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7 Kislev 5778 | sábado noviembre 25, 2017
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MITO: El Diario de Ana Frank es el diario que supuestamente fue escrito por la niña Ana Frank


MITO: El Diario de Ana Frank es el diario que supuestamente fue escrito por la niña Ana Frank (Annelies Marie “Anne” Frank) entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944, pero que fue amañado por su padre Otto Frank en un intento de falsificación de la historia.

El 13 de noviembre de 2015 se reconoció oficialmente que el Diario de Ana Frank no era un diario. La Fundación Ana Frank (situada en Suiza para pagar menos impuestos, y dominada en su día por el padre de Ana Frank) que maneja el dinero de ese libro, de obligada lectura en muchos países en todas las escuelas, se ha encontrado que los derechos de autor vencían a los 70 años de 1945, o sea en el año 2015. La Fundación hizo la reclamación oficial de derechos de autor indicando oficialmente que el padre de Ana Frank era co-autor de esos diarios y por tanto deben contarse los 70 años a partir de la muerte del padre. Esto contradice las declaraciones Otto Frank en el Prólogo al libro diciendo que el libro era exactamente “según copia oculta por Ana Frank en la empresa en Ámsterdam”. Por consiguiente no solo que ha mentido, sino que el libro es una novela, y no un diario.

El denominado Diario de Ana Frank es considerado por muchos historiadores como una falsificación literaria que gira en torno del mito del Holocausto. El contraste de la imagen inocente e infantil de la protagonista, frente a sus intrínsecamente perversos captores, ha convertido a esta obra no sólo en un best-seller mundial es además otro muro de los lamentos, donde toda refutación sobre la veracidad del “Holocausto” es respondida con una bien estudiada campaña de histeria y sensiblería.

El historiador británico de renombre mundial, David Irving, el ex profesor de la Universidad de Lyon (Francia), Robert Faurisson, y el estudioso austríaco nacionalizado sueco, Ditlieb Felderer, han demostrado públicamente hasta el cansancio la falsedad de los pretendidos manuscritos que se atribuyen a una niña judía llamada Ana Frank, fallecida por una epidemia de tifus en 1944 en el campo de Bergen Belsen.

Es importante señalar que el mismo siempre ha sido empleado como el más eficaz golpe bajo de la propaganda sionista contra el Nacionalsocialismo alemán. De ahí su valor como herramienta política y la necesidad de difundirlo y protegerlo legalmente, promoviendo juicios políticos contra cualquiera que se atreva a ponerlo en duda, donde no se garantizan derechos básicos de los acusados, para luego utilizar las sentencias como “prueba” de autenticidad del diario.

En un artículo del investigador Enrique Aynat Eknes, publicado en la revista española Revisión, encontramos los principales argumentos que aquí citaremos. Destaquemos que este trabajo de Eknes tiene como base el excelente libro de Ditlieb Felderer titulado “Anne Frank’s Diary, a Hoax” (“El Diario de Ana Frank, una mentira”). Ante todo, se debe saber que el estudio que un historiador hace de un documento, como puede ser un diario personal, se realiza con mucho detenimiento, con una pormenorizada descripción de sus características externas tales como tamaño, tipo de papel, cantidad de hojas, cantidad de páginas escritas, espacios en blanco, elemento de escritura, encuadernación y múltiples detalles más. Todo ello permite verificar -entre otras cosas-, si realmente fue redactado en el tiempo y lugar que se le atribuyen, y no caer ingenuamente en un fraude. Este minucioso trabajo, verdaderamente científico, es lo que nadie, hasta la llegada de los revisionistas, había efectuado con los documentos vinculados a los hechos de la Segunda Guerra Mundial.

Respecto del llamado Diario de Ana Frank es necesario saber que:

  1. Con significativa obstinación, Otto Frank (fallecido en 1980), siempre se negó a que el manuscrito fuera sometido a un análisis exhaustivo a los efectos de verificar su autenticidad.

 

  1. En 1980, a consecuencia de un juicio contra Ernst Roemer -un jubilado de setenta y seis años que se atrevió a negar la autenticidad del Diario-, la Caja Alemana de Defensa Legal logró a pedido del Dr. Rieger que el Departamento Criminal Federal (Bundes Kriminal Amt o BKA, por su sigla en alemán) sometiera a análisis los textos y constató que parte de los mismos habían sido escritos con bolígrafo, invento introducido en 1951, es decir, cuando menos siete años después de la muerte de Ana Frank. Esto fue justificado por parte de los defensores de la autenticidad del diario, bajo el argumento de que se trata solo de unas notas agregadas por un investigador, las cuales no afectan para nada al desarrollo de la historia. No obstante, el BKA determinó que porciones “importantes” o “significativas” del Diario, sobre todo en el cuarto volumen, fueron escritas con bolígrafo y concluye que esas secciones deben haber sido agregadas posteriormente.

 

  1. Sin embargo, ya veinte años antes, en 1960, la perito calígrafa Minna Becker había dictaminado judicialmente que todos los textos manuscritos del Diario provenían de una sola caligrafía. Por lo tanto, quien hizo el manuscrito puso los agregados con bolígrafo… lo que en términos claros significa que ANA FRANK NO FUE LA AUTORA DEL DIARIO.

“La grafía del diario es idéntica en sus tres volúmenes, incluyendo todas las notas y adiciones pegadas sobre los pasajes, así como los 338 pasajes de material suelto, incluyendo correcciones e inserciones”

Minna Becker

La noticia fue ampliamente difundida por los medios, provocando manifestaciones en Alemania, ante lo cual el BKA emitió una declaración deslindando toda responsabilidad y solicitando que sus hallazgos no fueran utilizados para demostrar el fraude de Diario, pero sin retractarse en absoluto de su dictamen.

Una carta incluida en el Diario de Ana Frank, que no se corresponde con el estilo de escritura de una niña al igual que el resto del Diario.

Carta de Ana Frank a unas amigas, con fecha posterior a la primera y proporcionada por el Centro Simón Wiesenthal.

