Por Israel


Defendemos un ideal no a un gobierno
Síguenos en Facebook Twitter Twitter YouTube RSS Feed
| domingo octubre 25, 2026

Dr. Eduardo Kphn. Reafirmación de la memoria y la verdad


Unos meses después de la invasión de Hamas a Israel perpetrando las matanzas de la que ayer se cumplieron 3 años, Semanario Hebreo de Uruguay le hizo una entrevista al filósofo, escritor, docente y conferencista Santiago Kovadloff. De la nota, extraemos algunos conceptos que en 2024 expresaba Kovadloff. “No me sorprende el auge actual del antisemitismo en relación con esta comprensión enajenada que se tiene de lo que está ocurriendo en la guerra de Israel con Hamás en Gaza. El antisemitismo es constante porque responde a un problema muy profundo: allí donde impera el dogmatismo, donde la intransigencia fanática propone una concepción de la verdad como algo inequívoco, el judaísmo encontrará siempre un enemigo. No un adversario, un enemigo, alguien o algo, o tendencias, que pretendan ahogar el judaísmo en la irrelevancia, primero, en la inexistencia después. El judaísmo es una permanente reivindicación de la imposibilidad de que la verdad quepa en una concepción unilateral e intransigente. El judaísmo es fundamentalmente lectura, reflexión, debate y una abnegada consagración al diálogo. En ese marco el fanatismo no puede prosperar y, por lo tanto, necesita combatir al judaísmo”.

Kovadloff:” Israel sabe que mientras los grupos terroristas sostengan que es imprescindible la extinción del Estado judío, el Estado judío se defenderá de ese proyecto apocalíptico reivindicando su derecho a la vida. Vivimos en un mundo en el cual el terrorismo ha capitalizado su acción criminal sobre Israel, logrando que Israel naturalmente le responda y aparezca como responsable de la violencia que hoy se vive en la región. Hay una honda incomprensión sobre Israel por parte de buena parte de las sociedades contemporáneas, que olvidan con demasiada facilidad que quienes hoy se reivindican como víctimas de Israel son en realidad los que promueven su extinción”.

A mediados de este año, el médico, escritor, conferencista Marcos Aguinis escribió en La Nación un editorial sobre antisemitismo, y entre otros conceptos, señaló: “El odio antijudío siempre encuentra nuevos canales para propagarse. Sería ingenuo suponer que su desaparición dependería de la desaparición del pueblo judío. La historia demuestra lo contrario. Hubo persecuciones sistemáticas, expulsiones, conversiones forzosas y exterminios. Hubo momentos en los que el judío intentó diluirse hasta volverse indistinguible. Y, sin embargo, el odio persistió. Las antiguas narraciones, como la de Purim, evocan amenazas de aniquilación que no pertenecen solo al pasado. En ellas se advierte una constante: la aparición de enemigos que buscan borrar al judío de la historia. No importa el siglo ni el escenario. Cambian los nombres, no el impulso. Surge entonces una pregunta inquietante: si desaparecieran los rasgos que definen la identidad judía, ¿desaparecería también el odio? La experiencia demuestra que no. Porque ese odio no se dirige únicamente a un grupo concreto, sino que responde a una pulsión más amplia, que busca encarnarse en algún objeto. Tal vez por eso, tanto el antijudaísmo como la memoria judía han perdurado con similar tenacidad. Uno, el odio, como sombra, el otro, la memoria, como afirmación. Ambos revelan una misma verdad incómoda: que hay odio que no se extingue porque cumple una función en quienes lo sostienen. Y que enfrentarlo exige comprender la raíz de esa necesidad de odiar”.

