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La Geopolítica de las Reservas de Gas Costa Afuera de Israel


David Wurmser

Jerusalem Center for Public Affairs

4 de abril de 2013

http://jcpa.org/article/the-geopolitics-of-israels-offshore-gas-reserves/

gas-TAMAR

Resumen

  • El flujo de gas natural, desde el yacimiento Tamar de Israel en el Mediterráneo a la instalación receptora de Ashdod, se inició el 30 de marzo de 2013, marcando el comienzo de una nueva era en el sector energético de Israel. Israel no sólo se convertirá en independiente al ser capaz de proveer a sus propias necesidades energéticas, sino que es probable que se convierta en exportador de energía cuando se desarrollen sus yacimientos marítimos de gas.
  • El 17 de enero de 2009, la economía de Israel, e incluso su estatura estratégica, cambiaron cuando un equipo, encabezado por la empresa texana Noble Energy, descubrió gas en el yacimiento Tamar en el Mediterráneo oriental, que se estima que contiene 275 mil millones de metros cúbicos de gas natural. Los cabezales de pozo de Tamar, que contienen gas metano, han sido calificados como de un alto grado de pureza, con un valor de producción de energía por cabezal de pozo de más de cuatro veces mayor que el petróleo por cabezal de pozo saudita. Dos años después, el mismo equipo de perforación, unas decenas de kilómetros más al oeste, descubrió un yacimiento de gas monstruoso, apropiadamente denominado Leviathan, que ahora se estima que contiene 510 mil millones de metros cúbicos y podría comenzar a suministrar gas en 2016.
  • Tamar fue sólo el comienzo. La cantidad de gas costa afuera, descubierto posteriormente, ahora es mayor que cualquier posible demanda proyectada israelí por, al menos, medio siglo. El yacimiento Tamar, solamente, representa dos décadas de consumo. Por lo tanto, Israel se convertirá en un exportador neto de gas. Los descubrimientos de gas de Israel en el Mediterráneo oriental son sólo una parte de nuevos yacimientos de gas en lo que se llama la Cuenca del Levante, que incluye las áreas marítimas de Israel, Chipre, Líbano e, incluso, partes de las aguas de Siria. La Cuenca del Levante podría contener 3,55 billones de metros cúbicos – alrededor de un tercio de las reservas de gas de Rusia.
  • El destino más probable del gas natural de Israel, a corto plazo, es Jordania. Conectar la emergente red de gas de Israel a Jordania es una tarea relativamente barata y simple. Pero Israel, casi seguro, tiene cantidades mucho mayores para exportar.
  • Dada su proximidad geográfica, Europa parece ser el mercado de exportación de gas natural para Israel. Además, Europa se enfrenta a una importante crisis de suministro de gas a causa de la propagación de la inestabilidad en Argelia y el resto del África del Norte. Sin embargo, Asia podría emerger como el destino preferido de las exportaciones de Israel. La firma australiana Woodside, que adquirió alrededor de la tercera parte de los derechos sobre el campo Leviathan, se orienta hacia la comercialización de gas en Asia, y prevé la construcción de una planta de licuefacción para servir a ese comercio.
  • La reciente experiencia de Israel con Egipto, donde la mitad de su suministro de gas natural le fue cortada permanentemente después de la caída del régimen de Mubarak, sugiere que Israel considerará con recelo cualquier esquema para anclar su infraestructura crítica en países más allá de sus propias fronteras, tales como Jordania, Chipre o Turquía. Por lo tanto, es probable que, en última instancia, el gas se licuará en territorio israelí y se exportará directamente por mar hacia el mercado consumidor.
  • Funcionarios israelíes prevén un gasoducto, a través de Israel, que conecte los mares Mediterráneo y Rojo, como una alternativa al Canal de Suez. Pero una estructura de exportación que opere directamente desde Eilat hacia los mercados de Asia se enfrenta a un creciente problema estratégico: el aumento de la presencia naval de Irán en el Mar Rojo. Esto requerirá que Israel establezca y amplíe una flota en el Mar Rojo, así como una expansión significativa en el tamaño y la capacidad de su flota mediterránea.

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El 17 de enero de 2009, la economía de Israel, e incluso su estatura estratégica, cambió. Un equipo encabezado por la empresa texana Noble Energy Inc. perforó, bajo 1.700 metros de agua y 5.600 metros de roca y sal, fuera de las costas de Israel, en la licencia Matan, para explorar un prospecto llamado Tamar. En ese día, encontraron y quemaron metano, descubriendo un yacimiento que ahora se estima que contiene, probablemente, 275 mil millones de metros cúbicos de gas natural. Para comparar el tamaño del yacimiento en relación al consumo, el yacimiento representa más de la mitad de lo que las 27 naciones de la Unión Europea (UE-27) consumen anualmente, que en 2010 alcanzó un máximo de unos 522 mil millones de metros cúbicos, antes de disminuir en 2011 y 2012, de los cuales ahora se importan más de 463 mil millones de metros cúbicos por año). Además, los cabezales de pozo de Tamar, que contienen gas metano, han sido calificados como de un alto nivel de pureza, con un valor de producción de energía por cabezal de pozo más de cuatro veces mayor que el petróleo de los cabezales de pozo sauditas.

Si bien los efectos económicos y de recursos de este y de los siguientes hallazgos son cada día más claros, el complejo contexto geoestratégico y las significativas implicaciones de los hallazgos permanecen, en gran parte, sub examinados. Y esa complejidad y el impacto aumentarán considerablemente si – como veremos a finales de 2013 – se descubre petróleo debajo del gas o si las promocionadas nuevas tecnologías para extraer petróleo del esquisto israelí demuestran ser reales.

Qué Se Encontró y Cómo Entenderlo

Descubrimientos Costa Afuera de Israel y Chipre

Casi dos años después de que se descubriera el gran yacimiento Tamar, el mismo equipo de perforación anunció otro descubrimiento unas decenas de kilómetros más al oeste, esta vez de un yacimiento de gas monstruoso, casualmente, pero apropiadamente, llamado Leviathan, a caballo entre las licencias Raquel y Amit. Ahora se estima que Leviathan por sí solo, contiene 510 mil millones de metros cúbicos, es decir, alrededor del gas que Europa consume anualmente. Desde entonces, ha habido varios otros hallazgos  de yacimientos más pequeños, aunque importantes, tales como el yacimiento Karish (Shark) que contiene, posiblemente, alrededor de un tercio del gas de Tamar (85 mil millones de metros cúbicos), y el yacimiento Dophin 1 en la licencia Hanna indicó, en noviembre de 2011, que podría añadir otros 28 mil millones de metros cúbicos a la cuenta de Israel – una cantidad pequeña pero, no obstante, todavía suficiente por sí sola para suplir las necesidades internas de gas de Israel durante varios años. Al menos otros 28 mil millones de metros cúbicos parece que se encontraron también en el yacimiento Tanin (Cocodrilo) en la licencia Alon. Hay también varios otros prospectos naturales no examinados, en diversas etapas de exploración.

En la vecina Chipre, fue descubierto – también por Noble Energy – otro yacimiento (Afrodita) comparable a Tamar. Colinda con las aguas de Israel, e incluso ingresa ligeramente al país, en una serie de prospectos conocidos como las “licencias pelágicas”. Y la creciente relación entre Israel y Chipre, así como la superposición de algunos de los consorcios participantes en las actividades de exploración y producción, sugieren que los activos y actividades de hidrocarburos de las dos naciones pueden, razonablemente, ser vistos como un conjunto potencialmente integrado.

En resumen, Israel y su vecina isla griega están ahora sentadas encima de por lo menos 35-40 mil millones de metros cúbicos de gas – un valor aproximado de dos años de consumo europeo – y todavía tienen amplias áreas de exploración delante de ellos. En efecto, la Comisión de Petróleo de Israel, en el Ministerio de Energía y Recursos Hídricos, ha otorgado otras licencias costa afuera, llegando a las 40 licencias de exploración actuales, que cubren el 65 por ciento de las aguas económicas de Israel. Israel no ha concedido ninguna nueva licencia desde marzo de 2010. Además, las aguas de Chipre permanecen mayormente inexploradas. De hecho, sólo un bloque (el bloque 12) ha sido examinado sistemáticamente. Recién a partir de finales de 2012 se les adjudicó a oferentes la exploración en varios bloques más, con importantes empresas internacionales, como Total, a la cabeza.

Qué Puede Todavía Haber Debajo

En 2010, el United States Geological Survey (USGS) publicó un informe de estimación de recursos. Basado en información ahora probablemente obsoleta, ya que se emitió aún antes del descubrimiento de Leviathan, incluso entonces estimaba que la cuenca del Levante, potencialmente, podría contener tanto como 3,5 billones de metros cúbicos de gas recuperable – una cantidad que representa aproximadamente un tercio de las reservas conocidas de Rusia. La cuenca del Levante es un trazado geológico que incluye las áreas marítimas de Israel, Chipre, Líbano e incluso partes de las aguas de Siria. El gas natural de Egipto (que incluye alrededor de 1 billón de metros cúbicos de gas natural) se considera una cuenca diferente, al igual que cualquier descubrimiento potencial en aguas griegas o áreas al norte de Chipre. Además, en 2011 un equipo de geólogos del MIT examinaron los datos de la cuenca del Levante y llegaron a la conclusión de que Israel “puede esperar por lo menos 6 ‘leviatanes’ más en sus aguas territoriales” (en esa época se pensaba que Leviathan contenía 450 mil millones de metros cúbicos; hoy se estima que contiene 550)1. Si tales estimaciones resultan ciertas, solamente Israel podría potencialmente poseer alrededor de un tercio de las reservas de gas natural de Rusia.

Pero hay una salvedad. Si bien siguen siendo importantes, los informes geológicos, tales como los emitidos por el USGS y el MIT, son principalmente indicios del considerable potencial de la cuenca, más allá de los descubrimientos hasta ahora anunciados. Son conjeturas científicas no basadas en lo descubierto, ni siquiera cantidades fiables que sea probable que se descubran, e incluso podrían no basarse en los datos recientes y más sofisticados de estudios sísmicos 3-D y perforaciones exploratorias reales, todo lo cual es mejor información, que es recopilada y mantenida durante la exploración y producción (E & P) por las propias empresas. Por lo tanto, las empresas de E & P toman nota cuando tales informes se publican – llaman la atención y garantizan dedicar recursos para examinar más a fondo – pero la inversión real y la toma de decisiones se realizan sobre la base de los descubrimientos y datos conocidos, no estimaciones del USGS o el MIT.