  1. Para dilapidar este tema sólo ha hecho falta acceder a las cartas auténticas que Ana Frank escribió a unas amigas, publicadas en los Estados Unidos. La letra de estas cartas sí tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el caso del “manuscrito original”, que nos revelan a un autor de mayor edad. Las cartas fueron adquiridas por el Centro Simon Wiesenthal y, siempre según David Irving, sí son auténticas, no así el diario. Joaquín Bochaca confirma asimismo que la escritura que se afirma es la de Ana Frank, reproducida en el libro “Spur eines Kindes”, de Ernst Schnabel, difiere totalmente de la escritura de Ana Frank en el manuscrito original. El Profesor Robert Faurisson, de la Universidad de Lyon, cuya especialidad es la crítica de textos y documentos, y que mantuvo varias conversaciones personales con el padre de Ana Frank, insiste en este tema señalando dos ejemplos de la letra manuscrita atribuida a Ana Frank, ambos escritos cuando esta contaba aproximadamente 13 años, pero extrañamente la primera (datada el 12 de Junio de 1942) parece mucho más madura y similar a la de un adulto que la supuestamente escrita sólo cuatro meses más tarde.

 

  1. Un folleto de la “Fundación Ana Frank de Amsterdam”, afirma que los amigos holandeses de la familia hallaron un cuaderno de ejercicios con tapas de cartón y de pequeño tamaño. El diario sueco Expressen del 10 de octubre de 1976, publica una fotografía de Otto Frank sosteniendo un volumen considerable que en nada se parece al cuaderno mencionado.

Con relación al texto en sí mismo, éste es un mar de contradicciones. El historiador Ditlieb Felderer hace unas atentas observaciones que permiten puntualizar:

 

  1. Resulta poco creíble que en un estrecho refugio, en el que permanecieron durante casi dos años, ninguna de las ocho personas que se encontraban en él supieran que Ana Frank redactaba un diario durante ese lapso (junio 1942 – agosto 1944). Así lo afirma en su prólogo George Stevens, quien sostiene no sólo que el diario era pequeño, sino también “que del pequeño diario sólo Anne tenía conocimiento”. El padre dice que se entera después de retornar de Auschwitz. En este punto nos encontramos frecuentemente con que los defensores del Diario afirman que basta con leerlo para comprender que este no era un secreto para las personas que convivieron con la niña. El problema con ese argumento es que asume como verdadero todo lo relatado en el Diario e intenta usarlo como prueba de que este es verdadero, lo cual es absurdo desde el punto de vista lógico, al suponer verdadero lo que se quiere demostrar. De acuerdo con las declaraciones y fuentes externas al Diario, nadie supo nada acerca de este durante su redacción.

 

  1. La necesidad de silencio en el refugio, para no llamar la atención y evitar ser capturados (23/3/43), se contrasta con las descripciones de las “riñas terroríficas” (2/9/42), “peleas escandalosas”, “gritos y alaridos, golpes e insultos que habría ni que imaginarlos” (29/10/43), así como las prácticas de danza de Ana cada noche (12/1/44).

 

  1. Es curioso, según el Diario, que los Frank para escapar a la persecución hayan elegido las mismas oficinas y el mismo almacén de Otto Frank para esconderse (9/7/42).

 

  1. También es contradictorio cuando dice que Lewin, “un pequeño judío químico y farmacéutico, trabaja para el Sr. Kraler en la cocina” (1/10/42). ¿Cómo?, ¿Un judío trabajando pacíficamente cuando se pretende que los judíos sufren una brutal persecución por parte de las autoridades?…

 

  1. Son reveladoras, nos dice E. Aynat, las tendencias sexuales de esta niña de ¡trece años!: “Recuerdo que cuando he dormido con una amiga, he sentido el fuerte deseo de besarla… No he podido dejar de ser terriblemente inquisitiva sobre su cuerpo… Le pregunté, si como prueba de nuestra amistad, podíamos acariciarnos mutuamente los senos, pero rehusó. Llego al éxtasis cada vez que veo la figura desnuda de una mujer, como una Venus, por ejemplo. Me afecta de tal modo que me es difícil impedir que me caigan las lágrimas. ¡Si por lo menos tuviera una amiga!” (5/1/44)

En fin, ¿un poco de pornografía para una mejor venta?… ¿Es éste el lenguaje y las inquietudes de una niña de trece años?… ¿Es ésta una niña sana?…

 

  1. Según una entrevista a Otto Frank en 1956, las persianas siempre estuvieron bajas y las ventanas nunca se abrieron, pero Ana afirma que mirar el cielo “es mejor que las píldoras Valeria y el bromo” (15/6/44) contra la ansiedad y la depresión.

 

  1. Finalmente, queda en evidencia el objetivo de este Diario: su germanofobia manifiesta: “Serán permitidas todas las lenguas civilizadas, excepto el alemán” (17/11/42). “Los alemanes son las bestias más crueles que han pisado la faz de la tierra” (19/11/42).

Esto no ha impedido que las autoridades “alemanas” de posguerra hayan introducido el Diario como libro de lectura obligatoria en las escuelas, para auto denigración de las nuevas generaciones.

El Instituto de Revisionismo Histórico de los Estados Unidos (IHR), ofreció nuevamente U$S 25.000.- de recompensa a quien pruebe que el Diario de Ana Frank fue escrito por ella. Ni la propia fundación constituida sobre este fraude literario se animó a reclamar tan generosa oferta.

Una triste historia, en verdad. Un señor se hace millonario gracias a una lacrimógena historia, que dice haber escrito su hija muerta. Luego para pagar al auténtico autor de la historia tiene que ser llevado a los tribunales. Y por favor, que no se diga que todo esto es una maquinación antisemita. Si el demandado, y condenado a pagar, Otto Frank, era judío, también lo era el demandante, el autor Meyer Levin, así como el Juez, Samuel L. Coleman.. El juicio transcurrió entre 1956 y 1958 ante el County Court House de la ciudad de Nueva York, obteniendo el demandante Meyer Levin un fallo a su favor que condenaba a Otto Frank a abonarle una indemnización de 50.000 dólares de la época por “Fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas”. El pleito, que se arregló privadamente después de la sentencia por obvio mutuo interés, versaba tanto sobre la “dramatización escenográfica” como sobre la venta del “Diario” en si. Por tanto, es falso afirmar que Levin solo colaboró en llevar al cine el Diario de Ana Frank. El juez, así mismo judío, era Samuel L. Coleman, quien dictó sentencia en el sentido de que Otto Frank debía pagar a Meyer Levin “por su trabajo en el diario de Anne Frank”. En concreto, el delito de “fraude” que aparece en la sentencia contra Otto Frank se origina por “implantar” dentro del diario, los diálogos tal cual fueron proporcionados por el escritor Levin, como si fueran obra de su difunta hija Ana Frank.

