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Mitos versus Hechos:

Las ONGs y la Destructiva Campaña del Agua contra Israel


Actualizado en marzo de 2016

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Introducción

Las organizaciones no gubernamentales (ONGs) han incrementado su explotación de la cuestión del agua en sus campañas de guerra política contra Israel. Esto incluye falsas acusaciones de «discriminación» del agua y «robo de agua»; la presión sobre las empresas internacionales para boicotear a la compañía nacional del agua de Israel, Mekorot y las flagrantes distorsiones de los acuerdos internacionales vinculantes entre israelíes y palestinos.

Como resultado de estas campañas de las ONGs, la empresa holandesa de agua Vitens canceló un acuerdo previsto para colaborar con Mekorot. Una empresa italiana de agua, ACEA, también se enfrentó a una presión similar, y también se llevaron a cabo campañas contra Mekorot en el  Reino Unido y Argentina.

Antecedentes

Las cuestiones y los litigios relativos a los derechos de agua no están limitados por fronteras internacionales y líneas sobre un mapa. Se requiere una estrecha cooperación y coordinación entre todas las partes con el fin de abordar creativa y constructivamente los problemas y garantizar máximo acceso equitativo al agua potable y segura. Además, la complejidad y centralidad de la cuestión del agua en el contexto del conflicto árabe-israelí se acentúa por la escasez regional del agua. De hecho, en el contexto del conflicto árabe-israelí, fue establecido un Comité Conjunto del Agua [palestino-israelí] (JWC) para «encargarse de todas las cuestiones relacionadas con el agua y con las aguas residuales en la Margen Occidental». El mecanismo de toma de decisiones del JWC se basa en «consensos, incluyendo la agenda, sus procedimientos y otros asuntos». Asimismo, un principio fundamental del Tratado de paz de 1994 entre Israel y Jordania es que «la cooperación en temas relacionados con el agua sería en beneficio de ambas partes y contribuirá a aliviar la escasez de agua de ambos».

Por desgracia, a pesar de la existencia de cooperación entre israelíes, palestinos y jordanos, el agua se ha convertido también en un arma destructiva en manos de las ONGs de apoyo político, que utilizan denuncias relacionadas con los derechos y disponibilidad de agua como parte de sus campañas de deslegitimación y anti-normalización contra Israel. Las ONGs presentan una narrativa distorsionada de la cuestión del agua, haciendo caso omiso de los acuerdos negociados entre Israel y los palestinos (por ejemplo, el acuerdo provisional de 1995, «Oslo II») que determinan los acuerdos del agua, la dinámica interna palestina y otras complejidades – con el fin de acusar falsamente a Israel de violar la legislación internacional relativa a los derechos del agua, aunque en realidad el suministro de agua de Israel a los palestinos se extiende «mucho más allá de su obligación [la de Israel] en el Acuerdo del Agua». 

Esta narrativa también acusa falsamente a Israel de bloquear los proyectos de desarrollo de agua palestinos, incluyendo plantas de tratamiento de aguas residuales (WWTP), de crear una «crisis del agua» en Gaza, y de proporcionarles a los palestinos la «cantidad mínima necesaria para sobrevivir en áreas de desastre humanitario», pero suministra a los colonos abundantes cantidades de agua. En muchos aspectos, las campañas de las ONGs han repetido como loros la agenda política palestina.

Las ONG que lideran estas campañas incluyen a Al Haq, Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH), BADIL, Coalición de Mujeres por la Paz/Who Profits y EWASH (una coalición de ONGs palestinas, organizaciones internacionales de desarrollo y agencias de la ONU). ONGs europeas e internacionales, como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y United Civilians for Peace (UCP – un grupo paraguas compuesto por las ONGs holandesas ICCO, Oxfam Novib, Pax (anteriormente IKV Pax Christi) y Cordaid), también acusan a Israel de negarles a los palestinos «acceso equitativo al agua» y efectúan distorsionadas afirmaciones acerca de las supuestas obligaciones de Israel en relación a los derechos de agua palestinos.