La exploración sigue siendo el dominio de personas con alma de jugador, no de los reacios al riesgo, porque incluso la estimación del prospecto más promisorio puede resultar ser un pozo seco, y aún las estimaciones de exploración basadas en estudios sísmicos 3-D, que están por encima del 30 por ciento de probabilidad, son considerados muy altas. En realidad, la historia de dos campos prospectivos en Israel, demuestra lo arriesgado que es apostar, incluso cuando hay altas probabilidades de gas. La licencia Ishai del grupo “Pelágico” resultó carecer de sustancial gas, a pesar de que los estudios sísmicos 3-D mostraron ser muy prometedores y lindaba con el gran yacimiento Afrodita cruzando la línea de ZEE en Chipre. Las licencias Myra y Sara, en un principio, también se pensó que contenían tanto como 170 mil millones de metros cúbicos, sobre la base de estudios sísmicos 3-D. En resumen, adoptar medidas concretas – sea una empresa tomando una decisión de inversión o una nación tomando una decisión estratégica – basadas en estos estudios es altamente riesgoso.

Por lo tanto, sin menospreciar el potencial de nuevos descubrimientos, no sólo de gas, sino también de petróleo – muchos de las cuales pueden ser acontecimientos cataclísmicos, que cambien las reglas del juego para Israel (y potencialmente podrían impulsar a Israel a convertirse en una súper-potencia productora de hidrocarburos) – los análisis actuales sobre el impacto económico, estratégico y político del gas en la cuenca todavía deberían anclarse en los descubrimientos anunciados y las actividades de exploración en curso y en los datos recogidos por las empresas, y no en estimaciones gubernamentales, o de industrias no petroleras.

Historia y Antecedentes

Hasta mediados de la década pasada, British Gas poseía la mayor parte de las licencias en Israel. Pero en 2005 y 2006, vendió sus derechos y renunció a retornar a Israel, a pesar de que había indicios geológicos de hidrocarburos en las profundidades2. Vendió la licencia Matan en 2005, que entonces se conocía como la Reserva Tamar, a Avner Oil & Gas por sólo $1. Avner Oil & Gas, finalmente, transfirió parte de su participación a Delek Energy (tanto Avner como Delek son parte del más grande conglomerado Delek, bajo la dirección de Yitzhak Tshuva) y le vendió más a Noble Energy, Inc. en 20063.

Ya se había encontrado gas una década antes del descubrimiento de Tamar, de 2009, en yacimientos más pequeños costa afuera, pero la cantidad de gas en esos pozos representó un momentáneo – y aún entonces parcial – alivio a la completa dependencia que Israel enfrentaba en su sector energético. El principal yacimiento – conocido como Mari-B – contenía aproximadamente 28 mil millones de metros cúbicos de gas (casi tanto como el yacimiento Dolphin 1 anunciado a finales de 2011). A pesar de su reducido tamaño, ayudó a Israel a pasar del uso exclusivo de fuel oil pesado y carbón para la producción de electricidad, hasta convertirse en una nación de combustión limpia y dependiente del gas, en términos de producción de electricidad. Mari-B, que fue la primera fuente para las plantas eléctricas de Israel a base de gas (comenzando en 2004), pronto se unió con la importación de gas egipcio, que había sido planeada primero, pero que se demoró en llegar durante varios años.

A finales de la década (2009-2010), el suministro de gas de Egipto representaba casi la mitad del consumo de gas de Israel (40 por ciento), y el gas de Mari-B suministraba aproximadamente la otra mitad (60 por ciento)4. Los dos juntos transformaron a Israel en un país que, en 2010, dependía del gas en alrededor del 40-45 por ciento de su producción total de electricidad, por encima de sólo la mitad una década antes. Israel está ahora en camino de convertirse en uno de las naciones más dependientes del gas para la producción de electricidad en el mundo industrializado, con estimaciones que van bastante más allá del 60 por ciento de dependencia dentro de pocos años.

Esta tendencia hacia la dependencia del gas es anterior al descubrimiento de Tamar, en gran parte debido a la suposición de que el gas de Egipto – que se vendía a menos del 25 por ciento del precio del fuel oil pesado equivalente utilizado para la producción de energía – aliviaría enormemente la eternamente precaria y cara búsqueda de Israel de ese combustible, y proporcionaría una solución a largo plazo para las necesidades energéticas de Israel. Aun así, se reconocía que el yacimiento Mari-B, que sólo contenía aproximadamente 28 mil millones de metros cúbicos, podría suministrar gas a Israel hasta 2013-14 – o un poco más de media década – antes de que se agotara por completo.

Por lo tanto, antes del descubrimiento de Tamar, Israel ya había estado pasando a la producción de energía más barata y más limpia con la transición al gas natural, pero no obtenía realmente su independencia energética en el mediano y largo plazo. Israel estaba destinado, para 2014, a ser completamente dependiente del gas egipcio para alimentar alrededor de la mitad de su producción de electricidad.

Gas como Paz

Aunque consciente del peligro asociado con tal dependencia de su vecino, Israel esperaba que esta dependencia pudiera proveer seguridad por anclarse a los intereses nacionales vitales de la economía egipcia y de los intereses personales de sus elites. Ayudando a las fortunas de los negocios de Egipto y de la élite gobernante y proporcionando una fuente de ingresos para el estado egipcio – bloqueándolo así en una dependencia fiscal – el comercio del gas podría proporcionar sustancia significativa a la idea de la “normalización” – la idea de que las interacciones cotidianas entre las personas y las economías de Israel y Egipto transformarían el tratado de paz firmado en 1979 de un tratado formal pero distante entre gobiernos, en una realidad cotidiana codependendiente y una fuente de confianza entre los pueblos de ambas naciones. En realidad, el comercio de gas natural entre Egipto e Israel fue el acto culminante, y sólo ahora se entiende como el último, en el intento de consolidar las relaciones egipcio-israelíes (y apuntalar financieramente al gobierno egipcio y a sus elites) a través del comercio.

Es en este contexto que el descubrimiento de gas costa afuera de Gaza debe ser también entendido. En 2000, se descubrió gas costa afuera en el prospecto Gaza Marine. El yacimiento era aproximadamente comparable a Mari-B, que se encuentra costa afuera de Ashdod. El yacimiento Gaza Marine tiene el potencial para desarrollar la economía de Gaza, financiar a la Autoridad Palestina, y a las economías de Israel y de Gaza juntas, y tenía el potencial de convertirse en una columna de apoyo en el edificio de la paz. El descubrimiento y las esperanzas de su rápido desarrollo estaban, por lo tanto, en paralelo con el intento de bloquear al liderazgo nacionalista palestino orientado hacia lo egipcio y panárabe, hacia un proceso de paz a través de la interdependencia económica y los incentivos de ingresos de las élites.

En ese momento, el Grupo British Gas (BG) era propietario del yacimiento Gaza Marine (como todavía lo es), así como de todos los yacimientos israelíes conocidos (todos los cuales vendió). Para ayudar al desarrollo de la economía palestina – que los líderes israelíes y estadounidenses consideraban clave para moderar políticamente a la población palestina y consolidar la paz – y enterrar cualquier posible discusión en el futuro en relación al recurso, Israel talló, dentro de la demarcación de su propuesta Zona Económica Exclusiva (ZEE), entre Israel y Gaza, una muesca en lugar de trazar la línea de demarcación rectamente desde la costa, como se hace en cualquier otra demarcación de ZEE en todo el mundo. Israel acordó permitir que la línea tuviera una muesca en desventaja de Israel, a fin de que la totalidad de Gaza Marine fuera incluida en el área de la Autoridad Palestina. El gas, que iba a ser utilizado dentro de Gaza, tanto para producir electricidad como par exportar a Israel, ayudaría a la Autoridad Palestina a financiarse, a tener recursos para reforzar su prestigio entre los palestinos, para estimular el desarrollo y fomentar la estabilidad y la moderación política.

En 2013, según se informa, se reanudaron las conversaciones entre Israel y el grupo British Gas (que posee el 60 por ciento) y sus socios: Consolidated Contractors Company (CCC), propiedad de la familia Houri de Líbano, que posee el 30 por ciento, y el Fondo de Inversión Palestino (FIP), que posee el 10 por ciento, para desarrollar la reserva para la población palestina de la Margen Occidental y Gaza5. Aparentemente, las conversaciones se centraron en que el servicio de gas fuera para los territorios de la Autoridad Palestina, que actualmente sólo tiene una planta de 240-megawatios impulsada por diesel, aunque hay planes para construir cuatro plantas de energía de gas natural en la Margen Occidental.

En el pasado, cuando comenzó su propia escasez de gas natural, Israel había analizado el desarrollo del yacimiento Gaza Marine para suministro de Israel, después del cese de los suministros de gas de Egipto. Yendo más atrás – y el escenario más probable, si es que alguna vez llega a suceder (lo cual es poco probable) – BG ha intentado, sin éxito, vender gas a la Corporación Eléctrica de Israel (CEI). La cantidad de dinero que el CEI pierde anualmente – dado que la Autoridad Palestina está conectada a la red israelí, aunque los palestinos no pagan – es aproximadamente igual al valor del gas que se podría extraer anualmente de  Gaza Marine. Podría haber una permuta – electricidad israelí por gas – sin intercambiar dinero real, lo que de alguna manera haría frente a la preocupación de Israel de que esos ingresos recaudados por la venta del gas de Gaza Marine, a terceros, finalmente terminaría financiando el terrorismo palestino contra Israel.

Comercio de Gas de los Vecinos de Israel

Estos intentos de anclar las relaciones de Israel con los intereses económicos se convirtió en víctima, primero de las elecciones palestinas de 2006, en las que Hamas se impuso y que facilitaron la reivindicación de Hamas del control sobre Gaza y después, cinco años más tarde, con la Primavera Árabe (Despertar sunita), a partir de 2011.

A pesar de las esperanzas puestas en su papel en el fomento de la paz entre israelíes y palestinos, Gaza Marine nunca fue desarrollada. Pocos realmente querían que el gas llegara al mercado. Egipto lo vio como potencial competencia a su propio acuerdo de gas con Israel (a menos que el asunto hubiera sido trasferido bajo su estructura), ni nunca tampoco realmente persiguió políticas que habrían convertido a la Franja de Gaza en un agente económico verdaderamente viable, independiente de la generosidad continua de El Cairo. Israel, en líneas generales, temía que en ausencia de algún mecanismo de control, los ingresos para los palestinos, resultantes de las ventas de gas, fluirían hacia las entidades terroristas en las zonas palestinas.

