Abu Moses vendió durante cuarenta años toallas en el desierto. En compañía de su camello Montañita recorría oasis y caseríos para seducir y convencer a los nómades de las ventajas de la higiene. Lo conocían por Al Yehud, el Judío. Y también por Al Huruf, el Letrado, en alusión a su manía de escribir en la arena siempre la misma palabra hebrea: shemá , oye, escucha. Abu Moses tenía los ojos rayados por las tormentas y ventiscas y unos lóbulos ...





















