Por Israel
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| jueves julio 30, 2020
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Preocupación en el Ministerio de Salud Pública de Israel, al expirar las regulaciones de emergencia por el Coronavirus

“Estamos al inicio de una segunda ronda” (Fotos: Ariel Jerozolimski)


Con y sin tapabocas, en el centro comercial Malha de Jerusalem

Hace ya muchos días que los números diarios de infectados confirmados con Coronavirus va en aumento, pasando de menos de 20 por día a casi 200. Y según la Profesora Sigal Sadetzki, jefa de los Servicios de Salud Pública en el MSP, “esto es el comienzo de la segunda ronda”.

Un elemento que puede agravar seriamente la situación justamente en este momento crítico, es que acaban de expirar las regulaciones de emergencia aprobadas hace 3 meses para lidiar con la pandemia. Eso significa que no se puede imponer obligatoriamente el cumplimiento de varias de las instrucciones que estaban vigentes hasta ahora, desde el uso del tapabocas en el espacio público hasta el confinamiento a cuarentena por dos semanas para todo aquel que regrese del exterior.

Hasta que se complete la legislación que regularice el tema, todo dependerá de la disciplina de la ciudadanía, que evidentemente se ha ido debilitando seriamente en las últimas semanas. En las calles en Israel, si bien se ve mucha gente con barbijo, es notorio que no todos lo usan y muchos lo usan mal. Y aunque ya es rutina ver las filas de espera para entrar a negocios, con los clientes parados a dos metros uno de otros esperando pacientemente-algo de por sí poco común en Israel-, también es notorio que no en todos lados se respeta.

“Lo clave es que el público comprenda a fondo las instrucciones y las reglas y por qué debe cumplirlas”, recalcó la ya citada Profesora Sigal Sadetzky. De ello depende de ahora en adelante la evolución de la segunda vuelta, que aún hay tiempo de frenar.

 

Profesora Sigal Sadetzky (Foto: Youtube de KAN)

 

La gran diferencia con la primera ola -además del hecho que aquella no tenía precedentes y no estaba claro totalmente cómo se desarrollaría- es que ahora la propagación se siente en todo el país y no solamente en zonas puntuales consideradas focos especialmente problemáticos.

En estos momentos hay más de 1.000 enfermos más que hace aproximadamente un mes, aunque en Israel se veía claramente el descenso en los números y se sentía la “salida”. Hay infectados en 57 localidades en todo Israel y una característica singular es que gran parte son niños y jóvenes en el sistema educativo. Ello es resultado, claramente, del regreso a clases, que tras una semana de extremas precauciones y estudios en “cápsulas” separadas, volvieron a desarrollarse en las condiciones anteriores. Con aulas de por lo menos 30 alumnos y a veces 40, sin distanciamiento  y hasta sin máscaras en clase, estaba claro que el rebrote era sólo cuestión de tiempo.

Alarma, confianza, disciplina

La Profesora Sadetzky habló en la Comisión Corona de la Kneset, en la que no todos estaban dispuestos a aceptar sus palabras . Según informes de la prensa local, el diputado Miky Levy del partido Yesh Atid de oposición, se mostró muy molesto, increpando a Sadetzky que debe “cumplir son su función” y “tranquilizar”. “Mi deber es transmitir mi análisis de los datos”, respondió ella. “No hay aquí histeria, sino advertencia”.

El problema de fondo puede que radique en la falta de confianza suficiente en el Ministerio de Salud Pública. Cuando comenzó la pandemia en el mes de marzo, el entonces Director General del ministerio Moshe Bar Simantov-que el domingo último finalizó sus funciones-dijo que en Israel puede llegar a haber 10.000 muertos. La situación no se aproximó siquiera a ello. Hasta ahora han fallecido 302 personas  y 15.438 se han recuperado. El número de enfermos activos en este momento es 3.621 de los cuales 36 se hallan en estado grave y 27 están conectados a ventilador.

Tanto Bar Simantov como el Primer Ministro Biniamin Netanyahu sostienen que estas son las cifras precisamente porque se adoptaron medidas estrictas para frenar la pandemia.

Sea como sea, ahora todo indica que hay una enorme renuencia a volver al cierre obligatorio, por los estragos que causó a la economía nacional, y porque se estima el enorme descontento que ello generará en la población. Por el momento, se han frenado algunas de las autorizaciones a levantar ciertas restricciones, pero no se ha vuelto atrás.

La clave está, pues, en la disciplina de la población.

Una fuente en el MSP citada anónimamente por el portal israelí Ynet dijo que “si no se vuelve a imponer restricciones, terminaremos como Brasil”.

Semanariohebreojai

 
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