Por Israel
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| lunes julio 4, 2022

El nuevo informe de la ONU, otra prueba de la tendenciosidad anti israelí

Una entrevista ilustrativa con el jurista Profesor Irwin Cotler


No se puede hablar realmente de sorpresas, pero cada informe tendencioso anti israelí tiene su efecto y causa preocupación. El informe que acaba de publicar el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, condenado por la Cancillería israelí, no es una excepción.  El informe acusa directamente a Israel de ser quien perpetúa el conflicto en la región, sin mencionar por cierto cómo empezó, las agresiones sufridas por Israel desde su nacimiento mismo en 1948 ni el terrorismo.

 

Este fue el comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel al respecto:

“El informe de la comisión investigadora del Consejo de Derechos Humanos no es más que un derroche de dinero y esfuerzo de los sistemas de las Naciones Unidas, como parte de una caza de brujas que libra el Consejo de DDH contra Israel.

Se trata de un informe tendencioso y unilateral, motivado por el odio al Estado de Israel y asado en una larga lista de informes unilaterales y tendenciosos anteriores.

El informe hace caso omiso de años de terrorismo asesino y de las organizaciones terrorista palestinas  que atacan civiles israelíes, así como de la actitud palestina de rechazo durante años, y de la salvaje incitación antisemita de la Autoridad Palestina y sus mecanismos.

La comisión investigadora no prestó atención ninguna a las verdaderas razones que llevaron a Israel a proteger a sus ciudadanos de las organizaciones terroristas asesinas que cometen un doble crimen de guerra: disparan a civiles israelíes desde las zonas pobladas por los civiles en la Franja de Gaza.

La comisión investigadora y el informe tendencioso que publicó, son resultado de la extrema actitud anti israelí del Consejo de DDHH. Los miembros de la comisión, que se presentan como objetivos, fueron elegidos para el cargo únicamente de acuerdo a sus posiciones anti israelíes públicas y bien conocidas, en absoluta contradicción con las normas determinadas por las Naciones Unidas.

El Estado de Israel seguirá defendiendo a sus ciudadanos de acuerdo a los más altos valores y estándartes internacionales”.

El nuevo informe justifica volver a publicar una entrevista precisamente  sobre esta problemática, con el destacado jurista canadiense Profesor Irwin Cotler.ex Ministro de Justicia y Procurador General de su país, Fundador y Director el Centro Raoul Wallenberg de Derechos Humanos, Profesor Emérito de Derecho en la Universidad McGill, ex miembro del Parlamento de Canadá ,un especialista mundial en Derecho Internacional humanitario.

Hoy aquí compartimos una parte de la entrevista, relativa a la demonización de Israel en la arena internacional  a través de votaciones obsesivas en su contra en las Naciones Unidas. Pero antes, el Profesor Cotler explica que esto se origina en el antisemitismo, disfrazado cada vez con otras máscaras.

 

P: Profesor Cotler ¿cómo explicar la evolución que ha tenido el antisemitismo en la era moderna?

R: Creo que la noción central con la que hay que comenzar es recordar que el Holocausto es un paradigma del mal radical y que el antisemitismo es un paradigma de odio radical.

Judíos fueron asesinados en Auschwitz por antisemitismo, pero el antisemitismo no murió en Auschwitz. Y ya sabemos demasiado bien que aunque comienza con los judíos, no termina con los judíos, por lo cual es una cuestión de responsabilidad colectiva combatir el antisemitismo. No puede ser combatido sólo por judíos. Precisamos para ello al público global.

 

P: ¿Cree que hay suficiente consciencia en el mundo acerca del hecho que el antisemitismo no es un problema sólo de los judíos sino de la sociedad en la que se manifiesta, así como el racismo no es problema sólo de los afrodescendientes?

R: No, al contrario. Todos sabemos que hay racismo contra negros, contra gente de color, contra indígenas. Toda forma de odio y discriminación debe ser combatida. Pero hay dos cosas que distinguen al antisemitismo. En primer término, es la forma más antigua, más duradera, más tóxica y letal de todos los odios.

¿Enmascarado?

P: ¿También va apareciendo de distintas formas?

R: Por supuesto. Es como un virus que muta con el tiempo, por lo cual se disfraza, se enmascara con lo que sea el etos del momento. Cuanto el tema era la religión, entonces se decía que los judíos….

P: ..habían matado a Jesús.

