Esta semana, la Embajada de Rusia denunciaba la aparición de pintadas en las tumbas de brigadistas (combatientes voluntarios en la Guerra Civil Española) soviéticos enterrados en el cementerio madrileño de Fuencarral. El suceso parece tener relación con unos actos vandálicos similares, aunque de signo político opuesto, que tuvieron lugar a principios de agosto en otro cementerio de la zona, con inscripciones antifascistas. Lo singular del caso, no obstante, es que en lugar de que los desmanes últimos aludieran a “rojos” ...






















