Por Israel
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| martes febrero 7, 2023

El Uruguayo-Israelí Pablo Lefler, Del Kibutz Ein Hashlosha, Recibe El Más Prestigioso Premio De Agricultura Del País.


Pablo está casado con Nili, nacida en el kibutz, con quien tiene un hijo de 27 años.

Días atrás se le notificó que ha sido galardonado con el prestigio Premio Hamburg de agricultura para la industria, que le será entregado la semana próxima en una ceremonia especial.

P: Pablo, dentro de pocos días recibirás un premio, que tengo entendido es el más prestigioso y destacado en el área de la agricultura en Israel. ¿Podrías contarnos un poco al respecto?


R: Este premio lo otorga el Fondo Sam Hamburg, que tiene como propósito incentivar y promover los cultivos para la industria.

Es allegado al Consejo del Algodón, pero  otorga premios y becas en trabajos en cultivos como maíz, arvejas, tomates para industria o como en mi caso, por la paprika (pimentón).

P: Me imagino que un premio así no se  da por la dimensión de una cosecha sino por algo más profundo…Dejando la modestia de lado, aunque  sé que no te es fácil ¿por qué te has hecho acreedor de este premio?


R: El premio es más que nada por la perseverancia en el cultivo de las paprika por más de 20 años.

Comenzamos en Ein Hashlosha con 4 hectáreas y hoy en día sembramos 100 por año, siendo uno de los productores más grandes del país. Con los años perfeccionamos la agrotécnica del cultivo, que por no ser de los más importantes del país no tiene

mucho respaldo de investigación, y su desarrollo a lo largo de los años ha sido más que nada con experiencias por parte de los agricultores.

También aprendimos a utilizar agua salada para suplantar parte del agua de riego que aquí cuesta hasta medio dólar el metro cúbico.

El agua salada la bombeamos de un pozo de casi 100 metros de profundidad, que se hizo por los años 60 buscando petróleo, y nosotros fuimos los primeros en regar paprika con agua salada. El uso de agua salada en forma consciente, de modo  que a lo largo de los años no perjudique la productividad del campo, nos abarata los gastos y además nos permite regar más extensiones ya que tenemos una cuota anual de agua, con fuertes multas si nos  excedemos de la misma.

P: ¿Qué tiene que ver el kibutz en todo esto? O sea, sos javer de Ein Hashlosha desde que llegaste a Israel. El premio es a vos, personalmente pero ¿Debe verse  también una distinción al kibutz en el que realizas tu trabajo?

R: Es verdad que no habría llegado a esto sin el respaldo del kibutz, y sin el trabajo de todo el grupo de gente que trabaja el campo. Y  a pesar de ser un premio entregado a título personal, es en realidad de todos nosotros. Y ms que nada se lo debemos a David Patzuk z»l, que fue de los precursores de la agricultura en el Neguev, y ya a fines de los 70 hizo las primeras pruebas de riego con agua salada, y la introducción del riego por goteo.  al que debo gran parte de mis conocimientos.

P. Y justamente te iba a comentar que otro uruguayo lo recibió años atrás—era él—y que no es común que suceda algo así, dos veces en un mismo kibutz..


R: David recibió este premio en el año 81, y Michi Uner lo recibió en el 91, los dos por sus trabajos en el cultivo de algodón, así que yo soy el tercero del kibutz en recibir el premio. Yo creo que esto es debido a la importancia de la agricultura como principal fuente de ingresos, en la vida de nuestros kibutz.

P: Qué bueno pues que esos esfuerzos se vean recompensados…Pablo, desde el punto de vista del trabajo agrícola ¿Es un cultivo difícil el de paprika, pimentón?


R: En la mayor parte del mundo se cultiva la paprika de almácigos que se preparan en invernaderos y luego se pasan al campo.

Esos campos son para cosecha manual, y hasta se hacen varias cosechas a medida que los pimientos se pasan de color verde a rojo. En Israel sembramos las semillas directo en el campo, para obtener un campo preparado para cosecha mecanizada.

