"Me siento muy orgulloso de ese momento", le dijo el presidente Obama a Jeffrey Goldberg. Se refería a cuando en 2013 le trazó una línea roja a Bashar Asad y después le permitió traspasarla con impunidad, dando marcha atrás cuando estaba a punto ordenar el lanzamiento de ataques aéreos. Parece que podemos decir sin equivocarnos que son pocos -si es que hay alguno- que estén orgullosos de la conducta de la Administración, entonces y después. De hecho, cunde tanto el malestar ...
