El revisionista británico Richard Harwood, quien a propósito del Diario dijo lo siguiente:

“La falsedad del mito de Ana Frank va mucho más allá, es muchísimo más profundo que la eventual falsificación del texto. Reside en la unilateralidad y en la recurrencia infinita del tema. Una especie de Bolero de Ravel de la propaganda, una perfecta aplicación política del viejo tema de la niña inocente atrapada por la maldad, pero que triunfa aún después de la muerte: Blancanieves perseguida por la madrasta perversa, la débil doncella prisionera en el torreón medieval o la inocente heroína que en los filmes del Far West el cow-boy bueno salva en la cabalgata final. Y así, el mito de Ana Frank, por la fuerza de su impacto sobre la sensibilidad colectiva, se convierte no sólo en símbolo de la inocente nación perseguida, sino más aún y contra todas las reglas de la lógica, en prueba indiscutible de la maldad intrínseca, irredimible, de los perseguidores…”

 

VERDAD: Con el título de El diario de Ana Frank se conoce la edición de los diarios personales escritos por Ana Frank entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 en un total de tres cuadernos conservados en la actualidad, donde relata su historia como adolescente y los dos años en que permaneció oculta de los nazis, con su familia alemana de origen judío, en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial.

Oculta con su familia, otra familia judía (los Van Pels) y un dentista (Dussel), en una buhardilla de unos almacenes de Ámsterdam durante la ocupación nazi de Países Bajos, Ana Frank con trece años, cuenta en su diario, al que llamó «Kitty», la vida del grupo. Ayudados por varios empleados de la oficina, permanecieron durante más de dos años en el achterhuis (conocido como «la casa de atrás») hasta que, finalmente, fueron delatados y detenidos. Ana escribió un diario entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944. El 4 de agosto de 1944, unos vecinos (se desconocen los nombres) delatan a los ocho escondidos en “la casa de atrás”. Además del Diario escribió varios cuentos que han sido publicados paulatinamente desde 1960. Su hermana, Margot Frank también escribió un diario, pero nunca se encontró ningún rastro de éste.

El 4 de agosto de 1944, una comisión de agentes de la Gestapo al mando del SS Oberscharführer Karl Silberbauer detienen a todos los ocupantes y son llevados a diferentes campos de concentración.

Después de permanecer durante un tiempo en los campos de concentración de Westerbork en Países Bajos y Auschwitz en Polonia, Ana y su hermana mayor, Margot, fueron deportadas a Bergen-Belsen, donde ambas murieron durante una epidemia de tifus entre finales de febrero y mediados de marzo de 1945. Edith Holländer (madre de Margot y Ana) muere de inanición en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Hermann Van Pels (uno de los ocho escondidos) fue enviado el 6 de septiembre de 1944 a las cámaras de gas de Auschwitz. Su esposa, Auguste Van Pels, muere a mediados de abril de 1945 en el campo de concentración de Theresienstadt. Peter Van Pels muere el 5 de mayo de 1945, tres días antes de la liberación. En cuanto a Fritz Pfeffer, murió en el campo de concentración de Neuengamme, el 20 de diciembre de 1944.

Su padre, Otto Frank, fue el único de los escondidos que sobrevivió a los campos de concentración. Cuando regresó a Ámsterdam, Miep Gies, una de las personas que les había ayudado durante su estancia en el anexo, le entregó el diario contenido en cinco libros y un cúmulo de hojas sueltas que su hija había escrito mientras estaban escondidos. En 1947, según el deseo de Ana, su padre decide publicar el diario y, desde entonces, se ha convertido en uno de los libros más leídos en todo el mundo.

En 1959, el Diario fue llevado al cine y en Estados Unidos adaptado como una serie de televisión en 1967.

Tras el fallecimiento de Otto Frank en 1980, éste legó los escritos al Instituto Neerlandés para la Documentación de la Guerra. El Fondo Ana Frank (Suiza) es el heredero de los derechos de autor de los textos. En 1998 se publicaron cinco páginas más desconocidas del citado diario.

Sobre Ana Frank y su diario se dispone de cuantiosa información fiable. Sin embargo, a veces se difunden mentiras sobre el diario, incluso a través de

Internet. Circulan libros y folletos en los que se lee que el diario es falso y que ha sido escrito por alguien distinto de Ana Frank. Existen sitios web en los que se afirma que algunas partes del diario se escribieron con bolígrafo. La Casa de Ana Frank lleva a cabo periódicamente y con éxito procedimientos judiciales contra los ataques a la autenticidad del diario.

Los ataques a la autenticidad del diario deben situarse en una perspectiva

ampliada. Quienes han afirmado o afirman que el diario no es auténtico, tienen

motivos políticos. También suelen decir o escribir que nunca se ha producido el

holocausto. O intentan demostrar que en Auschwitz no existieron cámaras de

gas y que el número de seis millones de judíos asesinados durante la Segunda

Guerra Mundial es una gran exageración. El diario de Ana Frank es un

documento importante sobre el holocausto, y después de la Segunda Guerra

Mundial Ana Frank se ha convertido en el símbolo internacionalmente más

conocido de la persecución de los judíos. Las personas y organizaciones que

niegan o minimizan el holocausto, intentan descargar y rehabilitar el sistema

nacionalsocialista. O bien, al sembrar dudas sobre la suerte que corrieron los

judíos durante la Segunda Guerra Mundial, intentan poner en entredicho la razón

de ser del Estado de Israel.