El período desde la siembra hasta que se completa la germinación y se comienzan a ver las filas del cultivo es largo y crítico, y no estamos tranquilos hasta no pasada esa etapa.

Luego, con el control del riego, se trata de «darle forma» a la planta, para concentrar la producción y no tener pimientos que al momento de la cosecha todavía estén verdes.

P: La agricultura fue durante décadas un símbolo de Israel. Sigue siendo en gran medida en muchos kibutzim…¿Pero te duele que ya no lo sea tanto de Israel en general, hoy más identificado con high tech?


R: Israel es un país con zonas superpobladas y carencias de agua, por lo que en especial al centro y norte del país, la agricultura va pasando a un papel secundario. Por otro lado aquí, en el sur, sigue siendo la más importante fuente de divisas, ya que las condiciones áridas nos permiten ser en invierno los proveedores de Europa.

Es verdad que los jóvenes buscan otras ocupaciones, y hasta en los kibutzim ya no se interesan como antes por el campo.

Hoy en día  la agricultura israelí está todavía a la vanguardia en muchos rubros, y compañías israelíes venden sus productos high tech en todo el mundo, desde semillas hasta sistemas de riego. Por supuesto que esos productos se han probado antes en algún campo de Israel. Las compañías que desarrollan esas tecnologías en Israel hacen todas sus experiencias en los campos de los distintos agricultores, y nosotros siempre estamos interesados en colaborar, lo que nos permite estar cerca de las innovaciones, y hasta aportar ideas nuestras.

P: No podemos olvidar que hemos hablado en distintas oportunidades de tensión con la vecina Franja de Gaza que tienen enfrente, sobre el trabajo bajo el fuego de francotiradores palestinos o el riesgo de disparos de cohetes o morteros desde Gaza….¿Podrías  compartir  con los lectores algunas vivencias relacionadas a ello?

R: Como ya sabes, nuestros campos llegan hasta la frontera con la Franja de Gaza, y sembramos hasta el último surco.

Desde la salida de Israel de la Franja, con lo que la mayor parte de la población de esta zona estuvo de acuerdo, comenzamos a recibir esporádicas lluvias de misiles, al principio de fabricación casera pero ya hace varios años que son morteros y misiles militares. Para salir a trabajar en los campos que se encuentran del lado de la frontera, debemos pedir permiso del ejército el día anterior, y nos lo dan o no según los pronósticos de la Inteligencia del ejército, y siempre hay alguien con auto acompañando a los tractores, antes que nada porque con el ruido del tractor no se escuchan los disparos, y para tener un vehículo rápido en el campo en caso de tener que hacer algún «rescate».

P: Hace unos meses, la situación está calma. ¿Salís al campo con otro espíritu?


R: Es verdad que desde el fin de “Pïlar Defensivo”  está tranquilo. Pero con la experiencia de los últimos años decimos que es la calma previa a la próxima tempestad. Nosotros veíamos la salida de Gaza, como una esperanza de paz, pero nuestros vecinos lo ven como una debilidad israelí. . Además la situación en toda la zona, donde el mundo pensaba en una primavera árabe, no es muy alentadora.

P: ¿Has tenido oportunidad de mantener relaciones de trabajo, algún tipo de cooperación, en tiempos mejores, con agricultores palestinos?

R: En otros tiempos trabajaban en esta zona muchos palestinos de Gaza, así como en Gush Katif mismo.

Hemos tenido amistades y cooperaciones que con el tiempo se fueron perdiendo. Yo creo que cuando en el futuro se llegue a la paz y se cree de nuevo la confianza mutua, se encontrarán las posibilidades de cooperación que se han perdido.

P: Ojalá que así sea Pablo. Gracias y felicitaciones, de todo corazón.

R: Gracias a vos Ana.

 
Comentarios
STELLA VELAZCO

LO FELICITO VIVO EN TORONTO CANADA ,SOY URUGUAYA Y PARA MI ES UN HONOR VER OTRO PAISANO TRIUNFAR ,FELICITACIONES .

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