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| viernes octubre 16, 2026

Pedro Kofmansky. Manual Para El Buen Gobernante Israelí


 

### Un curso acelerado de supervivencia política, con diploma en coaliciones y posgrado en echarle la culpa al otro.

Por el Departamento de Asuntos Inexplicables del Estado de Israel.

 

¡Señoras, señores, ciudadanos, contribuyentes, reservistas, jubilados, opositores, oficialistas y demás víctimas de la democracia!

¡Bienvenidos al maravilloso mundo de la política israelí!

¡Ese lugar donde uno vota para elegir un gobierno y termina contratando un servicio de entretenimiento permanente, con suspenso, intriga, amenazas de renuncia y funciones extraordinarias los sábados a la noche!

Porque gobernar Israel no es fácil. ¡Qué va a ser fácil! ¡Hay que gobernar un país rodeado de enemigos, con problemas de seguridad, costo de vida, tensiones religiosas, conflictos sociales y una coalición que puede caerse porque un diputado se levantó de mal humor!

¡Así que he preparado este modesto manual para el aspirante a gobernante israelí! ¡Tome nota, futuro estadista! ¡Y si no entiende algo, no se preocupe! ¡Tampoco lo entenderá el electorado, pero eso jamás ha impedido ganar una elección!

 

## PRIMER MANDAMIENTO: PROMETERÁS HASTA LO IMPOSIBLE

 

¡El candidato israelí debe prometer seguridad, prosperidad, viviendas baratas, impuestos bajos, educación excelente, hospitales modernos y una paz duradera!

¡Todo junto!

¡Y si alguien pregunta cómo piensa conseguirlo, se responde con expresión de estadista y una frase contundente!

«¡Estamos trabajando en ello!».

¡Una maravilla! ¡Cuatro palabras que pueden mantener viva una promesa durante dos legislaturas!

¿Que no hay viviendas asequibles? ¡Estamos trabajando en ello!

¿Que el supermercado parece una sucursal de la Bolsa de Nueva York? ¡Estamos trabajando en ello!

¿Que el ciudadano tiene miedo de salir a la calle? ¡Estamos trabajando en ello!

¿Que nadie sabe exactamente en qué están trabajando?

¡Eso ya pertenece al secreto profesional!

 

## SEGUNDO MANDAMIENTO: FORMARÁS UNA COALICIÓN A CUALQUIER PRECIO

¡Ah, la coalición! ¡La joya de la corona parlamentaria israelí!

¡Usted puede ganar las elecciones, pero no crea que por eso va a gobernar! ¡Para gobernar necesita diputados! ¡Y los diputados necesitan ministerios! ¡Y los ministerios necesitan presupuestos! ¡Y los presupuestos necesitan votos!

¡Y así nace la democracia moderna: un complicado sistema en el que cada uno representa a una parte de la población, pero todos terminan representando al Ministerio de Finanzas!

El secreto consiste en reunir partidos que no coinciden en religión, economía, seguridad, política exterior ni en el significado de la palabra compromiso.

¡Pero coinciden en algo extraordinario!

¡Ninguno quiere ser el primero en perder el cargo!

Si un socio amenaza con abandonar el gobierno, se convoca una reunión urgente.

Si vuelve a amenazar, se convoca otra reunión urgente.

Si amenaza por tercera vez, se crea una comisión para estudiar la amenaza.

¡Y si finalmente se va, se anuncia que la coalición está más fuerte que nunca!

¡Porque en Israel, señores, una coalición no se mide por la cantidad de diputados que tiene, sino por la cantidad de veces que estuvo a punto de desaparecer!

 

## TERCER MANDAMIENTO: JAMÁS SERÁS RESPONSABLE

¡Esta es la materia principal de la carrera política!

¡Responsabilidad I, Responsabilidad II y Doctorado Superior en Responsabilidad Ajena!

Si algo sale bien, el mérito es suyo.

Si sale mal, es culpa del gobierno anterior.

Si usted también formaba parte del gobierno anterior, la culpa es de los ministros anteriores.

Si los ministros anteriores eran sus aliados, la culpa es de la burocracia.

Y si la burocracia depende de su propio ministerio, ¡la culpa es de la compleja realidad geopolítica!

¡Señores, la política es el único oficio en el que una persona puede ocupar el mismo despacho durante años y seguir explicando que los problemas los dejaron quienes estaban antes!

¡Y cuando el problema es demasiado grande para echarle la culpa a alguien, se anuncia una comisión de investigación!

¡Una comisión de investigación!

¡Ese maravilloso invento que permite transformar una pregunta incómoda en un procedimiento administrativo!

Naturalmente, una investigación seria debe descubrir la verdad, establecer responsabilidades y permitir que se extraigan consecuencias.

¡Pero mientras tanto, el gobernante puede seguir gobernando!

¡O haciendo campaña para continuar gobernando!

¡Que es una actividad bastante más sencilla!

 

## CUARTO MANDAMIENTO: LA OPOSICIÓN SIEMPRE ESTARÁ EQUIVOCADA

 

¡Si la oposición critica, es irresponsable!

¡Si propone alternativas, es populista!

