Por Israel
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| martes septiembre 27, 2022

El error del Rey Hussein de Jordania


Ana Jerozolimski

Semanario Hebreo. Uruguay 

King_Hussein_JordanYa antes del 5 de junio de 1967 estaba claro  que todo conducía a una guerra. Aún en medio de las promesas de victoria de Egipto, Jordania dudaba en un comienzo. No fue corriendo a la guerra…pero finalmente, la promesa israelí que no le sucedería nada si no intervenía en los ataques, pudo menos que las mentiras del Presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser que aseguraba al Rey Hussein que se hallaba en camino a una victoria decisiva “ante los sionistas”.

A pesar de que Jordania quedó en la memoria colectiva como quien fue casi empujada por Nasser a la guerra, el hecho es que sus planes al prepararse para atacar a Israel  no tenían como intención por cierto entablar relaciones de buena vecindad.

En diferentes documentos capturados durante los combates por Israel,  quedó claro que a las tropas jordanas se había dado la orden de intentar capturar las ciudades de Lod y Ramle y distintas localidades en la zona conocida como “el corredor de Jerusalem”, una franja conducente a la capital israelí. Especial atención se dio a Motza, ubicada a tan solo 5-7 minutos de la entrada principal actual a Jerusalem. Así decía la instrucción dada  a la Brigada 27 de Infantería de la Legión Arabe (el ejército jordano): “ La brigada comenzará su infiltración a Motza durante la noche, la destruirá hasta los cimientos y no dejará remanentes y ni un refugiado de entre sus 800 residentes”.

Tres días antes del estallido de la guerra, el Comandante de  sus tropas en la Margen Occidental del Jordán (que, como ya recordamos, estaba en manos árabes, jordanas, no de Israel) , se reunió con dignatarios de las comunidades locales en Ramallah para pedir ayuda durante la guerra que estaba por comenzar, y les aseguró que “en tres días estaremos en Tel Aviv”.

Uno de los complejos resultados de la Guerra de los Seis Días, fue por cierto  la conquista de la Margen Occidental del Jordán (Cisjordania) y la Franja de Gaza en los frentes jordano y egipcio respectivamente, como ya fue mencionado. También, por cierto, los Altos del Golán en el frente sirio en el norte.

Pero uno de los grandes símbolos es que eso incluyó la conquista de la Ciudad Vieja de Jerusalem, que con razón Israel y el pueblo judío celebran como “liberación”, dado que durante los años de control jordano, no se permitió el acceso judío al Muro de los Lamentos allí ubicado.

Sin embargo, también ello habría sido evitado de no ser por el ataque árabe, que Israel no buscó. A pesar de las advertencias israelíes, el 5 de junio el ejército jordano comenzó a cañonear  a la parte de Jerusalem bajo gobierno israelí, así como también las ciudades de Netanya y Kfar Saba, además de varios suburbios de Tel Aviv. Atacó, entre otros, los puntos más cercanos a su frontera, aquellos que quedan separados de la línea del 67 por tan solo 15 kms. Es lo que se llama “la angosta cintura de Israel”.

En el gabinete israelí, que en el ínterin ya había sido conformado como “gobierno de unidad nacional”, hubo propuestas de tomar la oportunidad que daba la necesidad de responder a Jordania, para conquistar  la Ciudad Vieja de Jerusalem.  Pero ni siquiera ahí la decisión fue automática. La orden de acción militar que llegue a la Ciudad Vieja  fue implementada recién cuando Jordania dejó en claro que quería avanzar en Jerusalem occidental.

 
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