Los conocemos bien, el mundo todo debería conocerlos, a ellos, los señores de la guerra. Siempre los mismos en cuanto al odio y el extremismo que los motiva, aunque cambien de nombre. Los Ayatolas de Irán y su creación en Líbano, Hezbolá. Hamas, la Yihad Islámica, ISIS y otros terroristas. Aunque cada uno tiene sus propias características, tienen un amplio común denominador.
Se presentan como víctimas que deben convertirse en luchadores, abusan de su propia gente para cometer sus ataques a Israel y su pueblo, dedican todos los recursos que sus pueblos necesitan, a una industria de muerte, para hacerle la vida imposible al Estado judío, y matar lo más que puedan. En realidad, parece que no tuvieran vida, ni amores ni sueños normales. No los motiva buscar un futuro mejor para sus naciones y familias sino ver cómo arruinar el de Israel.
Pero no están solos…los acompañan todos aquellos que los alientan explícitamente y también los que callan ante sus crímenes. Estos últimos son el escenario más patético de todos.
Es que en esta última categoría, están todos los políticos de traje y corbata que viven hablando de la paz y “no a la guerra”, los que con su falta de ubicación y de comprensión a fondo del peligro, fortalecen a la fiera y le hacen creer que ganará. Y así, se convierten también en sus futuras víctimas potenciales.
Claro que también los que salen con espíritu “revolucionario” a criticar a Israel y Estados Unidos, se creen que con ello aportan a la paz mundial. No entienden nada. Nunca entendieron que al mal absoluto se lo enfrenta, no se le da de comer.
Pero los peores son los que mencioné antes, los que se rasgan las vestiduras por la guerra, pero no osan criticar a los mayores violadores de los derechos humanos, el régimen iraní, que junto a China se lleva el primer premio en cantidad anual de ejecuciones. Los que publican declaraciones preocupadas por el Derecho internacional y piden alto el fuego, sin decir una palabra acerca de cómo sugieren derrotar al Irán de los Ayatolas, no por Israel, sino para que los iraníes vivan bien, son los que más desprecio inspiran. Y tampoco dicen una palabra por el evidente lanzamiento de misiles iraníes hacia poblaciones civiles israelíes. Y a menudo, encima, con municiones prohibidas. Cuando Hamas acusaba a Israel sin fundamento de usar fósforo u otras armas prohibidas, muchos repetían la diatriba sin ningún tipo de prueba. Cuando hay múltiples pruebas del uso ilegal de municiones racimo por parte de Irán, no dicen nada. Es que se quieren presentar como buenos, amantes de la paz y respetuosos de la ley, pero muestran que no entienden absolutamente nada. O simplemente no les importa. Lo peor es que sin ellos, Irán tendría menos margen de maniobra a nivel internacional.
Así que…tengamos presentes a los señores de la guerra, a sus secuaces y a sus tontos útiles, que tanto daño hacen a nivel mundial.




















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