Por Israel
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11 Av 5778 | lunes julio 23, 2018
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Mitos y realidades.


 

Mito

  1. m. Fábula, ficción alegórica, especialmente en materia religiosa.
  2. [m.]Relato o noticia que desfigura lo que realmente es una cosa, y le da apariencia de ser más valiosa o más atractiva.

(Diccionario de la Real Real Academia Española)

 

Siempre, a lo largo de la historia, desde los tiempos más remotos hasta la actualidad, el hombre ha recurrido a la elaboración de mitos. Esta actitud obedece a varios motivos tanto positivos como negativos. Entre los primeros encontramos que se busca: explicar fenómenos naturales cuyas causas reales se ignoraban (por ejemplo los terremotos o las fases lunares); otras para exaltar un pasado heroico perdido en la noche de los tiempos (tal el caso de los mitos griegos en los que los hombres, dioses y semidioses se entremezclan). Entre los segundos encontramos que se busca justificar alguna actitud que, de otro modo, sería injustificable (tal el caso del mito de la inferioridad de la raza negra para justificar el tráfico de esclavos).

Mientras los primeros sirven para impulsar al hombre a albergar sentimientos religiosos o a imitar grandes ejemplos de altruismo, amor a la patria y abnegación. El segundo es destructivo e inhumano. Pero cuando esos mitos conducen a la negación del derecho a la existencia de otro pueblo y a ejecutar actos de terrorismo criminal contra hombres, mujeres y niños, dejan de ser simples mitos para transformarse en un peligro para la humanidad toda, pues son la negación de todo aquello que miles de años de civilización han ido incorporando como base para una vida en sociedad. Este es el caso del conflicto entre Israel y los palestinos.

Durante años la propaganda árabe ha presentado a Israel como país agresor y a los palestinos como víctimas de esa agresión, y este es un mito de la segunda categoría, los negativos, basado a su vez en una serie de mitos destinados a descalificar a Israel.

He aquí algunos de esos mitos:

 

MITO: Después de la destrucción del Segundo Templo los judíos fueron expulsados totalmente de Judea.

REALIDAD: Cuando los romanos sofocan el último foco de la rebelión judía destruyendo la ciudad de Betar (135 e.c.) expulsan a todos los habitantes judíos DE LAS GRANDES CIUDADES. Pero dejaron que subsistieran las comunidades judías de las aldeas campesinas y de algunas pequeñas ciudades como Seforis, Iavne, Tiberíades, Safed, Hebrón, etc.

En el período bizantino hubo comunidades judías muy importantes en Acre, Jafo, Ashkelon y otras ciudades del litoral marítimo.

Cuando en el SIGLO VII SE PRODUCE LA CONQUISTA ISLAMICA, los judíos se establecen nuevamente en la ciudad de Jerusalén, (durante todo el período romano y bizantino tenían prohibido residir en ella y sólo podían entrar, mediante pago de un impuesto especial, el día del aniversario de la destrucción del Templo, para orar junto al Muro) donde se dedican, principalmente al teñido de telas.

Cuando los Cruzados toman Jerusalén al mando de Godofredo de Boullion, toda la comunidad judía (unas 1.500 almas) es masacrada.

Los judíos participan en la defensa de la ciudad de Acre, cuando es asediada por Ricardo Corazón de León.

A partir del siglo XII, a consecuencia de la oleada de persecuciones en la Europa Medieval, muchos judíos vienen a la Tierra de Israel (en ese tiempo dominada por los MAMELUCOS, quienes se la habían arrebatado a los árabes). Entre los que llegan se encuentran: Maimonides, Najmanides, el insigne poeta y rabino Rabí Iehuda haLevi, etc.

Durante el dominio turco (1517-1917) arriba otra oleada inmigratoria, principalmente de origen sefardí, que se establece principalmente en Jerusalén, Safed y Tiberíades.

Podría seguir extendiéndome en este punto, pero creo que queda fehacientemente demostrado que SIEMPRE HUBO JUDIOS EN LA TIERRA DE ISRAEL.

 

MITO: Israel fue creado en la tierra del pueblo palestino.

REALIDAD: El término Palestina (Filistia) fue acuñado por los romanos tras la derrota del último baluarte rebelde judío en el año 135. Tomaron el nombre de un pueblo de origen CRETENSE, los filisteos, que varios siglos antes de la conquista romana habían vivido en la franja costera. Cuando los árabes invaden la región en el S. VII no se molestan en cambiar el nombre, solamente lo arabizan, Al Filistin, y la hacen depender primero del Califato de Bagdad y luego del Califato de Damasco. Este nombre se europeíza para transformarse en Palestina. Durante el Mandato Británico los únicos que aceptaban que en sus documentos de identidad figurara la nacionalidad palestina eran los judíos, los árabes, que afirmaban que Palestina era un invento sionista, se consideraban ciudadanos de Siria.

Nunca se habló de un Pueblo Palestino hasta 1964, cuando Nasser, secundado por Ahmed Sukheiry, funda la OLP y sanciona el nacimiento del mencionado pueblo.

 

MITO: Los judíos expulsaron en 1948 a los palestinos de sus hogares.

REALIDAD: En la Declaración de Independencia del Estado de Israel hay un llamamiento a los árabes que en esos momentos residían en la región para trabajar por el bienestar común sobre la base de la igualdad y la libertad que hacen a un estado verdaderamente democrático. Pero mientras el naciente estado formulaba este llamamiento, la dirigencia de la Liga Árabe incitaba a sus hermanos a abandonar sus hogares para “No interferir en las acciones de los gloriosos ejércitos árabes…” prometiéndoles que “Una vez que los sionistas fueran arrojados al mar ellos volverían a sus hogares y se repartirían el botín de los sionistas”.

