Cada vez que expreso optimismo sobre las mejoras continuas en las relaciones de Israel con el mundo árabe, siempre me hacen la misma pregunta: ¿Cómo puedo ser optimista acerca de las relaciones con los países cuyas poblaciones mayoritariamente detestan a Israel y son a menudo antisemitas para empezar; cuyos gobiernos propagan activamente tales sentimientos a través de los programas escolares y los medios estatales, mientras trabajan en contra de Israel en todos los posibles foros internacionales? Mi respuesta es que ...
































