En 1985 yo trabajaba algunas tardes en San Fernando de Henares, una ciudad cercana a Madrid. Una noche, habiendo cogido el coche para volver, me encontré metido en un atasco monumental a la entrada a la autovía de Barcelona, dirección Madrid. Lo supe cuando llegué a casa: había pasado por delante del escenario del primer gran atentado islamista en Europa, el restaurante (o lo que quedaba de él) El Descanso, un lugar frecuentado por los soldados norteamericanos de la base de Torrejón, ...
































