La idea de que el mundo árabe respalda unánimemente a Hamás y considera legítimas sus acciones contra Israel no resiste el examen de los testimonios de periodistas, escritores y académicos que condenaron públicamente las atrocidades del 7 de octubre de 2023. Aunque sus posiciones no permiten medir la opinión de sus respectivas sociedades, sus declaraciones revelan una realidad poco conocida: también existen voces árabes que denuncian el terrorismo, el antisemitismo y los intentos de justificar los crímenes cometidos contra civiles israelíes.
Un informe del Middle East Media Research Institute (MEMRI), difundido con motivo del tercer aniversario de la masacre, reunió publicaciones de intelectuales y profesionales de distintos países árabes y musulmanes que rechazaron el ataque de Hamás y cuestionaron a quienes lo celebraron o presentaron como una victoria.
Hussain Abdul-Hussain: una incursión bárbara, no una liberación
El periodista libanés Hussain Abdul-Hussain, residente en Estados Unidos, sostuvo que la masacre del 7 de octubre no fue una expresión de voluntad de liberación ni una respuesta legítima a las injusticias sufridas por los palestinos. La describió como una incursión bárbara que incluyó asesinatos de hombres y mujeres desarmados, violaciones, incendios y secuestros.
Abdul-Hussain recurrió al concepto de jahiliyya, que designa el período preislámico, para subrayar que incluso las tradiciones árabes de aquella época prohibían la traición y el asesinato de mujeres, niños y ancianos. También cuestionó a los árabes y musulmanes que intentaron justificar las atrocidades y sostuvo que la estrategia de Hamás agravó la destrucción de Gaza y alejó la perspectiva de un Estado palestino.
Amjad Taha: ninguna ideología puede justificar la violación
El analista emiratí Amjad Taha puso el acento en la dimensión antisemita de la masacre. En su declaración afirmó que, una vez más, los judíos habían sido asesinados por ser judíos, y rechazó las explicaciones ideológicas empleadas para justificar los crímenes.
Su mensaje fue categórico: ninguna ideología puede convertir una violación en resistencia, ningún eslogan puede presentar la quema de un niño como justicia y ninguna bandera puede transformar el secuestro de un bebé en libertad.
Taha también cuestionó a quienes celebraron el ataque mientras las familias israelíes buscaban a sus seres queridos. Explicó que, cuando sus hijos le pregunten en el futuro de qué lado estuvo, podrá decirles que eligió solidarizarse con las víctimas y no con sus verdugos.
Dalia Ziada: una escritora egipcia que defendió a Israel
La escritora liberal egipcia Dalia Ziada recordó que, mientras algunos árabes y musulmanes celebraban los crímenes de Hamás como una victoria divina, ella había expresado públicamente su apoyo a Israel. Según relató, aquella posición le provocó una reacción hostil.
Ziada sostuvo que Hamás creyó poder escribir el capítulo final de la historia milenaria del pueblo judío, pero fracasó. Calificó el ataque del 7 de octubre como un acto de terrorismo injustificable, defendió el derecho de Israel a defenderse y llamó a los dirigentes árabes a participar en la lucha contra el terrorismo.
Su testimonio muestra el costo que, según su propio relato, puede afrontar una intelectual árabe cuando cuestiona las posiciones predominantes en determinados ámbitos políticos y sociales.
Sufian Al-Samarrai: críticas a los medios árabes
El periodista iraquí Sufian Al-Samarrai, editor del sitio informativo Baghdad Post, dirigió sus críticas tanto contra Hamás como contra los medios de comunicación árabes que, según él, se abstuvieron de mostrar las atrocidades cometidas el 7 de octubre.
Al-Samarrai publicó videos y comentarios sobre los asesinatos de civiles y acusó a los responsables de las atrocidades de profanar cadáveres y utilizar la religión como justificación. También atribuyó respaldo a Hamás a Irán, Qatar y Turquía, a los que calificó duramente en sus publicaciones.
