Junta de Paz Imagen Facebook
El grupo se reunirá este fin de semana para debatir la entrada del comité tecnocrático y el despliegue de fuerzas internacionales en la Franja, ya que Hamás rechaza el desarme y presenta demandas problemáticas. Indonesia desplegará miles de tropas, pero sin autoridad para desarmar a la organización terrorista
La Junta de Paz del presidente Donald Trump se reunirá en Washington el jueves para debatir el futuro de Gaza, ya que los intereses contrapuestos y las cuestiones de seguridad sin resolver ponen en duda la viabilidad del plan estadounidense para la Franja.
Se espera que la Junta, encargada de supervisar la gobernanza y la reconstrucción de Gaza tras la guerra, debata la entrada de un comité tecnocrático palestino y el despliegue de fuerzas internacionales. Sin embargo, incluso antes de que comience la sesión, Hamás —que aún ejerce el control de facto en amplias zonas de Gaza—, rechaza el desarme y obstaculiza cualquier autoridad alternativa, impidiendo así el surgimiento de una realidad más segura y estable en Gaza.
El obstáculo más importante sigue siendo la negativa categórica de Hamás a entregar sus armas. La organización terrorista ha propuesto fórmulas alternativas como «almacenar las armas», «congelar las armas» o abstenerse de usarlas o exhibirlas. Sin embargo, en cada escenario Hamás conservaría su capacidad militar y la opción de reanudar la actividad terrorista en el momento que elija.
Hasta la fecha, Hamás mantiene más de 20.000 operativos y miembros en su ala militar y mecanismos de policía interna.
Osama Hamdan, un alto funcionario de Hamás con sede en el extranjero, declaró recientemente que el grupo no depondría las armas hasta el fin total de lo que denomina la «ocupación», en referencia al Estado de Israel. En la práctica, esta postura indica que la ambición de Hamás de llevar a cabo nuevas masacres no ha desaparecido. La organización también continúa utilizando escuelas y hospitales como centros de mando y posiciones militares, según evaluaciones israelíes.
Condiciones difíciles para los tecnócratas
Además de negarse a desarmarse, Hamás también busca limitar el comité tecnocrático palestino que se supone asumirá responsabilidades administrativas en Gaza.
Hamás exige que los miembros de su propio aparato policial se integren en el marco de seguridad del comité y sigan recibiendo sus salarios. También insiste en que el comité se centre en cuestiones específicas, y evite enfrentamientos con elementos afiliados a Hamás.
Además, medios árabes informan que Hamás ha vetado a Sami Nseman, quien estaba previsto que dirigiera la cartera de seguridad del comité, alegando su participación en el asesinato de terroristas de la Yijad Islámica hace dos décadas. Los críticos interpretan estas demandas como un intento de preservar el monopolio de Hamás sobre la policía y la fuerza armada en Gaza.
Además de negarse a desarmarse, Hamás también busca limitar el comité tecnocrático palestino que se supone asumirá responsabilidades administrativas en Gaza
Para complicar aún más la situación, Hamás ha establecido un organismo paralelo que incluye a representantes de varias organizaciones terroristas, liderado por el alto funcionario de la Yijad Islámica Palestina, Khaled al-Batash. El organismo, conocido como «Comité de Seguimiento de las Fuerzas Nacionales e Islámicas en Gaza», ha declarado su intención de «supervisar» la labor del comité tecnocrático.
Al-Batash afirmó recientemente que la función principal de los tecnócratas debería ser la de proporcionar ayuda humanitaria y liderar los esfuerzos de reconstrucción. Enfatizó que su mandato no es un «cheque en blanco», sino que depende de avances tangibles y de la prestación de servicios básicos.
Una fuente del comité tecnocrático indicó que la fecha oficial de su entrada en Gaza se anunciaría tras la reunión de la Junta de Paz del jueves. «Aún no hay una fecha fija para la entrada en Gaza, y podría tardar una semana o un mes», declaró la fuente, añadiendo que el comité había recibido garantías de «buenas noticias» de la cumbre de Washington.
Además de las cuestiones de gobernanza, se espera que la Junta de Paz también aborde el despliegue y la autoridad de las fuerzas internacionales de estabilización.
Las limitaciones de Indonesia
Indonesia anunció recientemente preparativos para desplegar miles de tropas en Gaza como parte de una fuerza internacional de estabilización propuesta. Según un portavoz militar indonesio, el país de mayoría musulmana preparará a 1000 soldados a principios de abril para su posible despliegue, a la espera de la decisión final del presidente Prabowo Subianto. Para junio, hasta 8000 soldados podrían estar listos para su asignación.
Sin embargo, Yakarta ha dejado claro que sus fuerzas no participarán en operaciones de combate. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Indonesia afirmó que el mandato se limitaría a «misiones humanitarias no bélicas», y solo con el consentimiento de la Autoridad Palestina. Las tropas no tendrían autoridad para desarmar a ninguna facción.
En efecto, esto significa que las fuerzas indonesias no tendrían la tarea de desmantelar las capacidades militares de Hamás, dejando sin resolver la cuestión central del desarme. Se espera que el presidente Subianto viaje a Washington para participar en la sesión inaugural del Consejo de Paz presidida por Trump.
El auge de las milicias
En medio de la incertidumbre, las milicias armadas opuestas a Hamás han intensificado sus actividades. En las últimas semanas, Gaza ha presenciado una escalada de operaciones llevadas a cabo por hombres armados liderados por excomandantes del aparato de seguridad de la Autoridad Palestina.
Solo en las últimas 24 horas, los residentes informaron sobre operaciones de milicias en Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza, y en Beit Lahia, al norte de la Franja. Al menos cinco milicias están activas actualmente, extendiéndose desde el este de Rafah, al sur, hasta el extremo noreste de la Franja.
Dada la evidente brecha en torno a la desmilitarización de Gaza, es cada vez más plausible que las milicias locales, fuertemente respaldadas por Israel, puedan eventualmente encargarse de enfrentar a Hamás y confiscar sus armas, una misión que ningún actor extranjero parece dispuesto a emprender
«Hamás no puede atreverse a acercarse a nosotros. Al contrario, los alcanzaremos, incluso dentro de sus tiendas», declaró Hossam al-Astal, líder de un grupo armado en la zona de Jan Yunis, en declaraciones publicadas el día anterior. «Nuestro mensaje a Hamás y a nuestro pueblo es claro: prometemos acabar con la opresión y la victoria sobre Hamás está cerca».
Otro líder de una milicia en Rafah, Ghassan al-Duhaini, amenazó recientemente con perseguir y torturar a los terroristas de Hamás. Funcionarios internacionales expresan una creciente preocupación por el futuro de la «zona roja», áreas que permanecen bajo el control efectivo de Hamás más allá de las líneas designadas dentro de Gaza. Hasta el momento, no está claro quién está dispuesto y es capaz de recoger las armas de Hamás.
Dada la evidente brecha en torno a la desmilitarización de Gaza, es cada vez más plausible que las milicias locales, fuertemente respaldadas por Israel, puedan eventualmente encargarse de enfrentar a Hamás y confiscar sus armas, una misión que ningún actor extranjero parece dispuesto a emprender.
*Corresponsal para asuntos árabes de Israel Hayom.
Fuente: Israel Hayom.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.
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