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| viernes junio 14, 2024

Israel es Tratado como Suciedad


David Solway

5 de marzo de 2011

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En un pasaje fundamental de Las Diversidades de la Experiencia Religiosa[1], William James asocia el Mal con el concepto de «suciedad». El Mal, dice, es «una irrealidad extraña, un elemento residual, que debe ser descartado y negado, y su mismo recuerdo, si es posible, borrado y olvidado». Es «un elemento enfermo, inferior y excrementoso» que sólo puede ser considerado «tan irrelevante y accidental – tan ‘sucio’, como si fuera materia fuera de lugar».

Recurriendo a la visión de James, la antropóloga Mary Douglas, en su histórico estudio de los conceptos de contaminación y tabú, Pureza y Peligro [2], analiza cómo las normas de pureza constituyen un elemento organizador de la cultura, delimitando lo sagrado de lo profano, el orden de el caos y lo aceptable de lo incorrecto. La suciedad, escribe, haciéndose eco de James, es, esencialmente «materia fuera de lugar», un «subproducto de una sistemática… clasificación de la materia» y un signo de estado incompleto. Es lo no claro, lo periférico, lo inadecuado y lo extraño lo que inspira la repugnancia social.

Por lo tanto, los híbridos, señala, son a menudos considerados tabú y las entidades marginales vistas como obscenas, fuera de la ley y excesivamente agresiva. Los judíos, sobre todo, son vistos como «socialmente ambiguos», su real ofensa se sentía como que siempre estaban fuera de las estructuras formales de la sociedad y de los símbolos por medio de los cuales se organizan. El peligro emana de las «zonas sombrías, oscuras» de tales estructuras formales, sea que se considere que están ubicadas en el inconsciente del individuo o en las regiones estigias de las jerarquías sociales y políticas. Israel, por supuesto, es subliminalmente entendido como la corporización colectiva del judío en la comunidad de naciones, un elemento indiluible que, por lo tanto, debe ser ritualmente excluido, para prevenir los temores de contaminación y de inherentemente destructivo poder. El judío, alias Israel, es percibido como peligroso y debe ser sometido y excomulgado, excluido y dejado de lado por el régimen moral que promulgó los ritos de pureza comunal. El maligno «sacramento» de expulsión, como puede verse fácilmente, una vez más se ha vuelto global. La Operación Chivo Expiatorio, ahora ha adquirido fuerza internacional.

En otras palabras, Israel es tratado como «suciedad», materia política fuera de lugar, una extrusión de sustancia contaminada que amenaza la unidad, la coherencia y el orden del conjunto. Tal rechazo es, ciertamente, el caso de Europa, cuya propia limpieza moral se ha visto profundamente afectada por su milenario antisemitismo, que culminó en el Holocausto y que continúa hasta nuestros días. Pero a medida que Europa se hace cada vez menos consciente [3] de su fetidez moral y política, correlativamente debe insistir en su nobleza de intención, su amor por la paz, su fundamental decencia – en una palabra, su pureza intrínseca, una ficción que puede mantener sólo purgando la conciencia y desterrando la historia de las aguas letheanas del inconsciente. Al mismo tiempo, para asegurar el olvido de la culpa, requiere un sustituto presente para su propio manchado y problemático pasado. ¿Y qué mejor representante que el pueblo y la nación al que infligió el más atroz e incalificable de los crímenes? Para que Europa sea limpieza, Israel debe ser ritualmente definido como suciedad.

Una dinámica similar se aplica también al mundo musulmán, excepto que está modulada por una ideología suprematista que rechaza al «pueblo del libro», tan voluble, obstinado, traidor y moralmente inferior. Como especifica el Corán en 59:3, Allah ha decretado el exilio para ellos. El Islam no opera desde un sustrato psíquico de la culpa histórica, como lo hace Europa, sino desde una convicción de divinamente conferida sanción. Para el Islam, es el otro el que es culpable; no hay fisuras en lo que podríamos llamar el inconsciente cultural. Israel y el judío se siguen considerando como suciedad, obviamente, pero más precisamente, como espíritu fuera de lugar, en el que Israel es el cuerpo visible y ofensor.