Afortunadamente, en Europa y Estados Unidos la difusión de material en el que

se cuestiona la autenticidad del diario de Ana Frank –y en el que a menudo

también se niega el holocausto– es obra de unos pocos. No existen científicos

serios que pongan en duda el hecho de que el holocausto haya ocurrido o que el

diario de Ana Frank haya sido escrito en efecto por ella. Por

otra parte, quienes difunden por internet material en el que se niega el

holocausto o se ataca el diario de Ana Frank, poseen en potencia un canal de

difusión masiva de sus ideas. Todo usuario de internet puede verse confrontado

con ello; por regla general, inadvertidamente. De ahí que la Casa de Ana Frank

utilice varios medios (entre otros, su sitio web) para desmentir las falsedades

sobre el diario de Ana Frank.

 

  1. ¿En qué consiste exactamente el legado de Ana Frank?

El 12 de junio de 1942, Ana Frank cumple trece años. Entre otros obsequios, le

regalan un álbum de poesía de forma casi cuadrada y tapas duras de

cuadrículas rojas, blancas y verdes. Ana lo utilizará para escribir en él su diario

íntimo. Su primer diario termina el 5 de diciembre de 1942. El segundo diario

conservado, escrito en un cuaderno de escuela, empieza el 22 de diciembre de

1943 y se extiende hasta el 17 de abril de 1944. Es muy poco probable que

entre diciembre de 1942 y diciembre de 1943, Ana Frank no haya seguido

escribiendo un diario: debemos partir de la base de que esta parte se ha

perdido. El tercero y último diario, otro cuaderno de escuela, empieza el 17 de

abril de 1944 y termina el 1 de agosto de 1944.

Los diarios de Ana Frank describen a partir de junio de 1942, de manera aguda y

penetrante, los avatares de los ocho judíos escondidos en la casa de atrás a

orillas del canal Prinsengracht, de Ámsterdam. Allí, la propia Ana reescribió sus

apuntes que conforman sus diarios, con vistas a una posible publicación

después de la guerra. Lo hizo utilizando hojas de papel copia, las llamadas

«hojas sueltas». En ellas seleccionó y reelaboró sus primeros apuntes; cambió

párrafos de lugar, juntó a veces apuntes de distintas fechas bajo una misma

fecha y resumió considerablemente algunos textos. Así surgió una segunda

versión de su propia mano, en la que también se describen las vicisitudes de

diciembre de 1942 a diciembre de 1943. Las hojas sueltas se conservan; los

últimos apuntes datan del 29 de marzo de 1944. En resumen, la pimera versión

del diario no se ha conservado en su totalidad, y la segunda permaneció

inconclusa.

 

  1. ¿Qué tipo de estudios se han realizado para determinar la

autenticidad del diario?

A raíz de las continuas falsas imputaciones dirigidas contra el diario de Ana

Frank en los años sesenta y setenta del siglo pasado, se llevaron a cabo –por

iniciativa de Otto Frank, entre otros– varios estudios en torno a la autenticidad

del diario. El estudio más exhaustivo lo realizó, en la pimera mitad de los años

ochenta, el laboratorio del Instituto forense de los Países Bajos, por encargo del

Instituto holandés de documentación de guerra. Los resultados de ese estudio

constan en un informe de más de 250 páginas. La mayor parte del informe está

dedicada a las conclusiones sacadas de un minucioso estudio grafológico

comparativo, aunque también se llevó a cabo un estudio técnico documental. En

Los diarios de Ana Frank, la edición académica publicada por el NIOD en 1986,

se incluye un resumen de 65 páginas del informe del laboratorio forense. El

informe completo está disponible a efectos de investigación científica. El NIOD

concluye: “(…) El informe del laboratorio forense ha demostrado de manera

fehaciente que ambas versiones del diario de Ana Frank fueron escritas por ella

entre 1942 y 1944. Las falsas imputaciones en el sentido de que fueron

confeccionadas por otra persona (antes o después de la guerra) quedan

suficientemente rebatidas”

Ya antes del estudio del laboratorio forense de los años ochenta se había

realizado otro estudio en torno a la autenticidad del diario. En 1959, los escritos

de Ana Frank fueron estudiados por grafólogos alemanes, con antelación a una

querella iniciada por Otto Frank. En un informe de 131 páginas, los grafólogos

hamburgueses llegaron a la conclusión, en marzo de 1960, de que todos los

apuntes en los diarios y las hojas sueltas, incluidas todas las correcciones y

partes añadidas, eran “idénticos” a la letra manuscrita de Ana. El informe

concluía asimismo que las hojas sueltas no databan de antes de los tres

cuadernos. Por último, se llegó a la conclusión de que “(…) el texto publicado en

traducción alemana bajo el título de Das Tagebuch der Anne Frank ha de

considerarse, por lo que respecta al contenido y al espíritu, idéntico a su fuente”.

También en 1980 se llevó a cabo un estudio –muy limitado– en Alemania, nuevamente con antelación a un procedimiento judicial, y esta vez realizado por la Oficina federal

alemana de asuntos penales (BKA), de Wiesbaden. La BKA llegó a la conclusión

de que todas las clases de papel y de tinta utilizadas se habían fabricado antes

de 1950 y de que, por lo tanto, podían haberse utilizado durante la guerra.

 

  1. ¿De dónde salieron esas cinco nuevas páginas del diario?

En 1998 aparecieron cinco páginas hasta entonces desconocidas del diario de

Ana Frank. Se trataba de cinco hojas sueltas que Otto Frank ya había separado

antes de la publicación del diario en 1947. Quien desveló su contenido fue Cor

Suyk, un antiguo colaborador de la Casa de Ana Frank. La explicación de Suyk

fue que Otto Frank le había entregado las cinco hojas para custodiarlas. Suyk

las vendió al Estado holandés, que luego las reunió con el resto del diario, que

obra en poder del Instituto holandés de documentación de guerra (NIOD). En la

quinta edición de Los diarios de Ana Frank (edición critica, 2001), las cinco hojas

se incorporan por primera vez a la obra de forma integral. Con toda probabilidad,

Otto Frank quiso evitar que estos fragmentos del diario de su hija se hicieran

públicos, pues contienen observaciones un tanto embarazosas de su hija acerca

de su primera mujer, fallecida en Auschwitz, así como de su primer matrimonio.