R: Exacto.Hoy, cuando los Derechos Humanos son la religión secular de nuestro tiempo, el antisemitismo se presenta bajo ese disfraz y por lo tanto lo que vemos hoy es una acusación al Estado judío, a Israel, diciendo que los viola. Israel emerge como el nuevo anti-Cristo de nuestros tiempos, en boca de los antisemitas. Y una de las cosas que más me preocupan es que el antisemitismo se ha normalizado como una corriente central.

P: No da vergüenza ser antisemita.

R: Exacto. Aunque claro está que no usarán la palabra en general, sino que hablarán de Derechos humanos.

P: De anti sionismo.

R: Por supuesto. Intentan “limpiar” el término antisemitismo en instituciones internacionales y en los valores públicos universales, presentando su tendenciosidad de otra forma. Y lo vemos bajo la cobertura protectora de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Votaciones en la ONU y el Derecho Internacional

P: Ahondemos en eso por favor.

R: Hay una situación clara en la que baso lo que estoy diciendo. Todos los años, hay entre 17 y 20 resoluciones contra un solo Estado miembro del organismo internacional:  Israel. Y contra todo el resto del mundo, 5 resoluciones. Eso equivale a dar inmunidad a los verdaderos violadores de los derechos humanos, mostrando obsesión con un solo país, Israel.

P: ¿Y cómo pueden explicar esto en términos de Derecho Internacional? Es tan evidente el desequilibrio…

R: Es que lo “lavan” bajo la autoridad, por ejemplo, de la Convención de Ginebra, que es sobre Derecho Internacional humanitario. Los países firmantes de la Convención de Ginebra se han reunido únicamente tres veces en los últimos 60 años, para poner a un país en el banquillo de acusados. No a Siria, no a Rusia, no a China ni Venezuela, sino a Israel.

 

Durban, la cumbre del odio

P: ¿Cuándo empezó eso?

R: En la reunión de Durban, en Sudáfrica, planeada como cumbre contra el racismo. Yo fui uno de los juristas que vio la convocación a esa reunión con entusiasmo. Recordemos que ya en 1997 se anunció que habría una conferencia mundial contra el racismo en el 2001. Y fui de los primeros en decir que es algo maravilloso. En mi calidad de Profesor de Derecho humanitario, pensé que sería excelente tener al fin una conferencia mundial contra el racismo, un marco que proteja realmente a los discriminados. Pero aunque suene increíble, Durban se convirtió en una conferencia mundial de racismo contra Israel y el pueblo judío, presentando a Israel como la personificación de todos los males.

 

P: Y ahí nació el “lavado” del antisemitismo…

R: Claro. Se lavó la desligitmización de Israel disfrazada de valores universales. Y dos meses después de la conferencia de Durban, los países firmantes de la Convención de Ginebra, que había sido convocada por Suiza,  se reunieron y pusieron a Israel en el banquillo de acusados. Desde entonces se reunieron otras dos veces e hicieron lo mismo.

 

 

El Consejo de DDHH de la ONU

 

P: Hablemos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Su nombre no es casual. Fue concebido para que garantice la protección de los derechos humanos en el mundo. Pero también es un foro abiertamente anti-israelí.

R: Sin duda alguna. El Consejo de DDHH de la ONU está obligado, por mandato, a promover y proteger los derechos humanos. Pero en la práctica, ha aprobado más resoluciones contra un país que contra todo el resto del mundo combinado. Pero eso no es todo. El Consejo comienza cada una de sus sesiones con propuestas de condena en el marco del capítulo 7, que habla de “violaciones de los DDHH por parte de Israel en el territorio palestino ocupado”…

P: De por sí una terminología problemática, ya determina que es territorio palestino, aunque no hubo allí nunca un Estado palestino.

R: Por supuesto. Pero el tema central es que el Consejo condena y sentencia antes de que comience siquiera la sesión en la que supuestamente se presentan argumentos. He estado alli, lo he visto con mis propios ojos. Predeterminan en la agenda de las sesiones, que Israel es un violador de los DDHH de los palestinos. Es el único país con el que se hace algo así. Y esa es una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas en la que  hay un principio de igualdad ante la ley para todos los países miembros.

Pero hay también otro tema en esta actitud ante Israel. Hoy en día, la rúbrica de alguien como racista, es lo peor que le pueden decir. No hace falta probar nada, si te tildan de racista, esa es una dura carta de acusación. Y si tildan a un Estado de racista, están sugiriendo que no tiene derecho a existir. Y a eso, como hicieron en Durban, le agregan que Israel es un “Estado nazi”. O le llaman Estado apartheid, que es un crimen contra la humanidad. Todo lleva a lo que quieren conseguir: afirmar que Israel no tiene derecho a existir.

