El más dramático, y a la vez más hermoso caso de resurrección contemporánea que conozco lo presenció X, rabino del ejército norteamericano que liberó uno de los tantos y siniestros campos de concentración nazis. Al ver a todos aquellas criaturas esqueléticas, a los raquíticos y muertos en vida, a los desolados y famélicos, jóvenes y viejos, en los barracones infectos y ruinosos, al verlos silenciosos, ya sin lágrimas ni gritos, de pieles grises y labios agrietados, irguiéndose como podían de las ...
