Con una probabilidad rayana en la certeza

El NIOD solicitó al laboratorio forense –que había realizado en la pimera mitad

de los años ochenta un estudio exhaustivo en torno a la autenticidad del diario–

que también sometiera a un estudio estas cinco hojas sueltas. Tras un estudio

técnico documental y un estudio fáctico grafológico, el laboratorio forense

concluye que “(…) la letra que aparece en el material investigado, por un lado, y

en el material de referencia formado por la letra escrita en hojas sueltas del

diario de Ana Frank, por otro, proceden, con una probabilidad rayana en la

certeza, de la misma mano”. Se trata del mayor grado de identificación que el laboratorioforense está en condiciones de ofrecer. En otras palabras: no hay motivo para

suponer que las cinco hojas sueltas recuperadas no hayan sido escritas por Ana

Frank.

 

  1. Hay quien dice que el diario también contiene apuntes escritos con

bolígrafo. ¿Es cierto?

No, no es cierto. Todos los apuntes del diario han sido escritos con distintas

clases de tinta y a lápiz (a veces de colores), pero no con bolígrafo. El estudio

técnico documental del laboratorio forense demuestra que la mayor parte del

diario y las hojas sueltas han sido escritas con tinta de pluma de color azul

grisáceo. Además, en sus apuntes Ana también utilizó tinta fina roja, lápices de

colores verde y rojo y lápiz negro; no bolígrafo. No obstante, en foros de internet,

entre otros, puede leerse con cierta frecuencia la falsa imputación de que partes

del diario de Ana Frank fueron escritas con bolígrafo. En tono despectivo, se

refieren a Ana Frank como “la niña del bolígrafo”, explicando que se trata de

una invención que comenzó a divulgarse en Europa sólo después de la Segunda

Guerra Mundial. La conclusión a la que se pretende hacer llegar al público

mediante esta calumnia es que los textos del diario no pueden haber sido

escritos por Ana Frank en persona.

El origen de la “historia del bolígrafo” es el informe de cuatro páginas publicado

en 1980 por la Oficina federal alemana de asuntos penales (BKA), de

Wiesbaden. Del correspondiente estudio de las clases de papel y de tinta

utilizadas en los diarios de Ana Frank se desprende que algunas hojas sueltas

contienen “correcciones escritas con bolígrafo”. Se había encomendado a la

BKA la tarea de mencionar en su informe todos los textos que aparecen en el

diario, es decir, incluidos los apuntes añadidos al manuscrito de Ana después de

la guerra. Sin embargo, la investigación realizada por el laboratorio forense

holandés a mediados de la década de los ochenta demuestra que tan sólo se

han encontrado cosas escritas con bolígrafo en dos hojas sueltas de apuntes de

investigadores anteriores y que esas notas no tienen ninguna importancia para

el contenido real del diario. Queda clarísimo que fueron insertados con

posterioridad. Asimismo, los investigadores del laboratorio forense concluyen

que la letra manuscrita encontrada en esas dos hojas de apuntes difiere

«considerablemente» de la del diario. La edición del NIOD contiene fotos de

esas hojas sueltas de apuntes (véase Los diarios de Ana Frank, 5a edición

neerlandesa, 2001, p. 193 y 195). En 1987, el señor Ockelmann, de Hamburgo,

escribió que quien había hecho los mencionados apuntes era su madre. La

señora Ockelmann fue integrante del equipo que hacia 1960 realizó un estudio

grafológico de los escritos de Ana Frank.

En resumen, la «historia del bolígrafo» es fácilmente rebatible. La formulación

poco cuidadosa, o que en cualquier caso admite varias interpretaciones, del

informe de la BKA de 1980 –un informe que, dicho sea de paso, no cuestionaba

en modo alguno la autenticidad del diario– empezó a cobrar vida propia en

determinados círculos ultraderechistas. La historia del bolígrafo se basa en el

simple hecho de que hacia 1960, dos pequeñas hojas con apuntes hechos con

bolígrafo se traspapelaron entre las hojas originales. Esos textos fueron escritos

por una grafóloga y no vienen incluidos en ninguna edición del diario (excepto en

la edición académica, que incluye fotos de dichas hojas). En julio de 2006, la

BKA consideró necesario explicar en un comunicado de prensa que el estudio

de 1980 no puede ser utilizado para poner en tela de juicio la autenticidad del

diario.

 

  1. ¿Quiénes son las personas y organizaciones que afirman que el

diario de Ana Frank es falso?

Salvo algún estrafalario despistado, todas las personas (y grupos de personas)

que, en pleno uso de razón, afirman que el diario de Ana Frank o partes de él

son falsos, pertenecen a la categoría de negadores del holocausto. Son

personas que, mediante ataques al diario, intentan sembrar la duda en torno a si

el holocausto constituye un hecho real y a si en la Segunda Guerra Mundial los

nacionalsocialistas construyeron cámaras de gas y aniquilaron a seis millones de

judíos. Son personas que tienen un objetivo político: al minimizar el holocausto,

intentan demostrar o hacer creer que el nacionalsocialismo fue (y es) un sistema

mucho menos pernicioso de lo que todos piensan. Tratan de ganar nuevos

adeptos de la ideología nazi. Para estos antiguos y nuevos nazis, el diario de

Ana Frank, una introducción muy accesible al holocausto utilizada en numerosas

escuelas alrededor del mundo, constituye uno de sus blancos predilectos.

Negadores del holocausto –llamados también negacionistas– los hay de todo

tipo. Algunos se cubren con un manto científico, autodenominándose

revisionistas o revisionistas históricos («revisionismo» significa «aspirar a la

revisión»). Utilizando argumentos pseudocientíficos, intentan revisar la historia

relativa a la Segunda Guerra Mundial. Uno de los textos revisionistas más

traducidos y difundidos sobre el diario de Ana Frank es el «estudio» del científico

francés Robert Faurisson, publicado en 1978 con el título de Le Journal d’Anne

Frank est-il authentique? (¿El diario de Ana Frank es auténtico?). En Francia,

Faurisson ha sido condenado varias veces, tanto a prisión y a reclusión

condicional como al pago de distintas multas, por difundir la idea difamatoria de

que en la Segunda Guerra Mundial no existieron cámaras de gas y por incitar al

racismo y a la discriminación.

