Por Israel
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| martes agosto 9, 2022

Las complejas variables de la oleada terrorista en Israel

Radicalización de ciudadanos y fallo en los sistemas de seguridad e inteligencia del país


Ciudadanos instalan una ofrenda para las víctimas de los recientes atentados terroristas en Israel

 

Los atentados terroristas de las últimas semanas que han ocurrido contra ciudadanos israelíes por parte de palestinos y de árabes-israelíes (algunos identificados como palestinos de nacionalidad israelí) han vuelto a traer el fantasma de los levantamientos populares y el uso del terrorismo como herramienta de persuasión; algo que realmente genera enormes pérdidas humanas e incentiva cruentos enfrentamientos.

Quizás, lo más grave de esta nueva ola de ataques es el factor de ciudadanía de algunos de los autores, ya que al menos en tres de los casos que se mencionarán y que ocurrieron durante el mes de marzo tienen como factor común en que los perpetradores eran ciudadanos israelíes.

No se ha tratado de casos de palestinos trabajando en Israel o infiltrados, sino que, en la mayoría de los casos, directamente son ciudadanos de derecho del país y que al parecer se han radicalizado, afiliándose con organizaciones paramilitares palestinas e incluso agrupaciones islamistas.

Ante esto, se cuestiona el trabajo que está realizando el servicio de seguridad e inteligencia interna de Israel (Shabak) al cual le ha faltado analizar el fenómeno del integrismo que se está disparando en las aldeas árabes musulmanas de Israel, lo cual ha llevado a ciudadanos palestinos (o árabes-israelíes) a adherirse a estas organizaciones; algunas incluso de corte internacional como el Estado Islámico (DAESH).

Es importante destacar que, pese a esta radicalización, varios son los grupos árabes-israelíes que han condenado este tipo de acciones, mencionando la dificultad que esto suma al complejo conflicto entre palestinos e israelíes y que los alejan de cualquier posibilidad de solución.

A continuación, se hará un recuento de varios de los ataques destacados, así como el impacto que estos han significado. Es posible que hasta el momento de ser publicada la nota hayan ocurrido otros eventos importantes o que se esté gestando algún movimiento que pueda ser determinante para los intereses de las partes en conflicto.

El 22 de marzo de 2022 en la ciudad sureña de Beer Sheva, un hombre identificado como Mohammad Abu al-Kian de origen beduino asesinó a cuatro civiles en un ataque que incluyó el atropello y acuchillamiento de transeúntes de manera «aleatoria»; es decir, no fue planificado contra nadie en particular. Análisis posteriores descubrieron que Abu al-Kian se identificaba como adepto de la organización islamista DAESH.

Ante este atentado, incluso la organización política islamista israelí RA’AM (Lista Árabe Unida); con presencia en el parlamento, emitió su condena señalando que: «Los ciudadanos árabes del Estado respetan la ley y rechazan de entre ellos a cualquiera que use violencia contra sus conciudadanos».

Días después, el 27 de marzo, dos árabes de una aldea localizada en Umm al-Fahm (en el distrito de Haifa), Ayman e Ibrahim Ighbariah realizaron un ataque terrorista asesinando a dos israelíes e hiriendo a otros 12. Los hermanos Ighbariah habían aparecido horas antes del atentado jurando lealtad a DAESH e incluso a través de sus páginas en la red social Telegram. La organización islamista se atribuyó el ataque, que además fue aplaudido por las agrupaciones islamistas de Hamas y la Yihad Islámica, quienes gobiernan en Gaza y tienen importantes facciones en zonas controladas por Al Fatah.

Es importante señalar que, la aldea de Umm al-Fahm tiene vínculos con agrupaciones islamistas palestinas que se asientan en esa región denominada el «triángulo», principalmente con contactos en regiones como Jenín y Nablus, ambas zonas administradas por la Autoridad Nacional Palestina.

Además, en esta aldea hay una frecuente islamización bajo el liderazgo del Sheikh Raed Salah Abu Shakra, líder del brazo norteño del Movimiento Islámico en Israel, muy cercanos a los «Hermanos musulmanes» egipcios y, por ende, al Hamas en Gaza. La agrupación fue prohibida en el año 2015 en territorio israelí por este vínculo con agrupaciones islamistas radicales extranjeras mientras que Abu Shakra dejó prisión en diciembre del 2021, luego de purgar una pena de 28 meses por incitación al terror (solamente cumplió 16 meses de la condena).

En el momento del ataque en Hadera, se estaba realizando un encuentro de países firmantes de los Acuerdos de Abraham más Egipto (Acuerdos de Camp David de 1978) y Marruecos (ampliación de los Acuerdos de Abraham), denominado «Cumbre del Néguev». Ante esto, el ataque terrorista fue visto como una forma de mancillar la denominada «nueva dinámica de Oriente Medio» menos enfocada en conflictos y más encaminada a la alianza de países de la región contra amenazas comunes.

El tercer atentado ocurrió el 29 de marzo de 2022 en la ciudad de Bnei Brak, una zona ultraortodoxa en la periferia sur de la ciudad de Tel Aviv, en esta oportunidad se dio la muerte de cinco personas por medio de un tiroteo.

A diferencia de los otros dos ataques mencionados, en esta oportunidad el terrorista fue Diaa Hamarsheh de la ciudad palestina de Ya’bad en la Gobernación de Jenín. A Hamarsheh se le vinculaba con el brazo militar de la agrupación política Al Fatah, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, quienes a su vez tienen estrechas relaciones con el grupo paramilitar Tanzim muy cercano al líder palestino Marwan Barghouti, encarcelado en Israel y gran opositor al gobierno actual de Mahmoud Abbas, donde Abbas, dicho sea de paso, condenó los ataques contra civiles en Israel.

