El jueves 6 de febrero de madrugada, poco antes de las 2 de la mañana, un grupo de jóvenes soldados que acababan de finalizar su entrenamiento básico en la brigada Golani, se hallaba en camino a pie al Kotel, el Muro de los Lamentos, el santuario más sagrado del pueblo judío. El singular lugar, único remanente del Templo Sagrado de Jerusalem, es no sólo un símbolo religioso sino también nacional y por ende, se convirtió en ya tradicional escenario de ...
El doble mensaje alentador que salió de un atentado terrorista
El espíritu de jóvenes soldados heridos. Y el del árabe que los ayudó. Fotos: Dover Tzahal
