Irán – que desarrolló el control operativo de los elementos más poderosos y violentos de Hamas – se opuso al acuerdo, como lo hizo al desarrollo del gas libanés, dado que competía con su propio gas. Además, Teherán, generalmente, siguió una política de debilitar a los palestinos con el objeto de explotar la miseria para sus fines estratégicos. Rusia también era tibia ante cualquier esfuerzo que no estuviera bajo su control, e incluso hizo esfuerzos para comprar Gaza Marine, en un principio abiertamente y luego de manera oculta a través de una empresa noruega. Gran Bretaña bloqueó ambos caminos a la venta, probablemente bajo el estímulo de Estados Unidos. Al día de hoy, British Gas sigue buscando un comprador para el moribundo proyecto Gaza Marine.

Por último, tal vez presagiando las dificultades que les aguardan a las comunidades libanesas a medida que lidian con sus posibles descubrimientos de gas natural, las divisiones internas entre los palestinos y su fracturada comunidad política, prácticamente garantizan que Gaza Marine permanezca varada bajo el Mediterráneo durante un buen rato. Cuando Hamas asumió el control de Gaza, insistió en que los acuerdos entre la OLP y British Gas eran nulos y sin efecto. Hamas afirmó que los acuerdos habían sido arreglos corruptos entre occidente y la élite local tratando de enriquecerse, y que la empresa intermediaria, CCC, era una entidad cristiana que no podía representar los intereses de la comunidad islámica respecto de su recurso heredado. Los palestinos nunca lograron superar estas profundas diferencias, y el gas permanece sin desarrollarse.

Muchos de los argumentos que se plantean en Gaza, comenzaron a aparecer en el debate público en Egipto en 2008-9, cuando comenzó el comercio de gas con Israel. La principal línea de crítica pública al régimen de Mubarak en este tema, fue que se trataba de un acuerdo corrupto que estaba diseñado para enriquecer a las elites y vender los intereses del pueblo egipcio para favorecer a los judíos y a occidente. La escasez de gas en Egipto – que eran de un tipo diferente de gas natural, para cocinar en lugar de producción de energía, y que eran el resultado de pobres redes de distribución – también fue inmediatamente atribuida al comercio de gas con Israel. La figura principal detrás del acuerdo de gas entre Egipto e Israel, Hussein Salem, presuntamente recibió enormes sobornos del comercio, y fue fuertemente asociado a Gamal Mubarak, el hijo del presidente. En efecto, dado que la clase política de Egipto se opuso no sólo a la exportación de gas en general – particularmente a Israel – sino a cualquier elemento de relaciones normales entre los dos países, el hecho de que la paz entre Egipto e Israel carecía de interacción más allá de las relaciones diplomáticas formales, hacía que el comercio de gas quedara excluido. Precisamente porque se había convertido en un elemento significativo de la normalización entre los dos países, los opositores al acuerdo de paz entre Egipto e Israel vieron su finalización como un vehículo para destripar el tratado.

A finales de 2009, el gobierno de Egipto defendía el comercio de gas con Israel. El Ministro de Petróleo de Egipto, Sameh Fahmi, trató de justificar el comercio según lo dispuesto en el acuerdo de 1979 pero, rápidamente, se dio cuenta que apelar a los requisitos del tratado de paz sólo intensificaba la oposición – ya que tratar de sabotear la normalización con Israel era precisamente el objetivo de gran parte de la oposición – y confirmaba que la economía del comercio no producía anclaje político. En los últimos días del régimen de Mubarak, Fahmi trató de justificar la venta de gas egipcio a Israel por numerosas razones nacionales, económicas, legales y estratégicos, pero finalmente sugirió que la razón decisiva era que Egipto estaba expropiando riqueza israelí cobrándole a Israel más de lo que les cobraba a otros compradores6. En otras palabras, la única razón por la que el gobierno de Mubarak, al final, podía justificar continuar el comercio de gas con Israel, era que ayudaba a aligerar a los judíos de su riqueza.

No es de extrañar, entonces, que pocas semanas después de la caída de Mubarak, el comercio de gas entre Egipto e Israel – del que Israel se había convertido en dependiente – fue interrumpido casi continuamente a lo largo de 2011, y luego llegó a un fin formal a finales del año, incluso aunque las autoridades israelíes, hasta el final, desestimaron la probabilidad de dicha terminación, citando el hecho de que el estado egipcio no podía permitirse perder una tan importante fuente de dinero en efectivo y en moneda extranjera. A mediados de la década de los años 1990, Israel calculó mal el entusiasmo de la OLP para llegar a un acuerdo aceptable para llevar gas de Gaza en línea, debido a que sus finanzas dependían de ello. Pocos años más tarde, Israel también calculó mal con cuánta fuerza la antipatía hacia Israel también acabaría con los intereses fiscales del estado egipcio.

Los desalentadores precedentes del potencial de comercio de gas egipcio y de Gaza con Israel, o la falta del mismo, sugieren el peligro de esperar que hacer uso del comercio del gas de Israel con otros vecinos podría alterar la dirección de sus relaciones con Israel, ya sea con Amman o con Ankara.

Esto también pone de relieve la importancia del descubrimiento en el yacimiento Tamar – que se encontró justo cuando el comercio de gas egipcio entró en turbulencia antes de desplomarse  a cero, y justo cuando el yacimiento Mari-B entraba en sus últimas etapas de producción. Tamar evitó lo que habría sido un importante perjuicio para el sector energético de Israel. Y Tamar, y los hallazgos que siguieron, ahora significan la independencia israelí, en cuanto a gas natural, para las próximas dos décadas, justo cuando Israel es incapaz de continuar la dependencia energética que había construido con sus vecinos, y con la que había contado, dentro de la esperada era de paz, que ahora está desvaneciéndose.

Impacto Económico y de Recursos

El mayor y más inmediato impacto estratégico, potencialmente, de la nueva realidad energética de Israel es el efecto que tendrá sobre el fundamento último de la potencia a largo plazo de la nación: su economía. El hallazgo en Tamar, y los que siguieron, abrieron un nuevo capítulo que cambiará fundamentalmente las circunstancias de recursos y la economía de Israel. Israel había trabajado, desde su creación, en condiciones de escasez de recursos. Los descubrimientos de gas, ahora, lo posicionan para convertirse en un importante exportador, en lugar de un desesperado comprador, de energía. Además, esto no sólo le ahorrará a Israel decenas de miles de millones de dólares por año en pagos al exterior para comprar su energía, sino que Israel puede ahora usar la abundancia de energía barata y relativamente limpia, para poner en marcha a gran escala la desalinización y aprovechar su suerte para terminar con otra escasez de recursos – el agua. De hecho, Israel puede ahora convertirse en un exportador neto de agua, no sólo de energía, ya que libera el Mar de Galilea para la posible exportación a la vecina Jordania, en lugar de seguir utilizando grandes cantidades de energía en un costoso esfuerzo para bombear su agua a las ciudades israelíes. Poner fin a su dependencia de los recursos en sus dos sectores más críticos, responde a los desafíos estratégicos que habían colocado a Israel en una posición peligrosamente vulnerable desde su nacimiento. Al mismo tiempo, contribuirá a la creciente confianza estratégica de Israel.

Económicamente, las industrias israelíes verán una espectacular disminución en los costos de producción,  cuando pasen de la utilización de fuel oil pesado, o costosa electricidad generada a partir de fuel oil, a gas. Un somero vistazo hacia atrás sobre las dos últimas décadas de actividad industrial occidental nos enseña que, incluso, un cambio marginal en los costos de energía puede provocar grandes oscilaciones en la productividad y la competitividad en toda una economía desarrollada. Así que sólo puede imaginarse lo que el cambio espectacular en los costos de energía podría causar en la economía de Israel, que ya está emergiendo como una de las más saludables y prometedoras del mundo. Sin embargo, ni siquiera eso podría representar el mayor impacto en la economía de Israel. Mientras que Israel continúe siendo conocido por su industria de alta tecnología y su creación de nuevas empresas – algunas de las cuales son grandes consumidoras que podrían beneficiarse de los más bajos costos de energía – Israel verá, en la próxima década, un espectacular incremento como resultado – directa o indirectamente – del emergente sector de gas, por la afluencia de muchas decenas de miles de millones de dólares en inversión extranjera directa y por proyectos de infraestructura. Cuando Israel se cambie del alto nivel en industria de pequeña escala, investigación y desarrollo y empresas de nueva creación, a dominar también infraestructuras a gran escala, asumirá una posición en el círculo interno de la élite del puñado de las economías más avanzadas el mundo.

Sin embargo, la entrada repentina de una nueva e importante realidad en la economía de Israel también presentará a Israel con considerables desafíos económicos, para las cuales es necesaria cierta previsión y planificación estratégica. En efecto, el Banco de Israel – que fue una de las primeras instituciones israelíes en comprender la suma importancia de los descubrimientos para Israel – ya está involucrado en tal planificación, y su más reciente informe anual (publicado en abril de 2013) debe entenderse en este contexto. El más importante de estos peligros a largo plazo es el posible efecto distorsionador de este sector, tanto en la natural ventaja económica de innovación como de exportación de Israel, así como también el peligro de que las industrias, que gozarán de costos de energía muy competitivos, puedan crecer mucho más allá de su tamaño sustentable en Israel, y así amenazar con un colapso económico cuando el gas se acabe o incremente su precio.

El primero se entiende generalmente como la “enfermedad holandesa”, es decir, que la fortuna de una gran riqueza mineral y la exportación eclipsen a otras industrias y, aún más importante, hagan subir el valor de la moneda nacional hasta un punto en el que el sector exportador de la nación, más allá del recurso exportador mineral o de hidrocarburos, ya no es competitivo a nivel internacional. Es por esta razón que el Banco de Israel advierte en contra de que gran parte del dinero recaudado de las exportaciones entre al sistema del shekel de Israel – y en cambio prefiere tener los ingresos invertidos en el exterior en un fondo de riqueza soberana. Al no entrar nunca a Israel, ni nunca convertirse en shekels, ni formar parte del presupuesto nacional, los ingresos procedentes de los recursos no distorsionarán la moneda, ni la economía, ni el proceso del presupuesto de la nación, lo que mantendría a Israel independiente de la eventual caída cuando el recurso se seque, protegería una moneda competitiva, y mantendría a su sector exportador saludable y vibrante.

