Por Israel


Defendemos un ideal no a un gobierno
Síguenos en Facebook Twitter Twitter YouTube RSS Feed
| viernes junio 19, 2026

Múnich 1938, Washington 2026: La misma película, distintos actores. Miguel Steuermann

Miguel Steuermann para Radio Jai


En septiembre de 1938, Neville Chamberlain volvió de Múnich agitando un papel y declaró: «He traído paz para nuestro tiempo». Había firmado un memorando con Hitler. Entregó los Sudetes de Checoslovaquia. Creyó que el dictador se conformaría.

88 años después, Donald Trump vuelve de sus negociaciones agitando otro papel: un memorando con Irán. Y repite la misma lógica: «Es el mejor acuerdo posible. Evitamos la guerra. Traemos estabilidad».

El mismo error, con otro nombre
Chamberlain entregó territorio a cambio de promesas. Trump entrega certezas a cambio de promesas.
Ambos negociaron sobre la cabeza de quienes serían las víctimas. Chamberlain no consultó a Praga. Trump no consultó a Jerusalem.
Ambos creyeron que podían «manejar» al dictador con diplomacia, plazos y sonrisas para la foto.

Chamberlain decía de Hitler: «Es un hombre con el que se puede llegar a acuerdos».
Trump dice de los ayatolas: «Son negociadores duros, pero quieren un trato. Se puede trabajar con ellos».

El precio de la ingenuidad
El memorando de Múnich le dio a Hitler tiempo para rearmarse. Un año después invadía Polonia.
El memorando con Irán le da a Teherán tiempo, dinero y oxígeno internacional. Tiempo para perfeccionar misiles. Dinero para financiar a Hezbollah, Hamás, Huthis. Oxígeno para seguir gritando «muerte a Israel» mientras firman con Washington.

Chamberlain volvió a Londres pensando que había salvado al mundo. Volvió a un país que 11 meses después entraba en la guerra más sangrienta de la historia.
Trump vuelve a Mar-a-Lago pensando que hizo «el trato del siglo». Jerusalem queda con Irán a un paso de la bomba y sin libertad de acción.

La lección que no aprendimos
Winston Churchill le gritó a Chamberlain en el Parlamento: «Ustedes tenían que elegir entre la guerra y el deshonor. Eligieron el deshonor, y tendrán la guerra».

Hoy Israel enfrenta el mismo dilema: aceptar un mal acuerdo que pospone el problema, o pagar el precio de defenderse sola.
Chamberlain eligió el papel. Churchill eligió la realidad.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado. El cuento de que los dictadores se conforman con papeles firmados. El cuento de que la seguridad de Israel se negocia en despachos lejanos sin Israel en la mesa.

Múnich nos enseñó que cuando los «grandes» negocian la paz entregando a los «chicos», los chicos terminan solos frente al tanque.

Que no nos pase otra vez.

Miguel Steuermann, director general de Radio Jai

 
Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.

¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.