Por Israel
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| martes octubre 13, 2020
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El Problema De Negociar A Dos Puntas


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Israel y los palestinos volvieron a la mesa de negociaciones, con numerosos problemas por resolver y justificado escepticismo de por medio.

En medio de las discrepancias políticas, las críticas de un lado y los comentarios de todos, hay un hecho que nos parece clave destacar. Israel ha dado un paso difícil destinado a garantizar que se pueda retornar a la mesa de negociaciones, al aprobar la excarcelación de 104 presos palestinos culpables de cruentos atentados en los que fueron asesinados civiles y soldados. Los primeros 26 retornaron el martes por la noche a sus casas y el resto irá saliendo según los entendimientos logrados entre las partes.

Se presentó el tema como “gesto de buena voluntad”, pero claro está que de hecho, fue una condición palestina. El otro lado exigía algo dramático para sentarse a hablar. “Decisión difícil”, la llamaron los ministros israelíes.”Inmoral”, dijeron no pocos..Y uno de los elementos claves a destacar es que si bien ya en otras ocasiones, no pocas, hubo liberación de presos y por cierto mucho más numerosas que esta, lo que choca en especial es que estos asesinos hayan salido de la cárcel no como resultado de un acuerdo de paz que debe abrir una nueva página, limpia, en las relaciones entre las partes, sino como condición previa a la negociación. No fue un intercambio de prisioneros destinado a salvar a alguien…aunque por otra parte podría alegarse que si la paz se logra, se estará salvando a dos pueblos..

Al mismo tiempo, cada vez que los ministros israelíes se lamentan por lo difícil de excarcelar terroristas, deben reconocer que había una alternativa: congelar la construcción en los asentamientos. Si eso se hubiera hecho, no se habría tenido que liberar a los presos.

Pero el gobierno de Benjamín Netanyahu, optó por esto, con tal de no dejar de construir. Hay que recordarlo cuando se dice que “entendemos a las familias de las víctimas”.

El gobierno legítimamente tiene derecho a adoptar sus políticas en los diversos temas que debe tratar. La pregunta es si con su actitud en el tema de los asentamientos, está reflejando fielmente la voluntad de la ciudadanía o apaciguando a su socio de derecha, “Habait Hayehudí”.

Lo que no tiene lógica alguna es que se haga por un lado el sacrificio de liberar a los terroristas y por otro se neutralice el efecto positivo de dicha medida a ojos palestinos, anunciando nuevas construcciones en asentamientos.

Esto volvió a pasar en los últimos días, aunque inminente el comienzo de las negociaciones.

La ofuscada reacción palestina dejó nuevamente la sensación de que los asentamientos son el punto central en la agenda.

Sin embargo, el conflicto en la zona comenzó mucho antes de existir siquiera un asentamiento. El primero fue erigido en 1969, pero Israel había sido atacado ya en 1948 al nacer y en otras ocasiones, sin que hubiera ni un asentamiento ..y sin que hubiera territorios ocupados. Desde la creación de Israel en 1948 y la conquista de los territorios en la Guerra de los Seis Días de 1967, los territorios en los que luego comenzaron a erigirse asentamientos, estaban en manos árabes: Cisjordania era Jordania y Gaza, Egipto. No había asentamientos, pero sí conflicto.

Los asentamientos pues, no son el motivo del conflicto.

Pero se han convertido, sí, en uno de sus símbolos.

Los palestinos sostienen en forma categórica que los asentamientos mismos son ilegales, que Israel viola el Derecho internacional al instalar a sus ciudadanos en los territorios que conquistó en la Guerra de los Seis Días en 1967 y que todo acuerdo deberá basarse en una retirada israelí a las fronteras que existían antes de dicha guerra, de lo cual se desprende una exigencia de que todos sean desmantelados. En la práctica, sin embargo, se habla de un intercambio de tierras, o sea una fórmula según la cual el grueso de los asentamientos y por ende la mayoría de la población judía de la zona en cuestión, permanezcan en bloques que serán anexados a Israel, a cambio de un territorio de superficie equivalente, que Israel daría a los palestinos para agregar a su Estado. Se trata de aproximadamente el 9% de Cisjordania.

El punto clave a ojos palestinos, es que los asentamientos fueron construidos en el territorio que ellos exigen para erigir su Estado independiente y que si sus habitantes no son desalojados, se estará socavando la integridad y continuidad territorial de dicho Estado. A ello se agregan sus quejas sobre el uso del recurso natural del agua que consumen también los asentamientos, sobre las carreteras que Israel construye para servir a la población judía de dichas localidades y que también requieren por cierto de territorio.

La necesidad de salvaguardar la seguridad de los residentes en los asentamientos-que en repetidas ocasiones han sido víctimas de atentados- también lleva al ejército israelí a tomar medidas que en la práctica, afectan a menudo a habitantes palestinos de los alrededores. Si, por ejemplo, para que no pasen cerca de un asentamiento, palestinos se ven obligados a recorrer muchos más kilómetros que lo que sería necesario en un camino común, su conclusión es que por culpa de los colonos, su vida se ve alterada.

Israel, en todos los últimos anuncios de nuevas viviendas, señaló que son en los “bloques” y en barrios judíos de Jerusalem oriental, que aunque para los palestinos es territorio “ocupado”, para Israel es parte de su capital soberana.

El problema es que mientras no se haya concluido un acuerdo con fronteras ordenadas, todo lo que se estima quedará del lado israelí en el marco de futuros intercambios de tierras, sigue siendo en disputa..y de aquí el serio conflicto.

Lo que nos resulta incomprensible a menudo es la serie de contradicciones que se dan en medio de toda esta dinámica. Por un lado se excarcela terroristas sólo para convencer a los palestinos a sentarse a hablar, por otro se arruina el ambiente anunciando construcción en asentamientos y por último, no se oye prácticamente nada de lo que debería ser una exigencia terminante de Israel: el fin de la incitación y la difusión del odio en los medios de comunicación palestinos y sus redes sociales. Es una política pecaminosa del lado palestino, que no prepara al pueblo para la paz, sino para una guerra eterna…o para un descontento seguro cuando, en algún momento, se firme un acuerdo con Israel.

 
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