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| jueves julio 18, 2024

Cecilia Denot: “Hay una demonización de lo que es ser sionista”

Entrevista Delfina Milder


Conocida en Twitter como @gordameir, Denot es referente en redes sociales desde el comienzo de la guerra Israel-Hamás. Es politóloga y experta en Medio Oriente.  Participó del III Foro Latinoamérica e Israel. Crédito foto: Leonardo Mainé

Conocida en Twitter como @gordameir, Denot ha sido referente en las redes sociales desde el comienzo de la guerra entre Israel y Hamás. Es licenciada en Relaciones Públicas y en Ciencia Política por la Universidad de La Matanza y tiene un máster en Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella. Es docente en la Universidad de Buenos Aires, donde tiene una cátedra y un grupo de investigación sobre Medio Oriente y conflicto árabe-israelí. Vino a Montevideo a participar del III Foro Latinoamérica e Israel.

-A un mes de la guerra, ¿cómo vive estos días?

-Para toda la comunidad judía, no solamente en Israel sino en el mundo, la vida cambió por completo. Recordemos que en las comunidades del sur que fueron atacadas había una gran comunidad latinoamericana, por eso también el 10% de las personas secuestradas por el Hamás son argentinas. Particularmente nosotros (los argentinos), todos conocemos a alguien. Pero también, como comunidad judía, sentís que lo que le pase a un israelí te está pasando a vos también. Además, cada vez que hay una escalada en el conflicto en Medio Oriente hay consecuencias sobre las diásporas. Mayormente en la diáspora judía, pero por ejemplo, hace poco, en Estados Unidos, una familia árabe también fue atacada. Y el lunes, un ciudadano judío estadounidense fue asesinado por manifestantes que dicen ser pro Palestina. Estamos viendo escenas que preocupan. En las principales capitales de Europa hay gente marcando negocios judíos con la estrella de David. Mucha gente empieza a olvidarse de cómo comenzó el conflicto, del ataque del 7 de octubre, porque la agenda la empieza a tomar la situación en la Franja de Gaza. Eso creo que, lamentablemente, va a producir todavía olas mayores de antisemitismo. Por eso me parece importante hablar de la responsabilidad a la hora de comunicar.

-En ese sentido, la información que viene de Gaza es limitada. ¿Cómo hay que tomarla?

-Recordemos, por ejemplo, que ya van más de 9.500 cohetes que estas organizaciones lanzaron contra Israel, que gracias al sistema defensivo israelí, no muchos han impactado sobre el territorio. Aproximadamente el 10% de esos cohetes siempre cae dentro de la Franja de Gaza, y obviamente afectan a su propia población. Hubo una ocasión en la que uno de estos cohetes cayó en el estacionamiento de un hospital, y automáticamente se tomó la palabra de Hamás como si fuera la palabra real, y muchos medios comenzaron a decir que Israel había bombardeado un hospital y que habían muerto 500 personas. Esto era una noticia atroz que despertó olas antisemitismo, sobre todo en el mundo musulmán. Se comenzaron a prender fuegos sinagogas. La realidad es que la noticia era falsa. También se comunica mucho sobre las bajas en la Franja de Gaza, y ese número, lamentablemente, no tenemos manera de corroborarlo, porque todo lo que viene de Gaza viene de Hamás. Y esto tiene que quedar absolutamente claro: la población civil gazatí está siendo afectada, tiene que quedar claro que están muriendo civiles, que están muriendo niños. Pero hay que ser cautos porque hay una organización detrás que tiene interés en que Israel pierda el apoyo internacional que está recibiendo en esta guerra.

-Ha mencionado en otras entrevistas una “narrativa” en contra de Israel que se instala en torno a este conflicto. ¿Es algo que ya se venía gestando? ¿Cómo surge?

