Por Israel
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| miércoles diciembre 8, 2021

BESHALAJ-TU BISHVAT 5781


B’H

Éxodo 13:17-17:16

Poco tiempo después que los Hijos de Israel salieron de Egipto, el Faraón los persigue para obligarlos a volver; los Israelitas se encuentran atrapados entre el ejército del Faraón y el mar. Di-s le dice a Moshé que eleve su bastón por sobre el agua; el mar se abre para dejar pasar al pueblo judío, y luego se cierra sobre los egipcios. Moshé y los Hijos de Israel cantan una canción de alabanza y agradecimiento a Di-s.

En el desierto, la gente sufre sed y hambre y repetidamente se quejan ante Moshé y Aarón. Di-s endulza milagrosamente las amargas aguas de Mará, y luego hace que Moshé extraiga agua de una roca golpeándola con su bastón; hace descender maná del cielo antes del rocío cada mañana para desaparecer del campamento Israelita por la noche.

Los Hijos de Israel reciben la orden de recolectar una doble porción de maná los viernes, porque éste no descenderá los sábados, el día de descanso decretado por Di-s. Algunos desobedecen y salen a recolectar maná en el séptimo día, pero no encuentran nada. Aarón preserva una pequeña cantidad de maná en un jarro, como un testimonio para futuras generaciones.

En Refidím, el pueblo es atacado por los amalecitas, quienes son derrotados por las plegarias de Moshé y un ejército reclutado por Iehoshúa.

 

LOS DOS SON MILAGROSOS

 

En nuestra parashá encontramos el relato del maná, el milagroso pan de los cielos con el que los Hijos de Israel se alimentaron durante 40 años, hasta entrar a la Tierra Prometida. Una vez ahí comenzaron a cultivar la tierra, y a comer del pan elaborado con el trigo que ellos cosechaban. ¿Acaso se había terminado el milagro del pan? En realidad no, simplemente hubo un cambio. Del milagro evidente del Pan Celestial, los Hijos de Israel pasaron al milagro oculto de la semilla que en la tierra se descompone para dar origen a la espiga de la cual se saca la harina para amasar el pan.

Claro, cualquiera puede decir que el crecimiento de la espiga es algo natural, pero no hay que olvidar que ¡¡¡NO HAY NADA MAS MILAGROSO QUE LA NATURALEZA MISMA!!!

 

¿Que celebramos el 15 de Shevat?

 

Pregunta:

¿Qué es lo que celebramos exactamente el 15 de Shevat y que tiene eso que ver con nosotros? ¿Acaso somos los seres humanos árboles?

 

Respuesta:

Antiguamente, el pueblo judío en la Tierra Santa conmemoraba el 15 de Shevat, como el inicio de la nueva estación de los frutos en Israel.

Esta época del año marca el punto medio del invierno cuando la fuerza del frío disminuye, la mayoría de las lluvias del año ya cayeron y la savia de los árboles comienza a subir. Como resultado, los frutos comienzan a formarse. Esta fecha hasta hoy es conmemorada como el cumpleaños de los árboles en Israel.

De la misma manera como el primero de Tishrei, es Rosh HaShaná para los hombres, el día 15 de Shevat Di-s determina la cantidad de frutos y hojas que cada árbol producirá durante el año; si crecerá satisfactoriamente, floreciendo o secará hasta morir.

Esto demuestra que el Creador del Universo y de todas las especies, inclusive plantas y árboles, cuida cada una de Sus creaciones, determinando su destino. Las frutas crecidas antes de esta fecha eran consideradas frutas «viejas», y las que eran cosechadas a partir de esta fecha, eran recibidas como «nuevas». Actualmente el Rosh HaShaná LaIlanot, Año Nuevo de los Árboles, es conmemorado a través de bendecir antes y después de la degustación de frutos nuevos de la estación, especialmente las especies de frutas de la Tierra de Israel: aceituna, dátil, uva, higo y granada (trigo y cebada son las otras dos especies con la que las Tierra de Israel fu bendecida). Al comer los frutos y recitar las bendiciones reconocemos a Di-s como el Creador del mundo, de la naturaleza y de todo lo que contiene.

Además, una analogía entre el árbol y el ser humano puede ser hecha. Así como el árbol está en constante crecimiento, también nosotros debemos crecer; de igual manera como produce sus frutos, también nosotros debemos producirlos. En Tú Bishevat (15 de Shevat) debemos renovar el crecimiento personal, así como los árboles comienzan a absorber la humedad y los nutrientes de la tierra.

La raíz simboliza la conexión con la fuente, nuestra fe; el tronco representa la parte principal que sostiene y representa el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos, y el fruto está conectado con el resultado: la meta alcanzada, nuestra influencia positiva y continua en la preservación de nuestros valores. Debemos constantemente acordarnos que por encima de la naturaleza se encuentra Di-s «regando» a sus hijos a través del legado del estudio y práctica de la Torá, los verdaderos recipientes de bendiciones para que puedan crecer continuamente en todas las estaciones. (www.es.chabad.org)

 

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Comentarios

El Eterno nuesto D- se complájo en otorgar al hombre, la mayordomiá de Su Obra Creadora, asi de plantas, árboles tierra y fuentes de águas, como de animales en todas sus espécies …
todo aquello de lo cual podamos precisar para garantizar nuestra supervivencia ha sido puesto en nuestras manos, para que hagamos de ello buen úso, y lo cuidemos, sin olvidar de agradecérselo a Aquel que asi lo dispúso …
La belleza y armonia de los elementos que conforman la «naturaleza» ofrece constante testimónio, del Poder y Sabiduriá del Creador, ademas de albergar en ella, un destéllo de Su Glória …
Démos pues gracias a D- por disponer a nuestro alcance, un bien tan preciado y necesario, y sepamos en todo momento preservárlo y administrárlo como conviene, con equidad y justícia , entendiendo ademas el profundo caracter espiritual que ello se desprende …

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