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| miércoles mayo 18, 2022

Columnista iraquí: Es hora de que nos demos cuenta de que lazos y la normalización de relaciones con Israel no son traición y que Irán es el verdadero enemigo de los árabes


‘Ali Al-Sarraf (Fuente: Fatehgaza.com)

En su columna publicada el día 26 de marzo del presente año 2022 en el diario emiratí en Londres Al-Arab, ‘Ali Al-Sarraf, periodista iraquí quien reside en Gran Bretaña, defendió el movimiento de los estados árabes que han normalizado sus relaciones con Israel y le salió al paso ante quienes los acusan de traición y de traicionar a la causa palestina. Al-Sarraf afirmó que los árabes desperdiciaron décadas aferrándose a una postura equivocada que rechaza cualquier vínculo con Israel y que hoy incluso los propios palestinos reconocen a Israel y exigen un estado en las fronteras de las líneas de 1967, junto a este país. Al-Sarraf agregó que es Irán y no Israel, el verdadero enemigo de los árabes y que, mientras Israel aspira a hacer las paces con los árabes, Irán solo desea sembrar destrucción: Este país se esfuerza por exportar su revolución islámica al mundo árabe y está desestabilizando la región con sus milicias y con sus asesinatos y guerras. Irán, enfatizó Al-Sarraf, ha cometido de hecho, más crímenes contra ellos que cualquier otro enemigo. Este hizo un llamado a los árabes para que dejen de creer que cualquier contacto con Israel o con los judíos es un crimen o algún acto de traición y se den cuenta de que el diálogo con Israel puede conducir a entendimientos y soluciones provisionales, mientras que el contacto con Irán lo único que trae son daños y perjuicios.

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[1]

«‘Normalización’ es un término que siempre ha tenido dos implicaciones. Una es el temor automático hacia todos los israelíes e incluso hacia todos los judíos sobre la faz de la tierra y la otra es la noción de que la normalización de relaciones implica traición, colaboración y acciones criminales similares. El temor asociado a la normalización de relaciones hace que, si tienes un vecino judío y lo saludas con un ‘buenos días’, su respuesta al ‘buenos días’ pudiera marcarte con la mancha de la normalización de relaciones, aunque existen judíos que han sido más leales a la causa palestina que algunos de los propios palestinos…

“En cuanto a la acusación de traición asociada a la normalización de relaciones, estas se basan en la suposición de que cualquiera que se reúna con un israelí, por cualquier motivo que este sea, ha renunciado a los derechos nacionales legítimos del pueblo palestino. Además, cualquier reunión de este tipo es considerada un signo de falta de confianza en uno mismo… como si cada encuentro de este tipo (es decir, con un israelí) significara el reconocimiento de Israel y una expresión a la voluntad de uno de realizar concesiones, incluso si uno realmente no las realiza, porque alberga inclinaciones traicioneras y una voluntad de cometer traición.

“Durante mucho tiempo, los revolucionarios palestinos vieron el reconocimiento de Israel como un crimen reprobable, pero finalmente ellos mismos lo reconocieron. Además, el fallecido presidente tunecino Habib Bourguiba fue llamado traidor por instar a los palestinos a aceptar un estado en las fronteras a las líneas de 1967,[2] pero ahora este reprobable crimen se ha convertido en un sueño inalcanzable palestino.

«Las explicaciones y justificativos son muchos, por supuesto, pero no le restan valor al hecho de que la postura sobre la normalización de relaciones ha sido ingenua, superficial y sin ningún tipo de matices…

«La cumbre Jartum del mes de agosto, 1967 de los tres no – no a la paz, no al reconocimiento y no a las negociaciones – fue una respuesta a la derrota en la guerra con Israel que estalló el 5 de junio de ese mismo año. Las circunstancias no dejaron lugar a nada sino a declaraciones grandilocuentes, por el deseo de evitar cualquier autoexamen con el propósito de averiguar las razones de la derrota. Fue un acto de evasión por gente que no tenía los medios para reparar su fracaso. Ese fracaso, que luego continuó durante medio siglo, condujo eventualmente a la paz, al reconocimiento y las negociaciones, como si el destino quisiera enseñarles una lección a estos fracasados por apegarse durante tanto tiempo a un error de cálculo…

“Pasamos 20 años acusando a Egipto de traición por firmar los Acuerdos de Camp David, hasta que nos dimos cuenta de que ‘no habrá guerra contra Israel sin Egipto, ni paz con este sin Siria’[3] Nosotros también nos dimos cuenta de que el difunto presidente de Egipto Anwar Sadat, no fue ningún traidor, ni contra su pueblo ni contra la causa palestina. Cuando fue a Jerusalén en el año 1977, este quería para los palestinos lo que la OLP quiere hoy. Esta es la misma OLP que arrojó todas las posibles acusaciones de traición sobre Sadat, tal como lo hicieron los otros revolucionarios, hasta que se dieron cuenta del verdadero significado de la ‘revolución’ iraní. Cuarenta años de exportar la revolución iraní, es decir, de librar guerras, formar milicias y desestabilizar la región, cambió radicalmente la percepción de quiénes son los enemigos y amigos de los árabes y quién es y quién no es digno de normalizar relaciones con ellos.