-Es una narrativa que lleva muchos años instalándose. Si tuviera que decir un momento clave, fue después de la Guerra de los Seis Días, en el año 1967. La Unión Soviética apoyó directamente con armamento y entrenamiento a los países árabes que enfrentaron a Israel, y tras esa grave derrota que sufrieron sus aliados, y el surgumiento de Israel, un aliado de Estados Unidos, como un Estado sumamente poderoso en la región, hizo que la Unión Soviética sacara una campaña de propaganda brutal contra el Estado judío que se basó básicamente en igualar al sionismo con el nazismo, con el racismo, con el colonialismo norteamericano. Estos son conceptos que calaron muy fuerte. Y también es una narrativa que termina encajando con la historia colonial de América Latina, con pensar a los israelíes como los colonialistas europeos y a los palestinos como el pueblo originario de la región. También hay otros marcos teóricos en boga en el progresismo occidental que tienen que ver con dividir a la sociedad en opresores y oprimidos, en identificar ciertas identidades en la sociedad que están siendo subyugadas por un sistema de dominación racial o de dominación económica o de género. En muchos casos es legítimo, pero muchas veces termina generando una situación dicotómica donde la sociedad se divide en buenos y malos, opresores y oprimidos. Y en este marco, los que caen en la categoría de oprimidos tienen el derecho a hacer cualquier cosa contra los opresores. Dentro de esta narrativa se proyectan muchas veces categorías raciales occidentales en el Medio Oriente. En este marco, se ve primero a los palestinos como eternas víctimas que no tienen ninguna responsabilidad sobre sus acciones y que, al contrario, tienen derecho a hacer cualquier cosa contra los israelíes porque los israelíes los están oprimiendo. Hay una demonización de lo que es ser sionista, de lo que es el movimiento nacional judío, que no lleva al entendimiento. Así aparece la justificación del terrorismo. Este es un conflicto donde hay mucho eslógan, hay mucha repetición de consignas y mucho reduccionismo. Eso no ayuda. Esto no es un partido de fútbol, no es que uno tiene que tomar un bando y hacer un cantito. Estamos hablando de seres humanos.

-¿Cómo entra en esta narrativa la diferenciación entre antisemitismo y antisionismo? ¿Cuál cree que sería la forma correcta de plantear esa discusión?

-Yo creo que mucha gente que discute estas cosas no tiene bien en claro qué es el sionismo o qué es el antisionismo. Primeramente hay que decir que el sionismo es un movimiento de liberación nacional judío, es el movimiento nacional judío que tiene como objetivo la creación de un Estado judío en la tierra histórica de Israel. No establece el sionismo qué fronteras tiene que tener ese Estado, cuál es el tipo de gobierno, la relación que va a tener la religión y el Estado. Es un grupo absolutamente heterogéneo, hay gente sionista de derecha, de izquierda, secular, religiosa, no judía, judía. El antisionismo es la oposición a que exista un Estado judío en ese territorio, en cualquier extensión del mismo. Es la negación de la conexión de los judíos con esas tierras, es la negación del derecho a la autodeterminación de los judíos y es la presentación de los judíos como colonialistas. Entonces, cuando uno entiende ese tipo de conceptos, creo que queda claro que el antisionismo es una manera de antisemitismo, porque es negarle a los judíos, y únicamente a los judíos, su derecho a la autodeterminación. Pero además es negar su historia, presentarlos como invasores, deshumanizarlos y justificar la violencia contra ellos. Mucha gente cree que ser antisionista es criticar el gobierno de Israel, pero eso no es ser antisionista; los israelíes mismos critican a su gobierno. También hay mucha gente que siente que criticar a Israel es antisemitismo, o que estar a favor de dos estados es antisemitismo, y eso no es así. Hay que romper con eso porque a veces se presenta el conflicto como algo de suma cero, como si uno, al estar a favor de los palestinos, está en contra de los israelíes o viceversa. La verdad es que uno puede estar a favor de los dos al mismo tiempo.

 
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