Hay una grande y deflacionaria ironía, aunque no debidamente reconocida, trabajando en este dominante semiótica. Europa está corrupta hasta la médula, en particular cuando trata de evitar el auto reconocimiento, descargando sus pecados sobre su víctima, es decir, tratando a Israel como suciedad. Inconsciente de su retorcido proyecto del auto absolución, ha transformado a Israel en sí mismo. Mira fijamente a Israel y ve su propio salvaje y decadente pasado proyectado hacia el exterior, aliviándose, de esta manera, de su propia rendición de cuentas y del conocimiento que incrimina. Haciéndolo, postula lo que Catherine Chatterley, directora del Instituto Canadiense para el Estudio del Antisemitismo, describe[4] como «un contexto polarizado y maniqueo entre el Israel malvado y racista… y el resto de la humanidad».

Se discierne la actitud europea hacia Israel en el libelo de sangre perpetrado por el diario sueco Aftonbladet[5], engañosamente acusando a Israel de sustracción de órganos, en la subvención de las ONG de izquierda, cuyo mandato es desestabilizar al estado judío, en la propagación del movimiento BDS, y en la historia de amor en curso con Hamas y la Autoridad Palestina, cuyas cartas prometen la destrucción de Israel. Como columnista escribe Caroline Glick[6], «las fuerzas principales en Gran Bretaña y en toda Europa ahora están abiertamente de parte de Hamas y la Hermandad Musulmana, en su guerra de aniquilación contra el estado judío».

El Islam, también es cómplice, ya que como una religión abrahámica, que debe su formación, en gran medida, a las escrituras hebreas y al pueblo que más tarde conquistó por medio de la violencia y la masacre, debe conservar su sentido de pureza suprimiendo lo inadmisible. Así, Yusuf al-Qaradawi, el predicador más popular del Islam, recientemente[7], peroró en la Plaza Tahrir de El Cairo: «A lo largo de la historia, Allah ha impuesto sobre qué pueblo que los castigaría [a los judíos] por su corrupción. El último castigo fue llevado a cabo por Hitler [quien] se las arregló para ponerlos en su lugar»- que está, por supuesto, fuera de lugar . Qaradawi sólo está articulando un sentimiento dominante en todo el mundo islámico y sus diversas ramificaciones, como Nación del Islam de Louis Farrakhan. Para Farrakhan, Israel y los judíos son «Satanás»[8] encarnado, el Príncipe del Mal o sus subalternos sembrando el caos en el mundo. No pertenecen; deben ser «descubiertos».

Fuera de ubicación, sin embargo, es un concepto polivalente y versátil que se puede dar vuelta sobre sí mismo, tan fácilmente como es impuesto a un destinatario inocente. El Islam está, como muchos estudiosos han acreditado, históricamente fuera de lugar, un atavismo del siglo VII con «una fuerte aversión a la modernidad», como Paul Hollander, discretamente, lo dice[9]. Continúa esperando su Reforma. Y como correctamente declara el intelectual musulmán Salim Mansur[10], «la gran mayoría de los musulmanes no ha hecho el cambio del mundo pre moderno al moderno».

Europa, por el contrario, representa un sistema cultural plenamente moderno que está moralmente fuera de lugar, escondiéndose de sí mismo, tratando desesperadamente de desviar la responsabilidad de lo que James llama «Mal», ubicándose en otro lugar, un acto de vileza ética y una sórdida perversión de la conciencia colectiva. Europa no sólo se molesta con los judíos por lo que les hizo y porque sirven como un recordatorio de su propia depravación, como un demonio que está decidido a exorcizar, también debe tranquilizar a sus inquietas poblaciones musulmanas asegurándose, al mismo tiempo, el favor de las naciones musulmanas productoras de petróleo. Golpear a Israel es el resguardo justo.

La animadversión contra Israel pasa a primer plano en una entrevista[11] concedida a Jerusalem Post el 2 de marzo de 2011 por el Ministro de Relaciones Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, quien afirma ser amigo de Israel, pero insiste en que: la Autoridad Palestina negocia de buena fe, a pesar del hecho que no acudió a la mesa durante los diez meses de congelamiento de construcciones del Primer Ministro Netanyahu; la obligación principal para la paz le corresponde a Israel y no a los palestinos; una gradual exclusión[12] de Gaza es realmente una «prisión al aire libre»; 10.000 cohetes lanzados contra Israel, incluyendo el reciente ataque contra Beer Sheva, no significan nada – después de todo, «En Londres hay también terrorismo, y en París»; Israel debe permitir que los habitantes de Gaza trabajen en el país – no importa que los atacantes suicidas y combatientes guerrilleros entren en bandada en sus pick-up Toyota[13] (con un poco de ayuda vehicular de George Galloway); y así sucesivamente ad nauseam. Bajo tal caprichosa locura y aparente ignorancia, se oculta una insidiosa agenda. Estos supuestos y recomendaciones, muy pronto desplazarán la presunta excrecencia y arrojaran a la materia ofensora a llorar al campo de la historia.

