Por Israel
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| jueves julio 30, 2020
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Los israelíes tienen que tomar decisiones pensando en Israel


Mientras el Gobierno israelí se dispone a tomar una decisión sobre si aplica la soberanía nacional a ciertas partes de la Margen Occidental, algunos judíos norteamericanos, gurús, políticos y expertos en Oriente Medio andan diciendo que si lo hiciera resultarían dañados los intereses de Israel. Al parecer, son muchos los que piensan que los israelíes son incapaces de comprender las consecuencias que se derivarían, pero claro que lo son.

He aquí algunas de las preocupaciones:

– Que desencadene un levantamiento palestino.
– Que se dañen las relaciones de Israel con Jordania y Egipto.
– Que se ponga en peligro la normalización de las relaciones de Israel con los Estados del Golfo.
– Que empeoren las relaciones israelíes con la Unión Europea y que ésta imponga sanciones al Estado judío.
– Que se produzca una condena de la ONU contra Israel.
– Que se exacerben las tensiones entre los judíos israelíes y los judíos americanos.
– Que se dé munición a los demonizadores de Israel y a los partidarios del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS).
– Que se refuerce a los críticos y se enfurezca a los amigos de Israel en el Partido Demócrata.
– Que Israel obtenga un reconocimiento de Trump que pueda ser revertido por Biden en caso de que llegue a la Presidencia.

Todas ellas son preocupaciones legítimas para los líderes de Israel. En el pasado, fueron sobre todo los arabistas del Gobierno norteamericano los que adoptaron la idea de que los israelíes debían ser salvados de sí mismos. Ahora, algunos de los  amigos más cercanos de Israel, entre ellos congresistas demócratas y el propio aspirante demócrata a la Presidencia, se están manifestando en contra de que Israel emprenda una acción de manera unilateral. Entre tanto, la Administración Trump dice que cualquier maniobra israelí debe alinearse con su propuesta de paz. Muchos judíos que tradicionalmente se alineaban con el Gobierno israelí en asuntos de paz y guerra se han sumado ahora a los críticos. Y no son simplemente judíos de extrema izquierda los que se están manifestando en contra: judíos moderados y aun conservadores se han unido al coro.

Por otro lado, ninguno de los críticos sabe aún qué es lo que va a hacer el Gobierno israelí.

Incorrectamente considerada una anexión –un país no puede anexionarse territorio sobre el que tiene reclamos de soberanía–, el Gobierno no ha decidido dónde va a aplicar la soberanía. Una opción es el Valle del Jordán, que los israelíes consideran deben retener por razones de seguridad. Otra, algunos o todos los asentamientos de consenso, comunidades judías que incluso los palestinos reconocer jamás serán desmanteladas. Una tercera opción es la aplicación de la soberanía sobre todos los asentamientos, como se contempla en el plan de paz de Trump, para así eliminar la posibilidad de una futura retirada. Una cuarta opción sería una suerte de combinación, muy probablemente el Valle del Jordán y los asentamientos de consenso. Una quinta sería aplazar las acciones sobre las áreas que Israel confía en anexionarse en el futuro y aplicar la soberanía sobre el resto de los asentamientos.

Israel se ha resistido a anexionarse los territorios a causa del dilema demográfico de seguir siendo un Estado judío y una democracia aun incorporando a casi tres millones de palestinos. El plan de Trump resuelve el problema permitiendo a Israel maximizar su territorio y minimizar el número de palestinos –aproximadamente 100.000– a los que el ministro de Defensa, Benny Gantz, ha dicho que les serían garantizados “derechos iguales”. El resto de los palestinos viviría bajo soberanía palestina en el 70% de la Margen Occidental.

Los israelíes no han dejado de desear la paz, pero vieron que tras la retirada de Gaza (2005) el mito de tierras por paz saltó por los aires con el primero de los miles de cohetes lanzados desde la Franja hacia Israel. Los israelíes no están preparados para hacer concesiones adicionales sin garantías reforzadas de que un Estado palestino no se convertirá en otro Hamastán.