En muchos casos, las ONGs reconocen que están motivadas por la política y la demonización de Israel, no por mejorar el acceso al agua potable palestino. Por ejemplo, EWASH se opuso a un proyecto de desalinización financiado por la UE en Gaza, que habría mejorado drásticamente el suministro de agua, por razones políticas, alegando que sería «admitir la ocupación» y «legitimar las acciones israelíes». EWASH también afirmó, en contra de la evidencia, que la desalinización es una «solución provisional», que se contradice con los esfuerzos regionales para expandir la desalinización como solución permanente para la escasez de agua.

Mitos Frecuentemente Citados por las ONGs

Mito: «Mekorot obtiene ganancias del control israelí sobre un mercado palestino cautivo bajo ocupación. Los Acuerdos de Oslo impiden a los palestinos desarrollar su propio sector de agua y saneamiento y borran la posibilidad de comprar agua a los países vecinos o a corporaciones internacionales» (Who Profits, 2013); «Israel impide activamente la construcción y el mantenimiento de la infraestructura de agua en un 59 por ciento de la Margen Occidental, señalada como Zona C… por medio de la negación sistemática de permisos para cualquier construcción o rehabilitación de la infraestructura del agua» (Al Haq, 2013).

Realidad: La participación de Israel en el sector del agua en la Margen Occidental, suministrando agua a algunas comunidades palestinas y a los asentamientos, prescripto enteramente por el Acuerdo Provisional de 1995 (Oslo II) mutuamente acordado entre Israel y la Autoridad Palestina y avalado por la comunidad internacional, establece las obligaciones exactas de ambas partes. Contrariamente a las afirmaciones de las ONGs, este acuerdo no «impide que los palestinos desarrollen su propio sector de agua y saneamiento». El artículo 40 del acuerdo establece que la aprobación de los proyectos de agua en la Margen Occidental es efectuada por el Comité Mixto de Recursos Hídricos (JWC) a través de mutuo acuerdo. Los palestinos son libres de construir cualquier y todos los componentes del sector de agua y saneamiento, sujeto a la aprobación del JWC. Una vez aprobado, Israel no tiene más autoridad sobre los proyectos en las Zonas A y B (control militar y/o civil palestino). Los proyectos de agua palestinos en la Zona C (control civil y militar israelí) requieren permisos de la Administración Civil (CA) del Ministerio Israelí de Defensa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la implementación de los proyectos es responsabilidad de la PWA. En muchos casos, los palestinos se abstienen de implementar proyectos, que han sido autorizados y cuya financiación está fácilmente disponible, debido a razones políticas, incluido el conflicto intra palestino y fuertes presiones del sector agrícola palestino.

Desde 2000, la CA ha aprobado 73 de 76 solicitudes de permiso en la Zona C. La correspondencia entre los funcionarios de CA y PWA muestra que los proyectos aprobados en 2001, para 2009 todavía no se habían implementado. Tampoco se han implementado otros 44 proyectos aprobados por el JWC (en las Zonas A y B)  que incluyen varias plantas de tratamiento de aguas residuales (WWTP), líneas troncales, redes de distribución de agua para varios pueblos y ciudades, y depósitos de agua.

Además, Mekorot no se beneficia del abastecimiento de agua a los palestinos. El precio al que los palestinos le compran agua a Mekorot fue acordado mutuamente en los acuerdos de Oslo II. Este precio, fijado en NIS 1,66 por metro cúbico (1996), desde entonces ha sido ajustado a NIS 2,84 por metro cúbico de agua suministrada a la mayoría de los palestinos en la Margen Occidental (Israel cobra NIS 0,53 por metro cúbico a los agricultores palestinos en el Valle del Jordán, a los que se les suministra 4,2 millones de metros cúbicos al año). Desde 2014 el precio real del agua es de NIS 3,93 por metro cúbico (sin incluir IVA). Esencialmente los consumidores israelíes pagan mucho más, subsidiando a los consumidores palestinos.