Hubo 600.000 árabes que respondieron a este llamado y abandonaron sus hogares, la mayoría de ellos sin haber visto ni siquiera un soldado israelí.

Pero la “marcha triunfal” de los ejércitos árabes se convirtió en derrota y los sionistas no se dejaron arrojar al mar. El estado de Israel sobrevivió a la agresión. 500.000 judíos expulsados de los países árabes encontraron refugio en el nuevo país y fueron integrados plenamente a la sociedad.

En cuanto a los refugiados árabes, fueron mantenidos en campamentos por sus propios hermanos, en ningún momento intentaron integrarlos a su sociedad. Eran más útiles así, como refugiados en campamentos supervisados por la ONU. Una buena herramienta política, un buen semillero de carne de cañón para formar grupos terroristas. Incidentalmente, una de las condiciones de los palestinos para negociar la paz es el retorno de esos refugiados a los que nadie echó, pero lo más cómico es que esos 600.000 refugiados de 1948 ¡SE CONVIRTIERON POR ARTE DE MAGIA EN 5.000.000! (Misterios de la genética y la demografía).

 

MITO: En 1967 Israel ocupó ilegalmente Cisjordania

REALIDAD: En el año 1935 un grupo de judíos europeos fundó en Judea y Samaria una cadena de kibutzim, el Gush Etzión. Con mucho esfuerzo los hicieron prosperar. En 1947 esos kibutzim quedan sitiados por los irregulares árabes. En 1948 la Legión Árabe de Transjordania se une al ataque y, tras un intenso cañoneo toma el primero de los kibutzim. Los irregulares árabes provocan una masacre, solo dos defensores del kibutz sobreviven. Los integrantes de los otros tres kibutzim del bloque, temiendo ser masacrados también, exigen que su rendición sea supervisada por la Cruz Roja. Esto es aceptado, y mientras los defensores parten hacia el Reino de Tansjordania como prisioneros de guerra, los kibutzim son arrasados hasta los cimientos. En 1967 Israel recupera aquellos territorios que le fueran arrebatados en la Guerra de Independencia y los sobrevivientes del Gush Etzión, junto con sus descendientes, refundan los kibutzim.

 

MITO: Jerusalén es una de las ciudades santas del Islam

REALIDAD: Mientras que en el Antiguo Testamento Jerusalén es mencionada 735 veces, en el Corán no aparece ni una sola vez. Solamente una leyenda que data del S. XVII menciona que Mahoma podría haber subido a los cielos desde Jerusalén.

Lo cierto es que Jerusalén ha sido siempre el alma del pueblo judío. El judío cuando ora dirige su mirada a esta ciudad, mientras que el musulmán mira hacia La Meca. En donde se encuentra la Explanada de las Mezquitas se encontraba el Santuario de Salomón y el lugar de la Cúpula de la Roca es el sitio del Sanctasantorum del Templo.

Una de las pruebas de la falsedad de este mito es el hecho de que durante los 19 años de dominio Jordano ningún dignatario árabe, ya sea gobernante o clérigo musulmán, peregrinó a la ciudad de Jerusalén, ni siquiera el rey de Jordania.

 

MITO: Jerusalén oriental fue ocupada militarmente por Israel en 1967

REALIDAD: En la misma época que los kibutzim del Gush Etzión eran sitiados por los irregulares árabes, también la ciudad de Jerusalén fue sometida a sitio. Una de las partes más vulnerables era la Ciudad Vieja. En 1948, tras la independencia, la Legión Árabe (nuevamente) bombardeó la Ciudad Vieja y ante lo insostenible de la situación, los defensores judíos debieron rendirse (no ocurrió lo mismo con la Ciudad Nueva).

Durante 19 años la Ciudad Vieja estuvo en manos de los jordanos.

Cuando en 1967, durante la Guerra de los Seis Días el ejército de Israel, luchando cuerpo a cuerpo, recuperó la Ciudad Vieja, se encontró con un panorama desolador: junto al Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado de la religión judía, se habían construido baños públicos, la antigua sinagoga construida por Maimonides en el S. XI había sido convertida en establo, el complejo de las tres sinagogas sefardíes, que datan del S. XVI era utilizado como deposito por los comerciantes locales, la sinagoga Nisan Bek y la sinagoga Jurva, dos monumentos arquitectónicos de gran belleza, habían sido demolidas, el antiguo cementerio del Monte de los Olivos, lugar de reposo de incontables generaciones de sabios y gente piadosa, había sido profanado y sus lápidas usadas para construir caminos y casas, lo que evidencia la intención de borrar todo rastro de judaísmo de la ciudad.

 

MITO: Jerusalén es la capital del Estado Palestino

REALIDAD: Durante los 19 años de dominio jordano los palestinos no reclamaron Jerusalén como su capital. Ahora, por arte de magia se convirtió en la “capital histórica del pueblo palestino”, qué absurdo.

En cambio a lo largo de toda la historia del pueblo judío Jerusalén fue es y será LA CAPITAL ETERNA E INDIVISA DEL ESTADO JUDIO.

 

Lamentablemente estos mitos han sido la causa de una escalada de violencia que parece no tener fin. Es necesario que las naciones tomen conciencia del peligro que entraña para la humanidad toda el permitir que el terrorismo encarnado por las organizaciones palestinas y que encuentra su base ideológica en estos mitos continúe actuando con el aval de aquellos cuyo único afán es, no sólo destruir al Estado de Israel, sino imponer un reinado de terror para seguir obteniendo pingües ganancias a costa de la desgracia y la muerte de sus propios hermanos

 
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