu era un niño muy curioso, que a los 8 años ya tenía un microscopio porque le interesaba saber qué existe más allá de nuestra capacidad de ver algo. El mayor, que tiene esa edad, lo entiende muy bien. En realidad, hay ciertos paralelos entre ambos. Le contamos que le gustaba hacer volar planeadores, que le gustaba la música, la naturaleza y que sabía la importania de cuidar el medio ambiente. Y es interesante que él, sin decir nada, adoptó varias de esas cosas para sí mismo.

P: ¿Saben que Udi murió en un ataque?

R: Hemos ido con Bar al así llamado punto 105 donde ocurrió todo, conoce la historia, lo que se puede a su edad. Le hablamos en forma directa de acuerdo a lo que estimamos que puede captar. Acepta todo de forma natural. Le explicamos de acuerdo a lo que él manifiesta interés en saber.

P: Me imagino que puede haber sido difícil decidir si quieren que los niños participen de todo el proceso de duelo y la recordación.

R: Se dio muy natural. Al principio pensé que no quiero que lo hagan, que no quiero que vayan al cementerio hasta cierta edad pero mi hijo Yair, el padre de los 3 mayores, decidió que sí. Además ven que amigos de Udi vienen, y entonces les explican por qué ellos lo recuerdan. No hay ni llanto ni histeria, nada que pueda causarles temores. Se recuerda a Udi de forma natural, también haciendo bromas sobre cosas cómicas que hacía. Es una forma muy natural de recordarlo.

Tres de los sobrinos que Udi nunca conoció, junto a un mural recordatorio de los caídos en el que aparece también él

 

P: Cuando la entrevisté a usted en su casa en aquel duro julio del 2006, estaba también Karnit, la esposa de Udi. El matrimonio era muy fresco y quedó trunco por la tragedia. ¿Qué ha pasado con la vida de Karnit?

R: Karnit está casada, tiene dos hijos y su esposo, Amnon,  es muy agradable. Tenemos una muy buena relación. Cuando ella viene a Naharia a visitar a sus padres, vamos nosotros también para allí y nos vemos, con sus niños.

Karnit y Miky, la esposa y la madre. Una foto que tomamos en aquel julio del 2006 en la casa de los Goldwasser días después del secuestro, cuando aún creían que Udi volvería con vida

 

P: Me imagino que debe ser complejo, aunque le desees lo mejor, verla con hijos, sabiendo que no alcanzó a tenerlos con Udi.

R: Es una combinación problemática, sí. Siempre uno se pregunta cómo habrían sido los hijos de Karnit y Udi si hubieran alcanzado a tenerlos, como serían, cómo se desarrollarían y crecerían. Claro que esos pensamientos surgen, pero hay que saber cortar. Desde que Udi cayó, ella también tuvo que seguir adelante con su vida. Tiene sus hijos, y ella para nosotros siempre será una hija. Hay entre nosotros un gran amor. Los queremos mucho.

Y creo que así debe ser. Es lo más natural. Sé que hay casos de nueras y suegras que entran en conflicto luego de la caída del hijo/esposo. Eso es muy doloroso porque nadie tiene la culpa. Sé que hay casos de peleas en familias, es un tema muy duro. Pero nosotros sabemos todos que lo ocurrido es irreversible y nadie tiene que pagar el vida otro precio de la tragedia.

 

El duelo, un proceso

P: ¿Cómo ha sido el proceso de duelo que han vivido estos años?

R: Ha ido cambiando…Y te diría que el último año el duelo es más fuerte.

P: ¿Cómo lo explicaría?

R: Pienso más en Udi…mucho más que antes . En los primeros dos años, que fueron de lucha, cuando no sabíamos qué había ocurrido exactamente o mejor dicho cuál erasu situación, el duelo no tenía lugar. Además no había sido proclamado como caído, como fallecido. Luego llevó mucho tiempo realmente entender e internalizar que ya no está con nosotros. Y fue todo tan rápido…nuestros otros hijos se casaron, nacieron nietos….Ahora toda esa corrida se calmó un poco y entonces yo lo vivo de otra forma.

P: ¿Cómo lo vive Shlomo, su esposo, el papá de Udi?

R: Similar a mí en cuanto al proceso, pero por otro lado él está más ocupado con nuestros nietos que yo. Nuestro hijo del medio vive en el piso de abajo y Shlomo lleva los niños a sus actividades extracurriculares. Se le sientan arriba todo el tiempo, como pequeños gatitos mimosos. A él, por carácter, siempre le gustaron mucho los niños. Creo que yo, con mis 75 años, me he vuelto un poco más impaciente.

Shlomo con una de las nietas

 

Miky, de abuela

 

P: Cuando mira hacia el norte Miky, y ve que la amenaza no ha desaparecido ¿eso dificulta más lidiar con el recuerdo?

R: Hoy es mucho más duro  el duelo y peor que antes, especialmente justamente porque vemos lo que pasa ahora en Líbano, que fortalece a Hizbalá. Y si Estados Unidos termina aliviando las sanciones a Irán y eso les permite recuperarse, entrarán más aún a Líbano, y eso no será nada bueno para nosotros. No son momentos fáciles. Y por cierto no mitigan el dolor

P: Miky, le agradezco mucho por su tiempo y por haber aceptado conversar conmigo. Le deseo que tenga mucho que disfrutar de la familia, a pesar del dolor.

R: Muchas gracias Jana. Que así sea.

Semanariohebreojai

 
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