Los palestinos, tanto los activos como los pasivos, están aferrados al cuchillo de la desesperación, el odio los mueve como a títeres y las manos del titiritero están a veces cerca, en la casa de Abbas, y a veces lejos, en Irán, donde otra vez el representante del infierno chií, Khamenei, ha vuelto a hablar de la destrucción de Israel. Dejarse manipular por el odio puede anestesiar, se sabe, otras emociones, lo que no hará nunca es liberar al odiador de su carga de desprecio y de la pesadumbre de sus noches. Entretanto el país de los judíos se prepara para más goteos de sangre joven sin hallar una senda para frenar ese odio.
El pequeño estado se duele, indigna, enfurece y reprime. El muro, que tantas vidas ha salvado, es ahora permeable. Los asesinos pueden provenir de cualquier lugar, la poca confianza mutua entre judíos y árabes que aún queda puede desaparecer. Estamos ante dos frustraciones diferentes: la de los musulmanes, por no encontrar a su alrededor nada que valga la pena, ni siquiera un estado islámico inflado a propaganda y mermado en sus posibilidades de expansión, un califato de dementes y criminales camino de ser eliminado en la próxima década; y la de los judíos e israelíes por no lograr convencer al mundo democrático y libre de que su lucha también es la suya y que no debe, de ninguna manera, convertirse en cómplice de los asesinos y mucho menos fomentar un estado palestino que los albergue y proteja. Pero Europa quiere sacarse lo antes posible su complejo de culpa de encima pensando que al apoyar masivamente a los enemigos de los hebreos favorece la paz.
¡Craso error! Es a ellos, a los palestinos, a los que hay que estrechar el lazo, acortarles las riendas; es a los palestinos a quienes hay que hacerles ver lo equivocados que están generando más y más violencia. Es a los palestinos a los que es preciso reconducir, pues cada uno de sus errores políticos los forzará a cometer un error aún mayor. Otra Intifada o como quieran que se llame los privaría de más y más opciones, y eso que no tienen muchas. ¿Qué ha hecho Israel de malo? ¡Ayudarles! En hospitales, escuelas, universidades.
Demasiado compasión judía evita, por ahora, el temible ojo por ojo y diente por diente bíblico, demasiada templanza permite que la propaganda antisemita y antisionista llegue a las mentes calenturientas de los bien alimentados jóvenes palestinos. ¿Son famélicos, acaso, los que tiran piedras y preparan cócteles de gasolina? ¿Son desarrapados? Lo único que son es inútiles e incapaces de pensar en otros términos que los de la guerra. Hamás, que perdió la dura contienda de agosto, para ellos la ha ganado; el continuo rechazo a la existencia de Israel los ha conducido una y otra vez al abismo y ahí están , afilando aquí un cuchillo y allá otro, soñando con el pase de magia definitivo que haga desaparecer de la zona a la ´´entidad sionista´´ sin reparar en que es nuestro únicamente aquello por lo que hemos trabajado. Por lo tanto, y si quieres paz, ¡Trabaja por la paz! ¡Si quieres un estado piensa qué relaciones deberá tener con sus vecinos!
Es cierto que la situación actual no puede mantenerse, pero tampoco deshacerse así como así. Israel tiene que decidir qué fronteras quiere o considera inamovibles y poner sus cartas sobre la mesa, al mismo tiempo que debe hacer ver a quienes tanto insisten con apoyar al estado palestino que no se erigirá a costa del país hebreo. Hasta ahora y para Europa el mundo árabe de la región ha sido un agujero negro por el que se escurre un dinero que nunca vuelve. Vale la pena preguntarse si en el futuro próximo podrá ser una cosa bien diferente de los túneles de la muerte y los cuchillos de la desesperación.




















Para tener una perspectiva cabal de este conflicto en necesario detenerse en los detalles. En cada lugar donde hay terrorismo islámico, está adaptado a los objetivos específicos buscados. Si observamos con atención las tácticas varían ampliamente. Pero al observar específicamente el fenómeno en Israel, vemos características que difieren enormemente de otros lugares. Para empezar es necesario, analizar cual es el target de de la acción.
Tal vez el éxito mas notable de Israel es la Aliá, en 66 años, la población pasó de 600.000 a casi 9:000.000 y eso no solo es un gran logro demográfico sino que trae aparejado un desarollo exponencial. Si analizamos todo el proceso por detener esa abalancha de crecimiento, que no ha dado resultado, ahora han optado por desmantelarla desde dentro y la ingenuidad de las autoridades en creer que es simplemente odio y antisemitismo, no deja ver el real objetivo.
Tener una quinta columna, fanatizada y completamente alienada es el peligro. De ninguna manera hay que permitir una guerra interna que ponga en peligro la Aliá y la convierta en Hieridá, que es, para lo que esta estrategia actual está diseñada. No dió resultado desde Haza, paro a partir de ese experimento fallido por tercera vez, ahora se ensaya el terror en las esquinas, el miedo a salir y en definitida la decición de emigrar.
Hoy las autoridades deben estar conscientes mas que nunca que’ hay que hacer lo que hay que hacer ‘, no importa el costo, ni en vidas ni en imagen negativa, porque si no se para a tiempo, se detendrá la Aliá y comenzará la Hieridá.
Todo esto está muy bien planificado y aparentemente ocultado, menos para el que puede ver mas lejos y leer los signos y señales que estas acciones emiten.
A travéz de las primaveras se ven florecer los brotes, y estos brotes les han enseñado a los terroristas, como desestabilizar desde adentro, y es lo que están tratando de hacer y además lo dicen abiertamente, ‘vayanse por donde vinieron’.
Todo el sacrificio desde dentro como desde fuera, puede quedar en la nada si no se detiene en seco y se quitan las frutas podridas del cajón, se puede perder toda la carga.
Es tan obvio, que puede ser invisible !!!