Por Israel


Defendemos un ideal no a un gobierno
Síguenos en Facebook Twitter Twitter YouTube RSS Feed
| jueves mayo 21, 2026

Martha Wolff. Soy Jerusalem!

Martha Wolff para Porisrael.org


Martha Wolff en el Kotel. Cortesia

Dice el Talmud que Dios concedió una sola medida

de belleza al mundo y nueve para Jerusalem

 

Soy Jerusalem una especie de mujer siempre deseada…

Siempre acechada por las conquistas.

Una ciudad de gente vestida de origen, raza y religión,

de fieles que caminan hacia sus lugares sagrados,

de habitantes, comerciantes, turistas y feligreses,

de iglesias, mezquitas y sinagogas.

Soy histórica, turística, ciudad de fe.

Para los religiosos sagrada,

para los judíos donde Dios eligió construir el primer templo.

Soy su centro de fe y tradición:

para los cristianos calvario y peregrinaje,

para los musulmanes donde Mahoma ascendió al cielo,

para los pacifistas nido de palomas,

para los palestinos reclamable,

para los judíos única e indivisible,

para los ortodoxos manjar talmúdico.

para los agnósticos interesante,

para la humanidad ombligo monoteísta de las tres religiones.

para los políticos debate y poder,

para la ONU centro de beligerancia,

para el mundo árabe disputa territorial,

para los judíos su raíz,

para la Unión Europea zona de conflicto.

 

Soy una ciudad complicada, contradictoria…

Miro al cielo veo un dron y un avión pasar.

Miro la tierra y veo el dorado de mis piedras,

el color de plantas, flores y añosos olivos.

La sangre derramada por Jerusalem evaporada

riega mis senderos, alboradas y ocasos.

Veo edificios nuevos y habitantes viejos  y nuevos…

Las rutas ascienden hacia mí.

Se construyen monoblocks y se cavan bunkers.

En la Knesset se debate el presente y el futuro de mi país.

En mis museos se salvaguarda el pasado.

En la Universidad Hebrea se estudia la historiografía de mi milenaria existencia.

Kibutzim y moshavim me rodean y son mis lecciones vivientes.

El cementerio militar  guarda la memoria de héroes y mártires.

Las cimas de mis montañas son pedestales de obras de arte.

Los hospitales atienden sin distinción de credo.

La tecnología irriga mi tierra desértica.

 

Mi santidad está protegida:

Los musulmanes rezando cinco veces por día mirando a la Meca.

Los ortodoxos tres tefilot diarias me acercan más a Dios.

Las campanadas de las iglesias me invitan al recogimiento.

En el aire danzan las plegarias, rezos, cánticos y el llamado del moasín.

Mis veranos son densos,

los inviernos castigadores,

la primavera con sus brotes me acompañan…

Tengo barrios residenciales, étnicos,

en desarrollo, artesanales y ancestrales,

negocios folklóricos, orientales y occidentales.

Mi gente viste sus trajes y habla sus lenguas

y come sus comidas perfumadas con especies.

Por el camino pasa un tanque,

burros acarrean cereales y leña.

Antenas de televisión sobresalen de los edificios.

Los que viven dentro de mis murallas

cada uno se dirige a su lugar sagrado:

el cristiano al Santo Sepulcro,

el árabe a la mezquita de Omar

y los judíos al Muro de los Lamentos.

Soy acunada por cánticos litúrgicos.

Hay ruido de tráfico extramuros:

Bocinas, gritos, ruido urbano.

Los musulmanes desean mi parte Este,

los judíos mi integridad,

los cristianos mi internacionalidad.

 

Mis piedras tienen corazón de hombre

Y hay hombres que tienen corazones de piedra.

Estoy cansada de beligerancia pero no vencida

Quiero seguir siendo Jerusalem

Soy una mujer deseada…

 

 
Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.

¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.