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| martes abril 21, 2020
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El prerrequisito para que la democracia se consolide en el mundo árabe es el derrocamiento del régimen iraní


Eduard Yitzhak

Porisrael.org

iran_manifestacionSin un cambio de régimen en Irán, la estabilidad de la actualmente convulsa región árabe no es posible.

El mundo árabe está desencantado del totalitarismo nacional-socialista panarabista, por el fracaso económico, social, cultural, científico, pero muchos árabes sienten atracción por el islamofascismo religioso, el islamismo. La existencia del régimen iraní es el núcleo del totalitarismo islámico.

Los islamistas, de cualquier tendencia o credo,  toman como referente y modelo el régimen de Teherán El  islamismo sunnita, y obviamente el chiíta, siguen la senda instaurada por el régimen de los mulás: apoyar la democratización y paso seguido emplear la democracia como mecanismo y trampolín para imponer el islamismo como sistema político y la Shari´a, la ley islámica, como ley del estado.

El ayatolá Jomeini y sus acólitos fueron expertos en colaborar con la oposición iraní para derrocar al Sha, y seguidamente transformar el estado persa en una tiránica teocracia, instaurar el totalitarismo islámico y posteriormente ejecutar a sus ex recientes aliados en las revueltas contra la monarquía.

La chiíta República Islámica de Irán seduce a los islamistas, obviamente a los chiítas, como también a los sunnitas, y es considerada una victoria del islamismo al haber podido tomar el poder, implementar la Shari´a y mantenerse en el poder ininterrumpidamente desde su establecimiento.

La ambición no ocultada ni enmascarada de los islamistas en el mundo árabe es crear repúblicas islámicas en el Magreb y en Próximo Oriente.

Actualmente en esta región reina la incertidumbre y el desorden, pero el caos no puede durar mucho tiempo, y el vacío de poder lo tomará el más fuerte y en caso de conflicto, lucha y combate,  vencerá el más brutal y organizado. En la agitada región árabe los que se posicionan con más fuerza son los islamistas, que no dudarán en emplear el terror para alcanzar el poder.

El islamismo, como todo totalitarismo, actúa con el principio de que el fin justifica los medios: el fin es el Islam, y los medios la Espada del Islam –el Yihad-, el terror y la tiranía islámica.

Los islamistas emplean la democracia para destruirla desde su interior. Claros ejemplos son  la revolución islámica en Irán, y el asalto al poder de Hamás en Gaza.

Si Occidente quiere vivir en armonía con el mundo árabe, tener relaciones de buena vecindad con el norte de África y con el Próximo Oriente, mejorar las condiciones de vida de los moradores de estos territorios, y consolidar la paz, tiene el deber de apoyar a los demócratas de esta zona, y apuntalar a la población iraní en lugar de contemporizar con la tiranía de los mulás.

Los iraníes están hastiados y hartos de la islamodictadura, de su brutalidad, del empobrecimiento del país.

Occidente tiene que romper sus vínculos con el islamofascismo reinante en Irán, reconocer a la resistencia iraní, y prohibir las ventas de petróleo y cortar sus lazos con sus homólogos iraníes, y proteger firme y totalmente a Israel. El estado judío es el baluarte de la democracia y libertad en toda esta región.

La caída de la sanguinaria tiranía islámica causará automáticamente en grandes sectores poblacionales el retroceso de su fascinación por el islamismo. La exposición a la luz pública de los crímenes del fascismo religioso del Islam desprestigiará al islamismo llevándolo al basurero de la historia.

El islamismo reculará y dejará de ser atrayente a la población árabe, y muy probablemente las masas potencialmente susceptibles de ser magnetizadas por el totalitarismo islámico buscarán alternativas democráticas

Si el régimen islámico iraní se mantiene en pie, éste apoyará a los islamistas, les brindará todo su apoyo y les enseñará como desestabilizar la democracia para implementar la dictadura islámica.

Esto causará guerra y muerte, sufrimiento y mayor empobrecimiento en toda la región y en su vecindario, la paz será dinamitada.  Europa, vivirá en sus carnes el flagelo del islamoterrorismo y el chantaje del petróleo y la crisis económica a consecuencia de todo lo anterior.

El camino hacia una sociedad democrática y pacífica Oriente Medio debe pasar por un cambio de régimen en Irán, sin democracia en Irán, la estabilidad de la región no será posible.

Si Europa y Occidente cierra sus ojos, desvía la mirada, ante los acontecimientos, estos descontrolarán a los europeos y occidentales, sufriendo las consecuencias de su cobardía y de su pasividad.

Los gobiernos occidentales tienen la obligación moral de modificar sus políticas actuales, tienen que pasar de la amistad con el fascismo religioso iraní a la amistad con el pueblo iraní, y el mundo árabe.

Invertir en la paz es lo que da más beneficio a medio y largo plazo, y la paz pasa por un cambio de régimen en Irán, el paso de la islamodictadura a la democracia.

Difusion: www.porisrael.org

 
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