Por Israel
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| sábado octubre 16, 2021

Enamorada de su profesión, esta es la enfermera que vacunó al Presidente de Israel


Hace exactamente un mes, cuando comenzó en Israel la vacunación con la tercera dosis de Pfizer, el primero en recibirla-en el Centro Médico Sheba- fue el Presidente del Estado  Itzjak Herzog, y la enfermera que tuvo esa responsabilidad fue Lina Ahmad, de 27 años.

Lina vacunando al Presidente Herzog (Foto: GPO)

 

Varios meses antes, había recaído sobre ella también la responsabilidad de inocular al Profesor Itzjak Kreiss, Director del hospital en el que trabaja y en el que siente que cumple una misión al ayudar a pacientes que requieren tratamiento, apoyo y ayuda.

Conscientes del espacio público compartido por judíos y árabes en Israel-lo cual no quita que haya también problemas y tensiones- y del trabajo conjunto realizado con total naturalidad en los hospitales en todo Israel, no nos sorprendió recibir la foto de la Oficina de Prensa del Gobierno en la que una enfermera con el hijab propio de las mujeres musulmanas era quien vacunaba al Presidente de Israel. Nos alegró. Lo vimos como un símbolo especial de la realidad de Israel, que muchos deforman sin conocerla.

Y decidimos buscar a Lina. Con la siempre diligente ayuda de Steve Waltz, vocero para prensa extranjera en el Sheba, nos contactamos con ella.Y fue un placer.

Lina Ahmad (27) de la aldea árabe Yafíe cerca de Nazaret, es enfermera desde hace  4 años y trabaja en el departamento de Medicina Interna encabezado por el Profesor Gadi Segal en el Centro Médico Sheba –Tel Hashomer. Realizó su segundo título en un marco llamado “Kidúm Briút Mejkarí”, que significa “Promoción de Salud para Investigación” en la Universidad de Tel Aviv.

Es también guía clínica, o sea que recibe nuevas enfermeras que llegan a trabajar en su departamento, a quienes explica el plan de trabajo. También estudia cuidados de CTI y durante la pandemia ha trabajado intensamente con enfermos de Coronavirus.

En su tiempo libre, que no es mucho, le gusta leer, especialmente libros de historia, con gran interés en libros sobre la Shoá. También le gusta armar rompecabezas de miles de piezas, y reímos al comentar que la vida misma en Israel es a menudo un rompecabezas nada sencillo.

Lina tiene padres jóvenes, de 49 años. Tiene dos hermanos varones, que trabajan en la panadería y pequeño supermercado que manejan los padres.

Cuando estaba en el último año de estudios en secundaria pasó unos exámenes destinados a evaluar a qué campo dedicarse y el resultado le sugería que podría ser una buena enfermera. Hoy recalca: tenían razón.

Esta es su visión.

 

P: Lina , es un gusto tener la oportunidad de conversar contigo. ¿Qué dices hoy respecto a la sugerencia que recibiste en su momento de estudiar enfermería? ¿Estás satisfecha con tu decisión?

R: Sin duda ninguna. Si tuviera que volver atrás en el tiempo y elegir nuevamente, volvería a elegir una y otra vez ser enfermera. Esto me causa una satisfacción indescriptible porque veo que puedo ayudar a los pacientes. Ayer trabajé desde las 6.30 de la mañana, por un imprevisto tuve que quedarme hasta las 23.00 horas y a pesar del cansancio y la dificultad, te diría que tengo también ahora fuerza para hacer un turno de la noche. Cada vez que voy al trabajo, pienso que quiero ver cómo están los pacientes a los que el día antes dejé a veces doloridos por su situación.

P: No es una profesión fácil, lidiar con la gente que a veces es exigente, no es sencillo.

R: Sin duda. También hay cosas negativas. Hay a veces familiares de pacientes que no están satisfechos, gritan a las enfermeras y a los equipos médicos, no entienden que están en un hospital, no en un hotel. Hay de todo. Lo que cuenta es que nosotros trabajamos de acuerdo a la ley de prestación de servicios de salud, que es igualitaria para todos. Tratamos a todos por igual.

Judíos y árabes trabajando juntos

 

 

P: Hablando de trato igualitario….un tema muy singular en Israel , especialmente en los hospitales, es el trabajo conjunto de judíos y árabes, tanto médicos como enfermeros, atendiendo por cierto a todos los ciudadanos, vengan de donde vengan, sean quienes sean.¿Cómo vives tú este tema?