Pero es este mismo mundo conceptual el que es séptico, defendiendo y persiguiendo un programa de duplicidad de apartheid ideológico contra el estado judío. El escándalo de la campaña de la Semana del Apartheid de Israel, por ejemplo, es que es culpable de la misma transgresión que denuncia tan justa y falsamente, lanzando de un ataque de exclusión en contra de una nación loablemente integrada – una nación que preserva su legado democrático, a pesar de estar rodeada de implacables enemigos y que también tiene que lidiar con su propia quinta columna. No es Israel, sino el mundo conceptual anti-sionista y anti-judío es el que está sucio más allá de la redención, practicando una inversión moral subrepticia, en su deliberada distorsión de la justicia histórica y de lo promulgado[14] por el derecho internacional. Como sostiene Catherine Chatterley, lo que observamos es el «re-despliegue de las clásicos tropas europeas antisemitas», que «coloca a los sionistas fuera de los límites de la humanidad».

La ironía final, sin embargo, es que si la suciedad, hablando en general, es materia fuera de lugar, entonces el Israel moderno, fundado en su patria ancestral, a la que histórica y legítimamente pertenece, está exactamente en el lugar correcto, el lugar donde corresponde que esté. Además, lo que ha sido censurado y excluido por aquellos que ellos mismos, son moralmente insalubres es, por definición, comparativamente prístino y merecedor de rehabilitación. «Aquello que es rechazado», dice Mary Douglas, «se reinvierte para una renovación de la vida». En efecto, las «condiciones morales [son] correctas». Aquellos que condenan a Israel deberían observar su propia supuesta pureza. Han perdido el derecho moral de pronunciarse sobre qué es limpio y qué es sucio y de trazar las fronteras de una propiedad dudosa, la imaginaria «Línea Verde» de su turbia fantasía.

El hecho es que la dirección catastral de Israel es también su ordenado y ritualmente auténtico lugar, entre el río y el mar. Usando palabras de James, no «se mudará ni negará, ni el propio recuerdo del mismo, si es posible, se borrará y olvidará». El «Mal» está en otra parte. La «suciedad» sobre Israel es paleada de la pila de basura europea e islámica. Porque, a pesar de la calumnia y la deshonestidad a las que es sometido periódicamente, Israel es el único lugar donde los judíos, realmente, no están fuera de lugar.

Artículo original de Pajamas Media: http://pajamasmedia.com

URL del artículo: http://pajamasmedia.com/blog/treating-israel-like-dirt/

URL de este post:

[1] Las variedades de la experiencia religiosa: http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1456304194/pajamasmedia-20

[2] Pureza y peligro: http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0415289955/pajamasmedia-20

[3] cada vez más ajeno: http://anglosphere.com/weblog/archives/000009.html

[4] se describe:

http://www.financialpost.com/todays-paper/hateful+pedigree/4375467/story.html

[5] Aftonbladet: http://www.israelnationalnews.com/articles/article.aspx/9008

[6] escribe: http://www.jpost.com/Opinion/Columnists/Article.aspx?id=210244

[7] recientemente: http://frontpagemag.com/2011/02/28/return-of-the-genocidal-native/

[8] «Satanás»:

http://www.newsmax.com/InsideCover/farrakhan-jews-war-us/2011/03/02/id/388115?s=al&promo_code=BC9D-1

[9] dice: http://frontpagemag.com/2011/02/28/the-lefts-converging-political-misjudgments-communism-and-radical-islam/

[10] señala: http://pajamasmedia.com ../../../../../blog/third-letter-from-a-fearfully-concerned-muslim-to-an-american-jewish -amigo/

[11] Entrevista: http://www.jpost.com/Features/InThespotlight/Article.aspx?id=210253

[12] de lujo: http://barenakedislam.wordpress.com/2010/06/07/palestinians-admit-gaza-is-not-starving-but-hamas-is-stealing-humanitarian-aid/

[13] Toyota: http://www.vivapalestina.org/vp5/aid.html

[14] leyes: http://www.mythsandfacts.com/article_view.asp?articleID=153

Traducido para Generaciones de la Shoá por José Blumenfeld

Cortesía de Diana Wang/ Generaciones de la Shoa para Porisrael.org

Difusion: www.porisrael.org

 
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