Bin Salman respaldó públicamente la diplomacia y dijo que no se usaría suelo saudí para un ataque, pero en conversaciones con Trump advirtió de consecuencias peligrosas si Estados Unidos no actuaba; un informe detalló la reunión de Jamenei con asesores y el ataque que se adelantó.
Dos fuentes en Irán informaron a Reuters que, poco antes del ataque a su residencia, el líder supremo iraní se reunía en un lugar seguro con los asesores principales Ali Larijani y Ali Shamkhani. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que Shamkhani murió en los ataques del sábado por la mañana, y el presidente Donald Trump confirmó que el ayatolá Ali Khamenei también murió. Larijani publicó en su cuenta de X el sábado por la noche, y no se supo de inmediato si sobrevivió.
Una fuente estadounidense afirmó que Jamenei tenía previsto celebrar la reunión más tarde esa noche en Teherán, pero la inteligencia israelí detectó que se celebraría el sábado por la mañana y los ataques se adelantaron. No se reveló la ubicación de la reunión, aunque el complejo seguro de Jamenei en Teherán fue atacado en la primera oleada. Trump afirmó que Jamenei no pudo evadir la inteligencia estadounidense ni los sistemas de vigilancia avanzados, y que, en estrecha coordinación con Israel, ni él ni los demás líderes que murieron junto a él habrían podido evitar el ataque.
Aún no está claro cómo afectará la muerte de Jamenei a la estabilidad del sistema gobernante iraní. En una evaluación previa al ataque, la CIA había estimado que podría ser reemplazado por elementos de línea dura dentro de la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, se espera que Israel y Estados Unidos busquen un cambio de régimen más amplio y lo han presentado como uno de los objetivos de la operación.
El Washington Post informó que, además de Israel, Arabia Saudita presionó a Trump para que lanzara el ataque. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, habló con Trump en varias ocasiones para alentar la medida, a pesar de apoyar públicamente una solución diplomática. Según el informe, el príncipe heredero le dijo al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que Arabia Saudita no permitiría que su espacio aéreo ni su territorio se utilizaran para ataques contra Irán. Sin embargo, en conversaciones con funcionarios estadounidenses, advirtió que Irán emergería más fuerte y peligroso si Washington no utilizaba la importante fuerza militar que ha reunido en Oriente Medio.
El Post informó que el hermano del príncipe heredero, Khalid bin Salman, transmitió un mensaje similar en reuniones privadas durante una visita a Washington en enero. El informe indicó que Trump finalmente decidió proceder con el ataque a pesar de su política de larga data y aunque no existía una amenaza directa de Irán contra territorio estadounidense.
Según el Post, la postura dual del príncipe heredero probablemente reflejaba el deseo de evitar represalias iraníes contra la infraestructura petrolera saudí. Personas cercanas a él reconocieron que considera a Teherán el principal adversario regional de Riad. Arabia Saudita, liderada por sus líderes suníes, e Irán, liderado por los chiíes, han sido rivales durante mucho tiempo.




















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