En las últimas elecciones, casi el 80% de los israelíes votaron por partidos que se defenderían la aplicación de la soberanía. El 58% de los encuestados en mayo en un sondeo del Israel Democracy Institute convinieron en que la misma podría desencadenar una tercera Intifada; aun así, el 50% es partidario de aplicar la soberanía sobre partes de la Margen Occidental, un 25% apoya que se haga con el apoyo de la Administración norteamericana y un 25% adicional lo apoyaría aun sin respaldo estadounidense. Los detractores sólo son el 31%.

Los dirigentes israelíes ven que, dado el apoyo de Trump, puede ser una ocasión única para reforzar el control sobre territorios que legítimamente reclaman como propios. En cuanto a los críticos americanos, la denuncia más sustancial es que amenazaría la solución de los dos Estados.

Los partidarios de los dos Estados pretenden que Israel se retire de más del 90% de la Margen y evacúe la mayoría de los asentamientos. En la actualidad son más de 460.000 los judíos que viven en las 131 comunidades de la Margen. Casi el 30% viven fuera del bloque de consenso, lo que implica que se esperaría que Israel desmantelara 93 asentamientos y evacuara a 140.000 personas. Eso no va a suceder ni aun cuando los palestinos convencieran a los israelíes de que están dispuestos a vivir en paz junto a un Estado judío. La mejor y quizá única posibilidad que tienen los palestinos de tener un Estado pasa por que acepten el plan de Trump, que les daría un Estado sobre el 70% de la Margen sin exigir a Israel que evacuara a uno solo de sus ciudadanos.

¿Qué piensan los críticos que sucederá si Israel decide no actuar?

Cuando los palestinos rechazaron la propuesta de autonomía que les hizo Menahem Beguin en 1979, no había siquiera 10.000 judíos viviendo en la Margen. En vez de poner freno al crecimiento de los asentamientos y poner rumbo hacia la estadidad, los palestinos escogieron el camino de la violencia.

Para cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo, en 1993, la población colona había crecido hasta los 130.000 individuos. En vez de cumpir sus compromisos, los palestinos de nuevo recurrieron a la violencia y dieron muerte al proceso de paz.

En el año 2000, el primer ministro Ehud Barak ofreció el desmantelamiento de la mayoría de los asentamientos, la retirada del 97% de la Margen y el establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén Oriental como capital. Para entonces, la población colona era de 200.000 personas. Arafat rechazó la oferta. En 2008, con 270.000 judíos en el territorio, Mahmud Abás desechó una oferta similar de Ehud Olmert.

¿Creen los palestinos o sus defensores que la posibilidad de una solución de dos Estados mejorará si los palestinos se siguen resistiendo?

Los líderes israelíes tomarán una decisión pensando en lo mejor para su país, con independencia de lo que piensen los norteamericanos, porque con los años han aprendido que ninguna concesión que hagan a los palestinos traerá la paz o será aplaudida. Y en última instancia Israel está solo a la hora defenderse.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

 
Comentarios

La politica israeli, no puede (no debe) estar bajo la «tutela» de naciones u organismos que decidan en su lugar cuestion de ámplio calado …asi lo exije su soberania como Estado, y sus intereses securitários …buenos son pues, los tratados economicos y comerciales sellados con determinados paises, buena tambien la relacion de amistad que mantiene con alguno de ellos, como lo es la que le une a los EE UU; pero la salvaguarda de sus intereses y su diseño de futuro, le pertenece por entero, y no debe como tal quedar a expensas de influencias externas, a un llamado
«contexto internacional» o a presiones que terceros paises pretenda ejercer , siguiendo estratégias geopoliticas que en nada benefician los intereses de Israel …

Es un poco mas complicado que lo que Ud. escribe…
En Hebreo decimos ‘TAFASTA MERUBE, LO TAFASTA»

A veces es preciso «simplificar» las cosas para todo el mundo las entienda …lo importante a la póstre es la veracidad o no de las mismas …
¿en caso de conflicto abierto, quien o quienes haran frente comun con Israel? .esa podriá ser una buena pregunta a hacerse …

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