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| viernes abril 19, 2024

Los desafíos internos de Israel Parte I


Israel continúa sin duda lidiando con el terrorismo palestino y con las amenazas de la República Islámica de Irán, desafíos significativos que no pueden ser minimizados en absoluto, que deben ser enfrentados con gran seriedad. Pero no son los únicos. También cosas que ocurren en el plano interno tienen gran importancia y sería un error creer que la seguridad nacional es únicamente cuidar las fronteras y tratar de frustrar atentados terroristas.Casi de más está aclarar cuán importantes son esas misiones. Pero no son las únicas que deben atender tanto las autoridades como el pueblo en general, cada uno con su responsabilidad.

 

Defenderse con firmeza, en el marco de la ley

En los últimos días, el Servicio de Seguridad (Shin Bet),encargado de la lucha anti terrorista, recomendó cuatro detenciones administrativas (sin juicio por ahora) de jóvenes de extrema derecha que participaron en ataques violentos en aldeas palestinas. El Ministro de Seguridad Yoav Gallant lo aprobó. Fuentes de seguridad explicaron que se recurre a esta medida, cuando hay un serio riesgo a la seguridad pública. En este caso, contra palestinos no involucrados en terrorismo.

A pesar de todo lo problemático de un arresto “administrativo”, la decisión nos parece importantísima porque transmite un mensaje claro desde arriba: es inaceptable que se haga ley por mano propia en forma violenta. Cabe recordar que los ataques a aldeas palestinas fueron cometidos por unos cientos de israelíes de la zona, como reacción al atentado terrorista en el que habían sido asesinados cuatro civiles israelíes.  Los vándalos no fueron a buscar a los terroristas, que afortunadamente ya habían sido eliminados, sino a atacar a civiles palestinos que no habían tenido nada que ver con el atentado.

Este miércoles tuvo lugar la ceremonia del finalización del curso de oficiales de unidades terrestres en las Fuerzas de Defensa de Israel. Había gran expectativa respecto al discurso que pronunciaría el Comandante en Jefe del ejército Teniente General Herzi Halevi. Y no defraudó.

En referencia a estos últimos incidentes y al  papel que deben jugar las FDI, recalcó: “Entre las misiones por cumplir, se toparán con desafíos complejos. El terrorismo y sus duros resultados llevan a que algunas personas hagan cosas prohibidas tanto desde un punto de vista moral como legal. Un oficial que ve que un civil israelí está por lanzar una botella incendiaria a una casa palestina y se abstiene de intervenir, no puede ser oficial”.

El mensaje, categórico y claro.

Y no menos importante fue el estruendoso aplauso que sus palabras provocaron en el público, las familias de los jóvenes flamantes oficiales. Ellos estaban allí orgullosos de sus hijos. Podían estarlo también del oficial número uno de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Los servicios de seguridad que deben  proteger a Israel, tienen su propia columna vertebral. Pero no pueden actuar en un vacío. En el terreno, es responsabilidad de los efectivos miitares o policiales  impedir actos prohibidos. Pero el mensaje central debe salir del gobierno, de las autoridades democráticamente electas, con más contundencia-creo yo- que lo oído hasta ahora.

 

Entre reforma y revolución judicial

Varios meses transcurrieron desde la presentación por parte del ministro de Justicia Yariv Levin del programa de “reforma judicial” que desató una verdadera tormenta en el país, despertó de su letargo al “campo liberal”-que incluye gente de izquierda, centro y derecha, todos demócratas- y sacó a multitudes a las calles. Lo que está ahora sobre la mesa ya no es esa reforma, que la coalición no pudo promover.

Pero el peligro no ha pasado. En el horizonte está el plan de ver qué hacer con la comisión que elige a los jueces y la propuesta de ley de cancelar o cambiar significativamente la posibilidad que los jueces puedan declarar ilegal una decisión del gobierno declarándola “irrazonable”.

Las declaraciones del Primer Ministro y su titular de Justicia en la última semana han sido contundentes en cuanto a la intención de promover la legislación de la “reforma” unilateralmente, si no logran acuerdo en diálogo con la oposición. Son varios los analistas que estiman que Netanyahu entiende que eso no es posible por presiones internas y externas, pero no puede presentarse como quien cedió. El tiempo lo dirá.

Lo que debe estar claro es que una cosa es introducir cambios necesarios en el sistema judicial y otra es imponer cambios que socavan las bases de Israel como Estado judío y democrático. Hay que estar muy atentos.

 

¿Cómo protestar?

No es casualidad que estén intensificándose nuevamente las protestas. La ciudadanía en general y el liderazgo de las protestas en particular, captan que los intentos de promover la legislación de los cambios, ha vuelto . Y todos comprenden que fueron las protestas las que la frenaron meses atrás.

El desafío-y no podríamos dar una receta concreta- es cómo irradiar firmeza y llevar adelante una protesta que no claudica en sus mensajes para cuidar a Israel, sin pasarse de la raya.

A nuestro criterio, declaraciones del ex Primer Ministro Ehud Barak y del ex diputado Yair Golan llamando a “rebelión civil”, agregando el último que esto puede incluir “algunas acciones ilegales”, están de más. Son muy problemáticas.Y no creo que las acepte la mayor parte de la ciudadanía.

La protesta no puede transar en cualquier cosa, pero por otro lado, no puede rechazar toda opción de acuerdo y término medio. No hay términos medios en democracia, pero sí en lo relacionado al sistema judicial. Hay cosas que corregir.  Para eso hay que entender que no cualquier cambio es el fin de la democracia. Alegarlo, no es ayudar a proteger a Israel.

El sector haredi, ultraortodoxo, y su mundo aparte

Cada sector de la población israelí tiene derecho a vivir su vida de acuerdo a sus valores y creencias, pero ninguno puede actuar como si estuviera en una isla, desconectada del país. Si bien en los últimos años ha comenzado cierto proceso muy lento de cambio, aún está claro que el porcentaje de hombres ultraortodoxos que salen a trabajar y no solamente estudian las Sagradas Escrituras, es mucho menor que el del resto de la ciudadanía. Asimismo, es pequeña la cantidad de jóvenes ultraortodoxos en edad de hacer el servicio militar obligatorio que realmente se enrolan para cumplirlo.

A pesar de ello, reciben altos presupuestos para un sistema educativo que perpetúa la situación en la que no estudian materias claves para estar prontos para trabajar en la sociedad moderna. Con ello, si bien es un sector que materialmente se contenta con poco, esta situación los condena a una vida sin grandes perspectivas de desarrollo. A nivel nacional, es peligroso que el sector que más multiplica su tamaño, crezca en estas condiciones.

Hay que hallar la forma de la plena inserción, sin que nadie imponga valores a nadie. Pero el país hay que construirlo juntos y quien recibe, también debe aportar.

 

Y esto, claro está, es sólo un pequeño resumen de lo mucho que hay por hacer.

 
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