Mario Satz Casi no existen hechos históricos en los cuales el vencido en una guerra imponga condiciones al vencedor, y no por falta de voluntad de las partes, sino porque la raíz biológica, conductual de ese hecho, presente también en los combates animales, por ejemplo entre los lobos, hace que el vencido reclame en cierto modo el perdón al vencedor y salve, de ese modo, su vida poniéndose panza arriba y exhibiendo su flanco más débil. Para que el resultado del ...























