Por Israel
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Volviendo del futuro. ¿Paz por territorios?


Fernando Alvarez Baron

aseiweb.net

Mayo 2011

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La función de un líder es explicar la realidad y hacernos visible el futuro. En junio de 2009 Barak Obama pronuncio un discurso en la Universidad de El Cairo, que hoy día podemos calificar de perorata inoportuna. Nada que ver con el discurso de un líder que nos anticipa el futuro. Al presidente Obama no se le ocurrió mejor destino para establecer el inicio una nueva era las relaciones entre EEUU y el mundo árabe que Egipto gobernado por Hosni Mubarak y su familia desde hacía casi treinta años.

En diciembre de 2010, tres meses antes de que Bashar El Assad comenzara a sembrar de cadáveres su propio país, el presidente Obama enviaba al embajador Robert Stephen Ford a Damasco, poniendo fin a seis años de distanciamiento con el régimen sirio. Recientemente, ante las masacres que la familia del presidente está cometiendo con su propio pueblo, EEUU se ha visto obligado a rectificar, encabezando el establecimiento de sanciones internacionales contra el tirano y su entorno. Hosni Mubarak y Bashar El Assad, que han sido los ejes del cambio político de EEUU hacia el mundo árabe podrían acabar sentenciados a muerte por los tribunales de sus respectivos países.

Israel firmo hace 33 años un tratado de paz con Egipto y hace más de 16 años con Jordania. En ambos casos ha sido una paz fría en la que las dos autocracias árabes no han permitido más que una ausencia de guerra y han seguido utilizando la hostilidad hacia Israel como una de las coartadas de perpetuación en el poder por métodos no democráticos. Esto no ha impedido a los elementos más radicalizados de las protestas, tanto en Egipto como en Jordania, pedir la supresión de los tratados de paz firmados con Israel, por razón de haber sido firmados por gobiernos, ahora, carentes de legitimidad. No cabe ninguna duda que si Bashar El Assad hubiera firmado la paz con Israel, ahora mismo en el levantamiento sirio los manifestantes pedirían la cancelación de dicho tratado. Pareciera ser verdad la afirmación de que Israel carece de interlocutores legitimados para firmar acuerdos de paz, tanto como EEUU para iniciar un nuevo ciclo de relaciones con el mundo árabe.

La paz fría que tanto Hosni Mubarak como Abdalá II de Jordania han impuesto ha impedido que las economías de Egipto y Jordania se sumaran al carro del milagro económico israelí, como si lo ha hecho sin embargo la economía de Cisjordania. El daño que los dirigentes han hecho a sus pueblos por no permitir el desarrollo económico coordinado con Israel se puede medir por la diferencia de riqueza per cápita de sus pueblos y la de los habitantes de Cisjordania. Según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas en 2010, el ingreso per cápita medido en dólares fue el siguiente.

Israel 27.831

Cisjordania 25.653

Jordania 5.956

Egipto 5.889

Siria 4.760

A la vista de lo que está sucediendo en el mundo árabe queda meridianamente claro que las decisiones en política exterior de Israel no deberían de ser tomadas sino en base a criterios exclusivamente estratégicos que abarquen periodos de no menos de 20 años.

Israel es de los pocos países que tiene una amenaza sistémica de desaparecer, porque así lo quieren un porcentaje muy elevado de las poblaciones de su entorno. Las decisiones en política exterior deberían de tener esto en cuenta más que cualquier otra circunstancia. Mientras en Egipto, en Jordania, en Siria en Líbano y en países tan alejados como Irán, no haya un apoyo social a la paz con Israel, ninguna devolución de territorios debe de hacerse, e incluso habrá ocasión de reconsiderar, en los próximos meses la conveniencia de recuperar el Sinaí.

En diciembre de 2010 el Instituto PEW, presidido por la antigua Secretaria de Estado de EEUU Madeleine Albright presento un importante estudio sobre las actitudes de los musulmanes de cinco países, entre ellos Egipto y Jordania. Las conclusiones muestran un enorme apoyo al concepto islámico de organización social, y especialmente a los aspectos menos compatibles con la democracia y los derechos humanos.

Pregunta

Apoyo en Egipto

Apoyo en Jordania

La lapidación por adulterio

82%

70%

La amputación por robo

77%

58%

La pena muerte para los apostatas

84%

86%

La pregunta es ¿firmaría usted cualquier tratado de paz con poblaciones que piensan de la siguiente forma?

Estas encuestas, que también corroboran otros estudios como los de Gallup en 2008, son terroríficas porque ponen de relieve una sociedad mayoritariamente primitiva y cruel basada en el sometimiento y el miedo. y anticipan que en unas elecciones libres los extremistas islámicos serán con diferencia la fuerza política mas votada. Pareciera que los 1500 millones de árabes estén caracterizados esencialmente por el pánico a la libertad.