Aún así, no hay escapatoria a que el gas barato vendido en el país, tanto agotará rápidamente las reservas como creará sectores enteros de la economía cuya viabilidad seguirá dependiendo de costos de energía barata. Para evitar una situación tensa en unas pocas décadas, cuando el recurso se agote, cuando para sostener las industrias de alto consumo de gas, cuya única vía para evitar la quiebra sean enormes subsidios gubernamentales, el Banco de Israel ha planteado la posibilidad de imponer impuestos al consumo en el uso industrial del gas, para desalentar a que emerjan tales industrias.

En resumen, en términos económicos, con lo bueno vendrán algunos desafíos, e Israel tendrá que prever y planificar cuidadosamente para aprovechar el activo de modo que mantenga fuerte a su economía, sin permitir que surjan vulnerabilidades que, a la larga, se conviertan en devastantes vulnerabilidades estratégicas. El resultado final: el mayor recurso de Israel es, y que debe seguir siéndolo, su capital humano y las industrias que lo aprovechan. La fuerza de la nación, a largo plazo, depende de que el gas sea aprovechado para fomentar eso, no para reemplazarlo o sofocarlo.

Cómo Afecta el Gas a las Condiciones Geoestratégicas

El impacto que la recién descubierta abundancia de energía de Israel tendrá sobre la economía y la escasez de recursos, representa, en sí mismo, un importante y positivo cambio estratégico. Si el yacimiento Tamar hubiera resultado ser todo lo que alguna vez pudiera descubrirse, habría ayudado a Israel durante décadas de incertidumbre, hasta que surgieran nuevas tecnologías y medios de producción de energía. Era un puente hacia una futura energía alternativa, pero una que representaba la primera vez en la historia de Israel en que tenía seguridad energética.

Pero Tamar fue sólo el comienzo. La cantidad de gas costa afuera posteriormente descubierta, ahora es mayor que cualquier posible demanda proyectada israelí por, al menos, medio siglo. Actualmente, Israel consume alrededor de 7 mil millones de metros cúbicos de gas, y se espera que duplique esa cantidad a 15,5 mil millones en 2030. Pero, incluso con estas crecientes tasas de consumo, solamente los 275 mil millones de metros cúbicos de gas del yacimiento Tamar representan dos décadas de consumo. Por lo tanto, Israel se convertirá en un exportador neto de gas y, posiblemente,  de petróleo, si el mismo es descubierto a finales de este año.

Aunque la cantidad de hidrocarburos actualmente conocida, descubierta y comercialmente producibles, por sí solas, no convierten a Israel en una importante o estratégica súper potencia energética, es igualmente cierto que Israel puede tener oportunidades estratégicas para aprovechar el suministro de cantidades ligeramente críticas de gas tanto a Europa como a Asia. Además, precisamente porque incluso esas adiciones marginales pueden tener un impacto importante en regiones clave, como Europa, o en la viabilidad de diversos sistemas de transporte de gas, como los que pasan a través de Turquía, la exportación de gas de Israel llevará consigo, a pesar de su modesto tamaño, jugadas estratégicas y competencias riesgosas. Por ejemplo, el gas israelí, aunque representa una cantidad pequeña si se exporta a Europa, podría representar la diferencia marginal entre escasez y exceso de oferta, lo que podría hacer que los precios del gas disminuyan, a veces incluso bruscamente. El descenso en los precios del gas podría aplastar los intereses vitales de otras naciones (por no hablar de los intereses financieros personales de sus élites reinantes) aún más profundamente de lo que sería perder un pequeño porcentaje de cuota de mercado. En resumen, Israel no necesita exportar grandes volúmenes para atraer la atención no deseada de otras naciones.

Destinos de Exportación en la Región

A Jordania

El destino más fácil, más barato y más probable, a corto plazo, para el gas natural de Israel es a través del río Jordán hasta el Reino Hachemita de Jordania. Toda vez que la tubería de Egipto a Israel fue saboteada, doce veces en 2012, el suministro de gas de Egipto a Jordania también fue cortado, ya que llegaba a través del mismo sistema de tuberías. Aunque este sistema de tuberías podría no servir para transportar gas de Israel a Jordania, dado que pasa a través de Egipto, la conexión de nuevas redes de gas de Israel a Jordania – sobre todo en el sur – es un esfuerzo relativamente barato y simple.

Hasta que el gas de Egipto fuera cortado, Jordania dependía de 2,7 mil millones de metros cúbicos de Egipto para la producción de energía. Jordania había sido tan, o incluso más, dependiente de la fuente de gas natural de Egipto que Israel, por tener poca o ninguna  otra oferta disponible para compensar. En general, Jordania importa el 97 por ciento de sus necesidades de combustible a un costo del 20 por ciento de su producto interno bruto y el 88 por ciento de la energía que consume viene en forma de gas natural. Cuando el gas de Egipto fue cortado, Jordania tuvo que cargar con costos adicionales que ascendieron a 5,6 mil millones de dólares para la producción de electricidad, lo que obligó al gobierno a aumentar los subsidios $1,6 mil millones para evitar la duplicación del precio de la electricidad

Jordania está avanzando para construir una gran planta de regasificación de GNL en Aqaba, en el Mar Rojo, para importar gas, pero esto aún está a años de distancia y llegará a ser muy caro. Además, la desesperación por energía de Jordania es una oportunidad estratégica para otros en el vecindario, especialmente Irán. Dado que Jordania representa un torbellino estratégico crítico para amplias competencias estratégicas regionales (Siria, Irak, Palestina-Israel e, incluso, Arabia Saudita en el Hejaz), reforzar y luego abordar la dependencia de Jordania en este sector crítico, se convierte en un fin estratégico importante en sí mismo para cualquier actor regional. Irán, en particular, querría que Jordania se convierta en dependiente de la energía procedente de las zonas iraquíes en las que tiene influencia – en esencia, exponiendo así a Jordania a la influencia estratégica de Teherán. Para Irán, dado que Jordania se convirtió en el hogar de una gran cantidad de refugiados sirios en 2012-13 y se está convirtiendo en la puerta de entrada para la intromisión saudita en Siria, es vital desarrollar algún tipo de dependencia jordana de Irán. Controlar el flujo de gas iraquí a Jordania podría ser el medio.

Sin embargo, el potencial suministro de gas israelí, a un ritmo de 3,2 mil millones de metros cúbicos anuales, invalidaría completamente la vulnerabilidad de Amman y obstaculizaría la potencial intrusión de Irán. Parece que ya hay conversaciones en marcha para exportar gas de Israel a Jordania. Dos diarios israelíes, Ha’aretz y Globes7, informaron en febrero de 2013 que los socios en el yacimiento de gas Tamar mantuvieron conversaciones secretas para entregar gas a través del gasoducto que suministra gas israelí de Yam Tetis (Mari-B) a la planta de Israel Chemicals’ Dead Sea Works en Sodoma, y luego extender el gasoducto hasta llegar a la planta de potasio en Jordania8. El 17 de febrero de 2013, el Ministerio jordano de Energía y Recursos Minerales emitió un comunicado confirmando que los contactos están actualmente en curso entre Arab Potash Company y su contraparte en Israel, a través de una empresa de EE.UU., sobre la posibilidad de importar gas natural desde la zona del Mar Muerto, pero negó que haya habido conversaciones directas sobre el problema entre Israel y el reino sobre la importación de gas natural.9

Aunque Jordania, probablemente, se convierta en el primer destino de exportación de Israel, las cantidades representarán sólo una parte de la cantidad total que Israel, probablemente, exportará. Es casi seguro que Israel tendrá cantidades mucho mayores para exportar, y eso implica otros destinos de exportación, además de Jordania.

A Europa

La Primavera Árabe se manifiesta en actos subversivos contra importantes infraestructuras nacionales que, en el mundo árabe es, ante todo, la estructura de tuberías de petróleo y gas. Los gasoductos internacionales parecen ser especialmente vulnerables, ya que los ejércitos árabes (e incluso los iraníes y turcos), parecen incapaces de protegerlos adecuadamente, o tal vez no están dispuestos a hacerlo.

Esta turbulencia parece, principalmente, una amenaza para la seguridad energética de Europa. Hay cinco gasoductos, existentes o en proyecto, que suministran gas a Europa desde África del Norte: el gasoducto Trans-Med (que transporta 30,2 mil millones de metros cúbicos al año vía Túnez y Sicilia), el gasoducto Magreb-Europa (que transporta 12 mil millones de metros cúbicos al año vía Gibraltar), el gasoducto Medgaz (que fluye de Argelia a Almería en España y transporta 8 mil millones de metros cúbicos, pero que sólo ahora está a punto de entrar en funcionamiento), Greenstream (que fluye a través de Libia occidental a Sicilia y que transportaba 11 mil millones de metros cúbicos y que ahora está cortado) y el gasoducto GALSI (que todavía se están planificando y se extenderá desde el este de Argelia a Europa).

Todas estas estructuras de tuberías se originan en el yacimiento Hassi al-Riml en Argelia. Por lo tanto, tres gasoductos transportan casi 50 mil millones de metros cúbicos a Europa cada año, pero todos se originan en un punto. Además, cuando la UE trató de diversificar su suministro de gas con la construcción del gasoducto Trans-Sahara, que llevaría gas nigeriano hacia el norte, incluso ese gasoducto llega a Hassi al-Riml en Argelia, donde se conecta con los otros tres gasoductos que operan actualmente. El suministro de gas a Europa – aproximadamente el 18 por ciento llega a través de este único punto (13 por ciento originario de Argelia y 4,5 por ciento de Nigeria)10 – es, por lo tanto, extremadamente vulnerable.

Esta vulnerabilidad ha alcanzado proporciones casi de crisis después de la “Primavera Árabe”. Cuando la intervención francesa en Malí se puso de manifiesto, la creciente ola de sentimientos islamistas en África del Norte y las regiones saharianas amenazaron la estabilidad de los estados de África del Norte. Han surgido tendencias centrífugas a partir de la descomposición de las autoridades centrales en muchos países árabes y se ha reforzado la importancia de las tribus, sectas y familias. Al mismo tiempo, la devastación dejada tras el colapso de la dominante ideología panárabe nacionalista, ha llevado a muchos a buscar la autenticidad del Islam. Incluso sin la superposición de la ideología, la descomposición del estado central permite a las tribus y a otros líderes locales, buscar nuevos acuerdos con la autoridad central residual, o tribus vecinas, o líderes.