“Las estadísticas más simples demuestran que, solo en Irak, Irán ha cometido crímenes contra nosotros que Israel nunca cometió en Palestina. Sin mencionar a Siria y Yemen y la trágica situación en el Líbano. Los crímenes iraníes no se limitan a asesinar a miles de sunitas solo por ser ‘partidarios del califa Yazid;’[4] destruir ciudades en su totalidad; expulsando a millones de sus hogares; apoderarse de cuatro capitales es decir, Beirut, Damasco, Sanaa y Bagdad, las capitales de cuatro países árabes fuertemente influenciados por Irán’; llevar a cabo campañas de asesinato; participar en la corrupción que ha causado la evaporación de cientos de miles de millones de dólares, o instigar guerras civiles cuyos efectos se han sentido durante medio siglo. Estos delitos también causan hambrunas desastrosas… pobreza y opresión y dejan a millones de hogares sin acceso a servicios. La mitad de la nación siria se ha dispersado en todas direcciones, debido a una decisión de Irán y sus milicias… Un cálculo informado revela cual enemigo nos ha herido más que cualquier otro.

“Israel es un estado. Uno puede odiarlo y combatirlo, o de manera alterna negociar con este para ganar y otorgar ciertos beneficios, pero en cualquier caso sigue siendo un estado. Irán, por otro lado, no es sino una pandilla a la que ninguna guerra es suficiente para hacerle frente, ni es posible hacer las paces con este, pues no se puede confiar en sus promesas y nada vale los acuerdos con este. Irán es capaz de decir una cosa y hacer lo contrario y después de cada acuerdo, puede hablar dulcemente pero continuar lanzando misiles o activar sus milicias estado para vengarse de sus enemigos.

“Israel no está interesado en ‘exportar una revolución’ a sus vecinos. Apenas estaba dispuesto a conformarse con una paz oficial que fue descrita de ‘fría’ y no pudo ser más cálida porque nosotros, los funcionarios y pueblos árabes, seguimos interesados ??en una solución justa al tema palestino. Este es un cuerpo extranjero en la región que desea integrarse y ser aceptado y cuyos líderes quieren fotografiarse con nuestros líderes. Irán, en cambio, es parte de un país nativo de la región, pero uno que desea asesinar, expulsar, destruir, corromper, extender la lucha interna y llevar a empujones a otros al fracaso. El problema causado por este elemento nativo es más profundo y más serio que el problema causado por el cuerpo extranjero (Israel). Además, este cuerpo extraño ciertamente no combate contra nosotros por el tema de la religión ni tampoco utiliza la religión… Israel es menos hostil hacia nosotros que la pandilla llamada Irán…

«En resumen, ha pasado suficiente tiempo como para que nos demos cuenta de que el decirle ‘buenos días’ a un judío no significa necesariamente normalizar relaciones, de que no todo judío es un criminal, que no todos los encuentros con un ‘criminal’ preparan el terreno para un crimen, que las negociaciones naturalmente se dan entre enemigos y no entre amigos y que mantener vínculos con un país hermano no es como mantener vínculos con una pandilla, porque las relaciones con un estado pueden involucrar contratos y acuerdos internos, mientras que las relaciones con un pandilla producirá nada más que sirvientes despreciables (es decir, colaboradores con Irán)».


[1] Al-Arab (Londres), 26 de marzo, 2022.

[2] Aparentemente es una referencia a un discurso pronunciado por Bourguiba en el año de 1965, en el que dijo que, si Israel reconocía la resolución 181 de las Naciones Unidas, sobre la partición de Palestina y la 194, sobre el derecho de retorno de los refugiados y acordaba para los palestinos el representarse a sí mismos en las negociaciones, los estados árabes lo reconocerían. La propuesta provocó reacciones negativas en el mundo árabe y el primer ministro israelí también la rechazó.

[3] La declaración de que “los árabes no pueden librar una guerra sin Egipto; y no pueden hacer la paz sin Siria’ se le atribuye generalmente al diplomático estadounidense Henry Kissinger.

[4] Es decir, solo por ser sunita. Esta es una referencia al hecho de que los sunitas consideran al segundo califa Yazid I, como el sucesor legítimo del profeta Mahoma, mientras que los chiitas creen que el nieto del profeta Hussein bin ‘Ali, era el legítimo heredero.

 

 

 

 
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