R: Con toda naturalidad. Yo nunca sentí ningún tipo de discriminación a nivel personal. De base te diría que esto nunca fue un tema para mí. Fue durante la última guerra, a raíz de los disturbios que hubo en Israel en el mes de mayo, que sentí algo. Lloré, sentí pánico, pero no porque a mí me haya pasado algo en lo personal, en absoluto, sino porque en los medios se hablaba todo el tiempo, aparecían las palabras “judíos” y “árabes” asociadas a temas duros, choques, violencia…me hizo muy mal.

P: ¿Y cómo pudiste lidiar con eso?

R: Te cuento que fue una alegría encontrarme con pacientes que justamente en esos momentos sentían la necesidad de decirme “somos hermanos” y “todo va a estar bien”. Es que así es en nuestro sistema de salud . Se trata a cada uno según lo que necesita, no se mira en la identidad de nadie. Ni del lado de quienes brindan el tratamiento ni de quienes lo reciben. No importa qué piensa cada uno políticamente.

P: A raíz de esas semanas tan complicadas en mayo, fueron lanzadas diversas campañas tanto de hospitales como de otros sectores de la sociedad, destacando el trabajo conjunto de judíos y árabes. En el sector público, en la industria, en muchas partes. ¿Cómo lo veías tú desde adentro? ¿Te pareció que era natural, para mostrar realmente la verdad, o un mero intento de tranquilizar las cosas artificialmente?

R: No eran campañas sólo para tranquilizar, en absoluto, porque la realidad es que todos los días trabajamos juntos. Y hay mucha naturalidad. Nosotros mismos nos reímos entre nosotros de las percepciones de cada uno, como judíos y como árabes. El sistema de saud acepta una enorme variedad de idiomas, de identidades. Y creo que eso nos da a todos una gran seguridad. Nuestro sistema de salud demuestra una y otra vez, a sí mismo y al mundo, que nada nos separará, ni una enfermedad ni una guerra.

Identidad

P: Es muy importante escucharte Lina. Y me pregunto…no porque haya que poner etiquetas–¿Cómo te definirías, o mejor dicho cómo presentarías tu identidad?

R: Soy árabe palestina, también israelí, musulmana. Las raíces están allí, uno no las puede cambiar. Puede cambiar de religión, pero no el origen del pueblo en cuyo seno uno cambió, eso viene de mis mayores. Soy parte del pueblo palestino y también parte del pueblo israelí, vivo en el Estado de Israel, soy ciudadana israelí. Pero te diría que mi comportamiento es israelí.

P: Esto es tan complejo como los rompecabezas que te gusta armar.

R: ¡Es cierto! Pero te diré que son sólo las cosas que ocurren a veces alrededor de uno que la obligan a una a tomar conciencia de todo esto. En mi vida diaria no me importa nada más que vivir en paz con todos.

Emoción al vacunar al Presidente de Israel

P: Lina, me pareció muy simbólico ver que una enfermera musulmana, con hijab, fue quien vacunó al Presidente de Israel. ¿Cómo lo viviste?

R: Te diré ante todo que para mí fue una forma de cerrar un círculo, porque hemos pasado tiempos muy difíciles en la pandemia, y la vacunación es  la respuesta. A mí me da mucho orgullo que el Sheba, donde trabajo, recalca todo el tiempo el trabajo conjunto de judíos y árabes, pone las cosas sobre la mesa –como se hizo en debates y grupos de whatsapp cuando los disturbios de mayo- y siempre da importancia a promover este tema de vivir juntos. No es sobreentendido y yo lo aprecio mucho.

Sobre el Presidente te diré que fue muy emocionante para mí, aunque ya meses atrás había vacunado al Profesor Itzjak Kreiss, el Director del hospital. Pero me emocionó, no por el cargo simplemente, sino por la actitud del Presidente. Irradiaba sencillez, sentí que podía conversar fácilmente con él, sin mucho formalismo, sin nada que me haga sentir incómoda. Así que después de ver eso sentí que había sido un gran motivo de orgullo.

«Las enfermeras campeonas vacunadoras ya están esperando: Lina Ahmad y Mali Zander», informó el Sheba en las redes sociales antes de la llegada del Presidente Herzog y su esposa Mijal

 

P: Entiendo que te refieres a que después de la vacunación el sentimiento fue más fuerte porque alcanzaste a ver cómo él actuaba.

R: Exacto. Me pareció una persona que ocupa dignamente el lugar en el que está, muy apreciado, que merece ser lo que es. Me comentó que tiene muchos conocidos de mi aldea. Antes de la vacunación estaba emocionada. Pero después, me sentí muy orgullosa.

P: Muchas gracias Lina. Hermosas tus explicaciones. Te deseo que siempre trabajes con tanto amor por lo que haces y que siempre puedas ayudar.

R: Gracias a ti por el interés.

 

Semanariohebreojai

 
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