La presencia de un oleoducto o gasoducto, o una instalación al alcance de la tribu – que ofrece una opción de sabotaje o de protección – ofrece un enorme apalancamiento para la negociación. Por ejemplo, en las dos primeras semanas de marzo de 2013:

  • Manifestantes en el campo petrolero Jalu en Libia, perteneciente a Waha Oil, interrumpió la producción durante más de una semana, hasta que la empresa Waha Oil contrató a conductores locales y guardias en el campo – una exigencia que Libia y Waha Oil tuvieron que consentir.11
  • La producción de gas natural de Egipto continuó disminuyendo debido a la inestabilidad política y las tensiones. Muchas perforaciones en el delta del Nilo fueron interrumpidas por carreteras bloqueadas, y varios campos de gas y petróleo han sido cerrados debido a la presión de residentes locales. Además, beduinos armados de la Península Sinaí de Egipto apresaron y retuvieron brevemente al jefe, en el país, de la importante petrolera de EE.UU., Exxon Mobil, y a su esposa.12
  • En Argelia, un movimiento que se hace llamar “El Comité para la Defensa de los Derechos de los Desempleados” intensificó protestas en la mayoría de las provincias del sur e impidió por la fuerza una reunión de parlamentarios en  la provincia Ghardaia. Estas provincias colindan con Malí y el desorden en el lugar, probablemente, les dará un punto de apoyo a los rebeldes islamistas tuareg de Malí, que huyen de las acciones francesas, para amenazar al vital sistema de gasoductos.

Incluso en los estados que sobreviven, el tránsito de gas no debe darse por sentado. Por ejemplo, para apaciguar el sentimiento populista en Marruecos, el rey ha comenzado a hablar acerca de la “ocupación” española de tres trocitos de tierra a lo largo de la costa de Marruecos, incluyendo uno adyacente a Gibraltar a través del cual pasa el gasoducto Magreb-Europa, que ha estado bajo soberanía española durante medio milenio. A principios de marzo de 2013, Marruecos reaccionó amargamente y sermoneó al embajador español en Marruecos, en una película en España, acerca de una colisión en alta mar entre un barco de la patrulla costera española y un barco de refugiados marroquí13. Detrás  del repentino enfoque de Marruecos en España puede haber problemas internos, cuando Marruecos se enfrenta a una creciente ola de protestas antigubernamentales.

Además ya vemos, en Argelia y Libia, cómo los sectores de la energía allí se están convirtiendo rápidamente en víctimas de conflictos laborales y paros14, y cómo las tensiones en Mauritania pueden afectar a los sistemas de transporte a Marruecos, ya que varios grupos comienzan a entender cómo aprovechar a su favor la sensibilidad de dicho sector. Aunque los conflictos laborales o paros no son nuevos, el clima en África del Norte es tan explosivo que los disturbios en lugares como Argelia, Marruecos o Libia podrían intensificarse, en apenas unos días, de un tema local aparentemente contenido a una ruptura nacional del orden.

Por lo tanto, los países de Europa a lo largo del litoral meridional se están replanteando su estrategia de dependencia y diversificación, al mismo tiempo que también buscan reducir la dependencia de Rusia, desarrollar gas de esquisto y reducir la energía nuclear.

En resumen, el anclaje de más de una sexta parte del suministro total de gas de Europa a un área que está siendo desgarrada por el colapso de estados y tentados por la ideología islámica es la nueva realidad que los planificadores energéticos europeos deben enfrentar. La cruda realidad de Europa podría representar una ventana de oportunidad única para que Israel concrete acuerdos de largo plazo y alinee la política de exportación en un esfuerzo más amplio para restaurar las relaciones israelí-europeas.

Al mismo tiempo, como se ha señalado, cualquier comercio de gas israelí con Europa no está exento de complicaciones y riesgos. De por sí se cruzará con el dominio ruso en el suministro de gas a Europa. El gas de Israel ofrece un respaldo frente al chantaje de las amenazas rusas de cortar el suministro – del mismo modo que Moscú lo ha hecho en el pasado con los gasoductos a Ucrania – pero ese no es el principal desafío estratégico que el gas israelí podría plantearle a Rusia. Una adición marginal de suministro de gas a Europa, igual que las importaciones de Israel podrían representar, puede crear un leve exceso de oferta. Pero incluso un leve exceso de oferta puede hacer que los precios caigan abruptamente en la región europea – lo que disminuye el balance de las empresas de gas ruso, integralmente vinculadas a la elite gobernante de Rusia.

Moscú está tratando constantemente de invertir a largo plazo en la bonanza energética israelí de gas y petróleo, sólo porque es muy consciente de la amenaza del suministro  del Mediterráneo Oriental, si Europa es capaz de diversificarse fuera de la dependencia del gas ruso. El 26 de febrero de 2013, Gazprom de Rusia logró un acuerdo clave para el mercado israelí de gas natural licuado (GNL), por veinte años, del yacimiento costa afuera de Tamar. Gazprom está también considerando un papel en el desarrollo del gas  del gigantesco yacimiento Leviathan de Israel15.Sin embargo, el Ministro de Energía y Recursos Hídricos se apresuró a recordarles a los socios de Tamar que un tal acuerdo requiere la aprobación de su ministerio, y que el yacimiento Tamar está mayormente asignado para el consumo interno. En esencia, rechazó la oferta. Por lo tanto, el intento de Rusia para meterse permanece insatisfecho, aunque está más cerca que nunca.

Es posible que la venta de gas a Europa pudiera no ofrecer la palanca que Israel desearía. Europa ya es cada vez más dependiente de la alta tecnología israelí en sectores críticos de la economía. Sin embargo, esta dependencia ha hecho poco para alterar lo que Israel considera una deriva europea constante hacia un mayor antagonismo hacia Israel. Tal vez esto podría cambiar fundamentalmente si la cantidad de recursos de hidrocarburos a surgir en Israel fuera tan grande como para comenzar a reemplazar a, y no sólo competir con, el gas ruso y el petróleo árabe. Pero ese potencial todavía no es un hecho. En la situación actual, hay algunas oportunidades económicas para vender gas a Europa, pero también hay grandes ventajas en que Israel siembre un terreno más fértil y use la exportación de gas natural para mejorar sus relaciones con potencias amistosas asiáticas, e incluso, posiblemente, con China.

A Asia

Asia puede surgir como el destino de exportación preferido de Israel. Aunque los precios que los socios de Leviathan podrían controlar en el comercio con Asia son más altos, el precio es sólo en parte la razón por la que Asia probablemente surgirá como un destino de exportación. Se supone, generalmente, que la sociedad que actualmente posee Leviathan carece de los medios para llevar este complejo, desafiante y muy costoso proyecto, desde el terreno al mercado. Por eso, los socios ya han firmado un acuerdo inicial con la empresa australiana, Woodside, para adquirir una tercera parte de los derechos sobre el yacimiento, con el fin de aprovechar su experiencia en licuefacción, estructura de comercialización y capital. Pero Woodside está orientada a la comercialización de gas en Asia, y ha estructurado el acuerdo inicial con un programa para la construcción de una planta de licuefacción que, generalmente, se asume para el comercio de servicios a Asia. En pocas palabras, la forma de la sociedad tendrá un impacto significativo sobre si el gas fluirá hacia el este o el oeste.

Aunque el destino de exportación del gas de Israel – es decir al este a Asia o al oeste a Europa – es estratégicamente importante, primero deben examinarse las circunstancias de contexto y geoestratégicas de cómo y por medio de qué el gas se enviará a Europa o a Asia, ya que estos últimos factores pueden dictar el destino.

Exportar estructuras de Transporte

La venta de gas natural, sea a los mercados europeos o de extremo oriente, presenta tanto oportunidades como desafíos geoestratégicos. Pero llevar el gas de Israel y Chipre a esos mercados también requerirá complejas infraestructuras de transporte que, a su vez, afectan y se ven afectadas por condiciones geoestratégicas.

Singularidad y Rigidez de la Infraestructura de Gas

A diferencia del petróleo, el gas no fluye a los sitios de comercialización ni se vende en ruta a un consumidor. No hay un precio mundial de mercado, como el Brent Sweet Crude para el petróleo. El gas tiene un precio único para cada operación y un precio diferente según la nación o región. No es comercializado globalmente como un commodity. La infraestructura para transportar gas – ya sea por tuberías o licuado – es tan compleja, exigente y costosa, que los acuerdos de comercialización y los métodos de suministro son fijados a largo plazo, de hecho años antes de que el gas siquiera fluya. Incluso el gas licuado enviado de un puerto a otro es esencialmente una estructura “bloqueada”, muy similar a las líneas férreas.

El país proveedor y el país receptor del gas, por lo tanto, atan sus políticas energéticas fundamentales a la expectativa de una cadena de suministro particular y, por lo tanto, están ligados a una particular relación diplomática durante años. El corte de una determinada fuente de suministro de gas no se reemplaza fácilmente, ad hoc, con un exceso de oferta de otros lugares; es estratégicamente importante para una nación, incluso cuando representa sólo una parte relativamente pequeña de su suministro total. Por lo tanto, incluso pequeñas cantidades de exportación de gas israelí pueden tener una ventaja estratégica significativa. Sin embargo, lo inverso también es cierto: un consumidor tampoco puede ser fácilmente reemplazado. Por lo tanto, el comercio de gas tiene una importancia estratégica y una ventaja tanto para el proveedor como para el consumidor, especialmente cuando el proveedor exporta a sólo unos pocos consumidores. Cuanto mayor sea la cantidad de gas que Israel descubra, por lo tanto, más se inmuniza de la dependencia del consumidor.

La rigidez a corto plazo del comercio de gas, y la dificultad en reemplazar un suministro interrumpido, implica también que los precios de la energía para los consumidores y los ingresos para los proveedores, pueden ser fácilmente manipulados por incrementos o disminuciones marginales de la oferta. Esta sensibilidad a los precios, que puede traducirse en sustancialmente fluctuantes costos para los consumidores o ingresos de los proveedores, por lo tanto, hace que el problema de suministro de gas sea estratégicamente vulnerable a los intereses geopolíticos y maquinaciones de terceros. Como tales, dos factores – el contexto estratégico de las estructuras de transporte de gas y las ambiciones estratégicas de terceros – a menudo son tan importantes para entender tanto la importancia estratégica global de una determinada relación de suministro de gas como la cuestión bidimensional de la oferta y el consumo para las dos naciones involucradas en las propias negociaciones.

Vía Jordania

Hay voces en el gobierno de Israel, y más en todo el espectro político de Israel, que consideran al anclaje de una estructura de exportaciones a un terminal de licuefacción en Aqaba, Jordania, en el Mar Rojo – como un objetivo estratégico importante. Además, existe un electorado poderoso, reforzado por preferencias diplomáticas internacionales, para promover la opción de vincular estrechamente a Israel y Jordania por medio de estructuras de gas natural, como una forma de avanzar en el proceso de paz.