 

P: Y me pregunto cómo la comunidad internacional no lo ve, los países libres, democráticos, que supuestamente tendrían que ver esta aberración.

R: Yo siempre recuerdo lo que me dijo una vez Kofi Annan, que fue Secretario General de la ONU: “Una ONU que no coloca la lucha  contra el antisemitismo a la cabeza de su agenda, es una ONU que traiciona su pasado y pierde su futuro”.

Y aclaro que yo no estoy diciendo que Israel no comete ninguna violación de los derechos humanos o del Derecho internacional humanitario. Israel, al igual que todos los demás países y todas las otras democracias, también incurre en ello en determinadas circunstacias.  Pero aquí no se trata de pedir que Israel esté por sobre la ley sino que se le niega la igualdad ante la ley. Israel debe respetar los derechos humanos y también sus derechos merecen respeto. Se le deben aplicar los estándares del Derecho igual que al resto del mundo.

P: Y usted está analizando esto no sólo a nivel teorético sino por su propia experiencia.

R: Exacto. Te doy un ejemplo. En el 2006 me llamó la entonces Comisionada de Derechos Humanos de la ONU Louise Arbour, a la que yo conocía muy bien. Ella había sido jueza en la Corte Suprema de Canadá cuando yo era el Ministro de Justicia. En realidad, la conocía de antes que se convirtiera en jueza, cuando era profesora en la Escuela de Derecho Osgoode Hall donde yo también enseñaba.  Me llamó y me dijo: “Irwin, estamos estableciendo una comisión de investigación de lo ocurrido en Beit Hanun en Gaza porque Israel disparó cohetes hacia allí y murieron 19 palestinos”.

Le pregunté si el comité de investigación irá también a Sderot en Israel, enfrente a Beit Hanun. Ella dijo que no, y preguntó por qué tendrían que ir a Sderot, a lo que respondí que tendrían que ir porque las cosas se dieron al revés: desde Beit Hanun dispararon primero a Sderot y cuando Israel contestó al fuego  trágicamente uno de los proyectiles cayó sobre civiles y mató a 18 palestinos. Ella siguió diciendo que no irán a Sderot, sólo a Beit Hanun e insitió que yo sea parte de la comisión y que si estoy allí puedo plantear lo que desee. Le dijo: “Louise ¿tú has leído la resolución que estableció la comisión investigadora de la que me pides ser parte?”. Me preguntó por qué se lo pregunto. “Porque la resolución dice, en el mandato de la comisión investigadora, que Israel mató deliberadamente a 18 palestinos en Beit Hanun”. Antes de investigar, lo determinó.  “La resolución pre determina el resultado. Ya ha llegado a la conclusión de que Israel asesina palestinos deliberadamente. Lo siento, pero no seré parte de una comisión así. No seré el judío que tape la vergüenza de la comisión”. La comisión fue formada y tal como estaba claro de antemano, determinó que Israel había matado deliberadamente a 18 palestinos en Beit Hanun.

 

P: Que los árabes promuevan siempre estas cosas, lo sabemos. ¿Pero cómo se explica que también grandes democracias se presten a ello?

R: Mira, te comento algo que yo mismo viví como miembro de la delegación de Canadá a las Naciones Unidas, hace muchos años. Yo fui para las sesiones de la Asamblea General. Las resoluciones se adoptan a comienzos de diciembre. Suelen ser entre 17 y 20 resoluciones contra Israel y hay aproximadamente 5 contra otros países del mundo, todos juntos.

Lo que la gente ignora es que el proceso que termina con la adopción de las resoluciones en diciembre, comienza a mediados de setiembre y se debate durante tres meses. –los miembros de las delegaciones, como lo era la mía, la canadiense, son muchas veces académicos, diplomáticos, periodistas, parlamentarios , que saben muy poco sobre Medio Oriente. Pero si uno está allí tres meses escuchando el sonido de los tambores contra Israel diariamente, al final sale convencido de que seguramente Israel debe ser un violador sistemático de los derechos humanos palestinos. Allí no hay contexto de nada, sólo se oye las acusaciones. Pero claro que me refiero a las democracias, no a la mayoría que no lo son y que votan en forma autoática. Abba Ean ya lo decía, que en la Asamblea General de la ONU se puede obtener mayoría para una resolución que determine que la Tierra es plana. Nada ya nos puede sorprender.

P: Muchas gracias Profesor Cotler. Terrible tema.

R: Sin duda alguna.

 
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