18 de julio de 1994, 9,50 de la mañana. Un lunes como tantos otros lunes. La ciudad todavía trataba de sacudirse el letargo del fin de semana. De pronto fue el infierno, el caos, el miedo… la muerte. El barrio de Once se vio sacudido por una tremenda explosión. La AMIA, la vieja y querida AMIA, había sido volada. 86 muertos, cientos de heridos, fue el balance de esa mañana de horror. Dos años antes había ocurrido lo mismo con la Embajada de Israel ...
Y Vendrá La Espada
“La espada viene al mundo por la demora de la justicia, por la perversión de la justicia…” (Ética de los Padres 5:8)