Sin embargo, es muy improbable que esta opción finalmente prevalezca. La reciente experiencia de Israel con Egipto, cuando la mitad del suministro de gas natural de Israel fue cortada permanentemente, a causa de la destrucción del gasoducto entre Egipto e Israel, tras la caída del régimen de Mubarak, sugiere que Israel verá con recelo cualquier esquema que ancle su infraestructura crítica y una porción emergente importante de su PIB a un régimen jordano potencialmente inestable.

Aun suponiendo que el gobierno jordano sí sobreviva, los conflictos políticos en Medio Oriente, en la era de la Primavera Árabe, se expresan cada vez más a través de ataques a la infraestructura energética, en particular tuberías. Dado que Irán, Siria y Hezbollah ya han definido a la industria de gas de Israel como un blanco estratégico, el gobierno de Israel espera que intenten atacar la estructura de exportaciones de Israel en cualquier punto vulnerable. Además, Irán y Turquía, quienes han tenido algún papel en los ataques contra las tuberías del otro en Iraq, Siria y Turquía, ambos consideran con tremenda aprensión estratégica, el exitoso surgimiento de Aqaba, Jordania, como un importante centro de transferencia de energía. Con el fin de competir por el control y socavar la viabilidad de un emergente estado kurdo, ambos quieren que todo el gas y el petróleo del norte de Irak – como lo es en los alrededores de Taktuk, cerca de Chamchamal en la región Buvanoz – permanezca sin explotar o que fluya a través de su respectivos territorios, por lo que tratará de sabotear cualquier alternativa, como Aqaba:

  • Irán quiere controlar el comercio de gas iraquí. En primer lugar, necesita gas para sus provincias azeríes. En la actualidad, no existe una red nacional de gas que transporte las enormes reservas de gas iraníes en South Pars en el Golfo a sus poblaciones a lo largo del Mar Caspio, que sufren escasez casi crónica de gas natural. Dado que el gas fluye a Europa desde Irak, Irán quiere que fluya a través del sistema de tuberías que planea por el norte de Irak a Siria, evitando a Turquía, en la que no puede confiar. En cuanto a Asia, Irán quiere que el gas llegue al mar a través de su previsto sistema de gasoductos para el Golfo Pérsico y el Océano Índico.
  • Turquía tiene una perspectiva casi paralela. En primer lugar, quiere el gas iraquí con el fin de hacer frente a su propia escasez de gas, que está aumentando a niveles críticos. Segundo, Turquía se está moviendo para convertirse en el conducto exclusivo para todo el petróleo y el gas de las zonas kurdas a Europa. Quiere que el gas iraquí que fluye a Europa dependa de su emergente sistema de tuberías, como la tubería Kirkuk-Yormortluk, que tiene tres ductos paralelos que transportan gas (1) y petróleo (2), y, finalmente, conectar a la planta de gas natural licuado en EGE Gaz Aliaga (alrededor de 55 kilómetros al norte de Esmirna en la costa del mar Egeo). Esta tubería ya está conectada al sistema turco y está situada en el comienzo turco del Trans-Egeo Pipeline (TAP). Turquía considera al TAP su estructura cuello de botella: tanto Nabucco y los planificados gasoductos EGL pasarán a través de TAP, por lo que querría que el gas iraquí fluya a través del mismo en lugar de rodearlo. Tercero, Turquía querría que el gas que fluye hacia Asia desde Irak pase a través de sus tuberías, sea licuado en la planta EGE Gaz en Aliaga, y sea cargado en barcos que viajen a Asia vía Canal de Suez.

Por lo tanto, la participación de Jordania en cualquier estructura de transporte de gas que no sea una limitada a importar gas israelí, sólo es cargarle a Amman un mayor dolor de cabeza estratégico encima del que ya alcanza proporciones inmanejables.

Vía Chipre

Los primeros debates, después que fuera descubierto el yacimiento Leviathan, se centraron en la construcción de un gasoducto, desde los yacimientos israelíes, a través de Chipre, a Grecia. Cabe destacar que, desde el momento en que fuera anunciado Leviathan, a principios del otoño de 2011, casi no se discutió sobre la colocación de una terminal de GNL en Israel. La mayoría dentro del gobierno israelí se centró en ubicarla en Chipre o en Jordania, en gran parte bajo el supuesto de que cualquier proyecto de GNL fuera de Israel tendría menos problemas geopolíticos y se beneficiaría de un mucho más sencillo proceso de zonificación y permisos.

Importantes voces dentro del establishment de política exterior de Israel, sobre todo en el Ministerio de Relaciones Exteriores (que incluye a algunos diplomáticos asignados en puestos clave de otros ministerios, como el Ministerio de Infraestructuras Nacionales), también señalaron que quieren alinear la estructura de exportación de Israel con su emergente relación con Chipre y Grecia.

Pero después la marea cambió. Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, así como, al parecer, algunas empresas involucradas16, contemplan todavía la idea de ubicar la infraestructura de GNL en Chipre, las tensiones sobre Chipre, el creciente papel que Gazprom y Rusia parecen estar jugando allí, y la inestabilidad general y la corrupción potencial que parece ser que plagan a la política y las empresas chipriotas, parecen haberles recordado a muchos en el gobierno de Israel que, desde la perspectiva geoestratégica de Israel, ubicar infraestructuras críticas en Chipre es problemático.

Además, el atractivo de Chipre disminuyó en el contexto de los cambios en Egipto y el ingreso de la firma australiana Woodside como un socio igualitario en el yacimiento Leviathan. Cualquier infraestructura de exportación dirigida hacia el este, anclada en Chipre, tiende a depender fuertemente del paso libre y seguro de los envíos de gas israelí a través del Canal de Suez. En esencia, esto bloquea lo que surgirá como la industria más vital de Israel en una ruta comercial que pasa a través de un Egipto políticamente dominado por la Hermandad Musulmana, que sigue siendo ideológicamente opuesta a lo dispuesto en el tratado de paz de 1979, que le permite a Israel el paso por el Canal.

Por último, aunque desde mediados de la década de los años 1970 Chipre ha disfrutado de estabilidad, varias tendencias clave indican que, probablemente, en la próxima década la inestabilidad aumentará en Chipre.

Las convicciones del Primer Ministro turco, Erdogan, y el deseo de restablecer un imperio neo-otomano bajo un rehabilitado “Califato”, han llevado a Turquía a considerar a las islas griegas, los Balcanes y Chipre, así como también a Siria, Iraq, Líbano e Israel-Palestina, como “territorios perdidos”. Después de un año de crecientes tensiones entre Turquía, Grecia y Chipre, en mayo de 2012, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía emitió un comunicado de prensa, en respuesta al llamado de Chipre a licitaciones internacionales para licencias de hidrocarburos costa afuera, diciendo que Turquía daría todo el apoyo posible a la parte turca del norte de Chipre (PTNC) “actuando bajo sus responsabilidades como madre patria y potencia garante”17. El término “potencia garante” se refiere al “Tratado de Garantía” que fue firmado en 1960 por la República de Chipre, Grecia, Turquía y el RU, después del cual Chipre se independizó. Este tratado convertía a Grecia, Turquía y el RU en garantes de la independencia, la integridad territorial y la seguridad de Chipre. El artículo 4 del tratado permite a los garantes adoptar medidas, incluso unilateralmente, con el fin de restablecer la situación creada por el tratado, y Turquía lo utilizó cuando invadió Chipre, en julio de 1974, en reacción al golpe de estado que la junta griega llevó a cabo en Chipre con el fin de unirla con Grecia. Turquía señaló de ese modo que, en reacción a lo que puede ser interpretado como un cambio del statu quo, podría tomar acción, y esto podría incluir el uso de la fuerza.

El simbolismo de la forma en que Turquía bautiza a sus naves de exploración de petróleo y gas refuerza la alarma que estas declaraciones deberían causar. El buque de estudios sísmicos 3-D de Turquía Polarcus Samur fue rebautizado Barbarossa Hayreddin Pasha. Barbarossa Hayreddin Pasha fue el almirante otomano cuyas victorias navales aseguraron el dominio otomano sobre el Mediterráneo durante la segunda mitad del siglo XVI. En 2011, Turquía rebautizó como Piri Reis a la primera de sus naves de exploración, por un famoso geógrafo y cartógrafo otomano que fue también el comandante de las flotas otomanas en el Océano Índico y en Egipto. Entre sus hazañas estuvieron la reconquista de Adén y Muscat (en 1548 y 1552, respectivamente) de los portugueses y la posterior captura de la estratégica isla de Ormuz, de Qatar y de Bahrein. Los nombres de estos dos buques conectan simbólicamente a la actual presión de Turquía en el Mediterráneo oriental con las hazañas imperiales otomanas en Medio Oriente.

El cambio en la retórica y el simbolismo de Turquía en relación a Chipre, debe considerarse en el contexto de un movimiento estratégico más profundo, que hace improbable que Chipre siga disfrutando de la misma estabilidad estratégica que ha tenido durante las últimas cuatro décadas.

  • Aunque nunca haya resignado sus alegaciones sobre Chipre, la evidente estabilidad de la isla, desde mediados de la década de los años 1970, estuvo vinculada al intento de Turquía de entrar en el sistema europeo de estados. Cuanto más reorienta y aspira Turquía a afirmar sus aspectos meso orientales e islámicos, más sus reclamos sobre Chipre adquieren importancia e intensidad.
  • El gobierno islamista de Turquía bajo el AKP, cree que el ejército ancla al estado turco con occidente. Desgarrar la relación entre Turquía y occidente debilita la estatura del ejército internamente. Por eso, el AKP busca temas que dividan para forzar a los militares a elegir entre su relación con occidente y su necesidad de encarnar sentimientos nacionalistas. Chipre es un tema de ese tipo. Por lo tanto, la continuada presencia de Turquía en la OTAN ya no disuade a Ankara de actuar, ya que puede ser, precisamente esa relación, la que Erdogan podría querer cortar al provocar un enfrentamiento.

