Por Israel
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| jueves septiembre 12, 2019
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Una victoria israelí es necesaria para el logro de la paz

Generalmente es más sabio trabajar para encontrar una solución a un conflicto que tratar de lograr una victoria. Pero en algunos conflictos, los objetivos de los dos bandos son tan mutuamente excluyentes que el conflicto solo puede terminar cuando un bando derrota al otro. El objetivo de Israel es su supervivencia. El objetivo palestino es la total eliminación de Israel. La paz requiere que los palestinos renuncien a ese objetivo, que ellos han tenido en boga durante casi un siglo. Estos no lo harán hasta que comprendan que no tienen posibilidades de ser exitosos en lograr su objetivo


A menudo se cometen dos errores opuestos cuando se habla de la palabra “victoria”. Una es la idea que en la guerra, la victoria es siempre el objetivo. La otra es la idea que el objetivo en la guerra nunca debe ser la victoria, sino siempre un compromiso, porque la búsqueda de la victoria hace que sea más difícil lograr la paz.

En la vida civil común – en el lugar de trabajo, en el hogar y en política – nos entrenamos para buscar formas de ganar siempre en todos los conflictos. Nos enseñamos nosotros mismos a rechazar el pensamiento en términos de “victoria” y “derrota” debido a que el hacerlo obstaculiza la búsqueda de objetivos compartidos que permitan soluciones prácticas.

En una guerra, ninguna regla general es correcta. Algunas guerras pueden terminar cuando un bando u otro emerge victorioso. Otras solo pueden finalizar cuando ambos bandos aceptan un compromiso. Y a veces la búsqueda de la victoria es la forma más efectiva de hacer posible un compromiso. Así sea necesario o no perseguir la victoria depende de los objetivos verdaderos de cada bando (reconociendo que cada bando en un conflicto importante muy rara vez se unifica).

La paz en el Medio Oriente requiere de una victoria israelí

El criterio  que la paz entre Israel y los palestinos requiere de una “victoria” israelí proviene del reconocer la naturaleza del conflicto. Este no implica que los derechos, intereses y deseos de los palestinos deberían ser ignorados, o que deban ser humillados. Tampoco implica que Israel no tenga que realizar concesiones a los palestinos. No todo lo correcto está del lado de Israel.

El objetivo esencial de Israel es continuar existiendo en su patria natal y el objetivo esencial de los palestinos es la eliminación total de Israel. Por ende, si un bando gana, el otro bando pierde. No existe forma alguna  que Israel pueda continuar en paz y al mismo tiempo sea borrado del mapa. Los dos objetivos esenciales colisionan entre sí, haciendo imposible el compromiso.

La “victoria” no es un tema de declaraciones y celebraciones. Significa lograr el objetivo esencial. Tampoco una derrota es postración y humillación: es renunciar al objetivo central porque uno se da cuenta  que este no puede ser logrado.

Los palestinos serán derrotados cuando se convenzan  que Israel nunca podrá ser destruido. Esa derrota equivaldría a una victoria israelí y esta es requerida para que la paz sea posible. Y para los palestinos, su “derrota” – es decir, la victoria de Israel – conducirá a grandes mejoras en sus vidas.

La paz requiere que los palestinos entiendan que están derrotados

Si el obstáculo que impide la paz es el compromiso palestino con el objetivo de destruir a Israel, ¿qué estrategia puede utilizarse para eliminar tal obstáculo y avanzar hacia el logro de la paz? Necesitamos de una estrategia que pueda llevar a una mayoría efectiva de palestinos a abandonar el objetivo de destruir a Israel. El objetivo de eliminar a Israel está tan fuertemente arraigado por la historia palestina y por la doctrina musulmana básica que su deseo no puede ser socavado sin socavar su viabilidad. Aunque es posible construir objetivos en competencia, tales como la libertad y riquezas, la comunidad palestina ha mostrado pocas señales hasta el momento que está cada vez más lista para revocar plenamente su histórico objetivo.

La única forma en que los palestinos puedan considerar otros objetivos es si estos se convencen  que es imposible eliminar a Israel – es decir,  que han sido derrotados.

Un palestino que desea argumentar las ventajas de una paz no puede llegar a ninguna parte mientras su audiencia crea que una continua resistencia palestina pudiera eventualmente derrotar a Israel. Cualquiera que desee argumentar efectivamente por un objetivo alterno debe comenzar con afirmar la creencia  que no existe ninguna posibilidad de destruir a Israel, ni ahora ni en el futuro.

Hoy, por lo tanto, el obstáculo fundamental para la paz es la persistente esperanza o creencia palestina que, a pesar del poderío militar que muestra Israel, este puede ser derrotado – por misiles iraníes y/o lanzados por Hezbollah, o por alguna deslegitimación de las Naciones Unidas y Europa, o por conflictos internos y la pérdida de la moral en Israel.

