Cuando observamos lo que está pasando en Oriente Próximo y retrocedemos en el tiempo para establecer las causas, descubrimos la debilidad de Occidente en sus posturas “políticamente correctas”, por ejemplo, alentando unas “primaveras árabes” sin ninguna salida mejor que la situación inicial. La “corrección” ha fracasado porque en la política, como en la física, no es posible generar frío en el interior sin que ello produzca más calor fuera. De modo análogo, la recompensa en votos de la aplicación de ...






