También hay señales de que los desafíos estratégicos de Chipre podrían incrementarse en el futuro, a medida que Egipto y Turquía más se acerquen, unidos por un sentimiento común islamista. En efecto, el Comité Legislativo de la Cámara Alta de Egipto aprobó un proyecto de ley, en marzo de 2013, cancelando el acuerdo sobre fronteras marítimas entre Egipto y Chipre, y llamando a la creación de nuevas fronteras en torno a la zona económica, en presencia de Turquía como tercero18. El proyecto de ley fue presentado por el MP Khaled Abdel Qader Ouda, quien dijo que el acuerdo firmado por Chipre e Israel, el año pasado, invalidaba el acuerdo egipcio-chipriota de 2003, ya que Egipto tenía derecho a estar presente en la firma. Chipre restó importancia a estos informes ya que el Poder Ejecutivo de Egipto no ha cuestionado el acuerdo entre dos signatarios de la Convención sobre el Derecho Marítimo, que se ha presentado a la ONU, y dijo: “La cooperación en el campo del desarrollo de hidrocarburos en las áreas adyacentes a la línea media de las ZEE de los dos países, así como la cooperación en otros campos afines, está en un alto nivel de relaciones y diálogo entre los gobiernos”19.

Dicho eso, es un disparo de advertencia – la islamización de Egipto es probable que perturbe, en el largo plazo, las relaciones de Chipre del sur, y aliente a su archienemigo del norte a ser más agresivo en cooperación con El Cairo. En efecto, documentos chipriotas han informado que Turquía se ha apoyado en Líbano y Egipto para rechazar los acuerdos de ZEE firmados con Chipre.20

Incluso más allá de las cuestiones turcas y egipcias, hay aspectos de seguridad preocupantes para Chipre. Hezbollah, Siria e Irán, de ninguna manera quieren que se desarrollen los activos de la cuenca del Levante. Pero su capacidad para impedir que Israel desarrolle sus descubrimientos de gas natural es muy limitada. De hecho, Israel ha logrado proteger su infraestructura vital, incluso en períodos de guerra total. Pero Chipre no está a salvo del terrorismo internacional, y Hezbollah, Irán, Siria, y grupos seculares palestinos bajo control sirio, tienen una fuerte presencia operacional en Chipre, y podrían encontrar maneras de atacar a una instalación conjunta chipriota-israelí de GNL. Chipre, simplemente, no es tan capaz como Israel para desarrollar los medios para protegerla.

Finalmente, está el complejo papel de Rusia respecto a Chipre. Una revisión de las ofertas rusas para “ayudar” a Chipre, en los últimos dos años, sugiere menos altruismo y más intereses estratégicos.

  • Chipre, que ya es un centro líder en el extranjero para el capital y las finanzas rusos anunció, el 5 de octubre de 2011, que iba a obtener un préstamo de 2.500 millones de euros de Rusia, a una tasa del 4,5 por ciento.21
  • Rusia fue el primero y más fuerte partidario de la posición de Chipre en la escalada con Turquía, en el verano de 2011,sobre exploración de gas22, y trasladó su flota al Mediterráneo oriental23 (específicamente el portaaviones ruso Almirante Kuznetsov y un submarino para “fines de patrullaje”) para disuadir a que Turquía actúe.24
  • En enero de 2013, el monopolio estatal ruso de gas, Gazprom, ofreció algo menos de 2 mil millones de euros a DEPA, la empresa estatal de gas de Grecia. DEPA suministra gas a grandes consumidores en el país, y el 65 por ciento de sus acciones pertenece al gobierno griego. A pesar de que esta cantidad es mucho mayor que el valor real de DEPA, este acuerdo ayuda a que Gazprom fortalezca su monopolio en el mercado energético griego y su posición en Europa. De hecho, analistas rusos han señalado que después de comprar DEPA y después de la futura puesta en marcha del gasoducto South Stream, Grecia, Bulgaria, Serbia y Croacia, todos estarán bajo el control de Gazprom como proveedor de gas.25
  • El 17 de marzo de 2013, en reacción al plan de Chipre de un impuesto a los depósitos bancarios para hacer frente a su crisis financiera, Gazprom presentó una propuesta a la oficina del presidente chipriota, Nicos Anastasiades, para asumir la reestructuración de los bancos del país a cambio de los derechos de exploración de gas natural en la zona económica exclusiva de Chipre y un sustancial control sobre los recursos de gas del país.26
  • El Presidente chipriota, Anstasiades, no estuvo dispuesto a discutir la oferta de Rusia, pero funcionarios rusos (respondiendo a través de la Asociación de Bancos Regionales de Rusia) dijeron: “Ahora la fe en Chipre, como un lugar donde es conveniente mantener el dinero de uno, se verá socavada”, y que el sistema bancario de Chipre “no es digno de confianza” y aconsejó a los ciudadanos rusos “a retirar sus depósitos de Chipre”27.

Dada la importancia estratégica de gas para la emergente posición estratégica de Israel, y los fuertes intereses de Turquía, Irán y otros para desafiarla, es importante que la infraestructura clave de Israel esté bajo el paraguas del poder israelí. Ya que Israel no puede proyectar sus capacidades militares para “poseer” la defensa estratégica de Chipre – o incluso para garantizar la seguridad sobre el terreno para los intereses clave de Israel – tendría sentido que Israel mantenga su infraestructura vital de gas natural en el propio Israel y no la ancle a una estructura chipriota de GNL.

De hecho, incluso podría tener sentido anclar la emergente industria chipriota de gas a una estructura de distribución israelí, y no al revés, ya que anclaría los intereses estratégicos de Grecia y Chipre, e incluso de la UE, al sistema de defensa de Israel para asegurar que la producción de la cuenca del Levante esté protegida. Podría ser difícil convencer a Europa de que sus intereses vitales y la seguridad del gas natural proveniente del Mediterráneo oriental están mejor garantizados construyendo una pieza clave de su infraestructura de gas en Israel, pero cuando se tiene en cuenta la orientación general de la región y cuando se considera la muy real posibilidad de que el equilibrio en Chipre puede desenredarse, se hace mucho menos difícil.

Vía Turquía

Más recientemente, surgió la idea de que Israel podría construir un gasoducto desde el campo Leviathan a Turquía28. A finales de enero de 2013, el director general del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Israel, Shaul Tzemach, indicó que Turquía podría ser un cliente ancla para el gas israelí, y que la opción de exportación de gas a Turquía era práctica, a pesar de las tensiones políticas. Hablando acerca de la cooperación con Turquía, dijo: “Esto no está fuera de la cuestión. Hay muchas barreras geopolíticas, pero si sabemos cómo crear las condiciones adecuadas, es posible. El gas debería utilizarse como un factor estabilizador que lleve a la cooperación entre países e incluya a partes multinacionales e internacionales con un interés en la estabilidad regional”29.  Tzemach añadió que hay espacio para incluir a potencias extranjeras y multinacionales en un proyecto que exportaría gas israelí a Turquía. De acuerdo con otro trabajo financiero israelí, el conglomerado turco Zorlu Endustriyal ve Enerji Tesisleri Insaat Tie AT sería el socio turco de un gasoducto entre Israel y Turquía.

Si bien los funcionarios de Turquía parecen menos entusiastas, sus acciones y advertencias continúan sugiriendo que la opción turca es, en el mejor de los casos, cuestionable. Casi el mismo día que Tzemach fue citado, el viceministro de energía de Turquía, Murat Mercan, estaba reprendiendo a un diplomático israelí en un foro público y presentó una situación extremadamente dura, diciendo que incluso si Israel cumple las demandas turcas de 1) una disculpa abierta por el incidente Mavi Marmara, 2) compensación para las familias de las víctimas, y 3) poner fin al bloqueo de Gaza, la cooperación de recursos de Israel con el Chipre griego impediría la cooperación energética con Turquía30. Aunque la primera de estas demandas parece haber sido satisfecha, aún no está claro, en el momento de este escrito, si las demás condiciones se resolverán a satisfacción de Ankara.

Turquía podría no estar dispuesta a renunciar a la cooperación energética con Chipre, al que ve como una luz roja. El 27 de marzo, Turquía anunció que el gobierno quiere suspender algunos de los proyectos de Turquía con Eni, el gigante italiano de petróleo y gas natural. El Ministro de Energía de Turquía, Taner Yildiz, dijo: “Hemos decidido no trabajar con Eni en Turquía, incluyendo el cajonear sus proyectos”, debido a los planes de Eni para explorar costa afuera en Chipre, que Turquía alega que violan el derecho internacional. Yildiz dijo también que el gobierno turco preferiría que Calik Holding, con sede en Estambul, no trabaje con Eni en un proyecto para construir un oleoducto de 550 kilómetros para conectar el puerto de Samsun del Mar Negro con el puerto mediterráneo de Ceyhan. La movida de Turquía también transmite señales de alto riesgo estratégico. Eni estaba trabajando con Gazprom de Rusia para construir el gasoducto South Stream para transportar gas ruso a través de Turquía. Turquía le señaló a Rusia, y no sólo a Italia y a Eni, que si desarrollan sus relaciones con Chipre, perderán su papel en el importante proyecto estratégico South Stream, que podría competir con las empresas de gas ruso en lugar de darles servicio.

Además, a pesar de las disculpas y un aire de distensión, las tendencias a largo plazo indican que seguirá aumentando, en lugar de disminuir, una mayor tensión entre Israel y Turquía, debido a la perspectiva ideológica que gobierna a Ankara, en su búsqueda de rehabilitar su pasada gloria otomana.

Desde el punto de vista de las relaciones turco-israelíes, incluso si tal gasoducto fuera construido, estaría sujeto a:

  • chantaje geopolítico por parte de Ankara: En la época anterior a los descubrimientos de gas de Israel, el gobierno de Turquía rechazó la idea de la construcción de una tubería de agua a Israel hasta que Israel cediera en todas las cuestiones con respecto a los palestinos.
  • vulnerabilidad al sabotaje: Las tuberías a Turquía son bombardeadas con regularidad. Saboteadores pro-turcos han volado regularmente oleoductos que transportan petróleo desde el norte de Irak a Siria, en un esfuerzo por desestabilizar al gobierno sirio – un incidente casi mensual. En respuesta, gasoductos que suministran gas a Turquía desde el norte de Irak, e incluso de Irán, han sido bombardeados con regularidad. De hecho, es la fragilidad del suministro por tuberías a Turquía la que ha despertado el interés del gobierno turco en el gasoducto israelí, al que no sería más capaz de proteger que a sus otras tuberías.
  • oposición geoestratégica de Moscú: el gas israelí plantea una presión competitiva para el suministro de Rusia a los mercados de gas turco y europeo. Tal vez sea posible enfrentar esta preocupación incluyendo a Gazprom en el acuerdo en una posición de control, pero incluir a Gazprom sólo multiplicaría la vulnerabilidad geopolítica al chantaje y expondría al sistema de tuberías a las cuestiones turco-rusas y ruso-israelíes, además de las turco-israelíes.

