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| lunes junio 1, 2026

Yossi Klein Halevi: “El diálogo de paz está hibernando, pero no está muerto”

Daniel Helft para La Nación


Yossi Klein Halevi Foto Wikipedia

Activista por la paz, dice el odio entre palestinos e israelíes ha recrudecido y afirma que la salida pasa por cambios de gobierno en ambos lados del conflicto

El 7 de octubre de 2023, cuando miles de terroristas de Hamas ingresaron a Israel y masacraron a 1200 personas y tomaron 251 rehenes, Yossi Klein Halevi se vio obligado a abandonar décadas de trabajo ininterrumpido por la paz entre israelíes y palestinos.

 

Este escritor, periodista y académico norteamericano-israelí llevaba más de tres décadas dedicado a establecer puentes de comprensión entre dos pueblos que comparten una misma tierra. Su trabajo lo había llevado a rezar junto a imanes en mezquitas de Gaza y Cisjordania, a adentrarse en los rituales de sus vecinos y a intentar comprender tanto sus traumas como sus aspiraciones.

 

En ese proceso, Klein Halevi escribió el libro más exitoso de los muchos que publicó, Letters to my Palestinian Neighbor (Cartas a mi vecino palestino), que llegó a liderar la lista de best-sellers de The New York Times, se tradujo al árabe y fue distribuido gratuitamente a poblaciones palestinas en la región, generando miles de intercambios y respuestas entre el escritor y sus lectores palestinos.

 

El libro está dedicado al Imam Abdullah Antepli (“mi socio, mi hermano”) y es un intento de reconocer el sufrimiento causado a aquellos con quienes Israel comparte un hogar. Es un libro que extiende la mano y ofrece escucha y comprensión como un primer y esencial paso hacia una reconciliación genuina entre dos pueblos enfrentados.

 

En una entrevista realizada por este diario hace 25 meses atrás, cuando arreciaba la guerra en Gaza y cientos de rehenes israelíes se encontraban en los túneles de Hamas, Klein Halevi dejó en claro que en ese contexto le era imposible continuar con sus esfuerzos de paz y reconciliación. No había espacio ideológico ni emocional para hacerlo. Pero dejaba la puerta abierta para retomar esas actividades cuando las circunstancias fuesen distintas. Hoy existe un cese el fuego en Gaza y hay negociaciones de paz en curso, pero ese momento no ha llegado aún.

 

“Lamentablemente, retomar un dialogo de comprensión y acercamiento hoy no es posible,” dice Klein Halevi a La Nación. “Las emociones siguen demasiado alteradas y las heridas muy abiertas.”

 

Klein Halevi percibe una “simetría de rabias”. Esto es, que por primera vez en la historia israelí la ciudadanía de su país tiene un nivel de odio y frustración equivalente al que tienen los palestinos. Israel solía tener una actitud más blanda, más abierta a la paz, dice Klein Halevi. Ya no. El 7 de octubre derrumbó cualquier ilusión respecto de las intenciones de los vecinos y destruyó la poca confianza mutua que existía.

 

Klein Halevi cree que hoy, lo mejor que puede hacer como israelí es trabajar para sanar las grietas internas de su sociedad y esperar que en las elecciones de este año se produzca un recambio en el gobierno, que considera vital para poder pensar en un futuro más auspicioso para su país. “Si en las elecciones de octubre retorna el gobierno actual, el futuro me resulta oscuro e imprevisible.”

 

Sin embargo, pese al actual estado de situación, todo es posible en Medio Oriente, dice. Siempre hay lugar para sorpresas, tanto negativas como positivas. Y cree que una ampliación de los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones entre Israel y países del golfo, sería el primer paso para un cambio de paradigma verdadero en la región.

 

-¿Cómo evalúa el estado de los conflictos actuales en la región? Gaza, Hezbollah, Irán…

 

-Siguen habiendo varios frentes de guerra abiertos y creo que esto continuará al menos un par de años más. Israel necesita lograr un desarme de Hamas y Hezbollah. Pero el foco no tiene que ser Hamas o Hezbollah. Tiene que ser Irán. La guerra regional para Israel no se va a definir en Gaza o en el Líbano, sino en Irán. Si el régimen de los ayatolás cae, caen sus representantes en la región. No pueden sobrevivir sin la ayuda de Irán. Creo que Estados Unidos debería retirarse unilateralmente de esta guerra y dejarnos a nosotros, que somos los más directamente afectados, continuarla hasta obtener los resultados que necesitamos para nuestra un seguridad.

 

-¿Que estima ocurrirá en el corto plazo o en lo inmediato?

 

-Vamos a asentarnos en este incómodo estado de situación en el que Israel tendrá zonas de seguridad controladas por el ejército. Lo que aprendimos el 7 de octubre es que no podemos vivir en una realidad ilusoria, pensando que se puede coexistir con Hamas y Hezbollah en nuestras fronteras. Eso no es realista, porque un día te despiertas y los tienes en tu living. Hay dos maneras de solucionar esta situación. Una es destruyendo la organización y la otra es creando zonas de seguridad, que es lo que estamos haciendo.