El último ataque en este recuento ocurrió el 7 de abril de 2022, Raed Hazam fue identificado, al igual que el terrorista en el atentado de Bnei Brak, como miembro de la Brigada de los Mártires de Al Aqsa. En este caso causó la muerte de tres israelíes e hirió a más de una docena. El atacante también era de la ciudad palestina de Jenín y había logrado infiltrarse a Israel donde tenía prohibida su entrada por temas de seguridad.

Los ataques han tenido elementos comunes, no necesariamente novedosos, pero sí de alerta ya que ahora están incluyendo ciudadanos israelíes radicalizados lo cual demostraría un descontento entre algunas aldeas y clanes familiares árabes del país.

Los elementos comunes mencionados son:

  • Ataques indiscriminados contra civiles incluyendo judíos ortodoxos, laicos e incluso ciudadanos árabes. Como siempre, el terrorismo no tiene contemplaciones de las personas atacadas.
  • Uso de estrategias suicidas bajo el modelo del «lobo solitario» de DAESH o ataques con armas de bajo alcance, a diferencia de las acciones terroristas de las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado que usaban los atentados suicidas con bombas o ataques en autobuses y centros sociales.
  • Celebración de las muertes de civiles por parte de las agrupaciones islamistas en Gaza principalmente y algunas ciudades de la Margen Occidental.

Otro aspecto para tomar en consideración es que los atentados están ocurriendo en un momento en el cual la atención del mundo tiene por fuera del radar la situación palestina e incluso el enfoque regional va por otra línea de interés. Algunos de estos temas son:

  • La guerra en Ucrania y sus efectos económicos como la dependencia de recursos estratégicos rusos, el asunto de los derechos humanos de las poblaciones atrapadas en el conflicto, así como los migrantes y también la acusación sobre eventuales crímenes de guerra que puedan estar ocurriendo.
  • Marruecos y la región del Sáhara Occidental que cada vez pierde más apoyos en su proceso de autodeterminación y por el contrario gana adhesiones el reconocimiento de este territorio como región marroquí.
  • Las complejidades del Acuerdo nuclear con Irán que ha acercado las posiciones árabes e israelíes principalmente en el Golfo y algunos países de las regiones árabes.
  • Basado en el anterior, el fortalecimiento y crecimiento de los Acuerdos de Abraham y su influencia en las relaciones árabes e israelíes.

Los hechos mencionados anteriormente señalan lo secundario que está quedando el tema palestino-israelí y cómo más bien es visto de manera de «si quedara tiempo». Se podría incluso señalar que, una vez más, los palestinos se han transformado en monedas de cambio de geopolítica coyuntural entre los vecinos y el sistema internacional en general.

También es importante resaltar que debido a este elemento las acciones terroristas en Israel ocurren en un momento donde se unen varias fechas importantes. La recordación del «Día de la Tierra Palestina» que acontece cada 30 de marzo y que se ha prestado a lo largo de los últimos años para impulsar escaladas de violencia.

En este mismo período da inicio al mes sagrado musulmán del Ramadán que también ha servido para enaltecer a masas palestinas en torno a la violencia contra Israel, como ocurrió en mayo del año 2021 dando origen a la más reciente escalada militar israelí contra posiciones del Hamas en la Franja de Gaza.

Este año se juntaron el Ramadán con la celebración de la pascua cristiana y el Pesaj judío, período de importantes peregrinaciones que son aprovechadas para acciones terroristas y que pone en vilo la seguridad del país y la necesidad de responder adecuadamente ante sucesos que puedan acontecer.

La escalada que dio inicio en marzo, más las acciones que han ocurrido a lo largo del mes de abril acontecen en una dinámica distinta en la región. Está pesando en esta situación la suavización de medidas que permiten el acceso de palestinos de Cisjordania y principalmente de Gaza a trabajar en territorio israelí de manera legal, más por supuesto los que ingresan de manera ilegal, que no todos quieren realizar atentados, pero que comprometen la seguridad del Estado.

Quizás también, está pesando que varios de los atentados estén ocurriendo en manos de árabes-israelíes radicalizados, ya que se mostraría; como ya fue mencionado, un delicado fallo en los sistemas de seguridad e inteligencia del país que no estarían anticipando la posibilidad de este crecimiento de la beligerancia proveniente de elementos nacionales o la necesidad de mayor vigilancia en las aldeas que puedan ser objeto de radicalización.

La situación actual no podría ser marcada como el inicio de una nueva «intifada» palestina, pero sin duda que debe ser analizada profundamente a lo interno del país para considerar que el impacto sea menor; principalmente desde el punto de vista social. Mientras que, por otro lado, se debe trabajar para evitar que el discurso radical se haga eco entre la población árabe-israelí (palestina-israelí) basado en la noción de que faltan oportunidades de desarrollo para todas las comunidades árabes en general dentro del país.

Notas

Agencia AJN. (2022). Israel y los estados árabes se reúnen en condena para el terrorismo. 28 de marzo.
France24. (2021). Israel frees firebrand Islamic cleric jailed for incitement . 13 de diciembre.
Haaretz. (2022). Ataque a tiros en Hadera. 27 de marzo.
Sanz, J. C. (2022). La ola de atentados más sangrienta en siete años siembra el terror en IsraelEl País. 30 de marzo.
YNET. (2022). Todos los líderes políticos israelíes condenan el atentado en Beer Sheva. 22 de marzo.

 
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