Mito: «El bloqueo impuesto por Israel sobre Gaza, las restricciones a la importación a la Franja de Gaza de los materiales y equipos necesarios para el desarrollo y la reparación de la infraestructura, han llevado a la situación del agua y el saneamiento a un punto de crisis» (EWASH, 2015); «El bloqueo impide que los niños de Gaza tengan oportunidades normales… para beber agua potable» (Save the Children/MAP, 2012); «Estrictas restricciones impuestas en los últimos años por Israel a la entrada en Gaza de materiales y equipos necesarios para el desarrollo y la reparación de la infraestructura han causado un mayor deterioro de la situación del agua y el saneamiento en Gaza, que ha alcanzado un punto crítico» (Amnistía, 2009).

Realidad: Los Acuerdos de Oslo establecieron que la gestión del sector del agua en Gaza fuera transferida totalmente a los palestinos (con la excepción de los asentamientos israelíes y las bases militares), y que Israel proporcionaría allí 5 MMC anualmente a los palestinos. Por lo tanto, después de la retirada de 2005, el gobierno de Hamas y la Autoridad Palestina son responsables, total y únicamente, de la situación en Gaza.

A pesar de  los incesantes ataques con cohetes contra civiles israelíes desde Gaza,  por parte de Hamas y otros grupos terroristas, Israel continúa manteniendo sus obligaciones según lo estipulado en los Acuerdos de Oslo. Además, a pesar de los ataques dirigidos contra ellos, el personal de las autoridades israelíes del agua continúa reparando y manteniendo el suministro de agua a Gaza.

Bajo el régimen de Hamas en Gaza, 3.000 nuevos pozos han sido perforados por sobre los 1.400 pozos autorizados ya existentes. Ninguno de estos nuevos pozos ha sido autorizado o planificado profesionalmente por hidrólogos. Como resultado, el acuífero de la Franja se está volviendo inservible – se le extraen 160 MMC por año, mientras que la tasa de recarga es de sólo 80 MMC.

Un factor importante en la escasez de agua en Gaza es el mal mantenimiento de la infraestructura de agua y alcantarillado en la propia Gaza, lo que resulta en pérdidas de más del 40% (comparado con el 9% en el sistema israelí y el 33% en la red de gestión palestina en la Margen Occidental). Abordar esta cuestión mejoraría en gran medida el suministro de agua en Gaza, y las mejoras se pueden implementar inmediatamente sin ayuda externa. El tratamiento y reutilización de aguas residuales, el riego por goteo, y la instalación de medidores también mejorarían inmediatamente la situación del agua en Gaza.

Israel, a pesar de sus problemas de seguridad, ha estado permitiendo que ingresen en Gaza equipamientos para proyectos de agua, y ha completado la construcción de un conducto adicional, duplicando el suministro anual de agua a Gaza a 10 MMC (se espera que esta cantidad se incremente).

Mito: Mekorot explota recursos hídricos palestinos, suministra a los asentamientos y transfiere agua palestina a través de la Línea Verde (Who Profits, 2013); «En los últimos años, los palestinos han comprado unos 50 MMC agua por año. Esta agua es extraída por Mekorot del Acuífero de la Montaña y los palestinos deberían poder extraer por sí mismos si se les permitiera perforar y mantener sus propios pozos” (Stop the Wall, 2013).

Realidad: El Acuerdo del Agua permite a los palestinos perforar y mantener sus propios pozos, y la mayoría de los pozos en la Margen Occidental pertenecen y son operados por los palestinos. Mekorot perfora en la Margen Occidental, según lo acordado por los palestinos en el JWC, para abastecer de agua tanto a los palestinos como a los israelíes independientemente de su nacionalidad. Nada de esta agua es transportada por Mekorot fuera de la Margen Occidental. El agua se suministra únicamente a los residentes palestinos e israelíes en la Margen Occidental.

