En artículos anteriores mencioné el origen hebreo de algunos lugares del mundo: el de Israel, que fue cómo rebautizó Dios a Jacob después de verlo luchar contra el ángel; Palestina, como romanización del hebreo plishtím, (pueblos) invasores; España, como latinización (Hispania) de la “isla de conejos” de fenicios y hebreos. Conviene agregar a la lista los nombres bíblicos y de la tradición hebrea de otros países como Egipto (Mitzráyim, país de estrecheces); Grecia (Iaván, posiblemente derivado de los jonios); Francia ...