El 7 de octubre del 2023, Hamas perpetró una gran masacre convencido de su odio antijudío desde su incepción. Ese odio ha movido su existencia ya que se crearon como movimiento terrorista con un único objetivo: exterminar al pueblo judío. La enajenación a la que se refiere Kovadloff no radica sólo en la incomprensión de lo que sucede en esa zona del Medio Oriente, sino en la profunda convicción por parte de quienes han apoyado logística y políticamente la barbarie de Hamas y todas las anteriores, de que el odio antisemita es aceptable. Ni Petro, ni Lula, ni Boric, ni Evo Morales, ni Maduro, ni Pedro Sánchez, ni Correa, y todas las masas alienadas que los han seguido, se detuvieron ni 24 horas después del 7/10 para al menos conocer algo de las matanzas que ese día se cometieron contra civiles israelíes y jóvenes de decenas de nacionalidades que intentaban disfrutar una fiesta musical. Alguno de ellos hablaron de “incidentes”, más de un amoral usó “contexto” para abrazar a los perpetradores, la mayoría borró los hechos y se sumaron a una nueva orgía antisemita a escala internacional con un apoyo tan fervoroso de la ONU que quizás ni los propios criminales imaginaron. Pero sí, ahí estuvieron la UNWRA con sus funcionarios como miembros activos de Hamas y ejecutores de las matanzas; los que se hacen llamar relatores como Francesca Albanese, de quien ya hemos hablado en esta columna, las investigaciones de las violaciones de Hamas contra mujeres, hombres y adolescentes que Guterres guardó en un cajón, y el propio comportamiento de quien pronto será ex secretario general y sus subordinados que se sintieron respaldados para no resolver nada, actuando entre otros escenarios, con negligencia criminal cuando llegaban camiones con ayuda a Gaza, miraban cómo los robaba Hamas y después culpaban de sus felonías a Israel.

Hace pocos días, Yediot Aharonot publicó una extensa entrevista al Profesor Dr. Chen Kugel, director del Centro Nacional de Medicina Forense de Israel. Kugel mostró documentación gráfica aún no conocida de lo que tuvo que ver y procesar con las bolsas de restos humanos que le fueron llegando. En los primeros días pidieron containers refrigerados extra a lo que tenían, pero igual quedaron desbordados. Primero llegaron 900 bolsas enormes, y después tres mil, llenas de trozos de cadáveres mutilados, quemados. Kugel, con 30 años de experiencia en el campo forense, relata:” Nos fueron llegando cadáveres muy complejos tan quemados y en tal grado de descomposición que no había forma de identificarlos a través de huellas digitales, así que trabajamos en el ADN de miles de cadáveres con trozos de sus cuerpos y objetos personales. Con las mutilaciones de que fueron objeto prácticamente deshicieron sus rostros. Y había muchos cuerpos que mostraban violaciones múltiples antes de ser asesinados y después también. Decapitaron hombres, mujeres y niños. Por la forma por la cual Hamas asesinó el 7/10, pudimos comprobar que había un plan de exterminio con destrucción total de los cuerpos. Los que han dicho que los terroristas estaban drogados mienten. Si hubieran ingerido Captagon (nombre comercial de la fenetilina, un estimulante sintético del sistema nervioso central) como falsamente se divulgó, no hubieran podido seguir un plan de exterminio así”.

Kugel también ha revelado su desazón por el antisemitismo que se le ha dispensado al trabajo científico israelí. Su equipo envió los estudios de todo el trabajo hecho a la mundialmente reconocida revista médica The Lancet, y en 48 horas, sin leerlo, se lo devolvieron. Recibieron de colegas que violaron toda norma de ética médica una respuesta digna de Mengele.

Al terrorismo se lo condena, se lo rechaza, se lo combate, de hecho y de derecho. Lo contrario es complicidad, como lo han hecho público líderes políticos que ya hemos nombrado. No hay tercera vía. El silencio, la indiferencia, la declaración pusilánime son también complicidad, pretendiendo usar un disfraz miserable. Al comienzo de esta columna hemos citado a Kovadloff advirtiendo contra parte del mundo que olvida que los que se hacen las víctimas son los que procuran la extinción de Israel.

No creo en ese olvido. Los casi 200 países del mundo saben quiénes son Irán y Hamas. Así que otra vez: o se está contra el terrorismo o se está a favor. El tiempo de vender mentiras ya terminó.

 
Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.

¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.