 

-¿No le preocupan las críticas de la comunidad internacional?

 

-Claro que si. Israel tiene que decirle a la comunidad internacional que venga y se ocupe de desarmar a estos grupos terroristas. De hecho, esto es lo que la Junta para la Paz que creó el presidente Trump debería hacer. Me gustaría ver una fuerza panárabe liderada por un país como Arabia Saudita ocupándose de la situación. O al menos ayudando. Porque los grupos terroristas como Hamas y Hezbollah son una amenaza para todo el mundo árabe, no solo para Israel. Pero creo que eso no ocurrirá en el corto plazo y deberá ser el ejército israelí quien controle la situación en esas zonas.

 

-Como hombre de paz, entiendo que ya no cree en soluciones como la de los dos Estados, uno palestino y uno israelí viviendo lado a lado…

 

-Lo veo imposible. Nunca estuvimos en un lugar más bajo en 100 años de historia. Hoy, en lo único que acordamos en ambos lados es en el odio mutuo. Entonces, sobre que base podemos hablar de crear dos Estados? Si congelamos el cuadro, hoy no es posible la paz entre israelíes y palestinos.

 

-Qué difícil para un hombre que dedicó su vida al acercamiento entre judíos y musulmanes.

 

-Así es. Pero los israelíes saben que un Estado palestino hoy sería rápidamente tomado por Hamas porque las opciones son la Autoridad Palestina, que es corrupta y detestada por los palestinos, o el terrorismo de Hamas. La tragedia de la política palestina es que no lograron encontrar una alternativa entre la corrupción de la AP y Hamas. No existe una tercera fuerza que represente a los palestinos moderados. Y yo se que existen porque los conozco, pero no hay una expresión organizada que los represente. Asi que hasta que no cambie la política de los palestinos no veo la posibilidad de un cambio real.

 

-¿Y qué hace para tener algo de esperanza?

 

-Vivir en Israel durante tantos años me ha enseñado que hasta lo inconcebible es eventualmente posible, tanto en lo bueno como en lo malo. Y así como el 7 de octubre fue el escenario de la destrucción del Estado de Israel, los Acuerdos de Abraham fueron lo opuesto. Fue un acuerdo extraordinario con países que 50 años atrás lideraban el boicot contra Israel. Ya hace un tiempo que veo la posibilidad de más acuerdos de paz con los países del golfo como una salida a la guerra que lleva tantos años entre el mundo sunita e Israel. Si Arabia Saudita se une a los Acuerdos de Abraham, la región cambia. Se reducirían mucho las amenazas contra Israel y el dilema de negociar un acuerdo de paz con los palestinos se volvería más manejable. Es un camino posible dado que los Sauditas han flexibilizado mucho su posición respecto de Israel y no quieren un estado palestino liderado por Hamas. No le conviene a nadie en la región. Pero Israel tendría que al menos señalar que está dispuesto a considerar una solución de dos Estados, lo cual está fuera de las posibilidades de Netanyahu por su alianza con sectores ultraderechistas que abandonarían su gobierno si hiciera esa concesión.

 

-¿Cómo ve la candidatura de Naftali Bennett para las elecciones de este año?

 

– Es un hombre de derecha pero, contrariamente a Netanyahu, tiene principios. Está tomando una posición muy interesante en el arco político israelí y creo que podría ser un artífice para la paz con los sauditas. Creo que si la oposición gana las elecciones podríamos entrar en una era de mayor optimismo. Si se mantiene este gobierno, no puedo esperar que nada bueno suceda.

 

-Cuando habla con sus pares del lado palestino ¿Qué le dicen?

 

-Hay algunos héroes que siguen con prédicas de acercamiento, lo cuál en el mundo palestino es peligroso. Podría costarles la vida. Creo que el diálogo de paz está hibernando pero no está muerto. Uno tiene que saber el estado emocional de su propia gente. Y este no es el momento de hablarles a los israelíes de fantasías de paz. Uno tiene que compartir la angustia de su gente. Yo creo que es tiempo de hablar de qué tipo de sociedad queremos ser y cómo hacemos para evitar que la extrema derecha siga creciendo. Tenemos que evitar que la vergonzosa acción violenta de algunos colonos contra poblaciones palestinas siga carcomiendo la integridad y la credibilidad moral del pueblo judío.

 

-Entiendo que invierte muchos esfuerzos en rechazar las críticas feroces que se realizan internacionalmente contra Israel.

 

-Lo que vemos son acusaciones que buscan redireccionar el foco por los crímenes de Hamas y dirigirlos a Israel. El 7 de octubre fue un acto de mini genocidio y ya el 8 de octubre se escuchaban voces que acusaban a Israel de genocidio. Todavía estábamos enterrando a nuestros muertos y ya volaban acusaciones. Entre ellos estaba el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Es un clásico intento de proyectar culpabilidad. Estamos tocando fondo con la bajeza de las argumentaciones que se realizan a diario contra Israel.

 

Por Daniel Helft

La Nación, 30 de mayo de 2026

 
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