Por Israel
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| miércoles diciembre 1, 2021

Analista marroquí: La reciente derrota electoral del partido de la Hermandad Musulmana en Marruecos – Crónica de una derrota anunciada


Dr. Zouhair Louassini (fuente: Italiatelegraph.com)

En un artículo publicado el 17 de septiembre, 2021 en el diario marroquí en la red Hespress.com, el Dr. Zouhair Louassini, analista político marroquí quien reside en Italia, escribió que las elecciones parlamentarias del 9 de agosto en Marruecos, en las que el partido Justicia y Desarrollo afiliado a la Hermandad Musulmana fue derrocado del poder, expuso las verdaderas y permanentes reglas del juego político en el reino. De acuerdo a estas reglas, no importa quién gane las elecciones democráticas en el país, sea el partido Justicia y Desarrollo o cualquier otro partido, quienes realmente toman las decisiones son los miembros de la élite política, siendo esta cercana a la familia real. Esta élite funciona como el estado a la sombra, moviendo hábilmente los hilos y manteniendo al estado en un camino firme. Este lo hace subyugando a los políticos a su voluntad, mientras ocasionalmente realiza algunas concesiones simbólicas para capear tormentas periódicas. Esta estrategia, dice Louassini, le permitió a Marruecos evitar el amargo destino sufrido por algunos países árabes durante la Primavera Árabe del año 2011 y es la fuente de la excepcional estabilidad del reino. Este también explica algunas de las extrañas acciones realizadas por el partido Justicia y Desarrollo en marcado contraste con su retórica, tal como la formación de lazos con Israel, que finalmente condujeron a su caída. Louassini sostiene que, si bien Marruecos celebra elecciones, que lo hacen parecer una democracia, establecer una verdadera democracia no es una prioridad para su élite política. Además, según él, no está claro si los marroquíes están interesados ??en el sistema democrático y parece ser que la postura de los ciudadanos marroquíes sobre este tema depende de su condición social muy particular.

 

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[1]

«Basado en mi experiencia, ahora estoy más convencido de que la mayoría de los italianos poseen una capacidad asombrosa para adaptarse a cualquier tipo de cambio político. Además, tienen una capacidad intuitiva natural para evaluar cualquier lucha por el liderazgo. Esto hace que yo siempre bromee con mis amigos italianos y dicen que Maquiavelo no podía haber sido otra cosa que italiano. Su profundo conocimiento de las reglas del juego político y del gobierno, tal como se refleja en su consejo al príncipe,[2] todavía sustenta cualquier acción pragmática para aquellos inteligentes y para el gobierno informado del país – cualquier país.

«Eso fue lo que pensé hasta las últimas elecciones de Marruecos, celebradas el 8 de septiembre, 2021 cuando descubrí que Maquiavelo también pudo haber sido marroquí. La forma en que se llevaron a cabo las elecciones al parlamento marroquí y sus resultados, que derrocó al Partido Justicia y Desarrollo afiliado a la Hermandad Musulmana del poder – demuestra que Maquiavelo posee muchos discípulos en los verdaderos corredores del poder en el país es decir, entre la élite gobernante, afiliada a la familia real. De hecho, es posible que ellos incluso le superen, tal como los alumnos muy a menudo superan a sus maestros.

«Estas elecciones mejoraron la imagen de Marruecos, especialmente en los medios de comunicación de Occidente. La mayoría de los escritores en Europa y Estados Unidos consideraron la derrota del partido Justicia y Desarrollo como prueba de que es posible derrotar al islam político y expulsarlo a través de votos, sin necesidad de violencia, aunque esta percepción parece ser muy superficial… refleja la visión de largo plazo del estado a la sombra (es decir, la élite gobernante), que en febrero del año 2011 logró negociar muy hábilmente un difícil hecho histórico.[3] Esta percepción, junto a otros factores, explica la capacidad de esta élite de mantener al estado en un camino constante derrotando a los políticos y haciendo sólo concesiones simbólicas, hasta que la tormenta aminore.

«A fin de apaciguar a los verdaderos poderes del país, el partido Justicia y Desarrollo no dudó en hacer todo lo que se esperaba de este y se comportó como un alumno inteligente que hace concesiones de gran alcance que van más allá de cualquier expectativa. La última de estas concesiones – la firma de un acuerdo para establecer vínculos con Israel – fue un golpe mortal para este partido. Incluso el líder de Hamás Isma’il Haniya, quien vino a Rabat para ayudar a sus hermanos en el movimiento del islam político y defender la estrategia que es formulada en Qatar y que se exporta de varias formas manipuladoras, no pudo ayudar al partido en medio de su colapso…

