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| domingo septiembre 22, 2019
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LA PARASHÁ DE LA SEMANA: PARASHA VAIERA


parashaAnte la negativa de Faraón de dejar salir a los Hijos de Israel, Di-s ordena que Moshé y Aarón le adviertan que si no accede una serie de plagas se descargarán contra Egipto.

Moshé y Aarón se presentan ante Faraón y ante el pedido de éste de que realicen algún prodigio, Moshé arroja su vara al suelo y ésta se convierte en serpiente. Los magos de Egipto hacen lo mismo, pero la vara de Moshé devora a las serpientes de los magos.

Ante la terquedad de Faraón las primeras siete plagas comienzan a descargarse sobre Egipto, aunque la tierra de Goshén, donde habitaban los judíos, se ve libre de ellas:

1. SANGRE: El agua del Nilo y de todas las fuentes y canales de Egipto se transforma en sangre.

2. RANAS: Todo Egipto es invadido por ranas de todos los tamaños y colores.

3. PIOJOS: El polvo de la tierra se convierte en piojos que atormentan a los egipcios.

4. BESTIAS SALVAJES: Toda clase de animales salvajes invaden Egipto, aterrorizando y matando a los habitantes del país.

5. PESTILENCIA: Una epidemia se desata entre el ganado y los seres humanos.

6. SARNA: El cuerpo de los egipcios y de sus animales se llena de llagas purulentas.

7. GRANIZO: Una tormenta de granizo mezclado con fuego destruye los sembrados y mata a los animales y hombres que se encontraban en el campo.

Ante cada una de estas plagas Faraón promete dejar ir al pueblo, pero cuando la plaga pasa, se olvida de su promesa.

 

EL VALOR DE LA GRATITUD 

Si leemos con atención el texto bíblico, vemos que hubo plagas que llegaron por mano de Moshé y otras por mano de Aarón. ¿Cuáles son estas últimas? Las que involucran el agua y el polvo de la tierra de Egipto. Según Rashi esto se debe a que Moshé no se podía mostrar desagradecido con las aguas que habían cuidado la canasta en que fuera depositado cuando era un bebé ni con el polvo de la tierra que había ocultado el cadáver del egipcio que matara. Esta forma de agradecimiento es comprensible. Pero más adelante la Torá nos enseña a ser agradecidos con… los egipcios. ¿Agradecidos por qué? ¿Por esclavizarnos? ¿Por matar a los niños judíos? La Torá misma nos da la respuesta: “Porque peregrino fuiste en su tierra y te alimentaron en épocas de escasez”. Muchas veces nos olvidamos de lo que los otros hicieron de bueno por nosotros y nos dejamos llevar por la ira, porque esa persona que alguna vez nos ayudó, ahora nos causa daño. Es entonces que debemos recordar que “te alimentaron en época de escasez”, en su momento recibimos ayuda de esa persona y ese recuerdo debe primar en nuestros pensamientos.

 

 

El Dolar

 

Por Yanki Tauber

Todos sabemos qué hace, pero ¿qué es lo que dice?

Rezamos por él, nos esclavizamos ante él, le dedicamos nuestros mejores años y talentos para conseguirlo. Y lo culpamos a él por todas nuestras enfermedades.

Especialmente, dos acusaciones básicas son hechas contra el dólar:

1. Ha usurpado la posición, antes ocupada por lo espiritual, lo trascendente y lo divino, la más alta aspiración del hombre y la suprema autoridad. Hoy en día el dólar es dios.

2. Es la causa de la división y la competencia nunca vistas. Ha puesto a hermano contra hermano, vecino contra vecino, nación contra nación. Efectivamente, virtualmente todos los conflictos son entre el que tiene y el que no tiene. Y ¿qué tiene el que ‘tiene’ que carece el que ‘no tiene’? Dinero.

¿Pero es el dólar el que está en falta? ¿Es ese pedazo de papel verde y blanco culpable del hecho que lo hayamos transformado de un mero medio en el fin máximo? ¿Que el pegamento social más potente es usado para construir muros de hostilidad y fortalezas de soledad?

¿Qué es lo que el dólar mismo dice sobre sus propósitos y usos pervertidos?

Por la divina providencia, los diseñadores del dólar inscribieron en él dos frases claves. La primera, que se extiende arriba de la palabra one (uno) en el lado reverso, dice “En Di-s confiamos”.

No soy yo, dice el dólar, quien te puedo proporcionar el solaz de las dificultades de la vida y seguridad contra su falta de certezas; no debería servir como un objeto de tus deseos y el foco de tus luchas. No confíes en mí, confía en Di-s. No me sirvas a mí, utilízame para servir a Di-s.

La segunda frase, inscripta en la cara del Gran Sello de Estados Unidos, es E pluribus unum (De muchos, uno). Si, el mundo que percibimos con nuestros ojos físicos es un mundo plural, un mundo de gran variedad y diversidad. Pero nuestra misión en la vida es hacer de muchos uno, para unir estas fuerzas diversas en la armoniosa expresión de la unicidad de su Creador.

La gente es diferente, diferentemente dotada con talentos, recursos y oportunidades. El dinero puede profundizar estas diferencias, cuando es usado para acumular riqueza, recompensar privilegios y explotar a los necesitados. Pero el dinero es mucho más apropiado para unir y para igualar. Es la perfecta destiladora, convirtiendo bienes, talentos y tierras en un instrumento que puede ser fácilmente comerciado y compartido. Es un medio que sirve para lograr generosidad y cooperación entre los hombres y las naciones, consolida recursos hacia un fin común.

La próxima vez que uses o persigas un dólar, detente un momento para leer la “letra chica“.

(Extraído de www.es.chabad.org)

 

(Contacto: [email protected])

 

 
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