La negación del holocausto no sólo tiene lugar en el mundo occidental, sino

también –y los últimos años de forma creciente– en Oriente Próximo, donde se

ha convertido primordialmente en un arma para luchar contra el Estado de Israel.

El sembrar dudas en torno a la suerte que corrieron los judíos durante la

Segunda Guerra Mundial y el proclamar que el diario de Ana Frank no es

auténtico se hace en pimer lugar para «demostrar» que el holocausto es

«propaganda zionista». De este modo, se intenta socavar la razón de ser del

Estado de Israel. En Irán, la negación del holocausto incluso forma parte de la

ideología oficial del Estado, y en el mundo árabe –y de manera creciente

también en Turquía– los negadores del holocausto son presentados en los

medios de comunicación como científicos serios. Llama la atención que muchos

textos revisionistas que circulan en Oriente Próximo (por ejemplo, a través de

internet) son de procedencia europea o estadounidense.

 

  1. ¿Por qué no se puede afirmar que el diario es falso? ¿Acaso no

existe libertad de expresión?

La libertad de expresión es un importante derecho fundamental en toda sociedad

democrática, que implica que todo ciudadano es libre de expresar en público

toda clase de ideas, opiniones y posiciones, sin censura previa. Pero la libertad

de expresión no implica que toda persona pueda decir o afirmar impunemente

cualquier cosa en público. Al igual que todos los demás derechos

fundamentales, existen también límites a la libre expresión, que no pueden

traspasarse. La incitación al odio, a la muerte o a la violencia y la difusión de

difamaciones está penada por la ley. Difundir falsedades comprobadas sobre el

diario de Ana Frank no sólo resulta altamente ofensivo para los supervivientes

directos, sino que también es discriminatorio e hiriente para todas las víctimas

del holocausto y sus supervivientes.

Sólo un juez puede determinar a posteriori si una declaración resulta o no

punible. Al respecto, los Estados Unidos los países de la Unión Europea poseen

tradiciones divergentes. En Estados Unidos no son muy propensos a establecer

un límite a la libertad de expresión. No en vano, la primera enmienda de la

constitución estadounidense estipula que el legislador no puede crear leyes que

cercenen innecesariamente esta libertad. En Europa se imponen con más

facilidad límites a la libertad de expresión en caso de que esté en juego el

derecho a la protección contra la discriminación. Si bien en Estados Unidos la

negación del holocausto no está penalizado por la ley, en Alemania, Francia y

otros países europeos existen leyes que sí penalizan la difusión de falsedades

sobre lo ocurrido en Auschwitz – y con ello, también la difusión de mentiras

sobre el diario de Ana Frank. Por eso, no es de extrañar que un número

considerable de libros y sitios web en los que se ataca el diario de Ana Frank

sea originario de los EEUU.

 

  1. ¿Qué hizo Otto Frank contra los ataques a la autenticidad del

diario?

Desde finales de los años cincuenta hasta su muerte en 1980, Otto Frank se

resistió de palabra y por escrito, aunque también utilizando recursos jurídicos,

contra los ataques a la autenticidad del diario. Las pimeras falsas imputaciones

contra el diario aparecieron en 1957 y 1958 en oscuras revistas suecas y

noruegas en las que se afirmaba, entre otras cosas, que el autor del diario era el

periodista y novelista estadounidense Meyer Levin. Levin quería realizar en

Estados Unidos una adaptación escénica y fílmica del diario, pero no obtuvo el

apoyo de Otto Frank para sus empeños. El conflicto entre Meyer Levin y Otto

Frank llegó a publicarse en la prensa y fue utilizado como argumento por

ultraderechistas para poner en tela de juicio la autenticidad del diario. No está

claro si Otto Frank llegó a ver estos primeros ataques al diario; lo cierto es que

nunca presentó querella al respecto.

Tres veces querelló Otto Frank en Alemania contra personas que afirmaban que

el diario de su hija era falso. A principios de 1959, presentó querella por

calumnia, injuria, agravio, difamación de la memoria de un fallecido y

manifestaciones antisemitas contra el maestro alemán Lothar Stielau (profesor

de inglés en Lübeck y afiliado al partido imperialista alemán, de ultraderecha).

Stielau escribió en una revista escolar: «Los diarios falsos de Eva Braun, de la

reina de Inglaterra y el no mucho más auténtico de Ana Frank han producido

pingües beneficios a quienes se han aprovechado de la derrota alemana, pero a

nosotros, en cambio, nos han vuelto bastante sensibles.» La querella presentada

por Otto Frank iba dirigida asimismo contra Heinrich Buddeberg, correligionario

de Stielau, quien había salido en su defensa en una carta al director del

periódico Lübecker Nachrichten. Tras un sólido y exhaustivo estudio grafológico

en torno a la autenticidad de los manuscritos de Ana Frank, la audiencia

territorial de Lübeck sentenció que el diario era auténtico y declaró fundada la

querella de Otto Frank. Nunca llegó a pronunciarse ninguna condena, debido a

que Stielau y Buddeberg, basándose en la instrucción sumarial, retiraron sus

imputaciones. La instrucción y el interrogatorio de los testigos les habían

convencido de la autenticidad del diario. Declararon estar arrepentidos de sus

afirmaciones, que habían formulado sin ningún intento previo de investigación. A

continuación, Otto Frank se avino a un acuerdo amistoso, algo de lo que

posteriormente se arrepentiría: «De haber sabido que hay personas para

quienes un acuerdo amistoso en esta causa no equivale a una prueba

fehaciente, habría insisido en continuar el juicio.»