¡Si guarda silencio, demuestra que no tiene nada que decir!

¡Y si coincide con usted, es porque finalmente ha comprendido que usted tenía razón desde el principio!

¡Qué tranquilidad debe sentir un gobernante cuando descubre que, según su propia interpretación, no existe ninguna circunstancia en la que la oposición pueda tener razón!

Pero cuidado, señor primer ministro: la oposición también tiene una obligación.

¡Debe explicar qué haría si gobernara!

¡Porque criticar es fácil! ¡Lo difícil es presentar un programa, justificar sus costos, explicar sus consecuencias y convencer a la ciudadanía de que las soluciones propuestas son mejores que las actuales!

¡Y si la oposición está compuesta por seis dirigentes que aspiran a ser primeros ministros, la cosa se complica!

¡Cada uno quiere cambiar el gobierno, pero ninguno quiere cambiar de candidato!

¡Así no se construye una alternativa! ¡Se construye una sala de espera!

Y en la sala de espera israelí hay una particularidad: ¡todos tienen turno para gobernar, pero nadie quiere que llamen primero al otro!

 

## QUINTO MANDAMIENTO: LA SEGURIDAD NO SE ADMINISTRA CON ESLOGANES

¡Atención, señores gobernantes! ¡Aquí se termina el espectáculo y empieza la responsabilidad!

 

¡Israel no es un laboratorio de marketing electoral!

¡La seguridad nacional no es una frase para imprimir en carteles ni una bandera que se agita cuando las encuestas vienen mal!

Un buen gobernante debe escuchar a los profesionales, examinar las advertencias, tomar decisiones y explicar por qué las tomó.

Y cuando ocurre una tragedia, debe averiguar qué falló.

¿Qué información existía? ¿Quién la recibió? ¿Qué decisiones se tomaron? ¿Qué mecanismos no funcionaron?

¡Preguntas incómodas, por supuesto!

¡Pero un Estado no puede aprender de sus errores si convierte cada pregunta en una acusación política y cada investigación en una batalla entre partidos!

Porque hay una diferencia fundamental entre proteger al país y proteger al gobierno!

¡La primera es una obligación del cargo!

¡La segunda es una preocupación bastante frecuente de quienes ocupan el cargo!

Y cuando la ciudadanía exige respuestas, no alcanza con decir que la situación era compleja.

¡La situación puede ser compleja! ¡Las responsabilidades no deben desaparecer dentro de esa complejidad como un calcetín en una lavadora!

 

## SEXTO MANDAMIENTO: ADMINISTRARÁS LA ECONOMÍA COMO SI FUERA DINERO DE VERDAD

 

¡Porque lo es, señor ministro!

¡El dinero público no aparece por generación espontánea en los cajeros automáticos!

¡Sale del trabajo, de los impuestos y del esfuerzo de los ciudadanos!

Por lo tanto, cuando un gobierno anuncia una nueva partida presupuestaria, debe explicar de dónde sale el dinero.

Y cuando anuncia un beneficio, debe explicar quién lo paga.

¡Porque en política hay una costumbre encantadora: los beneficios siempre tienen nombre y apellido, pero los costos se llaman «el presupuesto del Estado»!

¡Qué elegante manera de ocultar al contribuyente!

Además, hay que mantener una pequeña relación con la realidad: no se puede prometer simultáneamente bajar todos los impuestos, aumentar todos los subsidios, financiar todas las demandas sectoriales y equilibrar las cuentas.

¡Salvo que se haya descubierto una nueva fuente de energía!

¡Y no me refiero al entusiasmo del ministro de Finanzas cuando presenta el presupuesto!

 

## SÉPTIMO MANDAMIENTO: NO CONFUNDIRÁS EL ESTADO CON TU PARTIDO

¡Este es un mandamiento delicado!

El Estado no pertenece al primer ministro.

El gobierno no es propiedad privada de la coalición.

Y los organismos públicos no existen para aplaudir las decisiones de quienes los nombran.

¡El Estado debe funcionar también cuando cambia el gobierno!

¡Qué idea revolucionaria!

¡Imagínese una administración pública que atienda a un ciudadano sin preguntarle a quién votó!

¡Un servicio público que funcione independientemente de quién pronuncie el discurso inaugural!

¡Una institución que sea respetada incluso cuando su decisión no favorezca al partido gobernante!

¡Sería casi una revolución administrativa!

Pero no se entusiasme, señor gobernante. ¡Las instituciones independientes pueden tener la mala costumbre de hacer preguntas, examinar decisiones y recordar que el poder tiene límites!

¡Por eso son tan importantes!

¡Y por eso también resultan tan incómodas!

 

## OCTAVO MANDAMIENTO: APRENDERÁS A PERDER

 

¡Sí, señor! ¡También hay que aprender a perder!

Porque una democracia no consiste solamente en ganar elecciones.

Consiste en aceptar que el poder es temporal, que los ciudadanos pueden cambiar de opinión y que ningún dirigente tiene una escritura de propiedad sobre el despacho del primer ministro.

¡El voto popular no es un contrato de alquiler perpetuo!

Si gana, gobierne.