En los próximos años se va a profundizar en un masivo «choque de civilizaciones» en el que de una parte jugaran Google, Facebook y You Tube entre otros, como facilitadores de una nueva igualdad básica, que es el uso del conocimiento, que probablemente implique la creación de un nuevo paradigma universal en relación a la libertad individual y la creatividad personal. En este universo, junto con europeos y americanos, van a participar miles de millones de asiáticos montados en la ola de su reciente riqueza y prosperidad. En el lado de enfrente del campo de batalla se encuentra el islam con sus distintas manifestaciones. El universo de internet es un mundo de individuos, a diferencia de la televisión que sigue siendo un mundo grupal y colectivo. Cuando el mundo virtual de internautas solitarios y occidentalizados vaya copando a la totalidad de la juventud árabe, en los próximos lustros, algo debería de empezar a resquebrajarse en las mezquitas. En todo caso el caos islámico puede ser telúrico si a esto se añade un desplome «definitivo» de los precios del petróleo causado por la irrupción masiva de las energías alternativas.

Además de las actitudes sociales de sus poblaciones, Siria, Jordania y Líbano son estados fragmentados en tribus, sectas y religiones cuya unidad es mucho más artificial que la de la antigua Yugoslavia. Egipto por su parte, con importantes recursos estratégicos, ha sido desde su independencia un modelo de fracaso colectivo, no solo en lo político sino también en lo económico. En 1950 Corea del Sur y Egipto tenían el mismo ingreso per cápita. En 2010 el ingreso bruto per cápita de Corea es 29.518 $ y el de Egipto 5.889 $. En sesenta años la riqueza de los coreanos ha multiplicado por seis la de Egipto.

¿En qué escenario prudente debería Israel contemplar la necesidad de acordar unos tratados de paz efectivos con sus vecinos árabes, que impliquen la devolución de territorios? Tal vez podrían situarse en el 2030, cuando eventualmente se den las siguientes circunstancias: en primer lugar, que la renta per cápita de Israel sea una de las cinco más elevadas del mundo, y multiplique por 8 o 9 a la de sus vecinos. Además Israel podría alcanzar los 12 millones de habitantes, al mismo tiempo que China se convierte en la primera economía del mundo. En este escenario Israel realizara más del 50% de sus intercambios comerciales con China, India y el ex bloque soviético. La importancia relativa de Europa habrá decrecido y además tendrá que hacer frente a un problema enorme de no asimilación de sus poblaciones musulmanas. El precio del petróleo estará inevitablemente por debajo de los 30 dólares barril y el mundo árabe se enfrentara a una enorme necesidad de exportar mano de obra, principalmente a Europa. Es necesario que entonces el «gap» tecnológico entre Israel y sus vecinos, especialmente en lo referido al equipamiento de sus ejércitos sea muy elevado y también que haya desaparecido la amenaza nuclear de Irán. Probablemente este distanciamiento tecnológico israelí haya sido coronado por alguna proeza en el mundo de la carrera espacial.

Pues solo en este escenario Israel debería firmar unos tratados de paz que impliquen la devolución del Sinaí, y en ningún caso debería cederse Cisjordania ni el Golán. Para entonces la monarquía hachemita  probablemente habrá dejado paso a los palestinos como fuerza dominante en Jordania.

Mientras tanto la ecuación estratégica de la sociedad israelí puede seguir funcionando igual de bien que hasta ahora. Un ejército, que es el pueblo en armas o la universidad en armas, que se ha convertido en una herramienta de cohesión y educación masiva de elites de emprendedores, como no lo puede ser ninguna universidad del mundo. Israel ha respondido a la amenaza existencial sistémica con la innovación sistémica y eso ha permitido que la Star Up Nation haya tenido una visión económica temporal, superior a la de ningún país del planeta. En cuanto a la vida diaria, el alto precio pagado por defenderse de sus enemigos, no ha impedido que los índices que miden «la felicidad» arrojen para los ciudadanos israelíes unos niveles entre los más altos del mundo.

En definitiva la sociedad israelí de los últimos 40 años ha producido un grupo humano que ha extraído de sus ciudadanos una productividad social sin parangón en el mundo, que le ha permitido hacer frente a los problemas del corto plazo y al mismo tiempo acumular fortalezas estratégicas, que en los próximas décadas, permitirán el establecimiento de relaciones con su entorno en unas condiciones de solidez y seguridad incomparablemente mejores a las actuales.

Un racimo de prudentes gestores militares y políticos de EEUU y de Gran Bretaña no tomaron entre 1942 y 1944 la decisión de bombardear las vías de comunicación de los campos de exterminio y tampoco permitieron que comandos de paracaidistas judíos sabotearan las comunicaciones de los nazis, simplemente porque para ellos, era un escenario secundario. A partir de 1948 ya nunca más las decisiones sobre los judíos se tomaran fuera de Israel. El genio judío, materializado en la existencia del Estado de Israel ha hecho todo lo correcto para sobrevivir en el día a día y al mismo tiempo acumular activos estratégicos para el futuro. Pareciera que la frase de Ana Maria Matute, en la recogida del Premio Cervantes estuviera dedicada al pueblo de Israel: Quien no inventa no vive.

 

Returning From The Future: Land For Peace?

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