En 1976, Otto Frank presenta querella contra Heinz Roth, procedente de la

localidad alemana de Odenhausen, ante la audiencia territorial de Fráncfort. A

través de una editorial de su propiedad, Roth difunde un gran número de folletos

y panfletos neonazis, titulados, por ejemplo, El diario de Ana Frank, falso y El

diario de Ana Frank: el gran embuste. Dos años después, el juez dictamina que

Roth, so pena del pago de una multa de 500.000 marcos alemanes (unos €

250.000) o de una pena de reclusión de seis meses, ambos como máximo, no

puede hacer públicas nuevas declaraciones de la misma índole sobre el diario

de Ana Frank. Roth recurre la sentencia y presenta un informe del científico

francés Robert Faurisson, pero éste tampoco logra convencer al tribunal alemán,

desestimándose el recurso de Roth en 1979. Aunque éste fallece en 1978, se

entabla recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que en 1980 remite de

nuevo la causa a la audiencia de Fráncfort. En opinión del Tribunal Supremo, a

Roth no se le había concedido ocasión suficiente para demostrar sus

afirmaciones, y debía tener esa posibilidad en la revisión de la causa. Por lo

visto, en esta causa el hecho de que el inculpado ya hubiera fallecido hacía dos

años no tuvo ninguna importancia; finalmente, nunca volvió a tratarse ante la

audiencia de Fráncfort.

La tercera causa judicial alemana en la que se ve implicado Otto Frank (en

calidad de coquerellante) se extendió de 1976 a 1993. Todo empieza en 1976,

cuando, a la salida de una serie de representaciones teatrales de «El diario de

Ana Frank», E. Römer distribuye panfletos con el rótulo de «Best seller – un

embuste». La Fiscalía decide perseguir en justicia a Römer y luego también a su

correligionario Edgar Geiss, que distribuye los mismos panfletos en la sala del

juzgado. Ambas causas se combinan, y Römer y Geiss son condenados a pagar

una multa de 1.500 marcos alemanes (unos € 750) y a pasar seis meses en

prisión, respectivamente. Los sentenciados recurren la sentencia. El que la

causa acabara extendiéndose tanto tiempo en primera instancia, se debe sobre

todo a que en primer lugar la Oficina federal alemana de asuntos penales

iniciara una investigación y, a continuación, se decidiera a esperar la finalización

de la traducción alemana de Los diarios de Ana Frank (edición critica). El libro se

publica en 1988 y pasa a servir de material de prueba. Debido a su avanzada

edad, Römer desiste de recurrir la sentencia, quedando únicamente Geiss. Una

de sus defensas hace diana: en Alemania, el delito de difusión de calumnias a

través de panfletos prescribe al cabo de un lapso relativamente corto de seis

meses, y la causa se archiva por prescripción.

 

  1. ¿Qué ha hecho la Casa de Ana Frank contra los ataques a la

autenticidad del diario?

También la Casa de Ana Frank ha actuado de palabra y por escrito –y en

algunos casos incluso por la vía jurídica– en contra de los ataques a la

autenticidad del diario. En 1976, se erige en coquerellante en el procedimiento

de urgencia que Otto Frank inicia contra Heinz Roth ante la audiencia territorial

de Fráncfort (ver la pregunta anterior).

También tras el fallecimiento de Otto Frank, acaecido en 1980, la Casa de Ana

Frank ha seguido esforzándose para combatir la difusión de falsedades

injuriosas sobre el diario. Así, por ejemplo, entabló junto con otras

organizaciones una acción judicial contra la distribuidora revisionista Vrij

Historisch Onderzoek (Investigación Histórica Libre, VHO), una de las mayores

difusoras de material en lengua holandesa en el que se niega el holocausto y se

ataca el diario de Ana Frank. La organización, con sede en Amberes, Bélgica,

distribuía desde 1985 la traducción holandesa del informe ¿Es auténtico el diario

de Ana Frank?, de Robert Faurisson, y editó en 1991 el librito El «diario» de Ana

Frank: un enfoque crítico, que contenía el informe de Faurisson y una

introducción de Siegfried Verbeke, editor de VHO. El librito era enviado

espontáneamente a bibliotecas y particulares en Holanda.

Junto con el Fondo Ana Frank, de Basilea, la Casa de Ana Frank se moviliza

para combatirlo, iniciando un procedimiento civil contra Verbeke, Faurisson y su

Investigación Histórica Libre. El Fondo Ana Frank y la Casa de Ana Frank

solicitan al juez que prohíba la distribución del librito en Holanda so pena del

pago de una multa de 25.000 florines holandeses (unos € 11.250). En diciembre

de 1998, el tribunal de distrito de Ámsterdam da la razón a los demandantes y

estima la demanda, un fallo que se mantiene firme en 2000 tras una apelación

de la otra parte. Investigación Histórica Libre y Siegfried Verbeke, que han

ampliado considerablemente sus actividades a tavés de internet, se han visto

implicados desde 1992 en otros muchos procedimientos judiciales.

 

  1. ¿Por qué se emprende tan poco contra los sitios de internet en los

que se niega el holocausto y se cuestiona la autenticidad del diario?

En las últimas décadas del siglo XX, la autenticidad del diario de Ana Frank se

cuestionaba sobre todo a través de libritos, panfletos y folletos de oscuras

editoriales nazis. La gran mayoría de estos textos casi nunca llegaban al lector

corriente. Tras la llegada de internet, los difusores de material en el que se niega

el holocausto disponen de muchas más posibilidades. Quien en un buscador

teclea las palabras «Ana Frank», no sólo encontrará entre los resultados de

búsqueda toda clase de sitios web con información sólida y fidedigna, sino que

también se verá confrontado con sitios donde se le presentan mentiras y

falsedades sobre el diario. Y al teclear la palabra «holocausto», no se tarda

mucho en tropezar con sitios revisionistas. En ese sentido, internet no constituye

únicamente una biblioteca maravillosa y de dimensiones increíbles, sino al

mismo tiempo un estercolero.