Estas acusaciones geopolíticas corresponden a su interpretación y deben distinguirse de la condena de los crímenes documentados. Su denuncia, sin embargo, incorpora otra dimensión: la responsabilidad que atribuye a los medios que deciden qué mostrar y qué dejar fuera de la cobertura informativa.
Najwa Al-Saeed y Jasem Al-Juraid: no olvidar a las víctimas
La académica emiratí Najwa Al-Saeed también recordó el ataque y reclamó que el terrorismo no sea normalizado ni justificado. Su declaración, más breve que las anteriores, coincide en un punto esencial: los asesinatos de inocentes y el secuestro de niños y familias no deben quedar relegados al olvido.
Por su parte, el liberal kuwaití Jasem Al-Juraid expresó su solidaridad con Israel y con las familias que perdieron a sus seres queridos. En un mensaje acompañado por una fotografía suya encendiendo una vela conmemorativa, afirmó que el dolor de las víctimas no debía afrontarse en soledad y reivindicó la unión frente al terrorismo.
También hay voces críticas palestinas
El informe incluye al periodista palestino Ayman Khaled, quien cuestionó a quienes celebran el 7 de octubre como una victoria y los calificó de mercenarios y especuladores de guerra. Su observación apunta a una contradicción que no debería ignorarse: convertir una masacre en motivo de celebración no ayuda a la población palestina ni ofrece una perspectiva de futuro.
El escritor liberal Anwar Malek, de origen argelino y residente en París, también criticó a la dirigencia de Hamás por jactarse del ataque mientras sus consecuencias recaían sobre los habitantes de Gaza. Al comentar las declaraciones de un portavoz de su brazo militar que presentó la operación como un éxito estratégico, Malek señaló que el precio había sido pagado por los niños, las mujeres y los demás habitantes de la Franja.
Es probable que millares de musulmanes compartan, en mayor o menor medida, las opiniones expresadas por estos intelectuales y periodistas, aunque no se atrevan a manifestarlas públicamente. En determinados entornos, cuestionar a Hamás, denunciar el antisemitismo o rechazar la justificación de las atrocidades del 7 de octubre puede acarrear hostilidad, aislamiento social y represalias que pongan en peligro la propia vida. El silencio, por lo tanto, no debe interpretarse automáticamente como adhesión ni como indiferencia: también puede ser el resultado del temor. Las voces recogidas por MEMRI adquieren así un valor que trasciende sus propias declaraciones, porque permiten vislumbrar opiniones que quizá existan mucho más allá de quienes se animan a expresarlas abiertamente.
Una realidad que merece conocerse
Los testimonios reunidos por MEMRI no constituyen una encuesta ni permiten afirmar que estas posiciones sean mayoritarias en el mundo árabe. El informe selecciona voces que se pronunciaron contra Hamás, por lo que sería incorrecto convertirlas en una representación estadística de sociedades enteras.
Su importancia reside en otro aspecto: demuestran que la condena de las atrocidades del 7 de octubre no procede exclusivamente de Israel, de las comunidades judías o de gobiernos occidentales. También hay periodistas, académicos y escritores árabes que rechazan el terrorismo, denuncian el antisemitismo y se niegan a aceptar que el asesinato de civiles pueda legitimarse en nombre de una causa política.
Conocer esas voces permite comprender mejor la diversidad de opiniones existente en el mundo árabe y evita una generalización injusta: la de atribuir a millones de personas una posición uniforme frente a Hamás.
El 7 de octubre fue una masacre de civiles que no puede justificarse mediante consignas políticas ni mediante apelaciones a la resistencia. Que intelectuales árabes lo hayan expresado públicamente merece ser conocido, tanto por la claridad de sus declaraciones como por el desafío que representan frente a quienes intentan normalizar o excusar aquellos crímenes.
Rubén Kaplan
Periodista y escritor




















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