Si pierde, reconozca el resultado.

Si vuelve a ganar, recuerde que la victoria no convierte todas sus decisiones en correctas.

Y si después de muchos años en el poder la ciudadanía quiere probar otra opción, no considere que la nación ha cometido una ingratitud personal.

¡La democracia no es una ceremonia de agradecimiento al gobernante!

¡Es un mecanismo para elegirlo, controlarlo y, llegado el momento, reemplazarlo!

Aunque, por supuesto, cada dirigente tiene derecho a intentar convencer al electorado de que todavía lo necesita.

¡Faltaría más!

¡Lo que no tiene es derecho a confundir su deseo de continuar con una necesidad nacional demostrada!

 

## NOVENO MANDAMIENTO: NO GOBERNARÁS SOLAMENTE PARA TUS VOTANTES

¡Señores, este mandamiento es especialmente importante en Israel!

El primer ministro debe recordar que representa también a quienes no lo votaron.

A los habitantes de la periferia y a los del centro.

A los religiosos y a los laicos.

A quienes cumplen el servicio militar y a quienes reclaman que se distribuya de manera más equitativa la carga nacional.

A quienes apoyan al gobierno y a quienes lo critican.

¡A todos!

Porque el país no termina en la frontera electoral de su partido.

Y los ciudadanos no se convierten en ciudadanos de segunda categoría porque hayan puesto una cruz en otra casilla.

¡La mayoría tiene derecho a gobernar!

¡Pero la minoría conserva el derecho a existir, disentir y exigir explicaciones!

¡Esa es la diferencia entre una democracia y una asamblea de simpatizantes!

 

## DÉCIMO MANDAMIENTO: HABLARÁS MENOS Y EXPLICARÁS MÁS

¡Señor primer ministro! ¡Baje del escenario un momentito!

¡Deje descansar al asesor de comunicación!

¡Apague el teleprompter!

Y explique qué hizo, por qué lo hizo, cuánto costó y qué resultado obtuvo.

No basta con repetir que el país está en buenas manos.

¡Hay que demostrarlo con resultados verificables!

No basta con acusar a los medios de parcialidad.

¡Hay que responder a las preguntas legítimas!

Y no basta con afirmar que los adversarios políticos quieren destruirlo.

¡Hay que explicar por qué sus propuestas son equivocadas!

Porque un dirigente que solamente habla ante periodistas favorables puede terminar confundiendo los aplausos de su audiencia con el consentimiento de toda la sociedad.

¡Y eso es peligroso!

¡Especialmente cuando llega el momento de tomar decisiones que afectan a quienes nunca fueron invitados a la conferencia de prensa!

 

—

# EPÍLOGO: EL EXAMEN FINAL

¡Y ahora, señoras y señores, llega el momento de la verdad!

¡El aspirante a gobernante israelí deberá responder cinco preguntas!

*Primera:* ¿Está dispuesto a reconocer un error aunque sus adversarios lo utilicen políticamente?

*Segunda:* ¿Puede mantener una coalición sin convertir cada presupuesto en una subasta de cargos y privilegios?

*Tercera:* ¿Aceptará una investigación independiente aunque sus conclusiones puedan perjudicarlo?

*Cuarta:* ¿Puede explicar sus políticas sin limitarse a repetir que los demás son peores?

*Quinta:* ¿Está preparado para abandonar el poder cuando los ciudadanos decidan que ha llegado el momento?

¡Si responde afirmativamente a las cinco, puede presentarse a las elecciones!

¡Si responde negativamente, también!

¡Porque, hasta donde sabemos, todavía no se exige aprobar un examen de ética para entrar en política!

Y aquí viene la gran paradoja de la democracia israelí: el ciudadano exige un gobierno eficaz, honesto, responsable y capaz de garantizar la seguridad; el político necesita votos, aliados, presupuesto y permanencia; y el sistema debe conseguir que esas tres necesidades convivan sin que una termine devorando a las otras.

¡No es sencillo!

¡Pero tampoco es imposible!

¡Porque gobernar no significa tener siempre razón, ni ganar todas las discusiones, ni conseguir que todo el mundo aplauda!

¡Gobernar significa tomar decisiones, asumir sus consecuencias y responder ante los ciudadanos!

Y si después de leer este manual algún aspirante a primer ministro todavía cree que gobernar consiste en ganar las elecciones y conservar el sillón, le tengo una noticia:

*¡En Israel, señor mío, ganar las elecciones le da derecho a formar gobierno! ¡No le da derecho a confundir el Estado con el sillón, la mayoría con la impunidad ni la permanencia en el poder con la eternidad!*

¡Y ahora, por favor, que pase el siguiente candidato!

¡Que hay elecciones, la coalición está en peligro y el país no puede quedarse sin gobierno!

¡Aunque, a juzgar por algunas sesiones de la Knéset, a veces uno se pregunta si no sería conveniente dejarlo unas horas sin ninguno para ver si alguien nota la diferencia!

¡Muchas gracias!

¡Y que Dios proteja a Israel!

 

Porque a los políticos, según parece, todavía les estamos pagando para que lo hagan ellos

 
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