La lucha contra la negación del holocausto en internet está todavía en pañales,

igual que la lucha contra los «sitios del odio» (en los que se incita al odio y la

violencia contra las minorías), el terrorismo y la delincuencia cibernéticos y la

difusión de pornografía infantil a través de la red. La pregunta de cuál es la mejor

manera, y la más eficaz, de combatir la difusión de la negación del holocausto y

las mentiras acerca del diario de Ana Frank en internet, es complicada. El

carácter transfronterizo de internet, entre otras cosas, hace que la acción de la

justicia no resulte nada fácil. Así pues, con el fin de evitar que intervenga la

justicia, algunos revisionistas y agrupaciones neonazis se buscan un proveedor

de servicios de internet fuera de Europa. En Estados Unidos existe una tradición

distinta de la europea por lo que respecta a la lucha jurídica contra la difamación,

lo que implica que la negación del holocausto no conduzca fácilmente a un

procedimiento judicial. En cambio, lo que sí se ha hecho en ese país es crear y

mantener varios sitios en los que se ahonda en los «argumentos» de los

negadores del holocausto (véase asimismo la última pregunta). Presentando

hechos, números y documentos, allí se rebaten las mentiras contenidas en los

informes revisionistas, partiendo de la filosofía de que los hechos constituyen el

único remedio eficaz contra la difusión de falsedades.

 

  1. ¿Dónde puedo encontrar más información sobre la negación del

holocausto?

Existen unos cuantos libros y sitios web con información fidedigna sobre la

negación del holocausto y los negadores del holocausto. Quien quiera saber

más sobre este tema, podrá consultar en el centro de documentación de la Casa

de Ana Frank alguno de los títulos que se mencionan a continuación, o visitar los

siguientes sitios web:

Artículos:

Barnes, Ian R.

A revisionist historian manipulates Anne Frank’s diary / Ian R. Barnes, Vivienne R.P.

Barnes. – In : Patterns of Prejudice, 15 (1981) 1 (January), p. 27-32.

Barnouw, David.

Attacks on the authenticity of the Diary. – In: The diary of Anne Frank : the critical edition

/ prep. by the Netherlands State Institute for War Documentation ; introd. by Harry

Paape, Gerrold van der Stroom and David Barnouw ; with a summary of the report by

the State Forensic Science Laboratory of the Ministry of Justice comp. by H.J.J. Hardy ;

  1. by David Barnouw and Gerrold van der Stroom ; transl. by Arnold J. Pomerans and

B.M. Mooyaart-Doubleday – New York, NY Doubleday, 1989. – p. 84-101.

Barnouw, David.

The authenticity of Anne Franks Diary. – In: Jennifer Gariepy (ed.), Twentieth-Century

Literary Criticism, Topics Volume 58. – Detroit, MI : Gale Research Inc., 1995. – p. 76-

84.

Kuttner, Paul.

Anne Frank: The Diary of a Young Girl is a hoax. – In: The Holocaust: hoax or history? :

The book of answers to those who would deny the Holocaust / Paul Kuttner. – New

York, NY : Dawnwood Press, cop. 1996. – P.1-8.

Libros:

Evans, Richard J.

Telling lies about Hitler : the Holocaust, history and the David Irving trial / Richard. J.

Evans. – Londen [etc.] : Verso, cop. 2002.

Finkielkraut, Alain.

The politics of negation : reflections on the question of genocide / Alain Finkielkraut ;

transl. [from the French] by Mary Byrd Kelly ; with an introd. by Richard J. Golsan. –

Lincoln, NE [etc.] : University of Nebraska Press, 1998. – (Texts and contexts).

 

Guttenplan, D.D.

The Holocaust on trial : history, justice and the David Irving libel case / D. D. Guttenplan.

– Londen : Granta Books, cop. 2001.

Kahn, Robert A.

Holocaust denial and the law : a comparative study / Robert A. Kahn. – New York, NY

[etc.] : Palgrave Macmillan, 2004.

Kuttner, Paul.

The Holocaust : hoax or history? : The book of answers to those who would deny the

holocaust / Paul Kuttner. – New York, NY : Dawnwood Press, 1997.

© 2007 Anne Frank Stichting 12

Lipstadt, Deborah.

Denying the Holocaust : the growing assault on truth and memory / Deborah E. Lipstadt.

– 2nd pr. – New York, NY : Free Press, cop. 1993.

Lipstadt, Deborah.

History on trial : my day in court with David Irving / Deborah E. Lipstadt. – New York, NY

: Ecco, cop. 2005.

Pelt, Robert Jan van.

The case for Auschwitz : evidence from the Irving Trial / Robert Jan van Pelt. –

Bloomington, [etc.] : Indiana University Press, cop. 2002.

Seidel, Gill.

The Holocaust denial : antisemitism, racism & the new right / Gill Seidel. – Leeds :

Beyond the Pale Collective, 1986.

Shermer, Michael. Denying the Holocaust : who says the Holocaust never happened and why do they say it? / Michael Shermer & Alex Grobman. – Berkeley, CA [etc.] : University of California

Press, 2000. Vidal-Naquet, Pierre. Assassins of memory : essays on the denial of the Holocaust / Pierre Vidal-Naquet ; transl. [from the French] and with a forew. by Jeffrey Mehlman. – New York, NY :

Colombia University Press, 1992. – (European perspectives).

Sitios web:

The Nizkor Project: Deceit and Misrepresentation: The Techniques of Holocaust Denial

English language website that discusses the techniques of Holocaust denial. Includes a

FAQ section and details the denial of science, the toxicity of hydrogen cyanide,

misrepresentation of the Holocaust, and fabrications concerning the Holocaust.

http://www.nizkor.org/features/techniques-of-denial

MEMRI: The Middle East Media Research Institute English language website that that offers information on holocaust denial in the Middle

East.

http://www.memri.org/

Holocaust Denial on Trial: Truth Triumphs in 2000 Historical Court Victory

David Irving, a British writer, sued American professor and author Deborah Lipstadt and her British publisher, Penguin Books Ltd., for libel in a trial that took place in London, England, in 2000. Lipstadt is the author of the book “Denying the Holocaust – the Growing Assault on Truth and Memory,” which was published by Penguin Books Ltd.

The judge found in favor of the defendants. Transcripts, testimony, and news articles in

English relating to the trial are available online. Emory University and the Institute for

Jewish Studies present the information.

http://www.holocaustdenialontrial.org/

 
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