De hecho, de los aproximadamente 114,8 MMC suministrados por Israel a la Margen Occidental en 2015, 64 MMC fueron entregados a los palestinos y 50,8 MMC a los israelíes. 73,7 MMC fueron transferidos a la Margen Occidental desde el sistema nacional de Israel dentro de la Línea Verde. En otras palabras, Israel está transfiriendo mucha más agua a la Margen Occidental de la que los israelíes de allí consumen, y utiliza cantidades significativas de su propia agua para abastecer a los palestinos (por encima de los 140 MMC/A que los palestinos extraen de sus propios pozos) y no a la inversa, como afirman las ONGs.

Las acusaciones de las ONGs en relación con las «fuentes palestinas de agua» (en este caso el acuífero de la montaña – la única fuente importante de agua en la Margen Occidental) también carecen de fundamento. El acuífero de la montaña es un acuífero conjunto; dos tercios están bajo Israel, y el tercio restante bajo la Margen Occidental. Es importante tener en cuenta que la cantidad de agua que los palestinos extraen hoy del acuífero de la montaña es mucho mayor que lo que producían antes de 1967 (64 millones de metros cúbicos entonces comparados con los 140 millones de metros cúbicos de hoy).

 

Mito: «El setenta por ciento del agua asignada a los asentamientos en el Valle del Jordán ocupado se origina en las perforaciones de Mekorot» (Who Profits, 2013); «Las perforaciones israelíes en el valle del Jordán producen anualmente alrededor de 40 MMC… utilizados casi exclusivamente por los aproximadamente 9.000 colonos que operan asentamientos agrícolas en el valle» (Human Rights Watch, 2010).

Realidad: Los residentes israelíes en el Valle del Jordán reciben aproximadamente 12 millones de metros cúbicos al año menos que el volumen de agua del pozo del Valle del Jordán que fue aprobado de forma explícita para su consumo en los Acuerdos de Oslo de 1995. (Una porción significativa del agua utilizada en la agricultura israelí en el valle del Jordán se compone de aguas residuales tratadas). Al mismo tiempo, Mekorot proporciona a los agricultores palestinos en el Valle del Jordán aproximadamente 4,2 millones de metros cúbicos de agua por año a un precio extremadamente bajo de NIS 0,53 por metro cúbico. El suministro de agua a los asentamientos del valle del Jordán, así como la perforación de pozos en esa región, todos ellos están de conformidad con el acuerdo del agua entre Israel y la Autoridad Palestina, y se realizan bajo la autoridad del JWC. Mekorot no está privando a los palestinos de agua en el valle del Jordán o en cualquier otro lugar. La gran mayoría de los suministros de agua de Mekorot a la Margen Occidental (tanto a palestinos como a israelíes) es enviada desde Israel (a través del Acueducto Nacional de Israel). Por otra parte, las extracciones anuales del Acuífero de la Montaña Oriental, que abastece tanto a palestinos como a israelíes en el valle del Jordán, siguen estando muy por debajo de la oferta y la capacidad del acuífero.

Mito: Mekorot permite la producción agrícola extensiva en los asentamientos ilegales israelíes (Who Profits, 2013).