Pero aún más importante es que Rusia, ahora, se ve amenazada por el surgimiento de un renaciente imperio otomano sunita hacia su sur y está tratando, por todos los medios posibles, de reducir el tamaño de las ambiciones de Ankara. Sería una tarea riesgosa estar en el lado equivocado de Rusia e Irán sobre la cuestión de una planta en Turquía, que no puede ser eficazmente protegida contra el terrorismo.

Exportación Directa desde Israel a los Mercados

Por lo tanto, es probable que, en última instancia, el gas sea licuado en territorio israelí y exportado directamente por mar al mercado consumidor. En efecto, el Comité Tzemach – el comité gubernamental israelí encargado de establecer la política general de gas natural de Israel – expresó una “fuerte preferencia” a que cualquier instalación de exportación se ubique en territorio israelí. Además, funcionarios del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Israel le han dicho a la prensa israelí que la terminal debe ser construida en Israel, a pesar de las dificultades burocráticas, ya que “ningún gobierno sensato está dispuesto a tener sus instalaciones de exportación de gas en otro país, sin importar cuán amistoso pueda ser”31.

El gobierno de Israel también puede tratar de aprovechar y alinear la política de exportación de gas a los objetivos más amplios de política exterior, favoreciendo una estrategia de exportación flexible que aproveche la posición geográfica del país para servir tanto a Asia como a Europa. Israel y Egipto tienen la ventaja geográfica de acceso relativamente fácil a Asia y a Europa, lo que permite contemplar un enfoque de exportación para dos continente. La adopción de dicho plan podría implicar la construcción de terminales de GNL ancladas en cada extremo de la estructura Eilat-Ashkelon Pipeline Corporation (EAPC) – con terminales en Ashkelon en el Mediterráneo, orientada hacia Europa, y en Ramat Yotam, cerca de Eilat, orientada hacia Asia – en función del volumen de recursos descubiertos en la cuenca de Levante.

En realidad, muchos funcionarios israelíes ven la importancia de la exportación de gas en el contexto del deterioro de Egipto – no sólo en términos de hostilidad hacia Israel, sino en términos de tendencias anti-occidentales y caos, todo lo cual plantea interrogantes acerca de la viabilidad del canal de Suez como una importante ruta de tránsito euroasiática. Estos funcionarios ven un gasoducto que atraviese Israel como un ancla adicional para la transformación de Israel en un importante pasaje transoceánico que conecte los mares Mediterráneo y Rojo y para reafirmar a la Tierra de Israel como una importante ruta comercial y de transporte, como una alternativa a Suez. Consideran al desarrollo de la zona de Eilat, y por extensión el de Israel, como el portal de Europa hacia Asia, ampliando así el valor estratégico de Israel para occidente.

El Aumento de las Amenazas Navales Iraníes en el Mar Rojo

Pero incluso una estructura de exportación que opere directamente desde Eilat (Ramat Yotam) a los mercados de Asia, enfrentaría un creciente problema estratégico que podría llevar a un cambio fundamental en la postura y doctrina naval de Israel: el aumento de la presencia naval de Irán en el Mar Rojo.

  • El 28 de enero de 2013, el Ministro de Relaciones Exteriores de irán señaló que Irán concede “gran importancia” a la seguridad del Mar Rojo, y que su presencia naval en el Mar Rojo es un paso significativo hacia la construcción de buenas relaciones con los estados de la región.
  • El 16 de enero de 2013,  el Comandante de la Armada de Irán, Contralmirante Habibollah Sayyari, dijo que la 24a flota de la República Islámica de buques de guerra será desplegada en el Mar Mediterráneo. “La 24a Flota  de la Armada de buques de guerra patrullará el norte del Océano Índico, el Golfo de Adén, Bab-el-Mandeb, el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Mar Mediterráneo, durante tres meses e incluso navegará hasta los países del sudeste de Asia, “como parte de los ejercicios Velayat 91.32
  • El 28 de diciembre de 2012, Irán anunció que su 23a flota, con dos buques de guerra, atracó en Port Sudan el 8 de diciembre, después de patrullar el estratégico Estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo. La Armada dijo que la 23a flota  comprende al destructor Jamaran y al buque logístico Bushehr. El entonces superior comandante de la Armada de Sudán, Abddulla al-Matri, pidió una mayor expansión de las relaciones militares entre Irán y Sudan.33
  • Las dos visitas navales de Irán provocaron que un sitio web de noticias de la oposición sudanesa informara, el 9 de diciembre, que la Guardia Revolucionaria iraní y Sudán acordaron establecer una base militar iraní en la costa sudanesa del Mar Rojo y que las repetidas visitas a Sudán por parte de unidades navales iraníes estaban destinadas a preparar a la opinión pública internacional y sudanesa y a calibrar las reacciones hacia el establecimiento de la base militar.34
  • Una red estatal iraní de medios de comunicación informó que la 22a flota, que comprende un porta helicópteros y un buque de guerra, que estaba desplegada en las costas de Djibuti y el Estrecho de Bab el-Mandeb, a finales de septiembre, visitó Sudán el 29 de octubre como parte de una misión de 75 días.35

La Marina de Israel Llegará a la Mayoría de Edad

Israel probablemente enviará la mayor parte del gas que exporte hacia el este. El nuevo comercio de gas, sin embargo, se hará eco más ampliamente del cambio que ya está en marcha en la estructura de exportaciones de Israel, a medida que la economía de Israel incrementa el comercio con Asia y disminuye el comercio con Europa. Este nuevo comercio de energía y la expansión de exportaciones no energéticas a Asia coincidirán con, y reforzarán, el más amplio plan de Israel para ofrecer una alternativa estratégica al tránsito por el Canal de Suez.

Este creciente papel del posicionamiento de Israel como la puerta de entrada a Asia desde Europa, implicará desafíos estratégicos que alentarán a Israel no sólo a reforzar su cooperación naval con EE.UU. (y quizás con algunas armadas europeas también). También exigirá que Israel establezca y expanda una flota en el Mar Rojo con capacidad de altamar y significativas capacidades de escolta. Esto será aún más importante a medida que el poderío naval de EE.UU. retroceda a nivel mundial durante la próxima década.

Al mismo tiempo, las significativas fuerzas desestabilizadoras que operan en el Mediterráneo oriental – donde los yacimientos de producción están realmente situados – y el papel decreciente de la marina de guerra de EE.UU. en asegurar el área, significará un vacío y un peligro para los activos extraterritoriales de Israel allí. Esto también exigirá un aumento significativo en el tamaño y la capacidad de la flota mediterránea de Israel.

En resumen, la armada de Israel se convertirá en uno de los brazos más importantes de la Fuerza de Defensa de Israel para asegurar el gas natural y, potencialmente, el comercio de petróleo que cambiará a Israel en las próximas décadas.

Consideraciones para el Futuro

Mientras que la autosuficiencia en energía – y por extensión en los recursos hídricos y en la vitalidad económica – que los descubrimientos de Israel permiten, supondrá una sustancial mejora de su fuerza estratégica, la eventual exportación de sus recursos de hidrocarburos implicará consideraciones mucho más importantes y complejas. Sin embargo, incluso en esta temprana fecha, surgen varios temas clave.

Los intentos de emplear esos recursos en aras de promover la paz entre Israel y sus vecinos musulmanes será la mayor tentación a nivel político. Sin embargo, los antecedentes históricos sugieren que aumentar la codependencia entre Israel y sus vecinos y usar los esfuerzos de desarrollo para anclar el acercamiento entre poblaciones son quijotescos callejones sin salida. Esos esfuerzos, en el pasado, sólo incrementaron el resentimiento islámico contra Israel y jugaron a favor de la imaginería anti-semita de sus ideólogos respecto del control judío de sus economías. Además, han dejado a Israel más estratégicamente vulnerable. Mientras que algunos en Israel esperan que anclar el sistema de exportación de Israel a Turquía y convertirse en una respuesta a la brecha de energía de Turquía, ayude a revertir el naufragio estratégico de la relación bilateral, la experiencia de Israel con Egipto y los palestinos sugiere que tales esperanzas, aunque bien intencionadas, se encontrarán con una gran decepción.

La introducción de cualquier otra parte al sistema de exportación de Israel se sumará – probablemente geométricamente – a la complejidad estratégica y la dificultad de hacer realidad y mantener esa estructura. Aunque a primera vista Chipre y Jordania pueden parecer elegantes soluciones a las dificultades y los peligros de emplazar instalaciones importantes en Israel, la inestabilidad emergente de estos dos países, así como su debilidad militar local y sus ensombrecidas posiciones estratégicas, serán mucho más amenazantes que la situación en Israel en las próximas décadas.

Ambos son mucho más vulnerables y mucho menos capaces que Israel para manejar las cambiantes realidades estratégicas de Medio Oriente y el Mediterráneo oriental. En resumen, la estructura de exportaciones de Israel debería ser lo más directa, bilateral e independiente como sea posible. La tentación de agobiarla con esperanzas regionales y misiones diplomáticas debe ser resistida, no importa cuán prometedora parezca.

Los desafíos estratégicos planteados por la declinación, a corto y mediano plazo, del poder de EE.UU., el cambiante orden regional, y el importante aumento de recursos de Israel se aunarán para exigirle a Israel un significativo cambio doctrinal en su postura militar y un aumento sustancial de su gasto militar.

*     *     *

1. The Marker, Ha’aretz, 9 de enero de 2011.
2. Sharon Kidmi, “BG: No chance we will ever do business again in Israel,” The Marker, 21 de mayo de 2006.
3. Amiram Barkat, “Where are the oil majors?: Unlike neighbor Cyprus, Israel has failed to attract top league companies to its burgeoning energy industry. Why?” Globes, 4 de junio de 2012.
4. De acuerdo a la Autoridad de Gas Natural de Israel del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos.

5. http://www.globes.co.il/serveen/globes/docview.asp?did=1000829662&fid=1725, 13 de marzo de 2013; http://www.themarker.com/dynamo/1.1963777, 13 de maro de 2013.

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David Wurmser, Ph.D., es miembro fundador y director de Delphi Global Analysis Group, LLC en Washington. Se ha desempeñado como consultor de Noble Energy. Anteriormente se desempeñó como asesor senior sobre Proliferación y Medio Oriente para el ex vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney, como asesor senior de John R. Bolton en el Departamento de Estado, y como investigador sobre Medio Oriente en el American Enterprise Institute

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Difusión : Porisrael.org

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