Mario Satz No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor propagandista de su país que el que barre su porquería debajo de la alfombra. El ex embajador de Israel en España es un hombre sobrio, equilibrado, que en ningún caso se hubiese atrevido a confesar con amargura las muestras de flagrante antisemitismo que hay en la sociedad ibérica si éstas no se hubieran producido, y no importa en qué condiciones. Claro que olvidó decir que también existe ...