Realidad: Aproximadamente el 60% de toda el agua utilizada en la agricultura israelí en la Margen Occidental o bien son aguas residuales de alcantarillado o se obtienen de otras fuentes no potables (es decir, agua salobre, escorrentía de inundaciones), y esta agua se proporciona a los asentamientos de acuerdo con los acuerdos internacionales vinculantes. Por el contrario, los palestinos se niegan a utilizar las aguas residuales tratadas y utilizan únicamente agua potable para la agricultura, consumiendo 100 MMC/A que representa el 50% del consumo de agua potable palestina y exacerbando así la crisis del agua. En muchos casos, especialmente en el norte de la Margen Occidental, los agricultores utilizan agua extraída de pozos ilegales y no pagan por ella, lo que les permite derrochar agua irresponsablemente. Además, aun cuando están fácilmente disponibles fondos de organismos internacionales o gobiernos extranjeros, la AP no ha avanzado (p.5) en los planes para construir plantas de tratamiento de aguas residuales (WWTP), lo que podría proporcionar fuentes adicionales de agua para las necesidades agrícolas y reducir la contaminación de las fuentes naturales de agua, así como el flujo de aguas servidas a Israel.

Mito: «Mekorot proporciona mucha más agua a los asentamientos que a las comunidades palestinas» (Who Profits, 2013).

Realidad: Esta acusación es una clara distorsión del sistema de abastecimiento de agua en la Margen Occidental. El PWA es responsable del suministro de agua a las comunidades palestinas. El abastecimiento de agua de Israel a los asentamientos es parte de la asignación de agua de Israel conforme a lo estipulado por el Comité Conjunto del Agua, y no afecta el suministro a los palestinos de ninguna manera. En general, Mekorot proporciona más agua anualmente a la AP (64 MMC) de lo que está obligado según el acuerdo del agua (31 MMC), además del agua producida por los propios palestinos (aproximadamente 140 MMC/A).

Mito: Para servir a los colonos, Mekorot restringe el suministro de agua a las comunidades palestinas (Who Profits, 2013); Mekorot reduce regularmente la distribución/cantidad de agua suministrada a las comunidades palestinas durante los cálidos meses de verano mientras duplica el consumo de los colonos (EWASH, 2011).

Realidad: el suministro israelí  de agua a los asentamientos es parte de la asignación de agua de Israel y no afecta el suministro a los palestinos de ninguna manera. Además, Israel suministra menos agua a los ciudadanos israelíes en la Margen Occidental que lo estipulado en los Acuerdos de Oslo y transfiere la cuota restante a los palestinos.

Mito: Mekorot aplica precios discriminatorios del agua, cobrando a los palestinos tasas más altas que a los israelíes (Who Profits, 2013).

Realidad: Esta acusación es completamente falsa. Como se ha indicado anteriormente, Mekorot vende agua a la AP con pérdida, cobra NIS 2,84 por MMC mientras que el precio real por el acuerdo del agua es de NIS 3,93 (desde 2014).

Mito: el 30% del agua de tuberías de suministro palestinas se pierde – porque Israel se niega a permitir su renovación (Amigos de la Tierra Palestina/PENGON,

 2014).

Realidad: La PWA pierde un 33% de agua en su sistema por año (en comparación con el 9% en el sistema israelí) debido al robo dentro de la red de agua de la Autoridad del Agua Palestina y por la falta de mantenimiento. Israel no les impide a los palestinos reparar su propio sistema de tuberías.

El robo de agua por los palestinos, tanto de las redes israelíes como las palestinas, es una fuente importante de pérdida de agua. Se sabe que existen más de 250 perforaciones ilegales solamente en el norte de la Margen Occidental. La autoridad israelí del agua desconecta 1.000 de estas conexiones por año. Las peticiones israelíes para restablecer los Equipos Conjuntos [israelí-palestino] de Supervisión y Aplicación (JSETs) con el fin de combatir el robo de agua han sido negadas por los palestinos. Las actas de las reuniones del JWC muestran que en muchos casos el PWA se había comprometido a cerrar las perforaciones ilegales, pero no siguió adelante. Cuando la CA finalmente las demolió, la PWA protestó.

