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| jueves julio 7, 2022

Embargo diplomático de Rusia


Dore Gold

Jerusalem Center for Public Affairs

7.5.2012

Una mirada sobre el Atlas revela que entre los países que negociarán, el 23 de mayo, con Irán en Bagdad (Rusia) será la que se verá directamente más influenciada por Irán, con armas nucleares en su poder. Junto a eso, irónicamente, es Rusia la aliada más significativa para Teherán tal como se expresa en la colaboración con ese país en “evaporar” las presiones internacionales suministrándole tecnología. Moscú se abstiene de una diplomacia racional que exige, también, una prueba de derivaciones indirectas surgida de una política exterior de avanzada. No una vez se recordó que Irán nuclear agilizará la carrera nuclear de armas en todo Medio Oriente.

Otro país que trabajará para conseguir armas nucleares es Turquía, lo que influirá esencialmente en la seguridad futura de Rusia. Turquía de Erdogan y el Partido PKA ya aclararon que ven en el Cáucaso una zona bajo su círculo de influencia.  En octubre 2009, el Canciller turco, Ahmed Davutoglu, explicó que el Cáucaso estaba en mejor situación bajo el gobierno otomano, liderado por Justicia y Desarrollo (PKA). Davutoglu finalizó su discurso con una declaración: “Turquía retornará”. Un funcionario norteamericano, que visitara un instituto de investigación del PKA,  reforzó esa percepción al contar sobre la concepción según la cual “Turquía debe vengarse de la derrota del sitio a Viena de 1683”.

En el terreno, desde la división de la Unión Soviética, Turquía comenzó a actuar en Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán en un intento por oprimir el sostén ruso. Los habitantes de esas regiones hablan en dialectos de la lengua turca y, como consecuencia,  se desarrollaron – con los años –  movimientos pan-turcos que llamaron a la unificación bajo Turquía.

Durante los años 90, la penetración turca al Cáucaso tuvo una gran importancia, por haber sido una alternativa moderada para la población musulmana de Centro de Asia, en relación  a las influencias del Islam wahabí desde Arabia Saudita y del Golfo o de acciones desde Pakistán. Pero ¿qué ocurre, en  realidad, en la que Turquía se revela como aliada del Islam radical en el Medio Oriente en lugar de una alternativa moderada?.

Israel ya destacó que, desde 2006, Turquía aloja a Hamas y constituye un lugar de encuentro para la organización  de Los Hermanos Musulmanes Internacional. Siendo así, no sorprende que Moscú sospeche que,  Turquía, brinde refugio a los activistas terroristas de Chechenia. Dado que existe gran probabilidad que armas nucleares  en manos de Irán incentiven a Turquía a equiparse con armas nucleares, surge que Rusia estimula un proceso que provocará una potencia nuclear en su límite sur para poder exportar el islam radical hacia su interior.

Rusia, por supuesto,  cuenta con la capacidad   de advertir cualquier ataque militar y siendo así, factores radicales en Turquía temerán menos el incentivar una acción militante en el Cáucaso, lo que influirá directamente en el interés ruso.

Cabe considerar que turcos, con conocimiento histórico, recuerden que la primera significativa pérdida territorial  del islam a una fuerza europea fuera justamente el acuerdo de traspaso de la península de Crimea,  en el siglo XVIII. Si la ideología de la conducción en Estambul es influida (y no poco)  por la voluntad de vengarse de derrotas históricas, los rusos deberían abstenerse de crear un proceso que conduzca a la nuclearización del Medio Oriente.

 Fuente: Jerusalem Center for Public Affairs

CIDIPAL

Difusion: www.porisrael.org

 
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