El primer requisito por la búsqueda estratégica de la paz es por lo tanto, la demostración por parte de Israel  que este no puede ser derrotado. Israel debe actuar de manera que convenza a sus enemigos  que a pesar de sus conflictos internos, siempre estará unido en su determinación de proteger al país en su totalidad. La amenaza Irán/Hezbollah a Israel debe ser superada. Y los principales gobiernos extranjeros, especialmente los Estados Unidos, deben demostrar que aceptan a Israel y que no participarán en los intentos de deslegitimarlo.

Victoria israelí – la derrota a una esperanza palestina por la victoria – es el único camino hacia la paz. Sin una victoria israelí, la lucha palestina de 100 años en prevenir o terminar con el estado judío siempre hará imposible la paz.

Estados Unidos puede promover una victoria israelí a través de una campaña de serle fieles a la verdad

Un componente importante de la estrategia estadounidense para ayudar a Israel a obtener la victoria necesaria con el fin de lograr la paz debería ser una campaña positiva de “afirmación por la verdad”. Tal afirmación por la verdad dicha por Israel, los Estados Unidos y eventualmente las democracias europeas puede ser la clave de una victoria definitiva israelí porque la política palestina está asentada, tanto interna como externamente, sobre falsedades muy demostrables.

Por lo general, un país tiene que enviar tropas u obtener el apoyo de otros países, o al menos gastar una gran cantidad de dinero, si es que desea lograr una victoria. Pero Estados Unidos puede ayudar a Israel a lograr la victoria sin ninguno de estos pasos. Una parte importante del problema de Israel es que la mayor parte del mundo diplomático acepta el escuchar falsedades importantes sobre Israel y su conflicto con los palestinos y el mundo árabe. Al declarar la verdad de manera simple y audaz, Estados Unidos puede poner fin al reinado de las falsedades ahora dominantes y hacer avanzar una victoria israelí. Y los Estados Unidos posee la capacidad única de atraer la atención diplomática hacia el error de estas falsedades.

Los Estados Unidos pueden drásticamente fortalecer la postura de Israel en el mundo al explicar tres hechos con tanta insistencia que su verdad ya no puede ser ignorada:

  1. Nunca ha existido un “territorio palestino” en ninguna parte. Siendo este el caso, no puede existir ahora un “territorio palestino ocupado”. Ni tampoco Israel pudo haberse robado “tierra palestina”.
  2. Existieron reinos judíos en gran parte de lo que se conoce como “Palestina” durante cientos de años antes del nacimiento del Islam. La creencia palestina  que el pueblo judío son los colonialistas europeos que invaden el área sin ningún reclamo histórico o derecho, es totalmente falso.
  3. No existen millones de “refugiados” palestinos. Una paz justa en el área no requiere que Israel acoja a tantos palestinos que no pueda continuar existiendo como estado judío democrático.

En su lugar, la paz requiere que el mundo árabe permita que los descendientes de los refugiados de la Guerra de Independencia de Israel se establezcan y vivan vidas normales, en lugar de continuar tratándolos como refugiados apátridas con el fin de preservar su condición de amenaza a Israel.

Si bien Israel ha expresado frecuentemente estas verdades, su diplomacia ha sido colocar más énfasis en tratar de apaciguar consensos mostrando una disposición de negociar, limitar los asentamientos en Cisjordania y limitar las críticas dirigidas a los palestinos y afirmar los derechos de los israelíes – como si estos fuesen formas útiles de avanzar en las negociaciones. Es hora de que Israel desafíe las suposiciones diplomáticas internacionales con más vigor y fuerza al afirmar decir la verdad.

Estados Unidos puede adoptar una política de decir la verdad en apoyo a una victoria israelí sin ningún cambio en las leyes y sin requerir el acuerdo de ningún otro país o el compromiso de recursos importantes. Todo lo que se requiere para decir la verdad es abandonar el deseo diplomático de evitar argumentos “innecesarios” y evitar vacilar en desafiar la opinión diplomática popular. Se requiere algo de imaginación para reconocer la oportunidad que existe en utilizar un medio no-usual para alcanzar un objetivo en el ámbito de la política internacional. El resultado será una acción decisiva hacia la victoria israelí y la resolución de este histórico conflicto.

El trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén fue una de las acciones más exitosas y populares de la administración Trump (aunque obviamente tiene quien lo critique). La principal justificación oficial de mudar la embajada fue decir la verdad: Jerusalén es la capital de Israel y la embajada de los Estados Unidos debe permanecer en la capital. El amplio atractivo de esta simple afirmación por la verdad demuestra el potencial de poder de una política mucho más amplia de decir la verdad asertivamente respecto al tema del Medio Oriente. La popularidad de la ex-embajadora Nikki Haley defendiendo la verdad en la ONU señaló la misma dirección. Trasladar la embajada creó un fuerte precedente para la próxima campaña de atacar las falsedades tradicionales con una política de decir la verdad confiadamente.

 

Max Singer, fundador y miembro del Instituto Hudson, es miembro del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat en la Universidad Bar-Ilan.

 

https://besacenter.org/perspectives-papers/israel-victory-peace/

 
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