«El discurso pronunciado por el ex-primer ministro marroquí Abdelilah Benkirane[4] en Doha, ante el noveno Foro Al-Jazeera, sobre el tema de ‘conflicto y cambio en el mundo árabe’, se ajustaba a una percepción particular de los cambios necesarios en Marruecos, indicando que prefería no abordar temas constitucionales, para evitar así cualquier conflicto con el palacio. Todo su discurso, tal como puede verse en YouTube, fue un esfuerzo por justificar posturas que van desde el populismo excesivo hasta la abierta contradicción entre retórica y acciones, contradicciones a la que estamos acostumbrados a escuchar de los defensores de la ideología de la Hermandad Musulmana. En ese discurso Benkirane siguió repitiendo que no apoyaba el movimiento del 20 de febrero (es decir, los manifestantes de la Primavera Árabe en Marruecos), aunque él mismo obtuvo el mayor beneficio de este movimiento. Desde que su partido Justicia y Desarrollo llegó al poder, siguió presentándose como el salvador del país, ignorando el hecho de que era solo un peón en un proceso más grande que él, para ser reemplazado una vez que su trabajo terminara. Por lo tanto, es necesario reconocer el papel de aquellos que movieron los hilos con tanta habilidad y lo manipularon tan hábilmente es decir, la élite gobernante, para que todo parezca cambiar pero nada en realidad cambiará.

«Debemos admitir, con toda objetividad, que Marruecos ha salido más fortalecido de las recientes elecciones, tanto a nivel local como global, demostrando ser excepcionalmente estable, en comparación con la región en su conjunto. Aquellos responsables de tomar las decisiones demostraron gran habilidad para alejar a Marruecos de las tragedias que otros países experimentaron como resultado de su mal manejo de la tormenta por causa de la Primavera Árabe. Esta estabilidad se basa en prioridades. El establecimiento de una democracia verdadera y transparente, que permita el manejo pacífico de los conflictos sociales, es aparentemente la última prioridad. Lo que tenemos aquí es una élite política que asume todos los roles posibles – desde los proponentes del régimen hasta la oposición – para seguir defendiendo los intereses de este sector social en particular y eso es lo que este logra de la mejor manera posible.

«En una entrevista concedida con alguna revista, se le preguntó al académico estadounidense y ex-presidente de la Universidad Americana de Beirut John Waterbury, autor del libro The Commander of the Faithful: The Moroccan Political Elite – El comandante de los fieles: La elite política marroquí, sobre las posibilidades de establecer la democracia en Marruecos, dada la presencia del Makhzen es decir, la élite gobernante en los pasillos del poder. Este dijo explícitamente que el régimen de Makhzen se ha vuelto más sofisticado a lo largo de los años y ha ganado mucha experiencia en el manejo de la política nacional. De hecho, se está produciendo un cambio en Marruecos, dijo, pero el cambio es lento. Waterbury, quien escribió uno de los libros más importantes para comprender los secretos del estado a la sombra en el reino marroquí, terminó sus declaraciones con una simple pregunta: ¿Es esto realmente lo que los marroquíes desean?

“Esta es una pregunta para la que yo no tengo respuesta. Quizás la respuesta dependa de las circunstancias sociales, el sector y situación de cada individuo y ciudadano marroquí. Ya que todo está muy bien con lo que bien termina, digamos que, después de las elecciones del 8 de septiembre, 2021 todas las señales indican que estamos de vuelta al punto de partida, ahora que nos hemos liberado del partido que nunca entendió su verdadero estatus. Este partido pasó 10 años observando los logros del estado inmobiliario y ahora ha dejado las riendas del poder en manos de sus socios en el gobierno, a quienes presenta como carentes de experiencia política en el reino.

«Ese es el proceso que algunas personas, incluyendo a los líderes del partido Justicia y Desarrollo, denominan excepcionalismo marroquí. Este proceso consiste en utilizar ciertas tácticas, las mismas tácticas y métodos utilizados desde el advenimiento de la independencia marroquí hasta el día de hoy, con el fin de perpetuar un gobierno central en el que la monarquía juega un papel central. Sin entrar en juicios morales sin sentido, digamos que esta es la elección del Marruecos oficial, que le ha asestado un golpe de gracia a todas las demás versiones de Marruecos. Lo importante es que el juego ahora si está del todo claro».


[1] Hespress.com, 17 de septiembre, 2021.

[2] El Príncipe (1532), guía de instrucción para príncipes y miembros de la realeza, es la obra más conocida de Niccolò Machiavelli, considerado como el padre de la política moderna.

[3] Inspirado por las protestas efectivas en Túnez y Egipto, el 30 de enero del 2011 estallaron protestas contra el régimen también en Marruecos. El 20 de febrero, luego de una campaña en las redes sociales, miles de manifestantes se reunieron en la capital marroquí exigiendo reformas constitucionales que reducirían los poderes del rey junto a gritar consignas tales como «no a la autocracia» y «el pueblo desea cambiar la constitución». El 10 de marzo el rey anunció el establecimiento de un comité para examinar la constitución, que presentaría sus recomendaciones para junio de ese año. En junio pronunció un discurso prometiendo promover cambios constitucionales y reformas democráticas en el país.

[4] Benkirane fue jefe del partido Justicia y Desarrollo y se desempeñó como primer ministro marroquí entre los años 2011-2017.

 
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