Mito: «El extensivo bombeo de Mekorot está reduciendo la cantidad de agua en los manantiales y pozos palestinos» (Who Profits, 2013); Israel limita la cantidad de agua al año disponible para los palestinos… mientras que ha continuado sobre extrayendo agua constantemente para su propio uso, muy por encima de la producción anual sustentable del acuífero» (Amnistía Internacional, 2009); El exceso de extracción de agua por parte de Israel ha provocado una caída en el nivel freático en la Margen Occidental (Human Rights Watch, 2010).

Realidad: Israel no reduce la disponibilidad de agua para los palestinos en la Margen Occidental. Las extracciones de agua de pozo de Mekorot dentro de la Margen Occidental están muy por debajo de las cantidades estipuladas, establecidas cuidadosamente por expertos en agua y aprobadas por el Comité Israelí-Palestino Conjunto del Agua.

Las reducciones en la capacidad de suministro del acuífero pueden ocurrir como resultado de años consecutivos de escasez de precipitaciones en la región. Como se señaló anteriormente, Israel responde suministrando más agua de los recursos propios de Israel en lugar de correr el riesgo de sobre extraer de pozos en la Margen Occidental.

Por el contrario, cientos de perforaciones de agua palestinas no aprobadas (pp.10-11), especialmente en la parte norte del Acuífero de la Montaña en la Margen Occidental, han bajado el nivel de agua en el acuífero de la montaña, amenazando con deteriorar la calidad del agua. Al mismo tiempo, Mekorot ha reducido su bombeo del Acuífero de la Montaña en los últimos años, con el fin de mantener los niveles sustentables de extracción de agua.

Al mismo tiempo, a pesar de haber recibido los permisos en el año 2000 para los pozos del subutilizado Acuífero Oriental, la PWA ha perforado menos de la mitad de los pozos aprobados. Además, la PWA no ha instalado medidores de agua en aproximadamente el 50% de los hogares palestinos y en la mayoría de las bombas agrícolas, y por lo tanto no puede supervisar el uso y cobrarles a los clientes.

Mito: La política y las operaciones de Mekorot ignoran la Línea Verde (Who Profits, 2013). 

Realidad: Todas las operaciones de Mekorot en la Margen Occidental se llevan a cabo en el marco del acuerdo de 1995 y de acuerdo con las decisiones de consenso de la JWC. Mekorot abastece de agua tanto a las comunidades palestinas como a las israelíes en la Margen Occidental, y proporciona agua por encima y más allá de la cantidad acordada en el Acuerdo de Oslo, un acuerdo reconocido internacionalmente. Por el contrario, la PWA ignora su responsabilidad de proveer soluciones de agua para los ciudadanos palestinos, viola el acuerdo del agua de muchas maneras, permite que la mayor parte de las aguas residuales y contaminantes de los palestinos fluyan hacia Israel (ignorando descaradamente la Línea Verde), y le echa la culpa de sus deficiencias a Israel.

CONCLUSIÓN

Dada la importancia del agua para todos los habitantes de la región, es desconcertante que las ONGs la utilicen como una herramienta para promover agendas políticas contra Israel.

Las cuestiones relacionadas con el agua se abordaron con gran detalle en el acuerdo del agua de 1995, bajo los auspicios de la comunidad internacional. Sujetos a nuevas negociaciones entre las partes, las disposiciones y mecanismos acordados entonces son plenamente vinculantes y deben ser respetados. Las ONGs que pretenden promover los derechos humanos deben atenerse a los hechos fácilmente disponibles y fácilmente accesibles, y llamar a la Autoridad Palestina y al gobierno de Hamas en Gaza a asumir su responsabilidad frente a los ciudadanos palestinos en este sentido.

La gran campaña internacional sobre esta cuestión, que difunde información falsa y distorsionada, es una parte integral del intento de demonizar y deslegitimar a Israel. Las ONGs que encabezan estos esfuerzos no promueven la paz, ni tampoco ayudan a los palestinos a mejorar su acceso al agua potable y segura.

 

Este material se tradujo del informe de NGO Monitor disponible aquí:

 
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