Por Israel
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| domingo octubre 24, 2021

Revelación: la historia del batallón judío que sirvió en el ejército chino durante la Segunda Guerra Mundial

Dos copas de plata son lo único que queda de esa historia jamás contada. El importante papel jugado por el cónsul Feng Shan Ho, el "Schindler chino" que salvó a miles de judíos.


Foto: Fen Shan Ho Ynet
Recientemente se hizo público un hecho por demás interesante: entre los años 1932 y 1942 operó en el marco del ejército chino un batallón judío con signos de identificación claramente judíos.
De este batallón no ha quedado documentación ni testimonios concretos, salvo dos copas de plata –tradicionalmente utilizadas para la bendición del vino en las cenas sabáticas o en las festividades judías– en las que aparecen las siglas del batallón (S.V.C.) incrustadas en la Estrella de David y, alrdedor de esta última, la inscripción Jewish Company 1933. Asimismo, sobrevivieron dos insignias del antedicho batallón con la Estrella de David que contiene inscripciones en chino e inglés.

Batallón judío en China

Las dos copas de plata que sobreviven del batallón judío en China.
(Gentileza)
Este batallón estaba compuesto por jóvenes que provenían de los movimientos juveniles Tzofim y Betar, su enrolamiento era voluntario y formaba parte del Cuerpo de Voluntarios Nacional de Shanghai.
Las antedichas copas revelan la intención que animaba a sus integrantes de conservar la tradición judía en el marco del batallón. Posteriormente se incorporaron a este batallón inmigrantes que arribaron a Shanghai escapando de los pogromos rusos, así como distintos refugiados europeos antes y durante la Segunda Guerra Mundial.
La tarea del batallón era proteger la actividad comercial de la ciudad, así como socorrer y prestar ayuda a todos los afectados por los bombardeos japoneses. Igualmente, el batallón prestó ayuda a todos los judíos que buscaron refugio en Shanghai huyendo del régimen nazi.

La tarea del batallón era proteger la actividad comercial de la ciudad, así como socorrer y prestar ayuda a todos los afectados por los bombardeos japoneses.

El surgimiento y quehacer del batallón suscitaron polémicas en el marco de la Comunidad Judía de Shanghai. Hubo quienes sostuvieron que la conformación de un batallón judío provocaría la impresión de un excesivo aislamiento que impediría su inserción en la sociedad china. En contraposición, otros sostuvieron que la formación de dicho batallón permitiría a la juventud judía contribuir al espacio voluntario de toda la sociedad y conservar, paralelamente, la tradición e identidad judías.
La comunidad judía de Shanghai es, por cierto, muy antigua. Sus comienzos se remotan al año 1862, y en 1867 se funda oficialmente. En 1937 ya residían en Shanghai 6.000 judíos, y a partir de este mismo año llegan a Shanghai otros 20.000 judíos provenientes, fundamentalmente, de Alemania y Austria.

Museo de Refugiados Judíos de Shanghai.

Museo de Refugiados Judíos de Shanghai.
(AFP)
En este contexto, quiero detenerme brevemente en una figura prácticamente desconocida o escasamente conocida, que incidió en este proceso.
Un héroe desconocido
Se trata del cónsul de China en Viena, el doctor Feng Shan Ho, entre los años 1938 y 1940, de cuyo quehacer tomé recién concocimiento cuando visité el Museo Judío de Shanghai en el año 2011.
Ubiquémonos en el contexto histórico. Austria es anexada por la Alemania nazi en marzo de 1938 y la situación de los 200.00 judíos que residían en su seno se agravó aún más después de la Noche de los cristales rotos, en noviembre del mismo año.
Ante ello, contrariando las instrucciones de sus superiores, que apuntaban a estrechar sus relaciones con Berlín y pese a la presión nazi, el doctor Feng Shan otorgó miles de visas a judíos, hasta que tuvo que retornar a China, en mayo de 1940.
Se desconoce el número exacto de visas expedido, pero sólo en la mitad del primer año de su gestión otorgó 2000 visas, por lo que se estima que su número total fue considerable.

Feng Shan Ho.

Feng Shan Ho.
(Ynet)
Uno de los beneficiarios de su quehacer, Arik Goldstaub, declaró que su solicitud de visa fue rechazado por 50 consulados, hasta que finalmente la recibió del doctor Feng Shan Ho, tanto para él como para 20 miembros de su familia.
Ante el rumor de que el doctor Ho «vendía» visas, el gobierno chino envió en su momento un representante a Viena para verificar lo que estaba sucediendo en el Consulado.
Más aún, después que el régimen nazi expropiara el edificio del Consulado Chino en Viena, cuyos propietarios eran judíos, y el gobierno chino se negara a reabrir el consulado en otro lugar de la ciudad, el doctor Feng Shan Ho alquiló por su propia cuenta otra oficina en Viena para continuar emitiendo visas a todo aquel que las solicitara, a pesar de los riesgos que ello conllevaba para su familia y su carrera diplomática. No en vano en su expediente tramitado ante el Ministerio de Relaciones Exteriores Chino se reseñó su incumplimiento ante las instrucciones impartidas por sus superiores.

Luego que el gobierno chino se negara a reabrir el consulado en otro lugar de la ciudad, el doctor Feng Shan Ho alquiló por su propia cuenta otra oficina en Viena para continuar emitiendo visas.

Todo su quehacer pasó totalmentre inadvertido durante más de 40 años, hasta que el ex legislador norteamericano Martín Gold fue el primero en hacer público el hecho e incluso promovió una exposición en la que se reseñaba su trayectoria.
Por todo ello, tan sólo después de acaecido su fallecimiento y acceder a su trayectoria, el Instituto Yad Vashem, de Jerusalem, resolvió en el año 2001 honrarlo con el título de Justo entre las Naciones y Ciudadano de Honor.
Testimonios de sobrevivientes, así como su trayectoria y obra, aparecen igualmente delineados en el Palacio de la Paz sito en el Museo de la ciudad de Yiyang de China. También su hija Manali Hol –periodista y activista social– contribuyó a difundir la benemérita trayectoria de su padre, respaldando el funcionamiento del antedicho museo y promoviendo la visita de embajadores y cónsules de numerosos países.
 
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